Música de Argentina

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Argentina es considerada como uno de los países latinoamericanos con mayor variedad en el aspecto musical. Es posible, en consecuencia, hallar un gran repertorio de géneros, en función de la diversidad cultural que la caracteriza.[1]

Música Indígena[editar]

Los pueblos originarios todavía conservan su música[2] , aunque con posibilidades escasas de difusión masiva. La tradición oral de chiriguanos, chorotes, mapuches, pilagás, tehuelches, tobas, wichíes –entre otras comunidades originarias– ha sido recopilada con trabajos de campo desde 1931 por parte de investigadores del Instituto Nacional de Musicología Carlos Vega.

Música Folklórica[editar]

Plaza Próspero Molina. Escenario mayor Atahualpa Yupanqui. Ciudad de Cosquín; Córdoba, Argentina - Lugar del Tradicional Festival de Cosquín.

En la fusión con los elementos de la conquista española, se fue conformando lo que se conoce como el folklore nacional, destacándose especies como la zamba, el chamamé, la chacarera, el carnavalito o el pericón, cada uno con sus ritmos e instrumentos propios, característicos de cada región. Sin embargo, todas ellas fueron permeables a las influencias de regiones vecinas o de países limítrofes.

Sobre la base de estas creaciones colectivas, se afianzó una importante corriente apoyada en la individualidad creadora de destacados compositores como Atahualpa Yupanqui, Horacio Guarany, Tránsito Cocomarola o Linares Cardozo, quienes nutrieron la denominada música de proyección folklórica. Recientemente, para su interpretación se han agregado instrumentos no convencionales como saxo, flauta traversa, órgano, teclados y batería, innovación que va ganando adeptos de manera paulatina.[3]

Expresiones y ritmos folklóricos[editar]

Argentina ofrece en su territorio, distintas características en sus expresiones líricas y coreográficas, que muchas veces eluden los límites provinciales, formalizándose de esta manera, zonas que fácilmente se pueden diferenciar.

Norte[editar]

Comprende las provincias del noroeste. En las septentrionales, el Altiplano boliviano continúa por la puna argentina y es marcada su influencia, especialmente en los instrumentos aerófonos, que sólo cambian de nombre según la región o el país; también tiene amplia difusión el charango, una guitarra americana por excelencia. La baguala se acompaña con caja, siendo lo más tradicional, junto con el carnaval y los carnavalitos. Un poco más al sur, en la zona cordillerana, imperan las vidalas catamarqueñas y las chayas riojanas. Si bien tradicionalmente la expresiones líricas han tenido carácter solista, desde hace tiempo se han impuesto la formación de conjuntos de cuatro voces, con tres guitarras y bombo y, últimamente, la incorporación de otros instrumentos no convencionales. La zamba[4] pasó a ser la más difundida y la más elegida por los intérpretes, expandiéndose por todo el país.

Litoral[editar]

Comprende la Mesopotamia (Entre Ríos, Corrientes y Misiones, parte de Chaco y Formosa y norte de la provincia de Santa Fe). Es también de destacar hacia el norte, la influencia de las expresiones populares del Paraguay, siendo ésta una de las zonas de donde el idioma ancestral se ha mantenido a través del tiempo: el guaraní. El río Uruguay transporta desde el interior uruguayo -muy similar al entrerriano- el rasguido doble ó sobrepaso, que en la provincia de Entre Ríos se transforma en chamarrita, la especie que la identifica. pero, en toda la zona impera el chamamé, especialmente en Corrientes; en cambio, curiosamente, cruzando el Uruguay, el sur del Brasil ofrece más puntos comunes con lo rioplatense, si bien en los instrumentos hay similitudes con la zona lindera. En Misiones, la tradición de colonias europeas ha puesto de moda el chotis y nuevas expresiones como la kolomeika y, como ritmo de frontera, el gualambau. De todas maneras los de mayor fuerza, en ese orden, son el chamamé, el 'rasguido doble', la 'chamarrita' y el 'valseado', aunque también la 'polca' y la 'galopa'.

La forma interpretativa más tradicional es el dúo y los instrumentos de más uso son: el acordeón (también a piano), el bandoneón, la guitarra y lo fue -hoy casi en desuso- el arpa india.

Centro[editar]

Comprende fundamentalmente Santiago del Estero, la otra zona de país en donde la lengua original, el quichua, mantiene su vigencia, especialmente en Salavina y toda su zona circundante. La vidala en voces solistas a dúo, ha sido desplazada paulatinamente por las chacareras[5] (en todas sus formas), los 'gatos' y los 'escondidos'. La zamba, más lenta que la 'salteña carpera', es también elegida en el repertorio de la mayoría de los interpretes, que optan acompañarse con la guitarra y los instrumentos más típicos de la región: el bombo y el violín. Los cordobeses, por su parte, un tanto huérfanos de expresiones regionales, han adoptado la jota y al gato con el agregado de "cordobesa" y "cordobés", respectivamente. También, los valsesitos serenateros evocan, casi siempre, un pasado no muy lejano.

El 'malambo', expresión coreográfica exclusivamente masculina, se presenta individualmente o, en ocasiones, en 'contrapunto'. Es como la zamba, menos repiqueteado que en el norte, pero diferente de la versión del sur, en donde el repiqueteado no existe.

Cuyo[editar]

Comprende la provincias de Mendoza, San Luis y San Juan. Existen vías de comunicación, a través de la cordillera, con Chile. Es otra de las zonas en donde impera el canto a dúo, si bien el carácter de solista no se ha abandonado, especialmente por parte de las tonaderas, intérpretes precisamente de la especie más difundida y representativa de la región: la tonada, forma lírica que casi como excepción, no tiene coreografía. Junto con ella, la cueca[6] , el gato y los valses son las de mayor divulgación. Los intérpretes se acompañan con guitarra, requinto cuyano (otra clase de guitarra americana) y, cada vez en menor medida, por arpa. La tonada tiene en su parte final, una estrofa de improvisación, casi dedicada al dueño de casa, o a quien se quiere homenajear. La cueca, invita al tradicional "aro, aro", expresión con la que se interrumpe al cantor, en la segunda parte de su interpretación, para que -luego de los tragos con que se lo invita- vuelva a comenzar la canción.

Rioplatense[editar]

Conocida vulgarmente como sureña. Denominada de esta manera por la proyección que tienen distintas formas populares en ambas márgenes del Plata.

El territorio comprende la pampa húmeda bonaerense, la provincia de La Pampa, el sur de Santa Fe y Entre Ríos y, escasamente, el sur de la provincia de Córdoba. Lo más tradicional, aún vigente, lo constituye el denominado 'contrapunto'. Lo hacen por medio de distintos ritmos regionales, dentro de los cuales se destaca la milonga; aun cuando otras especies -que ya han caído es desuso- pueden sumárseles, como el pericón[7] vals, la cifra y el triunfo[8] . Todos estos ritmos son los más utilizados por los cantores populares de la zona; usualmente solistas, que se acompañan con la guitarra. [[9] ]

Patagonia[editar]

Comprende la parte austral del país, desde el río Colorado hacia el Sur. En realidad las expresiones regionales han sido tomadas de los rituales aborígenes, especialmente de los mapuches.

Danzas rituales, como el 'loncomeo'[10] , son acompañadas por instrumentos indígenas y, convencionalmente, guitarras. El género está en completa evolución y alguna de sus referencias, especialmente de éste, ha sido adoptado por conocidos intérpretes.

El Tango[editar]

Pareja tradicional de Tango. Festival Internacional de Tango Buenos Aires.

A partir de 1880, con la incorporación de corrientes de inmigrantes, nuestra música se enriquece. Con su contribución, en los suburbios de Buenos Aires se fue modelando el tango en arrabales y prostíbulos. En tiempos iniciales se interpretaba con violín, guitarra y flauta, pero hacia 1900 ésta fue reemplazada por el bandoneón, traído por los inmigrantes alemanes. [[11] ]

La danza fue un elemento esencial para la difusión del género y se desarrolló sobre dos vertientes: la de ritmo alegre, veloz y vivaz; y la triste, sentimental y reconcentrada. En esta segunda etapa cobró importancia la letra, a la que daba su impronta personal cada cantante. Entre los más destacados brilló Carlos Gardel, "el zorzal criollo", incuestionable divulgador del tango. [[12] ]

En la década del 40, con el aporte de músicos y poetas provenientes del interior, los solistas recurrieron a temas evocativos, familiares, amorosos o testimoniales.

La radiofonía y el cine nacionales contribuyeron notablemente a llevar al tango a un período de esplendor hasta iniciados los años 50, con letristas, cantantes y músicos de la talla de Osvaldo Pugliese, Francisco Canaro, Enrique Cadícamo, Aníbal Troilo, Horacio Salgán, Homero Manzi, Edmundo Rivero, Astor Piazzolla y los hermanos Virgilio y Homero Expósito. [[13] ] [[14] ]

Entre los años 60 y 70, las preferencias populares se orientaron hacia otros géneros. Sin embargo, el tango conoció un momento de especial fecundidad con variantes modernas como las del Sexteto Mayor, el Cuarteto de Colángelo y especialmente con Astor Piazzolla.

Las especies más tradicionales se conservarán, aunque renovadas con el aporte de personales intérpretes como Julio Sosa y Roberto Goyeneche; entre los más contemporáneos se puede destacar a Cacho Castaña y Adriana Varela.

Actualmente el género ha despertado el interés de las generaciones más jóvenes y han surgido compositores que cultivan incluso, el tango electrónico. Uno de sus referente es la agrupación Bajofondo (antes conocido como Bajo Fondo Tango Club); del cual es parte el conocido y galardonado músico y compositor Gustavo Santaolalla.

La Murga[editar]

Es otro género significativo de la cultura urbana, fuerte expresión de los sectores populares en los carnavales. Su origen es incierto, aunque se inscribe en la tradición carnestolenda del exceso y la liberación de los cuerpos, acrisolada con el candombe (surgido en el Río de la Plata y patrimonio de los esclavos traídos desde África). La última dictadura militar argentina prohibió tales festejos, pero las murgas barriales sobrevivieron y con la conquista de la democracia renovaron su gracia y su brío. [15]

El Rock[editar]

Iniciada la década del 60, la Argentina fue sacudida musicalmente por el fenómeno "beatle" y algunos grupos locales procedieron a imitarlos. Sin embargo, hubo talentos que encontraron su expresión propia. El éxito de ventas del primer LP de rock nacional grabado por Los Gatos, dio cuenta de que ya había en el país un público para el género y con Almendra y Manal, quedó configurada a comienzos de los 70 la trilogía fundacional. A esta etapa pertenece también el dúo Sui Géneris, que impuso sus temas acústicos, hoy verdaderos clásicos.

El segundo momento se caracteriza especialmente porque el género se convierte en un espacio urbano de resistencia al autoritarismo dictatorial. La máquina de hacer pájaros, Serú Girán, León Gieco y el regreso de los grupos fundacionales son hitos de esta etapa que culminó en un fortalecimiento del rock a partir de la guerra de Malvinas (1982), cuando la dictadura militar prohibió la difusión de música en inglés. Al mismo tiempo, aparecieron nuevas figuras que concitaron gran aceptación.

El retorno a la democracia se vio acompañado del regreso de músicos del exilio o del surgimiento de grupos que aportaron un estilo bailable.

En la década del 90 el género abarcó propuestas variadas: el rock puro, el pop, el punk, el heavy metal, el rap. Actualmente ya ha incorporado el ska, el reggae y otras especies, con las connotaciones temáticas que diferencian tales vertientes entre sí.

Otras Expresiones[editar]

La cumbia se introdujo en el país desarrollándose con ritmos mucho más simples que en Colombia, su tierra de origen. Aunque esta música suele ser sinónimo de distracción o de evasión, hay una vertiente contestataria que, con expresiones, giros y jerga propia, intenta marcar la diferencia.

También el cuarteto, como expresión de la cultura popular ha tenido una importante expansión en los últimos tiempos, sobre todo entre los sectores de menos recursos.

Música Académica[editar]

Con la conquista española se produjo el ingreso de los primeros instrumentos musicales europeos, mientras que en el período colonial la actividad musical se tornó más intensa, merced a la intervención de las órdenes religiosas. [[16] ]

A comienzos del siglo XVIII se propició la enseñanza y se intensificó el aporte del viejo continente a través de la visita de músicos y de la importación de partituras y libros de música. En 1757 se construyó en Buenos Aires el primer teatro de óperas y comedias y en 1783 se inauguró el Teatro de la Ranchería. Con el movimiento emancipador de Mayo, se renovó la canción patriótica, destacándose figuras como Blas Parera, Luis Ambrosio Morante o José Picazarri.

A ellos le siguieron los denominados precursores, primeros compositores nacidos en suelo argentino: Juan Pedro Esnaola, Amancio Alcorta y Juan Baustista Alberdi. No se trataba de profesionales sino de aficionados, que alternaban su vocación musical con otras actividades. Los géneros en boga eran la música de salón, concebida para la danza, y la canción; al igual que en Europa, la música de cámara formaba parte de la vida cotidiana.

La generación siguiente incluyó a músicos ya profesionales: son los nacidos entre 1860 y 1875, entre cuyos representantes más notables figuran Alberto Williams, Julián Aguirre y Arturo Berutti.

A esta generación le sigue un conjunto destacado de músicos nacidos entre 1875 a 1890, que estudiaron en Europa y al regresar desarrollaron su actividad como creadores, docentes, fundadores de institutos o directores de sociedades musicales. Su formación los llevó a incursionar en todos los géneros y a adoptar una actitud más conciente ante la recolección folklórica. Entre ellos se destacan Felipe Boero, Ernesto Drangosch, Floro Ugarte y Carlos López Buchardo, director–fundador en 1924 del Conservatorio Nacional de Música y Arte Escénico que hoy lleva su nombre.

A partir de fines de la década del 20 se produjo la irrupción de lenguajes neoclásicos en la música culta argentina, lo que significó la primera aparición de una vanguardia que cambió el rumbo de la generación anterior.

La producción argentina en las décadas del 40 y del 50 estuvo a cargo de los primeros egresados del Conservatorio Nacional y en este escenario, dos músicos representaron las dos tendencias en pugna: Alberto Ginastera y Carlos Guastavino.

Los comienzos de la década del 60 generan cambios experimentales de relevancia y destacan Alicia Terzian, Guillermo Graetzer y Roberto García Morillo.

En la actualidad, los creadores argentinos que no desdeñan la exploración instrumental, la electroacústica, y la apropiación de nuevas tecnologías, consolidan una trayectoria musical que prestigia al país. Por citar sólo algunos: Oscar Di Lisia, Carlos Carmona, Gabriel Senanes o Ricardo de Armas.

Más Info[editar]

Sobre música folklórica:[editar]

Para más información sobre cancioneros y ritmos tradicionales, dirija su consulta al Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL). Ver sitio oficial

Sobre El Tango[editar]

Para obtener información sobre discografía, espectáculos, dictado de clases, eventos, artistas o festivales, dirija su consulta al portal del tema desarrollado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Ver sitio oficial

Normativa[editar]

La legislación en la materia involucra particularmente a la Ley 17.648 y su Decreto Reglamentario Nº 5146/69. Para su consulta específica, como así también sobre la normativa internacional, diríjase a la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música (SADAIC). Ver sitio oficial

La actividad de ejecutante musical está normada por el Estatuto instaurado por la Ley 14.597. Puede consultar el texto completo ante la Sociedad Argentina de Músicos (SADEM). Ver sitio oficial

Fuente[editar]

Referencias[editar]

  1. Portal informativo de Presidencia de la Nación. Argentina.gob.ar - [Consul. 10-11-2014]
  2. Movimiento para la recuperación y difusión de la música y en general del arte de las culturas aborígenes y criollas. «Argentina Indígena»
  3. «Atahualpa Yupanqui». Premios Konex. Fundación Konex. 1985. [Consul.11-03-2009].
  4. Zamba, Música folklórica, ONI Escuelas. [consult. 20-01-2009]
  5. "Es muy probable que la Chacarera haya nacido en Salavina, Santiago del Estero".
  6. «La cueca cuyana», De Norte a Sur, Año 26, Nº 301, septiembre de 2006.
  7. «El pericón», en Danzas y canciones argentinas de Carlos Vega, Buenos Aires. 1936; provincia de Salta. [consult. 20-01-2009]
  8. «El triunfo», Danzas folklóricas argentinas, folklores Tradiciones. [consult. 20-01-2009]
  9. Furt, Jorge M. Cancionero popular rioplatense, Tomo I. Biblioteca Virtual Universal. p. 12. [consult. 20-01-2009]
  10. La cultura mapuche incorpora mucho de lo tehuelche como la famosa danza Loncomeo, el gualicho...
  11. «El historidor Ricardo García Blaya sostiene que el tango nació en la zona del Río de la Plata, después de mediados del siglo XIX, en las ciudad de Buenos Aires. García Blaya, Ricardo (2003), Historia del tango y la milonga, Buenos Aires: El Ateneo Yenny . Jorge Luis Borges, en el prólogo al libro Carlos Gardel de Carlos Zubillaga.
  12. Todo Tango - Sitio declarado de interés Nacional.
  13. Del tango Qué me van a hablar de amor (1946), con música de Héctor Stamponi (1913-1997) y letra de Homero Expósito.
  14. Ernesto Sabato: Tango: discusión y clave (pág. 11). Buenos Aires: Losada, 1963.
  15. Murga Uruguaya y Argentina
  16. «Instituto Nacional de Musicología Carlos Vega». Buenos Aires: Sitio oficial del Instituto Nacional de Musicología Carlos Vega. Consultado el 11 de marzo de 2009.

Enlaces Externos y Relacionados[editar]