Luis Fernández (pintor)

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San Lorenzo, 1632.

Luis Fernández (c. 1594 -1654), según las fechas que da Antonio Palomino, fue un pintor español, discípulo de Eugenio Cajés.

Biografía[editar]

Pocos datos se conocen de la vida de este pintor, natural de Madrid según Palomino, y discípulo de Eugenio Cajés, a quien se encargó en 1635 la conclusión de los cuadros de batallas para el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro que su maestro, fallecido un año antes, había dejado inacabados. Casó en 1612 en la parroquia de San Sebastián con María de Morales, de cuyo matrimonio nacieron nueve hijos, bautizados todos en la misma parroquia, el menor de ellos en 1640. En 1624 firmó una de las pinturas del Retablo de la Virgen de la parroquia de Cebreros (Ávila). Un año más tarde se le encuentra trabajando en el claustro de la Merced Calzada de Madrid, con Pedro Núñez del Valle y Juan van der Hamen, y testificando en favor de Angelo Nardi. Actuando en nombre del gremio de pintores se comprometió en 1630 a sacar en procesión un paso de la Cofradía de los Siete Dolores, origen luego de un largo pleito. En 1639 se comprometía junto con Juan de Solís a realizar la decoración pictórica del retablo y camarín de la Virgen, obra de Pedro de la Torre en la madrileña iglesia del Buen Suceso. Las labores incluían el dorado del retablo, la pintura al temple de los muros y cúpula, con ángeles y jarrones de flores en las pechinas, y siete cuadros al óleo de la vida de la Virgen. No será la única vez que acepte este tipo de labores menores, pero lucrativas. En 1652 se encargó con Mateo Gallardo del dorado y estofado del retablo mayor de la catedral de Plasencia, obra del taller de Gregorio Fernández, para el que pintó también el lienzo de la Adoración de los Pastores. Falleció en Madrid, según Palomino, en 1654, antes de los sesenta años, con gran sentimiento de los muchos amigos que tenía por su amable trato, y excelentes prendas.

Obra[editar]

Las primeras obras firmadas, las pinturas del Retablo de la Virgen en la parroquial de Cebreros (Ávila), son obras que pueden relacionarse con la producción de Cajés, pero de muy pobre calidad, lo que ha hecho pensar a Alfonso E. Pérez Sánchez que se trate de obras salidas del taller o incluso de un pintor homónimo, dado lo común del nombre. De una calidad muy superior son las restantes tres pinturas firmadas por él que se han conservado: los lienzos de San Joaquín y Santa Ana de la Colegiata de Pastrana, firmados en 1630, y el San Lorenzo del Museo del Prado, depositado en el Consejo de Estado, de 1632, figuras monumentales las tres, de proporciones alargadas y amplios paños a la manera de Cajés, pero tratadas con una soltura de pincelada muy avanzada, habiendo asimilado plenamente los modelos venecianos.

Bibliografía consultada[editar]

  • ANGULO ÍÑIGUEZ, Diego y PÉREZ SÁNCHEZ, Alfonso E. (1969). Pintura madrileña del primer tercio del siglo XVII. Madrid: Instituto Diego Velázquez-CSIC.
  • PALOMINO, Antonio (1988). El museo pictórico y escala óptica III. El parnaso español pintoresco laureado. Madrid : Aguilar S.A. de Ediciones. ISBN 84-03-88005-7. 
  • PÉREZ SÁNCHEZ, Alfonso E. (1992). Pintura barroca en España 1600-1750. Madrid : Ediciones Cátedra. ISBN 84-376-0994-1.