Louis Malle

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Louis Malle (Thumeries, 30 de octubre de 1932 - Beverly Hills, California, 23 de noviembre de 1995); fue un camarógrafo, guionista, documentalista y director francés, realizador de notables películas y documentales. Empezó a dirigir en Francia en 1955; vivió y trabajó en Estados Unidos de 1978 a 1986, pero regresó a su país en 1987, donde continuó su obra.

Trayectoria[editar]

Inicios[editar]

Nacido en Thumeries, departamento de Nord en 1932, Malle provenía de una familia de industriales del azúcar (era nieto de Henri Béghin, el fundador de la marca de azúcar Beghin-Say).

Creció en un ambiente muy acomodado y pasó por distintos internados católicos (entre ellos el que evocará en su película Adiós, muchachos). A los 14 años, se inició en la dirección con la cámara de 8 mm de su padre. Estudió Ciencias Políticas en la Sorbona, y por estos años surge su determinación de convertirse en cineasta.

Un amigo suyo que formaba parte del equipo de filmación en el barco Calypso de Jacques-Yves Cousteau, tuvo que cederle a Louis su puesto y en 1955 asumió como asistente de dirección y camarógrafo en el documental El mundo del silencio, por el cual recibió la Palma de Oro en el Festival de Cannes, junto con Jacques-Yves Cousteau. Sus siguientes proyectos, películas y documentales, obtendrán menos consenso, y serían abordados desde un plano crítico.

A continuación trabaja con Robert Bresson para preparar (y rodar en parte) Un condamné à mort s'est échappé; le parece impresionante el trabajo con actores no profesionales de este director. En esa época arrancaba el movimiento de la Nouvelle vague, a la que Malle nunca perteneció, ya que desarrolló su propio camino en paralelo, solo, según sus propias motivaciones.

Dirigió su primer largometraje a los 25 años, Ascensor para el cadalso (1957) con Jeanne Moreau en la que mostraba su pasión por el jazz, usando una banda musical original de Miles Davis. Luego, realizó Los amantes (1958), también con Jeanne Moreau y en la que atacaba a la burguesía.

Más adelante se decidió a adaptar uno de los relatos más difíciles de Raymond Queneau, Zazie en el metro (1960), película divertida y entusiasta, y Fuego fatuo (1963), que trataba sobre la depresión y el suicidio: se basaba en un relato trágico, homónimo del colaboracionista Pierre Drieu La Rochelle.

En 1968 se alejó de Francia y de la ficción para rodar Calcuta, un documental que trata de la vida de los campesinos de la India.

Polémica y exilio[editar]

Al regreso de su viaje, rodó una película que provocó una gran polémica: El soplo al corazón (1971). La película evoca la relación incestuosa (aunque romántica) entre una madre y su hijo; tema del que se habla además sin hacer ningún tipo de juicio moral, lo que será habitual en este director, donde no hay ni inocentes ni culpables, pues deja ver que la vida es más compleja. El espectador debe forjarse su propia opinión, el director no se la debe imponer.

Tres años más tarde, la controversia tuvo un carácter político. En Lacombe Lucien (1974) describe el lento progreso de un joven ocioso hacia el colaboracionismo. Tampoco en este caso formulaba ningún tipo de juicio, no describía al colaboracionista como si fuera un monstruo, sólo como un ser humano que se equivocaba. La prensa y la crítica lo acusaron de todos los males, calificaron de innoble la película y le echaron en cara el que no hubiese vivido la guerra con la suficiente dureza. En el punto más agrio de la polémica, decidió emigrar a los Estados Unidos.

Ya había rodado un documental en ese país algunos años antes (Humain trop humain, 1973), en el que seguía la vida de los trabajadores estadounidenses pobres, experiencia que repitió en 1985 en God's Country. En Hollywood filmó entre otras películas La pequeña (1978) con la joven Brooke Shields y sobre todo Atlantic City (1980), con Burt Lancaster y Susan Sarandon, donde relata las desventuras de un pícaro retirado y de su vecina, en la ciudad de los casinos.

La consagración desde 1987[editar]

Cuando regresó a Francia en 1987 volvió a tratar el tema que le había hecho marcharse: la ocupación nazi en Francia, a través de un film que será el punto más alto de su carrera, Adiós, muchachos (1987). En un colegio católico, durante la ocupación, un muchacho burgués descubre que uno de sus compañeros es judío.

En esta película, Louis Malle narra sus recuerdos de la guerra. La historia, en parte autobiográfica, ya que él fue testigo de una situación similar durante su infancia, trata de un joven judío que se había ocultado en su internado, pero fue luego descubierto por la Gestapo y deportado. Malle declaró que ese tema le había perseguido desde siempre y que, de hecho, esta historia trágica es la que le había llevado al cine.

La película retoma también algunos elementos de películas anteriores; de Lacombe Lucien toma al colaboracionista contra su voluntad; de El soplo en el corazón, la intensa relación entre madre e hijo. Tampoco aquí emite ningún juicio de valor sobre nadie, no hay ni buenos ni malos, sólo un cierto fatalismo. La película fue un éxito y ganó diversos premios.

Filmó a continuación la comedia Milou en mayo (1989), así como Herida (1992). Su último film fue una magnífica adaptación de Vania en la calle 42 (1994), pieza teatral de Antón Chéjov; este Vanya on 42nd Street se estrenó el 19 de octubre de ese año en los Estados Unidos y el 25 de enero de 1995 en Francia.

Su primer matrimonio con Anne-Marie Deschodt duró de 1965 à 1967. Estuvo casado con la actriz estadounidense Candice Bergen de 1980 hasta su muerte en 1995, con quien tuvo una hija, Chloe Malle (n. 1985). Pero tuvo dos hijos más: Manuel Cuotemoc (n. 1971) nacido de su relación con Gila von Weitershausen, y su hija Justine, (n. 1974) de su relación con Alexandra Stewart.

Murió de un linfoma el 23 de noviembre de 1995 en Los Ángeles.

Filmografía[editar]

Primera época en Francia[editar]

Periodo en Estados Unidos[editar]

Segunda época en Francia[editar]

Premios (no exhaustivo)[editar]

Fuentes[editar]