Los acarnienses

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Los Acarnienses (griego, Αχαρνείς , Akharneĩs) es una comedia griega antigua de Aristófanes, representada en el arcontado de Eutino, presentada por Calístrato en 425 a. C. en las Leneas de Atenas. Obtuvo el primer premio; el segundo Cratino con Los azotados por la tempestad (obra perdida), y el tercero Eupolis con Los primeros de mes.

Tema[editar]

Tercera comedia escrita por Aristófanes tras Los comensales y Los babilonios, representadas respectivamente en 427 y 426 a. C. Los acarnienses es un alegato en favor de la paz. Compuesta en el sexto año de la guerra del Peloponeso, que opone Atenas y sus aliados de la confederación de Delos a Esparta y su Liga del Peloponeso, sin que pudiera preverse un final decisivo, en medio de las penurias y del hacinamiento ciudadano a que había dado lugar la concentración en Atenas de la población campesina,[1] refleja el punto de vista del pobre labriego que, arrancado de sus raíces, padece todas las incomodidades del enclaustramiento en un medio urbano y soporta la destrucción de sus campos, en la impotencia de ver sus anhelos de paz cumplidos y sin la menor esperanza de que su voz sea escuchada en un clima belicista.

La crítica que subyace en esta obra es la misma que anima La paz y Lisístrata, para recuperar la prosperidad perdida es necesaria la paz.

Es difícil determinar si para Aristófanes el ambiente político-social de Atenas es una consecuencia de los condicionamientos bélicos o la guerra proviene de ese ambiente político-social. En todo caso, se da a entender que la continuidad del conflicto se debe a los manejos de demagogos como Cleón, a la gestión de diplomáticos ineptos que dilapidan los fondos públicos en misiones interminables y a la arrogancia de ciertos mandos militares. Circunstancias propiciadas por la pasividad de un pueblo, remiso a acudir a la asamblea, permisivo con la actividad de los sicofantas, deslumbrados por las argucias de los leguleyos en los tribunales.

El tema cómico es un disparate: ya que una paz general es imposible, un ciudadano hará un pacto particular con el enemigo, demostrará la futilidad de los motivos que han conducido a la guerra, se beneficiará en exclusiva de las ventajas reportadas por la paz y en la prosperidad material que disfruta, se burlará del belicismo encarnado por un militar de renombre.

Idea cómica[editar]

Aristófanes pone en escena a un ciudadano valiente, Diceópolis,[2] que frente a este constante fracaso, decide concluir una tregua privada. Informados de su traición, los campesinos de Acarnas asaltan la residencia del héroe, que celebra las Dionisias rurales. Acarnas es un demo del Ática, ocupado al principio de la guerra por las tropas espartanas llevadas por el rey Arquídamo.

Acarnas es una tierra rica, pero Aristófanes caricaturiza a sus habitantes haciéndoles carboneros. Esto le permite parodiar una escena del Télefo de Eurípides. En dicha tragedia, Télefo, rey mítico de Misia y combatiente en el bando troyano en la guerra de Troya, es herido por la lanza de Aquiles, la cual puede curar las heridas que causa. Se introduce pues, disfrazado de mendigo, en el campo griego. Desenmascarado, se salva tomando como rehén al joven Orestes. En Los acarnienses, es un saco de carbón lo que Diceópolis toma como rehén.

Diceópolis se opone también a los sicofantas (delatores profesionales), quienes pretenden que las denuncias sean de su exclusividad. También rompe el embargo decretado por Atenas sobre la ciudad de Megara al principio de la guerra.

Resumen[editar]

  • Prólogo: la Asamblea de Atenas delibera. Los demagogos presentan al pueblo falsos embajadores extranjeros que vienen de Persia y de la corte del rey odrisio Sitalces, tentándole con ayudas. Dicéopolis no se deja engañar, pero no consigue hacerse oír. Él concluye una tregua privada con los espartanos.
  • Parodos: mientras que celebra las Dionisias rurales, Diceópolis es asaltado por los acarnienses. Se escapa tomando como rehén un saco de carbón. Defiende entonces su causa ante los acarnienses, se lanza a una disputa oratoria contra el general Lámaco y convence a la multitud.
  • Parábasis: Aristófanes recuerda a los espectadores que sus obras, en al desmontar la argumentación d los demagogos y al «enseñar lo que es justo», son benéfico para el pueblo. El coro, por su parte, reclama más atenciones para los ancianos de la ciudad.
  • Episodios: Dicéopolis abre un mercado privado, abierto a todas las mercancías. Un megarense intenta vender a sus hijas pequeñas, pretendiendo que se trata de cerdas, mientras que un beocio propone anguilas del lago Copais. El coro aclama a Dicéopolis. Lámaco reaparece herido de guerra.

Referencias[editar]

  1. Tucídides, II,105-114
  2. Antropónimo usado como adjetivo por Píndaro (Píticas, VIII, 2) que puede significar «el de la ciudad justa»

Bibliografía[editar]

  • Aristófanes (1995). Obra completa. Volumen I: Los Acarnienses. Los Caballeros. Introduccciones, traducción y notas de Luis Gil Fernández. «Premio Nacional a la obra de un traductor» 1999. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-1678-7. 

Véase también[editar]

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