Literatura de los Países Bajos

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

La literatura de los Países Bajos es la producida en el territorio ocupado por la actual Holanda, aunque la lengua neerlandesa (el holandés es un dialecto del neerlandés) en que se halla escrita se habla también en otras regiones, países y comarcas (Flandes, Surinam -véase Literatura de Surinam-, Antillas holandesas, territorio amish y menonita de Pensilvania, Sudáfrica y parte de Indonesia) que han producido su literatura en ella; en la actualidad (2013) posee unos 23 millones de lectores.

Edad Media[editar]

Alrededor del año 500 d.C., el fráncico evolucionó hacia el franconio o neerlandés antiguo, una lengua germánica occidental que era hablada por los francos y, en menor medida, por personas que vivían en las regiones conquistadas por los francos. Hasta el fin del siglo XI, como en el resto de toda Europa, la literatura neerlandesa era casi del todo oral y en forma de verso, lo que facilitaba a los trovadores recordar y recitar sus textos. Los textos científicos y religiosos eran escritos en latín, porque no se consideraba al neerlandés antiguo lo suficientemente civilizado, rico y flexible como para tratar materias graves. Por eso los textos literarios en esta época son raros. El primer texto extenso escrito en lengua neerlandesa es del final del siglo XI. Se trata de unos versos populares transcritos como probatio pennae o prueba de pluma, el famoso Hebban olla vogala.

La mayoría de los restantes dialectos germánicos occidentales eran inteligibles entre sí y el neerlandés, por lo cual algunos fragmentos y autores pueden reivindicarse a la vez para la literatura de los Países Bajos y para la alemana. Así los Salmos de Wachtendonk (neerlandés: Wachtendonkse Psalmen) del siglo IX, una traducción en bajo franconio occidental de algunos de los Salmos, o el poeta del siglo XII Henric van Veldeke (1150 – después de 1184). Estos Salmos llamaron la atención por primera vez en el Renacimiento al humanista Justo Lipsio; después han sido editados en el siglo XIX por Willem Lodewijk van Helten y más recientemente por el historiador y lingüista americano Robert L. Kyes (1969) y el filólogo neerlandés Arend Quak (1981).

Jan van Ruysbroek

Leiden Willeram es el nombre dado a un manuscrito que contiene una versión en bajo franconio del Cantar de los Cantares, a través de un resumen del abad alemán Williram von Ebersberg que procede en última instancia de San Isidoro de Sevilla. El manuscrito, atualmente en la Biblioteca de la Universidad de Leiden, fue escrito a fines del siglo XI en la abadía de Egmond en la actual Holanda del Norte, de donde viene el otro título de la obra Egmond Willeram. También es importante la llamada Biblia Rimada de Renania (en neerlandés: Rijnlandse Rijmbijbel, en alemán Rheinische Reimbibel). Es un epítome o resumen en verso de historias bíblicas compuesto en una mezcla de dialectos con elementos de bajo alemán, neerlandés antiguo y alto alemán (franconio-renano). Probablemente fue compuesta en el noroeste de Alemania al comienzo del siglo XII, tal vez en la abadía de Werden, cerca de Essen.

Más adelante destaca Floris ende Blancefloer, versión en holandés medio de la historia caballeresca francesa Flores y Blancaflor, inspirada a su vez en un cuento de las Mil y una noches. Por completo original es, sin embargo, la anónima Karel ende Elegast ("Carlomagno y Elegast"); hay también una versión en holandés del Roman del Renart francés: Vanden vos Reynaerde, escrito hacia 1250 por un tal Willem del que nada más se conoce.

El primer poeta de nombre conocido es Hendrik van Veldeke (ca. 1170); luego destaca Jacob van Maerlant (~1235 – ~1300) con su Der Naturen Bloeme ("La flor de Natura", c. 1263), colección de sermones morales y satíricos dirigidos a todas las capas sociales, y su De Spieghel Historiael ("El espejo historial", c. 1284).

Siguen los padres de la prosa en holandés, primero la monja Beatrijs van Nazareth ("Beatriz de Nazaret") (1200–1268), que fue la primera en intentarlo, y luego el místico Jan van Ruysbroek (1293–1381), que fue quien lo logró con su obra Die Chierheit der Gheesteliker Brulocht ("El atavío de la boda espiritual"), tan influyente en la literatura ascética y mística de toda Europa. Desde 1440 las ciudades patrocinaron una serie de "cámaras de retórica" (rederijkerskamers) en que se componían versos y un teatro alegórico de misterios y de moralidades. Entre estas piezas pueden mencionarse Mariken van Nieumeghen ("María de Nimega") y Elckerlijc. Anna Bijns (c. 1494–1575) resulta ya una figura de transición a los nuevos tiempos.

Renacimiento y Barroco[editar]

Retrato de Vondel por Philip de Koninck, 1665.

La primera mitad del siglo XVI está dominada en Holanda por la figura de Erasmo de Rotterdam y el humanismo latino. Y aunque el humanismo optó preferentemente por expresarse en latín, ya entonces empieza a fraguarse una lengua literaria común a los diversos Países Bajos a partir de las primeras traducciones por parte de las congregaciones protestantes de la Biblia hacia un neerlandés más homogéneo y menos dialectal. Este largo proceso empieza con la agitación de los protestantes contra el catolicismo a machamartillo que intentará imponer en la segunda mitad del siglo Felipe II. El famoso cancionero Een Geusen Lied Boecxken (1588) está lleno de combativo y heroico fervor protestante. Se promueven varias traducciones al holandés del Psalterio, en lo que destaca Jan Utenhove, quien fue además el primero en traducir al holandés el Nuevo Testamento.

Destacan además otros humanistas sobre todo por sus aportaciones dramáticas: Willem van de Voldersgraft, también llamado Willem Gnapheus (1493-1568) influye poderosamente en el teatro posterior con su drama sobre el tema del hijo pródigo, Acolastus (1529), donde expone como un joven saludable y lleno de vida recibe la noticia de que enfermará y morirá y se queda solo, sin que nadie quiera acompañarlo sus últimos días, y su comedia Morosophus (1531). Joris van Lanckvelt, más conocido como Georgius Macropedius, (1487-1558), escribió la comedia Andrisca sobre dos mujeres adúlteras y el drama Hecastus (1539), muy reimpreso y traducido, sobre todo al alemán, incluso por el gran poeta protestante Hans Sachs. Además escribió varios libros de texto que fueron muy usados, entre ellos un arte para escribir cartas (Epistolica). Como profesor tuvo una amplia serie de discípulos, entre ellos el geógrafo Gerardus Mercator. En cuanto al Elogio de la locura de Erasmo de Rotterdam, se trata de una sátira de los abusos sociales y eclesiásticos que ha sido quizá la obra del humanismo holandés más traducida a todas las lenguas, oscureciendo otras obras del autor, como sus igualmente satíricos Colloquia, su Enchiridion o su cuantioso Epistolario.

Philips van Marnix (1538-1598), íntimo amigo de Guillermo I, príncipe de Orange, escribe sátiras contra la iglesia católica, la más famosa de las cuales es Biëncorf der Heilige Roomsche Kercke ("Colmena de la Santa Iglesia Romana". El humanismo dio entoncs figuras como Dirck Volckertszoon Coornhert (1522–1590), autor de un Zedekunst o "Ética" (1586) llena de alusiones clásicas y el más conocido Erasmo de Rotterdam y culminó con el Siglo de Oro de la literatura holandesa, el XVII, cuando se tradujo la Biblia completa al holandés con distintas peculiaridades de cada dialecto para forjar un holandés literario común; esta es la llamada Biblia de los estados.

Por entonces se crea en Amsterdam una academia conocida como Círculo de Muiden que frecuentan escritores tan importantes como Joost van den Vondel (1587–1679), dramaturgo y poeta que escribió principalmente tragedias bíblicas e históricas, como Palamedes o Lucifer, de la que se dice que inspiró a John Milton; Pieter Corneliszoon Hooft, que escribió una Historia de los Países Bajos bajo la impronta de Tácito y también poesía lírica y pastoril; Constantijn Huygens, autor de epigramas espirituales, y Gerbrand Adriaensz Bredero, principalmente comediógrafo, pero también autor de una novela picaresca, El brabantino español. Una escuela parecida a la de Amsterdam surge en Middelburg presidida por Jacob Cats (1577–1660), autor de diversos poemas didácticos algo prosaicos. En cuanto al escritor de Dunquerque Michiel de Swaen (1654–1707), compuso comedias, moralidades y poesía bíblica.

Siglo XVIII[editar]

Betje Wolff (arriba) y Aagje Deken (abajo).

En el siglo XVIII se ponen de moda los modelos franceses, especialmente en teatro; se imita a Pierre Corneille y a los demás clasicistas por parte de Andries Pels (m. 1681) y muchos otros. Pels, de hecho, fundó la primera sociedad literaria y teatral abiertamente neoclásica en Amsterdam, la influyente Nil Volentibus Arduum. Bien conocido fue también el poeta Jan Luyken (1649–1712).

Justus van Effen (1684–1735), incluso, nacido en Utrecht, e influido por emigrantes hugonotes franceses huidos tras la revocación del Edicto de Nantes en 1685, escribe en francés la mayor parte de su obra literaria. Pero, al viajar a Londres y descubrir los comienzos del periodismo y el ensayo con las revistas Tatler y Spectator de Addison y Steele, comenzó a publicar desde 1731 su Hollandsche Spectator ("El Espectador Neerlandés"), que su muerte en 1735 condujo a su fin. Aún así, lo que compuso durante los cuatro últimos años de su vida es considerado por muchos el legado más valioso para la literatura neerlandesa del siglo XVIII.

Por demás, destaca una singular pareja de mujeres escritoras que vivían juntas, Betje Wolff (1738–1804) y su amiga Aagje Deken (1741–1804), escritoras a cuatro manos de notables novelas epistolares. Por otra parte, la anónima Geschiedenis van een neger ("Historia de un negro", 1770) supone una importante ampliación de perspectivas y de temáticas al incluir en la literatura el género de la autobiografía de esclavos.

Siglo XIX y XX[editar]

La generación romántica del XIX está representada por Willem Bilderdijk (1756–1831), Hiëronymus van Alphen (1746–1803), Rhijnvis Feith (1753–1824), Hendrik Tollens (1780–1856) y A. C. W. Staring (1767–1840).

En la narrativa realista destacó Multatuli con una novela que denuncia el colonialismo, Max Havelaar (1860). Sobresalió en el ensayo Busken Huet (1826-1886).

El naturalismo está representado por Marcellus Emants (1848–1923). La generación de 1880 lo toma como precursor del grupo denominado Tachtigers, integrado por Willem Kloos, Hélène Swarth, Albert Verwey, Frederik van Eeden, Lodewijk van Deyssel y Herman Gorter.

Ya en el siglo XX hay que mencionar la novela psicológica de Louis Couperus y, tras la segunda guerra mundial, a tres autores que dominaron el panorama: Willem Frederik Hermans, Harry Mulisch y Gerard Reve. Después sobresalieron Hella Haasse, Lucebert, Tessa de Loo, Gerrit Komrij y Cees Nooteboom, entre muchos otros no menos importantes que estos.