Lingüística forense

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La Lingüística Forense se puede definir de forma general como la interfaz entre lenguaje y Derecho. Dos de sus características definitorias son: a) que se trata de una disciplina multifacética y b) que su estudio revela una naturaleza compleja, al incluir toda una serie de áreas de investigación que están relacionadas con el lenguaje administrativo, jurídico y judicial, por un lado, y con el uso forense de la prueba pericial lingüística en distintos ámbitos, por otro. En este sentido, en la actualidad se considera que las tres grandes áreas de actuación de un lingüista forense son: el lenguaje jurídico y legal (Language of the Law), el lenguaje del procedimiento legal (Language of the Legal Process) y el lenguaje evidencial o probatorio (Language as Evidence).

Definición[editar]

Existe una definición amplia de lingüística forense que cubre todas estas áreas en las que el lenguaje y el derecho se interrelacionan, y una definición restrictiva que se refiere especialmente a la utilización de pruebas periciales en los juicios y, por tanto, a la actuación de los lingüistas en contextos jurídicos y judiciales. La revista científica The International Journal of Speech, Language and the Law sigue la definición amplia con artículos sobre discurso judicial, interpretación judicial, y también artículos sobre fonología y fonética forenses con medidas fiables de los datos a través de herramientas informáticas y métodos estadísticos. La International Association of Forensic Linguists, como asociación, también sigue la definición amplia y, por lo tanto, en sus congresos acepta comunicaciones sobre un abanico muy amplio de temas sobre lengua y derecho. La página web de la Asociación también sigue esta definición amplia, y de hecho parece que sólo es en el ámbito judicial y en los juicios que se utiliza la definición restrictiva, en beneficio de los profesionales del derecho que necesitan poder contar con estudios de expertos en temas lingüísticos y utilizarlos como prueba.

Historia[editar]

El nacimiento explícito de la lingüística forense puede situarse en el año 1968, cuando Jan Svartvik publica: The Evans Statements: A Case for Forensic Linguistics, donde se demuestra que las partes dubitadas de una serie de cuatro confesiones, que habían sido dictadas a la policía por un joven llamado Timothy Evans, y que le incriminaban del asesinato de su mujer e hija, reflejaban un estilo gramatical cualitativa y cuantitativamente diferente del estilo de las partes indubitadas de esas confesiones. Sin embargo, Malcolm Coulthard y Alison Johnson (2007) mencionan que "20 años antes (1949) el término Forensic English había sido usado por Philbrick en el título de su libro sobre inglés legal, Language and the Law: the Semantics of Forensic English, pero la expresión no se volvió a retomar posteriormente".

Durante los años 60, 70 y 80, sobre todo en los EE.UU. y Canadá, abogados, policía judicial y otros profesionales dedicados a la investigación del crimen habían solicitado la intervención de los lingüistas como expertos en temas relacionados con el derecho y la lengua. No obstante, esta práctica profesional fue aislada y poco cohesionada metodológicamente, y sus resultados fueron publicados de forma muy dispersa.

A partir de los años 90 se produce una serie de cambios que justifican la denominación de una nueva área temática, la lingüística forense. En primer lugar, hay mucha más demanda de servicios en lingüística forense y la actuación de los expertos es mucho más profesionalizada. En segundo lugar, cabe destacar que se extiende la publicación de textos y colecciones de artículos y capítulos de libro en lingüística forense, que reflejan una metodología coherente y consensuada internacionalmente. En tercer lugar, hay que destacar la creación de la International Association of Forensic Phonetics - IAFP (St. John’s College, York (1991)), en la actualidad International Association of Forensic Phonetics and Acoustics - IAFPA y de la International Association of Forensic Linguists - IAFL (School of English, University of Birmingham (1992)). Finalmente, hay que destacar la publicación, en 1994, del primer número de la revista The International Journal of Speech Language and the Law (anteriormente denominada Forensic Linguistics), que ya cuenta con 15 números.

Con el nuevo milenio, se puede hablar ya de una consolidación de la disciplina y de una gran vitalidad, aspectos que quedan reflejados en las siguientes acciones: a) La celebración del noveno congreso internacional de la IAFL (9th biennal Conference on Forensic Linguistics/Language and the Law (Ámsterdam, 2009) y el décimo-octavo congreso internacional de la IAFPA (Cambridge (Reino Unido), 2009). b) La creación de laboratorios y centros de lingüística forense y de fonética y acústica forense, tanto institucionales como gubernamentales, algunos de ellos relacionados con los cuerpos de seguridad del estado. c) la publicación de volúmenes monográficos, volúmenes colectivos, introducciones a la disciplina y libros de texto en lingüística forense. d) La oferta de cursos de postgrado, diplomas de postgrado, o Masteres especializados en Lingüística Forense, destacando entre estos últimos los de las universidades de Cardiff -Cardiff University- y Aston -Aston University, en el Reino Unido y el de la Pompeu Fabra Universidad Pompeu Fabra, en España.

Metodología[editar]

La lingüística forense utiliza técnicas derivadas de las nuevas tecnologías y la estadística, es decir, que el desarrollo de la investigación y el servicio de peritaje en lingüística forense se realiza habitualmente a partir de un conjunto de herramientas informáticas y técnicas estadísticas que posibilitan opiniones, actuaciones y asesoramiento científicos y profesionales de alta competencia y fiabilidad por parte de los lingüistas forenses, para su posterior utilización desde distintas instituciones y organismos públicos (ministerio público, policía) y privados (empresas), y para profesionales diversos (jueces, abogados defensores, psicólogos, médicos). En cualquier caso, las pruebas periciales que se presentan no son nunca pruebas definitivas ni concluyentes, sino más bien complementarias de otros tipos de evidencias o bien para introducir una duda razonable.

En el ámbito del lenguaje evidencial o probatorio hay que destacar, como ya apuntaba Coulthard (2007) la posición relativa de diversas áreas de estudio, investigación y peritaje de la lingüística forense, en particular de la Determinación/Atribución de Autoría (DAA) de textos escritos, con respecto de la Fonética y Acústica Forenses (FAF), disciplinas mucho más desarrolladas, ya que la FAF cuenta con información sobre la Referencia de Distribución Poblacional (Base Rate Knowledge) de determinados parámetros idiosincrásicos de la voz humana, sobre todo para el inglés australiano (Rose y Morrison) y el español (González et al.), mientras que la DAA no cuenta aún con esta Referencia de Distribución poblacional respecto de marcas escritas de autoría (Grant 2007).

Por otro lado, la obtención de esas referencias de distribución poblacional en todas las lenguas y ámbitos del lenguaje evidencial se enfrenta a una dificultad metodológica añadida, que sirve también para rebatir la equiparación que se hace de los estudios de ADN y de la huella dactilar física con el estudio del idiolecto humano, oral u escrito. Así, mientras que cada muestra de ADN y de la huella dactilar es idéntica y exhaustiva, toda muestra lingüística facilita sólo información muy parcial acerca del idiolecto de su creador. Esto comporta enfrentarse a la tarea literalmente imposible de recogida de enormes bancos de datos constituidos por muestras lingüísticas escritas representativas de millones de idiolectos de todos los hablantes y escritores de cualquier lengua; datos que permitirían dotarse de esa Referencia de Distribución Poblacional necesaria para asegurar el rigor en la comparación forense de textos orales y escritos conducente a una identificación de hablantes y a una determinación/atribución de autoría más fiable.

En la actualidad, y teniendo en cuenta que cada caso de peritaje implica un contexto de investigación diferente, el estado actual metodológico debería comportar la experimentación con textos del mundo real y la aplicación y evaluación de los métodos a textos de control de casos forenses reales, combinando dos enfoques: el enfoque cualitativo, a partir del conocimiento y experiencia del lingüista (auditivo en FAF); enfoques cualitativo/cuantitativo, usando la lingüística de corpus y otros en DAA; cuantitativos estadísticos, a partir del análisis acústico en FAF, el análisis de la Relación de Verosimilitud (Likelihood Ratio) en FAF y en DAA. Internacionalmente y en España, hay laboratorios que combinan ambos enfoques pero otros que, o bien usan enfoques estrictamente cualitativos, o bien solo se basan en enfoques automáticos de reconocimiento de voz.

El lenguaje jurídico y legal (Language of the Law)[editar]

La actuación de los lingüistas forenses en esta área comporta el análisis del lenguaje administrativo y jurídico a partir del registro legal y de los géneros jurídicos legales. Incluye además la consideración de los movimientos de renovación en la redacción jurídica y de las distintas tradiciones discursivas existentes según los ordenamientos jurídicos del Derecho Continental (Civil Law) y Derecho Anglosajón (Common Law). La práctica específica implica, por un lado, el estudio de las claves lingüísticas de textos tales como contratos, estatutos, leyes, instrucciones al jurado, medidas de alejamiento y otros textos que se usan en el ámbito judicial y, por otro, el peritaje sobre la ambigüedad o posible alteración de determinados textos públicos oficiales (administració del estado/CC.AA) o privados (empresas aseguradoras y otros), circunstancias que pueden causar una situación de desprotección a los usuarios o a las empresas u organismos oficiales que pueden ver demandados sin justificación.

El lenguaje del procedimiento judicial (Language of the Legal Process)[editar]

La perspectiva del lingüista forense relacionada con el uso del lenguaje en el procedimiento judicial tiene que ver con el análisis del discurso que se produce en diversos contextos, tales como, los interrogatorios policiales, la interacción lingúística que se produce entre los diferentes actores que intervienen en un juicio, y la solicitud de asilo político, entre otros.

El lenguaje evidencial o probatorio (Language as Evidence)[editar]

Este ámbito de la lingüística forense comporta el uso de evidencia lingüística de índole diversa en la comparación forense de textos orales y escritos para poder alcanzar diferentes objetivos de la práctica forense con mayor rigor y fiabilidad:

La identificación de locutores[editar]

La determinación/atribución de autoría de textos escritos[editar]

La detección de plagio[editar]

De acuerdo con la definición que se ofrece en el sitio de la Biblioteca de la Universidad Politécnica de Catalunya, un plagio es "el acto de publicar o de divulgar como propia una obra literaria, científica o artística de otra persona". Cabe mencionar que quedan descartados como plagio: los trabajos o ideas originales, el conocimiento común y la recopilación de los resultados de una investigación original. En la actualidad, inmersos en una vorágine de información a nivel global a través de Internet, se han incrementado las incidencias de plagio y la falsa atribución de autoría. Lo que más comúnmente se copia son obras científicas y literarias: tesis, artículos de revistas, etc; composiciones musicales; obras cinematográficas y audiovisuales; proyectos, planos, maquetas de obras arquitectónicas o de ingeniería; programas y bases de datos; páginas web y obras multimedia. Más aún, en el ámbito académico, son muy frecuentes las copias de tareas escolares y trabajos de investigación. Actos que cada vez han sido acreedores a ciertas sanciones, de acuerdo con las regulaciones locales de los institutos, gobiernos, colegios y universidades. Para sustentar la acusación de plagio, la labor del lingüista forense es fundamental; consiste en cotejar el texto original vs el texto que se sospecha ha sido plagiado. Para ello, el perito lingüista se apioya con diversas herramientas informáticas que permiten detectar automáticamente el plago de una obra completa o una frase, basándose en las coincidencias exactas entre el texto original y el texto dubitado. [1]

El litigio de marcas registradas y patentes[editar]

La interpretación y traducción legal, judicial y de apoyo en contextos multilingües[editar]

Bibliografía[editar]

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Referencias[editar]

  1. BUPC. «Cómo detectar y evitar el plagio» (en español). Detección de plagio. Consultado el 6 de mayo de 2013.