Linfocito T regulador

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Los linfocitos T reguladores (o linfocitos T supresores) son una subpoblación especializada de linfocitos T que actúa suprimiendo la activación del sistema inmunitario, manteniendo así la homeostasis de este sistema y favoreciendo la tolerancia hacia autoantígenos. La existencia de una población dedicada de células T supresoras fue objeto de gran controversia entre los inmunólogos durante muchos años. A pesar de ello, recientes avances en la caracterización molecular de esta población celular han demostrado su existencia y su papel crítico en la respuesta inmune de vertebrados. El interés en los Linfocitos T reguladores ha aumentado gracias a modelos experimentales en ratones que demuestran como el potencial inmunosupresor de estas células podría aprovecharse para mejorar la tolerancia de Trasplantes, en tratamientos contra enfermedades autoinmunes o en su eliminación específica para potenciar inmunoterapias contra cáncer.

Función[editar]

Para funcionar adecuadamente, el sistema inmune debe discriminar entre lo propio y lo no propio. Cuando esta capacidad se pierde el sistema inmunitario comienza a destruir celulas y tejidos del cuerpo que como resultado causan las enfermedades autoinmunes. Los linfocitos T reguladores suprimen efectivamente la activación del sistema inmunitario protegiendo así contra la autoreactividad. El rol crítico que los linfocitos T reguladores cumplen en el sistema inmunitario se ve evidenciada en el grave síndrome autoinmune que resulta cuando hay una deficiencia genética en las células T reguladoras.

El mecanismo molecular por el cual los linfocitos T reguladores cumplen su función reguladora/supresora no ha sido bien caracterizado y es sujeto de intensa investigación. Experimentos in vitro han dado resultados contradictorios con respecto a el requerimiento de contacto célula-a-célula para que la célula objetivo sea suprimida. Citoquinas inmunosupresoras como TGF-beta e interleucina 10 (IL-10) estarían también implicadas en la función del linfocito T regulador.

Una pregunta importante en el campo de la inmunología es como la actividad inmunosupresora de las células T reguladoras es modulada durante el curso de una respuesta inmune montada. Mientras que la función inmunosupresora de los linfocitos T reguladores previenen el desarrollo de enfermedades autoinmunes, esta función no sería deseable durante la respuesta inmune frente a la infección con un microorganismo. Actuales hipótesis sugieren que cuando se enfrenta una infección por un microorganismo la actividad de los linfocitos T reguladores podría estar regulada en menos (regulación negativa), ya sea directa o indirectamente, por otras células para facilitar la eliminación de la infección. Evidencias experimentales en modelos de ratón sugieren que algunos patógenos podrían haber evolucionado para manipular a los linfocitos T reguladores con el fin de inmunosuprimir al huésped y así potenciar su propia supervivencia. Por ejemplo, ha sido reportada actividad de linfocitos T reguladores en el incremento de contextos severos infecciosos, como infecciones por retrovirus y varias infecciones parasitarias incluidas Leishmania y malaria.