Limosna

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La limosna es la ayuda voluntaria que se da a alguna institución, comunidad o a una persona, sin esperar nada a cambio.

Un noble dando limosna a unos mendigos, imagen el siglo XVIII.

La limosna en el cristianismo[editar]

Bolsa de limosnas tomado de un tapiz de Orleans. S. XV

La limosna se manda con frecuencia en la Sagrada Escritura: a los judíos se les previno con especialidad que asistiesen a los pobres, a las viudas, a los huérfanos y a los extranjeros. Deut., cap. 10 y. 11: Eclesiástico, cap. 4, v. 1, etc. Las máximas de caridad que continuamente repite Jesucristo en el Evangelio, hicieron aún más conocida y clara la necesidad de este deber. El orden del diaconado fue instituido para cuidar de los pobres: Hech. Apost., cap. 6.

Primeros cristianos[editar]

Mueble para lismosnas de madera exhibido en el Museo de Arte Religioso de Tandil.

El fervor de la Iglesia primitiva llegaba en los fieles a deshacerse de sus bienes y depositar el precio en manos de los apóstoles para socorrer a los necesitados.

San Pablo escribiendo a los de Corinto les encarga que verifiquen las cosechas o cuestiones todos los domingos para la asistencia de los pobres según había mandado a las Iglesias de Galacia. San Justino, en la Apolog. 2, dice que todos los fieles de las ciudades y aldeas se reunían los domingos para asistir a la celebración de los santos misterios; que después de la oración cada uno hacía su limosna según su celo y facultades: que se entregaba el dinero al que presidía, es decir, al obispo, para distribuirlo a los pobres, viudas, etcétera. Esta práctica se observaba también en tiempo de San Gerónimo y siguió en las parroquias, en las que se suele pedir para los pobres a la misa mayor de los domingos y fiestas.

Mr. de Tillemont, fundado en un pasaje del código Teodosiano, observa que en el siglo IV había unas mujeres piadosas que se ocupaban en recoger limosna para los presos: se conjetura que serían las diaconisas.

La caridad con los infelices fue el carácter distintivo de los primeros cristianos: llegaron muchos al extremo de venderse por esclavos y alimentar a los pobres con el precio de su libertad. San Clemente de Roma. Epíst. 1ª, núm. 63. Asistían igualmente a los paganos que a los fieles. Juliano les hace esta justicia y escribiendo a un pontífice del paganismo, Epist. 62, dice las siguientes palabras:

Es vergonzoso que los galileos (llamaban así a los cristianos) alimenten a sus pobres y a los nuestros.

Ninguna religión inspiró a los hombres una caridad tan industriosa ni sugirió tan diversos establecimientos para socorrer las diferentes necesidades del género humano. Al principio, se sostenían con las limosnas los ministros de la Iglesia. Las oblaciones de los fieles se dividían en tres partes:

  • una, para los pobres
  • otra, para la conservación de las iglesias y culto divino
  • otra, para el clero

San Crodegando, obispo de Metz, er el siglo VIII , en la regla que prescribe a los canónigos regulares, quiere que el sacerdote a quien se diere alguna cosa por celebrar la misa, administrar los sacramentos o cantar los salmos o himnos, no lo reciba sino a título de limosna.

Tal fue siempre el espíritu de la Iglesia: los regalos que se le hicieron, los bienes que recibió por donación y las fundaciones con que se ha enriquecido son miradas como limosnas, cuyos ecónomos, dispensadores y no propietarios, son sus ministros. Es preciso, sin embargo, distinguir entre un sueldo, una subsistencia concedida a título de servicio y una pura limosna.

Dice San Agustín:

Dar de comer, al que tiene hambre, de beber al que tiene sed, vestir al desnudo, dar posada al pasajero, refugiar a un fugitivo, visitar a un enfermo o un preso, rescatar un esclavo, sostener a un débil, guiar a un ciego, consolar a un afligido, curar a un herido, enseñar el camino al que se pierde, dar un consejo al que lo necesita y el alimento a un pobre no son las únicas especies de limosna, sino perdonar al que peca o corregir cuando hay autoridad para ello, olvidar la injuria que se recibió pidiendo a Dios que le dispense favores al que se la hizo; éstas son obras de misericordia que se pueden mirar como limosnas. Lib. de Fide, Spe et Charit. , cap. 72, núm. 19.

La limosna en el Islam[editar]

En la religión musulmana la limosna o sadaqa (en árabe, صدقة) es voluntaria. También existe una limosna obligatoria denominada zakat (en árabe, زكاة) que constituye el tercero de los Pilares del Islam. La parte proporcional de cada contribuyente se utiliza para repartir entre los más desfavorecidos y se paga a través del estado, como un impuesto más del ministerio de Asuntos Religiosos, generalmente en la fiesta de la Ashura.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Diccionario de Teología, 1846, P. Bergier

Enlaces externos[editar]