Leyenda de los volcanes

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

La leyenda de los volcanes es la leyenda que interpreta a dos personajes de la mitología mexica, cuya leyenda en sus diferentes versiones explica la aparición de los volcanes Popocatépetl (la montaña humeante) e Iztaccíhuatl (la mujer dormida) en el Valle de México. En la mitología mexica, Iztaccíhuatl fue una princesa que se enamoró de Popocatépetl, uno de los guerreros de su padre. Su padre envió a su amor a una batalla a Oaxaca, prometió entregarle a su hija si éste regresaba victorioso y con la cabeza de su enemigo en la lanza. Tiempo después el guerrero regresó y la cabeza de su rival sangraba en su lanza. Recibió el festín por su victoria; sin embargo, su amor se dio por acabado ya que la princesa había muerto. Con el corazón roto llevó el cuerpo de su amada a un monte y los dioses la convirtieron en volcán inactivo; después, el guerrero tomó una antorcha y prometió que ningún huracán por más fuerte que lleve sus aguas apagará su fuego que vela el cuerpo de su amada; para concluir esto, los dioses le entregaron la eternidad convirtiéndolo en volcán, a cambio de custodiar a la princesa Iztaccihuatl.[1] Otra versión dice que el padre de Iztaccíhuatl (Tezozómoc), mandó a la guerra en Oaxaca a su amado Popocatépetl, prometiéndole la mano de su hija si éste regresaba victorioso (lo cual el padre de Iztaccíhuatl supuestamente no creía posible). Popocatépetl ganó la guerra, pero como el padre de Iztaccíhuatl no quería que ella se casase con él por lo que Iztaccíhuatl recibió noticias de que su amado había muerto en batalla y ella murió de pena. Cuando Popocatépetl regresó y se enteró del trágico destino de su amada, murió también de tristeza por haberla perdido; los dioses se conmovieron de ellos y los cubrieron con nieve para transformarlos en montañas. [2]

Otro relato parecido a los pasados dice que Iztaccíhuatl era hija de un gran emperador quien al crecer se emanoro de Popocatépetl, un guerrero. El padre de Iztaccíhuatl mando a la guerra al enamorado de su hija. Pasaron meses y la guerra continuaba. Un día, un guerrero enemigo, sabiendo que si le pasaba algo a Iztaccíhuatl, Popocatépetl se retiraría de la guerra y ellos ganarían, dijo que Popocatépetl había muerto cuando una flecha le atraveso el pecho. Iztaccíhuatl, al recibir la noticia, dejó de comer para morir, ya que ella pensaba que Popocatépetl había muerto. Tiempo después, Popocatépetl regreso victorioso, y al recibir la noticia que su amada había muerto, la cargo en sus brazos y la llevó a una montaña donde la recosto sobre una cama de flores, encendió un antorcha y se quedó con ella. El padre de Iztaccíhuatl, al no encontrar a Popocatépetl ni a su hija, salió en busca de ellos y encontró dos volcanes nuevos nunca antes vistos así que le dijo a su pueblo que su hija y Popoca fueron convertidos en volcanes por los dioses.

Otra versión similar a esta última, añade que tras recibir la noticia de que su amada había muerto, Popoca (a veces llamado "el guerrero" pues su nombre actual se lo pondrían los mexicas al llegar a Texcoco) se llevó el cuerpo de su amada, lo recostó y ordenó hacer tres pirámides gemelas, en cuya cima recostaría a su mujer en un lecho perfumado. Él por su parte construiría otra pirámide y encendería una antorcha en la cima para custodiar a Iztaccíhuatl. Otra más dice que los amantes vivieron durante el reinado de Moctezuma y Popoca fue enviado para negociar con los españoles.

Otros relatos[editar]

Pintura mexicana que representa la leyenda de Iztaccíhuatl.

Una versión más, de tantas historias y leyendas míticas sobre estos dos volcanes, es que Iztaccíhuatl era una princesa, la más hermosa, hija de Tezozomoc, pero ella estaba enamorada de un guerrero, pero su padre quería que fuera sacrificada para los dioses, por lo cual ella se rehusó a ser sacrificada, su padre mando entonces al guerrero a una guerra, así Tezozomoc tendría tiempo para aprovecharse de la ausencia, entonces mandó a llamar a su hechicero, él la tomó de las rodillas y ella comenzó a dar vueltas hasta que quedó dormida cubierta de hielo, así cuando regreso el guerrero se dio cuenta de lo ocurrido, el hechicero se la llevó a un campo abierto, terminando su magia, Popocatépetl comenzó a suplicarle a los dioses que la protegieran, así los dioses comenzaron a convertir a Iztaccíhuatl en un volcán lleno de nieve, después Popocatépetl para protegerla también se hechizó así mismo, convirtiéndose en un volcán, pero cuando llegó el guerrero, por accidente parte del hechizo cayó sobre él. Se dice también que cuando se acercó al hechicero, Popoca el guerrero se hizo inmortal y perdiendo la memoria sabía que tenía que estar ahí, y se dice que vive en el territorio de los dos volcanes, mientras Popocatépetl vigila a la mujer dormida Iztaccihuatl.

Existen aún más versiones de la misma leyenda. En una de ellas se cuenta que la princesa Iztaccíhuatl, por ser la doncella más hermosa, sería sacrificada a los dioses para las buenas cosechas. Sin embargo, el guerrero Popocatépetl la amaba y no podía permitir que la sacrificaran. Para evitarlo, tuvo que huir con ella, pero cuando escapaban los guardias los descubrieron y una flecha hirió a la princesa. Su amado la tomó en brazos y continuó corriendo, una vez lejos, a salvo, la recostó sobre el campo, jurándole que la cuidaría por siempre y que esperaría hasta que ella despertara de su sueño para poder continuar viviendo su amor. Pero ha pasado tanto tiempo que los campos y la nieve los han cubierto.

  • Antes de la llegada de Hernán Cortés a México, los aztecas vivían en Tenochtitlán (actualmente Ciudad de México). El Emperador y la Emperatriz de los aztecas estaban muy preocupados por no tener descendencia hasta que un día la Emperatriz dio a luz a una bella niña. Le llamaron Iztaccíhuatl, que significa en náhuatl "mujer blanca". Al crecer se enamoró de un capitán llamado Popoca. Puesto que estaba destinada a ser Emperatriz, su padre le dijo a Popoca que sólo podría casarse con ella si regresaba con la cabeza del jefe enemigo de una guerra que había empezado en el sur. Tras meses de combate, un guerrero que odiaba a Popoca transmitió al Emperador un mensaje falso: le informó de la victoria de su ejército y de la muerte de Popoca. Al oír esto la princesa se negó a salir de palacio y a comer y en unos días murió de tristeza. Popoca regresó cuando el Emperador preparaba el funeral de Izta. Al conocer Popoca lo ocurrido, se entristeció, tomó el cuerpo de Izta y se lo llevó a las montañas donde le construyó un altar funerario y se quedó velándola hasta que murió de pena. Los dioses, conmovidos, los convirtieron en montañas. Popocatépetl (la montaña que humea) aún lanza humo de vez en cuando para confirmar que vela por Iztaccíhuatl que duerme junto a él.
  • Según los nahuas de Tetelcingo,[3] Iztaccíhuatl ( o Istācsohuātl en Nahautl), era la mujer de Popo, pero Xinantécatl la deseaba por lo que se desató una guerra a pedradas entre ellos que creó la Cordillera Continental que divide el Eje Neovolcánico trans-mexicano. Al final de la pelea, Popocatépetl, en un estallido de furia le lanzó un gran bloque de hielo que decapitó a Xinantécatl y por ello el Nevado de Toluca no tiene cima. Esta leyenda también justifica pasadas erupciones catastróficas.
  • Antes de ir a guerra, Popocatépetl le pidió al padre de la princesa Iztaccíhuatl su mano en matrimonio. Poco después, su rival inventó que había muerto en batalla. Al enterarse, Iztaccíhuatl murió de tristeza. Popocatépetl regresó triunfante. Para honrarla, mando construir una tumba ante el sol, uniendo diez cerros en forma de montaña. Recostó su cuerpo en la cima, que tomo la forma de una mujer dormida. Al arrodillarse ante su amada nieve cubrió sus cuerpos y los dos se convirtieron en volcanes.[4]

Aunque la trama es similar en todas las versiones, hay diferentes variantes y formas (canciones, poemas, narraciones) fomentadas por la transmisión oral. La montaña Iztaccíhuatl fue llamada "La mujer blanca" o coloquialmente "mujer dormida", ya que su perfil asemeja a una mujer que yace acostada. Popoca fue convertido en el volcán Popocatépetl, que arroja fuego sobre la tierra con una rabia ciega por la pérdida de su amada. Mitológicamente hablando, el dios Tezcatlipoca (espejo humeante), está falto de uno de sus pies. Para poder caminar se coloca una prótesis que tiene forma de jaguar. El pie de Tezcatlipoca es por lo tanto el hueso que se encuentra activo en el volcán.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. GONZÁLEZ BÁEZ, Conti (2004). Grupo Radio Centro (ed.): «La leyenda de Popocatépetl e Iztaccíhuatl». Consultado el 15 de febrero de 2009.
  2. GONZÁLEZ BÁEZ, Conti (2004). Grupo Radio Centro (ed.): «La leyenda de Popocatépetl e Iztaccíhuatl». Consultado el 15 de febrero de 2009.
  3. Pittman, Richard S. 1961. “The Phonemes of Tetelcingo (Morelos) Nahuatl”. A William Cameron Townsend en el XXV aniversario del ILV, 643-651. México: Instituto Lingüístico de Verano.
  4. http://latino.si.edu/PDF/Mexico%20Exhibit.pdf Catálogo exhibición Museo Somaya de México]

Enlaces externos[editar]