Lenguaje figurado

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El lenguaje figurado es el significado que ha adquirido una palabra y que le da un especial valor expresivo. Por ejemplo: “esa chica tiene un corazón de oro”. Nadie tiene un corazón de oro. Eso es el lenguaje (o sentido) figurado.

El lenguaje figurado suele estar presente en la poesía y en los textos literarios. En cambio, en los documentos científicos o jurídicos, entre otros, se utiliza el lenguaje formalizado, por su mayor precisión y para evitar confusiones.

Uso del lenguaje figurado cotidiano[editar]

Las palabras transmiten sus significados, pero también poseen una dimensión física: son materia sonora y visual. En ocasiones, ese componente material se aprovecha para jugar con la disposición sobre el escrito, como sucede en los caligramas.

Con expresiones como "esas nubes rebeldes se ponen a relinchar" y "llueven voces femeninas", el autor del caligrama manifiesta un pensamiento por medio de sugerencias; para ello, modifica el código convirtiendo en sujeto o en complemento directo de un verbo referente que no pueden serlo.

Al no poder comprender de manera exacta, el lector confiere otro sentido a esas expresiones y busca nuevos referentes. Reconoce que el lenguaje se está empleando de modo figurado, un uso en el que se producen traslaciones, desplazamientos del sentido o del referente de una palabra.

A diferencia de la metáfora que se estructura por vehículo (parte literal), transporte (el sentido figurado con el que se asocia) y fundamento (relación que existe entre lo literal y lo figurado), el sentido figurado se refiere explícitamente a la comparación de algo real, pero exagerado a lo que el autor (en caso de libros y en los poemas) o el hablante se refiere, con el fin de dar a conocer el resultado que se espera obtener o el sentido especial con el que desea caracterizar su contexto. Ejemplo:

...y corrió como un león;... eres como una rosa.

Véase también[editar]