Las tribulaciones de un chino en China

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Las tribulaciones de un chino en China
Verne - Les Tribulations d’un Chinois en Chine - 008.png
Autor Jules Verne
Género Novela de aventuras
Idioma Francés
Título original Les Tribulations d’un chinois en Chine
Ilustrador Léon Benett [1] [2] [3]
Editorial Hetzel
País Flag of France.svg Francia
Formato Impreso
Un capitán de quince años Las tribulaciones de un chino en China Los quinientos millones de la Begún


"Las tribulaciones de un chino en China" ("Les tribulations d’un chinois en Chine") es una novela del escritor francés Jules Verne aparecida de manera seriada en Le Temps desde el 2 de julio hasta el 7 de agosto de 1879, y de manera íntegra el 17 de noviembre del mismo año en un libro doble con "Los quinientos millones de la Begún".[1]

Al chino rico Kin-Fo, residente en Shangai, se le reprocha que no aprecie la vida en lo que vale. Kin-Fo contratará su propia muerte, lo que lo llevará a un sinnúmero de aventuras por toda la China.

Verne - Les Tribulations d’un Chinois en Chine - 034.png

Argumento[editar]

Seamos filósofos, dijo entonces un personaje de más edad cuya nariz sostenía un enorme par de anteojos de grandes cristales, montados sobre armadura de madera. Hoy corre el riesgo de ahogarse y mañana todo pasa como pasan los sorbos de este suave néctar.

Esta es la vida, ni más ni menos.

Esto diciendo aquel epicúreo de genio acomodaticio, se bebió una copa de excelente vino tibio, cuyo ligero vapor se escapaba lentamente

de una tetera metálica.

- A mí, dijo otro convidado, la existencia me parece muy aceptable cuando no se hace nada y se tienen los medios de estar ocioso.

-¡Error! Repuso el quinto comensal. La felicidad consiste en el estudio y en el trabajo. Adquirir la mayor suma posible de conocimientos es buscar la dicha...

- Y llegar a saber que en resumidas cuentas no se sabe nada.

-¿No es ese el principio de la sabiduría?

-¿Y cuál es el fin?

La sabiduría no tiene fin, respondio filosóficamente el de los anteojos. La satisfacción suprema sería tener sentido común.

Entonces el primero de los comensales se dirigió al anfitrión que ocupaba la cabecera de la mesa, es decir, el sitio más malo, como lo exigen las leyes de la cortesía. El anfitrión, indiferente y distraído, escuchaba, sin decir nada, aquella disertación ínter pocula.

Veamos, ¿Qué piensa nuestro huésped de esas divagaciones entro copa y copa? ¿Encuentra la existencia buena o mala? ¿Está en favor o en contra de ella?

El anfitrión estaba comiendo negligentemente pepitas de sandía y se contentó, por toda respuesta, con adelantar desdeñosamente los labios, como hombre quien no interesa la conversación.

-¡Pse! Dijo.

Ésta es la exclamación, por excelencia, de los indiferentes. Dice todo, y no dice nada; es propia de todas las lenguas, y debe figurar en todos los diccionarios del globo; es un gesto articulado. Los cinco convidados a quien daba de comer aquel aburrido personaje le estrecharon entonces con sus argumentos, cada uno en favor de su tesis. Querían, de todos modos, saber su opinión. Al principio, se negó a responder; pero, al fin, concluyó por decir que la vida ni era buena, ni era mala. A su entender, era una invención bastante insignificante y, en suma, poco agradable.

Capítulos[editar]

  • I Donde se van conociendo poco a poco la fisonomía y la patria de los personajes.
  • II En el cual se presentan de un modo más claro los caracteres de Kin-Fo y del filósofo Wang.
  • III Donde el lector, sin cansarse, podrá dirigir una ojeada a la ciudad de Shanghai.
  • IV En el cual Kin-Fo recibe una carta importante que tiene ya ocho días de retraso.
  • V En el cual Le-u recibe una carta que hubiera preferido no recibir.
  • VI El cual dará quizá al lector gana de hacer una visita a las oficinas de la “Centenaria”.
  • VII Que sería muy triste si no tratara de usos y costumbres particulares del Celeste Imperio.
  • VIII Donde Kin-Fo hace a Wang una proposición seria, y Wang la acepta no menos seriamente.
  • IX Cuya conclusión, por singular que sea, no sorprenderá quizá al lector.
  • X En el cual Craig y Fry son presentados oficialmente al nuevo cliente de la “Centenaria”.
  • XI En el cual se ve a Kin-Fo convertido en el hombre más célebre del Celeste Imperio.
A bordo de la nave Sam-Yep.
  • XII En el cual Kin-Fo con sus dos acólitos y su criado se van por esos mundos.
  • XIII En el cual se oye el célebre romance de las cinco vísperas del centenario.
  • XIV Donde el lector podrá, sin fatigarse, recorrer cuatro ciudades en una sola.
  • XV El cual reserva ciertamente una sorpresa a Kin-Fo y quizá al lector.
  • XVI En el cual Kin-Fo, todavía soltero, comienza a correr de nuevo a toda prisa.
  • XVII En el cual se compromete de nuevo el valor mercantil de Kin-Fo.
  • XVIII En el cual Craig y Fry, impulsados por la curiosidad, visitan la bodega del Sam-Yep.
  • XIX Que no concluye bien para el capitán Yin, comandante del Sam-Yep, ni para su tripulación.
  • XX Donde se verá a lo que se exponen los que emplean los aparatos Boyton.
  • XXI En el cual Craig y Fry ven con gran satisfacción salir la luna.
  • XXII Que hubiera podido ser escrito por el mismo lector, tal es la manera inesperada con que concluye.

Comentarios[editar]

Adaptaciones cinematográficas[editar]

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Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]