Las Chorreras de Enguídanos y Víllora (Cuenca)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Las Chorreras
Cascada principal de las Chorreras de Abajo
Cascada principal de las Chorreras de Abajo
Situación
País Flag of Spain.svg España
División Flag of Castile-La Mancha.svg Castilla-La Mancha
Subdivisión Flag Cuenca Province.svg Cuenca
Coordenadas 39°42′19.37″N 1°37′5.60″O / 39.7053806, -1.6182222Coordenadas: 39°42′19.37″N 1°37′5.60″O / 39.7053806, -1.6182222
Datos generales
Las Chorreras
Las Chorreras

Toponimia[editar]

El nombre de Las Chorreras se debe a los “chorros” o “chorreras” de agua que con mayor o menor intensidad se pueden contemplar a lo largo del cauce del río Cabriel en este lugar a lo largo de un kilómetro y medio. Aquí el río nunca pasó de tener unas pocas brazadas de anchura, entre paredes rocosas encañonadas. Tal circunstancia obligó al Cabriel a retorcerse en este paraje en un caos de saltos y cascadas, generando cuevas laterales, pozas de color esmeralda al pie de espumeantes rabiones salvajes. Unas gargantas que parecen brotadas de un auténtico cuento de hadas. En menos de cinco kilómetros de recorrido, en efecto, el Cabriel desciende en esta zona más de 120 metros de súbito desnivel.

Ubicación[editar]

El paraje de las Chorreras se encuentra compartiendo su espacio entre los límites de Enguídanos y Víllora (Cuenca), en el río Cabriel. Las aguas han modelado este lugar y el proceso aún no ha terminado. El río Cabriel es uno de los ríos menos contaminados del continente europeo y por ello presenta un ecosistema fluvial bien conservado en el que destacan sus bosques y vegetación de ribera (chopos, sauces, pinos, carrascas, robles, cañas, juncos, carrizo, romero, madroño, lentisco, boj, etc.).

El paraje se encuentra junto a la denominada urbanización de “el Salto” a unos 5 km del municipio de Enguídanos al que pertenece. Abarca el lecho del Cabriel desde la presa del embalse de Víllora hasta su confluencia con el río Guadazaón, zona conocida como la Junta de los Ríos.

Accesos[editar]

Mapa cartográfico de las Chorreras
  • Desde Enguídanos: Se accede por la carretera CU-V-5014 en dirección Noroeste hacia Cardenete, carretera que va paralela en la mayor parte del tramo al río Cabriel. A los 5 km existe un desvío que nos adentra en la urbanización de “El Salto” donde también se encuentra la Central Hidroeléctrica “Lucas de Urquijo”. Conduciremos con cautela ya que la carretera, aunque asfaltada, es estrecha y podemos encontrarnos con un coche frontalmente. Una vez atravesado el puente sobre el río Guadazaón dentro de esta urbanización, nos encontramos a unos 110 m un cruce. A la izquierda se llega a la Central Hidroeléctrica y a la derecha se va hacia las presas y las Chorreras de Arriba y las de Abajo. Cogeremos el camino de la derecha y a otros 100 m se bifurca el camino; cogeremos el de la derecha ya que el de la izquierda es ascendente y nos lleva a las presas del Bujioso y Villora y a las conocidas como Chorreras de Arriba.
Las Chorreras de Abajo (Vista general)
Explanada junto a la Iglesia de El Salto
    • 1) A las Chorreras de Abajo (Chorreras principales): Siguiendo este camino de la derecha paralelo a las huertas y desde donde divisamos el cauce del río Guadazaón, a unos 400 m, nos encontraremos a nuestra izquierda una explanada delimitada por árboles (plátanos), donde las personas suelen aparcar. Enfrente encontramos el complejo donde se encontraba la antigua Iglesia totalmente arruinada. A partir de aquí podremos observar unas escaleritas de piedra que ascienden hacia unas casas en ruinas detrás nuestro junto a un parking techado, antes del complejo de la Iglesia; Ahora es todo un paseo; se asciende por ellas e inmediatamente se coge el sendero de la derecha que va entre las huertas. A unos 100 m encontraremos los restos de un gran olmo que fue todo un icono mientras vivió. Aquí la senda se adentra hasta divisar el paraje de Las Chorreras y empieza a bajar sinuosamente hasta un antiguo puente de piedra (en ruinas) que atravesaba el antiguo meandro (hoy seco) y que hacía de límite fluvial entre Enguídanos y Villora. Una vez llegado a este puente, hay que seguir recto por el camino de la izquierda, ya que el de la derecha nos lleva a un puente hecho de maderas que atraviesa el río Cabriel y que hoy está inservible y derruido. Siguiendo la senda paralela al río, a unos 200 m llegaremos a la Cascada Mayor y las pozas donde poder darnos un gratificante baño o contemplar el paisaje. A partir de aquí se aconseja ascender por las Chorreras con alguien que las conozca bien.
    • 2) A las Chorreras de Arriba y presas: Por el cruce que dejamos anteriormente y asciende hacia las presas. Este camino asfaltado es muy estrecho y está en muy mal estado. Tras 1 km y medio de ascenso serpentino y un gran desnivel, llegaremos a un cruce; el que continúa recto nos lleva a la presa del Bujioso. Cogeremos el camino de la derecha que, excavado sobre la roca, serpentea hasta conducirnos a la Presa de Villora en cuya explanada aparcaremos (a unos 720 m). Aconsejamos esta opción ya que anteriormente, a unos 420 m de este último cruce, se encuentra a nuestra derecha el camino que nos conduce a las Chorreras de Arriba pero la entrada sólo es practicable para vehículos 4x4 debido a los socavones y antes de llegar a la explanada de la presa de Villora, a unos 130 m de éste hay otro cruce que nos lleva a un puente sobre el Cabriel camino a Villora y a las Hoyas. Una vez dejado el coche en la explanada de la presa de Villora, andaremos retrocediendo 300 m y cogeremos este segundo camino desde la explanada. Tras 900 m de paseo por el llano llegaremos a otra explanada y fin del camino, a las Chorreras de Arriba. Aquí hay una pequeña senda por la que bajaremos inmediatamente al lugar donde existe una serie de cascadas y pozas y un pequeño lago (la montaña que encontramos al otro lado se conoce como Umbría de los Picarchuelos). Desde este punto se inicia el descenso por las aguas del Cabriel como deporte de multiaventura. Desde la explanada también sale una pequeña senda paralela al río que nos lleva paseando hasta encima de la cueva del Orón y por donde está previsto un recorrido circular a las Chorreras. La excursión por este lugar y sus recovecos y el paisaje tobáceo es impresionante.
  • Desde Víllora:
    • 1) Se puede acceder por camino asfaltado desde Cardenete cogiendo la carretera CU-V-5014 hacia Enguídanos hasta llegar a “El Salto”, a 14 km de Cardenete y seguir las instrucciones anteriores.
    • 2) Se puede acceder por el camino forestal de Víllora a Enguídanos que nace en el margen izquierdo de una curva pronunciada, en la carretera CM-2109 de Víllora a Cardenete a 1 km del cementerio de Víllora. Este camino no está asfaltado pero nos conduce hasta la explanada de la Presa de Víllora tras un recorrido de 6 km y hasta las Chorreras de Abajo, en un total de 8,5 km. Desde el inicio de esta pista forestal pondremos el cuentakilómetros a “cero”. A unos 760 m atravesaremos el puente que cruza la vía del ferrocarril; a unos 1.770 m cogeremos el camino de la izquierda (el otro va hacia la presa del Bujioso); a unos 2.200 m cogeremos el camino de la izquierda (el otro está impracticable); a unos 4 km cogeremos el camino de la derecha (aquí está señalizado gracias a los PR-CU’s; el de la izquierda es el camino de Villora a Enguídanos por las Hoyas); a unos 5.730 m cruzaremos un puente sobre el Cabriel a unos 5.790 m tras el puente cogeremos el camino asfaltado de la derecha y aparcaremos el coche en la explanada de la presa de Villora. Desde aquí seguiremos las instrucciones de las Chorreras de Arriba que se indica desde la explanada de la presa de Villora en el acceso desde Enguídanos. Si queremos llegar a las Chorreras de Abajo (las principales), una vez cruzado este puente, en la presa de Villora, volveremos a poner el cuentakilómetros a “cero”, cogeremos el camino de la izquierda y ascenderemos este camino asfaltado hasta llegar a un cruce a unos 550 m. Cogeremos el camino de la izquierda (el de la derecha conduce a la presa de “El Bujioso”). El camino de la izquierda nos baja hasta la urbanización de “El Salto” por un camino serpenteante; a unos 2.110 m (de este último Km “0”) cogeremos el camino de la izquierda y en el p.k. 2.500 m habremos llegado a la explanada que hay junto a la iglesia de “El Salto”. A partir de aquí tendremos que ir andando siguiendo las instrucciones de las Chorreras de Abajo según el acceso desde Enguídanos.

Descripción[editar]

Las Chorreras de Abajo con el agua crecida

La construcción de la presa de Villora y la Central Hidroeléctrica de “Lucas de Urquijo” en 1910, y el desvío habitual de las aguas del río Cabriel al río Guadazaón mediante canalizaciones para la producción de energía eléctrica, son la causa de que contemplemos “Las Chorreras” como un lugar de esparcimiento, baño o deporte de aventura. Cuando hay crecidas o sueltas de agua los chorros se convierten en grandes cascadas y la velocidad de las aguas son otro gran atractivo paisajístico. En esas circunstancias (incluso en las habituales) hay que tener en cuenta la peligrosidad añadida de adentrarse en un paraje abrupto y resbaladizo con roca caliza pulida por la acción erosiva y carbonatación sedimentaria de las aguas. Se aconseja llevar un calzado especial como precaución si vamos con la intención de sortear las rocas y recorrer este tramo del río Cabriel.

No es la primera vez que han ocurrido accidentes (uno mortal) en este paraje. Existe una frase que se hizo popular en relación a una persona llamada Pelayo (“Pelacho” como lo apodaban sus compañeros) que se quedó atrapada en la Cueva del Orón de las Chorreras durante una crecida o maderada. La frase que exclamó una vez se puso a salvo fue “Adiós Salto, adiós Chorreras, no volveréis más a ver a Pelacho por estas tierras”. Es una anécdota, pero es importante tener precaución en la visita de este paraje.

  • a) Las Chorreras de Abajo: En las Chorreras de Abajo lo más característico es la Cascada Mayor o Principal junto a la cual se encuentran tres pozas comunicadas entre sí. La intermedia es la más utilizada para el baño y las otras dos (la inferior y la que hay junto a esta cascada) son las más utilizadas por los niños. Ascendiendo inmediatamente a esta cascada encontramos un lago represado con una zona de rocas calizas amplia para el esparcimiento. A su derecha, un poco más arriba unas choperas para refrescarnos a la sombra y una serie de pequeñas cascadas donde refescarnos. Subiendo, el río baja estrechamente el línea recta hasta llegar a una serie de pozas. A nuestra derecha se encuentra un edificio que hoy se utiliza en ocasiones para guardar ganado y un molino harinero en ruinas. Subiendo hacia arriba por el lecho del río nos encontraremos una represa desde la cual salen dos acequias laterales que a cierta altura se pueden ver desde las Chorreras (una a cada lado) que llevan el agua a las huertas de “El Salto” y del otro margen del río, las huertas de Villora. Inmediatamente, encima de esta represa, encontramos el Lago Mayor junto al cual se encuentra la Cueva del Orón con dos salidas y por la cual también sale el agua cuando el nivel del Cabriel está crecido. Un poco más arriba se encuentra otra presa con una cascada de unos 10 m que suele utilizarse en los deportes de multiaventura y unas choperas para refrescarse.
  • b) Las Chorreras de Arriba: Las Chorreras de Arriba son las más utilizadas para el deporte de multiaventura. Lo más impresionante son las cascadas y pozas comunicadas interiormente y el lago con arena de río que se encuentra en su parte inferior. Una serie de cascadas y pozas, y túneles excavados en el margen derecho nos lleva hasta un lago que va a parar a la cascada de 10 m que se comenta como punto final de los Chorreras de Abajo y a la otra boca de la Cueva de El Orón. Un sendero paralelo discurre desde la explanada de las Chorreras de Arriba hasta la parte alta de esta Cueva desde el cual podemos ver le estrechez y encajamiento del río Cabriel en esta zona así como una serie de edificios tobáceos dignos de ser contemplados.

Orígen geológico[editar]

Tobas calizas en las Chorreras de Arriba

Lo más espectacular de las Chorreras es el conjunto de tobas cuaternarias, de gran interés geológico, que empezó a producirse hace aproximadamente doscientos mil años cuando el lecho del río no era tan profundo. La extensión de este conjunto abarca unas 14,25 hectáreas desde la presa de Villora hasta la confluencia del río Cabriel con su afluente el río Guadazaón.[1] El agua que discurría por el propio lecho del río en un paisaje menos abrupto y la circundante de fuentes y manantiales que iban a parar a este río realizaron un proceso erosivo singular. El propio río y las aguas superficiales originaron una serie de cuevas subterráneas que se desplomaron y que originaron el paisaje que hoy observamos: un conjunto tobáceo cuaternario sobre un lecho de calizas jurásicas de una antigüedad aproximada de 180 millones de años (que son el lecho marino del mar de Tethis en continuas progresiones y regresiones donde aún se puede observar fósiles de ammonites y belemnites).[2]

Uno de los factores más importantes para el nacimiento de la roca de toba es que el entorno en que se forme sea rico en carbonato cálcico, hecho que se da en este lugar al estar rodeado de rocas calizas. El agua rica en este material provoca un proceso de fosilización, en el cual la calcita o carbonato cálcico se deposita sobre las plantas acuáticas y pequeños invertebrados vivos, que actúan como molde. Con el paso del tiempo tanto plantas como animales quedarán totalmente incluidos dentro de esta sustancia impermeable, que evita que el agua y el oxígeno, responsables de la descomposición de los organismos actúe, conservando los restos de animales y vegetales en perfectas condiciones, dando lugar a una roca fósil. El actuar de miles de años dará lugar a la formación de una barrera tobácea que aún hoy día sigue en proceso de formación. El organismo fosilizado se encontrará en magnífico estado, pero su extracción es extremadamente difícil.[3]

La toba es una roca blanda, de fácil talla y más ligera que la habitual roca caliza, por lo que se ha empleado a lo largo de la historia como material constructivo. Los romanos y los musulmanes la utilizaban mucho para elaborar sillares e incluso para tallar en ellas distintos motivos. Es habitual encontrar abrigos excavados en este tipo de roca, ormas y corrales de pastores realizadas con ella. Un ejemplo peculiar fue la utilización de la toba caliza en la construcción del castillo de Enguídanos, del siglo XI, en el que, a pesar de su reforma y la utilización de otros materiales, aún encontramos el color marrón anaranjado que caracteriza este tipo de roca. Calcita y yeso, el 99% de los minerales que forman las toba caliza o travertinos son incoloros; el hermoso color miel del travertino tiene en realidad su origen en el otro 1% de la piedra; trazas de azufre amarillo, compuestos de hierro pardo y pigmentos orgánicos. La textura intrincada como "queso suizo" del travertino, es en parte el resultado de las burbujas de gas que frecuentemente quedan atrapadas entre las capas de piedra creando huecos esféricos. (3)

Las maderadas del Cabriel[editar]

Estrechamiento y túneles de las Chorreras
Túnel en las Chorreras de Arriba
Túnel de las Chorreras
Cruz junto a los túneles de las Chorreras
Alguno de los troncos de las maderadas
Túnel retocado en las maderadas
Toba caliza que recubrió troncos de madera
Estrechamiento abrupto y recovecos en las Chorreras de Arriba

Las Chorreras, como nos dice Miguel Hinarejos "es un paraje con una espectacular y salvaje belleza que el agua dibuja y ha ido creando unas veces en forma de cascadas, otras en forma de rápidos toboganes, de remansos, de balsas o repentinos giros que el hombre modificó abriendo túneles en la roca para alinear la corriente y facilitar la salida de los troncos que, cortados y echados al río en Quelasa, aquí se estacionaban estancados sin poder encontrar la salida e impacientando a los de Valencia y Denia que los esperaban en Alcira o en Cullera. Aún se conservan una serie de cruces en estos túneles y senderos de las Chorreras como marcas del paso de estas maderadas en las Chorreras, y aparte de los troncos que fueron arrastrados de las riberas con las subidas y crecidas y que quedaron cubiertos del carbonato cálcico, innumerables troncos quedaron encallados en estas maderadas en los recodos del abrupto paisaje de las Chorreras. Sin estos túneles el geógrafo medieval Al—Idrisi no podía haber dicho al describir la ruta árabe Córdoba—Cuenca—Zaragoza. El río de Quelasa, —no río Quelasa— que no es otro que el Cabriel, compitiendo con su hermano el Guadalaviar, ha sido ininterrumpida ruta maderera hacia el Mediterráneo desde tiempos de los árabes hasta principios del siglo XX. Las maderadas iniciadas por los árabes las siguieron y propiciaron los reyes de Valencia que contrataban con los de Castilla contantes suministros de madera y los mismos reyes de Castilla que llevaban hasta Cullera las maderas que debían llegar hasta Algeciras para la Real Armada Española.Al amparo de estas maderadas o almadías que discurrían por el Guadalaviar y por el Cabriel hasta Valencia, aparte de los famosos y arriesgados gancheros y de las célebres “bonacheras” —típico vocablo de la cabecera del Cabriel— que atendían a los porteadores, nacieron también cuadrillas de asaltantes y piratas que secuestraban, retenían o robaban la madera cuando entraban desde el Cabriel al Júcar."[4]

Muy bien las describen sus autores Juan Piqueras Haba y Carmen Sanchis Deusa en la revista Cuadernos de Geografía “El transporte fluvial de madera en España”:

“ La madera que no era retenida en Cuenca seguía su viaje de 400 km hasta llegar a Alzira, discurriendo primero por la Mancha y luego, ya en tierras valencianas por los cañones del Macizo del Caroche, en un viaje que podía durar hasta nueve meses. Era mucho más rentable bajar madera por el Cabriel, por ser más corto y cómodo el recorrido. No es casual que las noticias anteriores al siglo XIX citen como lugar de origen de la madera que llegaba a Alzira la zona del Cabriel y no la del Júcar.”

Habría que esperarse a la construcción del Ferrocarril para que las maderadas por el Júcar tuviesen su relevancia. El siglo XX y la construcción de presas y azudes fueron su punto final.

“ El origen de las maderadas que bajaban por el Cabriel estaba en los bosques de su cuenca alta y de sus afluentes el Campillos y el Guadazaon. Nombres ligados a la extracción de pinos son Cañete, La Huerta del Marquesado, La Cierva, Campillos de la Sierra, Boniches, San Martín, Pajarón, Pajaroncillo y, aguas más abajo, Enguídanos y la zona más occidental de la Tierra de Requena ( donde hoy está el embalse de Contreras). A mediados del siglo XIX el principal punto de embarque estaba en la Herrería de Cristinas (término de Pajaroncillo), para bajar al cual desde los pinares de Boniches, Campillos y Villar del Humo había un camino llamado del Arrastradero, topónimo que todavía se conserva”

Bien detalladamente describe el paso de estas maderas por el Cabriel Miguel Romero Saiz en sus “Pueblos y Monumentos, Serranía Baja Conquense”: “La Edad Media le vinculará al poderío de Moya, formando parte de su Marquesado a lo largo de su existencia. Ya en época de dominio musulmán sus pinares fueron explotados, cuya madera era esencial para la construcción de barcos en los astilleros del Levante. Después de la corta en sus ricos montes, se recogían en mulas para ser trasladadas hasta la herrería de Cristinas. En la citada herrería o en la de la Huerta, sus maderas, junto a las de Villar del Humo, consideradas excelentes, después de ser cortadas por los afamados hacheros de la zona, eran trasladadas por los gancheros que seguían el cauce fluvial por el de Carboneras y Cardenete durante un mes a causa de la escasez de agua que llevaba el río. Tras pasar los "Fuertes de Boquilla de Roque", el salto de Víllora y los "túneles" del Gallinero, la maderada seguía por el caz del "molino del Marquesado", el paso del Peñascal, atravesando los términos de Enguídanos, Mira, Minglanilla, Villalgordo, Villamalea, Casas Ibáñez, Venta del Moro y Requena, hasta llegar, en cincuenta días, a dar al Júcar en Cofrentes. Otras veces, los gancheros de San Martín cuando eran pinos fáciles de transporte, los hacían descender, si el caudal lo permitía, por el río Víllora (o San Martín) hasta su desembocadura en el embalse de Enguídanos.”

El procedimiento que se seguía en estas maderadas ya lo conocía perfectamente Pedro Martín, bayle de Miramar, pues no en balde -como él mismo declararía el 24 de noviembre de 1580 ante el inquisidor Alonso Jiménez de Reinoso, con motivo de la visita de éste a Gandía- desde 1554 hasta 1572 estuvo encargado (junto con L. Rodríguez, de Gandía) "de hazer cortar la leña y madera que el dicho señor duque de Gandía (Francisco Carlos de Borja conocido como San Francisco de Borja) comprada en los pinares del término de la villa de Enguídanos (Cuenca) y, cortada, hazerla traer (flotando) por el río Capriel y por el río Xúcar, hasta sacada fuera del agua en Cullera. Y, en este tiempo, para el dicho ministerio se serbían de moriscos del lugar de Cofrentes y Val de Ayora." (AHN, Inquisición, leg. 806, II, fol. 55 r° y v°.).

La leña era, en efecto, otro de esos elementos imprescindibles para la fabricación del azúcar y, en consecuencia, su aprovisionamiento no se podía dejar a la improvisación. Y, así por ejemplo, el 29 de marzo de 1555 don Guillem Ramón Pujades, procurador de don Carlos de Borja, firmaba ante el notario Nofre Pérez de Culla un poder a favor de Cristóbal de la Calle (criado del duque) y del mercader Dionisio Rodríguez para que "podáis entender y entendáys en el (sic) administración de toda la madera, leños o árboles que su señoría tiene comprados para los trapiches de los açúcares de la villa de Gandía (...) y señaladamente de los pinares que su señoría tiene comprados en el término de la villa, de Enguídanos, del reyno de Castilla".(AHN. Osuna, leg. 1.311/14).(Bibliografía: 60 REVISTA DE HISTORIA MODERNA N° 24 (2006) (pp. 31-66) ISSN: 0212-5862 El nacimiento de un señorío singular: el ducado gandiense de los Borja).

Manuel Cambra Martí nos describe su paso por Víllora y Enguídanos (y como no, por las Chorreras): “Muchas historias y chascarrillos he escuchado en el Salto de Víllora –referente a los gancheros y las maderadas, contadas por la numerosa familia de los “Chimeneas” de la que desciende Luisa, mi mujer; todos nacieron en el molino harinero de “El Golpecillo”, sito en ese admirable lugar, antes de la construcción de las presas y la central eléctrica. Fueron testigos directos del siguiente relato: Desde Enguídanos, siguiendo el Cabriel, río arriba, a unos dos kilómetros, en la huerta de Martín de Mora, las “Bonacheras” llamadas así –según dicen- por ser originarias de Buenache de la Sierra, abastecían a los gancheros. Otro punto de abastecimiento eran las huertas del Vado, hoy del Agujero, necesario debido a la longitud de las maderadas, divididas en tres partes, -la delantera, la del centro y la zaga-, la delantera tenía la misión de eliminar obstáculos que impediesen el paso a la maderada, haciendo lo necesario para estrechar la corriente, saltar un peñasco o pasar sobre una presa, haciendo a veces atrevidas obras de ingeniería con solo la superposición de las mismas piezas que conducían, para que al llegar la parte central, pueda seguir su camino sin problemas, por el camino preparado, siguiéndola los gancheros desde la orilla, o puestos sobre las piezas que la componen. La zaga se dedica a destruir las obras hechas por la primera. El río Cabriel tiene su embarque cerca de la herrería de Cristinas, y a veces, algo más abajo, en La Huerta, yendo la conducción de las maderadas sin arriesgadas maniobras hasta el término de Cardenete; con obstáculos después de la boquilla de San Roque y Víllora, donde las “bonacheras” abastecían a los gancheros, y estos, acondicionaban la madera para el difícil descenso de los rápidos del Salto de Víllora, entre las Huertas del Vado y las Huertas de los Chimeneas, siguiendo después su marcha sin demasiados embarazos hasta Cofrentes, donde se unían al Júcar. Desde San Martín de Boniches, cuando el caudal del río Víllora-San Martín lo permitía, descendían la madera hasta unirse con la del Cabriel en Enguídanos.”

Juan Piqueras Haba y Carmen Sanchos Deusa siguen con esta descripción: “Aunque el Cabriel era un río bastante apropiado para la conducción de madera (no tiene tantos meandros y vados como el Júcar ni el corto caudal y la profusión de azudes del Turia), no faltaba desde Cristina hasta Cofrentes algún que otro paso complicado. El peor de todo era el Salto de Víllora (Las Chorreras), a unos 25 km aguas debajo de Cristinas y muy cerca de su confluencia con el Guadazaon, donde el Cabriel se precipita por una serie de cascadas con más de 100 m de desnivel que harían imposible el paso de las maderas, si no fuera por una acequia abierta en su marquen izquierda”que, si bien tiene bastante pendiente, sirve al menos para evitar las cascadas” (Gómez Ortega 1865,58) y por lo que era necesario ” pasar la madera pieza a pieza, operación sumamente entretenida” (Bosch, 1866,391). En el mismo lugar hay unos túneles por donde entra el río que probablemente, como apunta Emeterio Muga a comienzos del siglo XX, podrían haberse hecho de manera artificial para facilitar en tiempos pasados el paso de la madera (Muga, ca, 1920,197)."

Como ya publicara Miguel Bosch en 1866, el río Cabriel reunía “mejores condiciones que el Júcar para la conducción de madera hasta Cofrentes, ya que sus aguas no son aprovechadas para el riego sino en dos o tres puntos y, por consiguiente, está limpio de presas. Su cauce es menos tortuoso que el anterior (el Júcar), lo que permite hacer el viaje de conducción a Alzira en cinco o seis meses” (de tres a cuatro menos que por el Júcar)( Bosch, 1866,391). No era literalmente cierto que el Cabriel estuviera libre de presas. Había al menos media docena entre Contreras y Cofrentes, pero todas ellas estaban construidas de tal forma que a penas obstaculizaban el paso de las maderadas.

En su visita a los ríos Júcar y Cabriel, el arquitecto A. Martorell describe las presas que había en 1878 sobre el Cabriel, desde su confluencia con el Júcar en Cofrentes (donde inicia su viaje) hasta Cristinas y confirma que todas ellas, excepto la de Casas del Río, eran de construcción reciente y estaban formadas por “estacas o pilotes, carreras y durmientes… con portillo para el paso de maderas”.

No siempre llegaban a Cofrentes para seguir luego su camino por el Júcar hasta Alzira o Cullera. La construcción de la vía férrea de Valencia Utiel en 1885 facilitó que aguas debajo del puente de Contreras (inaugurado en 1852, y por donde pasaba la carretera de Valencia a Madrid) se habilitase en la orilla izquierda del Cabriel un desembarcadero en el que se separaba una parte importante de madera que eran transportadas en carros por carretera hasta Utiel, donde había aserradores de importancia (García Berlanga, 1974). Efectivamente, a comienzos del siglo XX, Utiel contaba con siete almacenes de madera (Bailly – Bailliere, 1930) que, además de abastecer de madera a las carpinterías locales, expedían por su estación de ferrocarril con destino a Valencia una media anual de 11.100 tm de tablones (Sanchis Deusa C., 1988, 177)”.[5]

Turismo rural[editar]

Puesto que su situación geográfica dota a este paraje, y al del entorno, de una nutrida naturaleza y gran belleza paisajística, el municipio de Enguídanos y Villora ofrece una gran variedad de alojamientos y ofertas de actividades de turismo rural, así como de multiaventura.

También Las Chorreras dispone de una ruta de senderismo adecuadamente señalizada: el PR-CU 53, de 3:30 h, con una longitud total de 13.5 Km desde Enguídanos y que recorre Las Chorreras. http://www.senderosdecuenca.org/portals/111/descargas_senderos/fichas/PR_53_sierraBaja.pdf

[editar]

D. Antonio Martorell, una vez finalizada la Comisión rumbo al Júcar, describió los parajes de Las Chorreras con estas palabras: Antonio Martorell (1878). Memoria Descriptiva del Cabriel. «Llevando una gratísima impresión del pintoresco cuanto accidentado valle del Cabriel, lleno por todas partes de bellezas naturales, de incomparable efecto, ya de imponentes murallones verticales de colosal elevación, ya de frondísimos bosques, en donde reposan los pasados siglos, ó bien de vistosísimos saltos con sus rosarios de cascadas y sus irisados cambiantes. Y entre tanta maravilla sigue su eterno y ondulante arrastre la serpiente de líquida plata, y paga murmurando su tributo al río Júcar» [6]

Referencias[editar]

  1. Curso sobre Patrimonio Geológico IGME. Enguídanos. 22 de febrero de 2011. 
  2. Conferencia “Geología del Cabriel” Enguídanos 2006. José Saíz Valero
  3. Panel explicativo acceso a las Chorreras. Ayuntamiento de Enguídanos
  4. Niceto Hinarejos. La Rica Historia del Cabriel. Amigos del Cabriel. 
  5. José Saíz Valero. Las maderadas del Cabriel. Amigos del Cabriel. 
  6. Antonio Martorell (1878). Memoria descriptiva del Cabriel. 

Enlaces externos[editar]