Las Carantoñas

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Las Carantoñas de San Sebastián es una fiesta declarada de Interés Turístico Regional que se celebra los días 20 y 21 de enero en Acehúche, en honor a su patrón, San Sebastián. Se cree representan el martirio de San Sebastián, quien, tras ser asaeteado, es abandonado atado a un árbol en el Monte Palatino, donde las fieras los respetaron por su santidad y lo encontraron los cristianos aún vivo.

Celebración[editar]

20 de enero[editar]

En el amanecer del día 20 de enero, día de San Sebastián, tiene lugar la "Alborá". El tamborilero va despertando a los que se disfrazarán de Carantoñas: Tiene la misión de despertar al pueblo para ir a tomar las migas con café que han sido preparadas por los mayordomos. Más tarde, mientras los mayordomos proceden a "regar el romero", recogido el día antes, los mozos que se disfrazan de Carantoñas van a vestirse. Los amigos van a ayudar a vestir a la Carantoña, ya que debido a la peculiaridad de la vestimenta, una persona no podría disfrazarse sola.

Las Carantoñas son siempre hombres, no se conoce ningún caso en que se haya disfrazado una mujer. El motivo de disfrazarse es, generalmente, una promesa hecha al Santo, por un año o varios.

Los "Tiraores" son los jóvenes del pueblo, que armados con escopetas de cartuchos, esperan al Santo a la salida de la iglesia y luego, por cada una de las bocacalles y esquinas por donde ha de pasar la procesión, disparando al unísono, a modo de salvas, sus escopetas. Las "regaoras" o "patanas" son las mozas del pueblo ataviadas con el traje típico del lugar, denominado de "bayeta". Su función es escoltar la imagen durante la procesión, regándolo todo de confites y confeti.

Durante la misa, las Carantoñas permanecen fuera de la iglesia, ya que no les está permitido entrar "porque son máscaras".

El tamborilero pone sonido a la fiesta. Una vez finalizada la misa, empieza la procesión. Cuando el Santo aparece en la puerta de la iglesia, los tiraores, dispuestos a ambos lados de la misma, disparan sus escopetas entre el griterío y los vivas a San Sebastián, acompañado siempre por la música del tamborilero.

El aspecto de las Carantoñas es tremendo, y actúan siempre de dos en dos, haciendo una reverencia al Santo durante la procesión por las calles de Acebuche. Terminado el recorrido, las Carantoñas reparten y tiran entre el resto de la población unas gachas, hasta que finalmente son dispersadas por la presencia de un elemento común en muchas fiestas de la zona: la "Vacatora".

La "Vacatora" es una carantoña con cornamenta sobre unas parihuelas y tapada con una manta, que deja asomar unos largos cuernos de vaca y lleva colgando un descomunal cencerro. Su misión es dar por finalizada la fiesta, asustando a las Carantoñas y dispersándolas, entre carreras y revolcones, jolgorio éste, en el que participan todos los presentes. Como colofón, todos se dirigen a casa de los mayordomos "al convite", consistente en dulces y vino de la zona.

21 de enero[editar]

El día 21 de enero es San Sebastián "chico" y la fiesta se repite. Actualmente, este festejo está despojado de una serie de elementos que podían "ofender la moral y las buenas costumbres", y por estimarlo así el obispo de Coria, a instancias del párroco.

Historia[editar]

En el siglo XIX todavía una de las Carantoñas simulaba mantener relaciones sexuales con una mujer (el galán y la madama) y fruto de ella nacía al poco tiempo una carantoña que era alimentada por las restantes con las gachas citadas.

Más adelante, la madama era interpretada por otra carantoña, hasta que finalmente ha desaparecido. La fiesta está cargada de símbolos de muy diverso tipo, pero la pérdida del código de lectura dificulta cualquier interpretación.

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