Ladislao I de Hungría

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Ladislao I
Rey de Hungría
King St. Ladislaus.jpg
Relicario que contiene el cráneo de San Ladislao, ubicado en la ciudad de Győr
Información personal
Reinado 1077-1095
Nacimiento 27 de junio de 1046
Fallecimiento 29 de julio de 1095
Entierro Gran Varadino
Predecesor Géza I
Sucesor Colomán el Bibliófilo
Familia
Dinastía Casa de Árpad
Padre Bela I
Madre Riquilda de Polonia, hija de Miecislao II de Polonia
Consorte Adelaida de Rheinfelden, hija de Rodolfo de Suabia
Descendencia
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San Ladislao I de Hungría o San Ladislao (en húngaro: I. Szent László; en latín: Sanctus Ladislaus I); en eslovaco: Svätý Ladislav I; en polaco: Święty Władysław I) (Polonia, 27 de junio de 1046 - Nitra, 29 de junio de 1095). Octavo Rey de Hungría (1077-1095). Miembro de la Casa de Árpad. Fue Ladislao quien hizo que fuese canonizado el rey San Esteban I, su hijo el príncipe San Emérico de Hungría, el obispo San Gerardo Sagredo, entre otros. Bajo su reinado Hungría anexionó Croacia y Dalmacia a su territorio. Su festividad se celebra el 27 de junio.

Los ancestros de San Ladislao[editar]

Ladislao nació en territorio polaco cerca del año de 1046, luego de que su padre el príncipe Bela se hubiera visto forzado a huir de Hungría. En 1037 Vazul, primo del rey San Esteban I de Hungría, fue mandado a cegar por conspirar contra el monarca, y sus tres hijos, Andrés, Bela y Levente, abandonaron el reino buscando refugio en tierras rusas y polacas. Bela recibió la mano de Riquilda, la hija del duque polaco Miecislao II Lampert, con quien tuvo tres hijos varones y varias hijas: Geza I de Hungría, Ladislao I de Hungría, Lampert, Helena de Hungría, entre otros. Ladislao recibió su nombre en honor a las tradiciones eslavas de su madre, y su hermano Geza a las húngaras.

Fallecido el rey San Esteban I en 1038, su sobrino Pedro Orseolo de Hungría reinó hasta 1046 con ciertas interrupciones, hasta que estalló una revuelta pagana que generó tal caos en el reino que finalmente acabó con la poca estabilidad de su mandato. Al ser llamados de regreso por los pocos obispos y nobles en el poder, los hijos de Vazul, miembros de la Casa de Árpád, eran los únicos herederos legítimos del trono húngaro. De esta forma Andrés I de Hungría fue coronado y reinó hasta 1060, no sin sufrir en muchas oportunidades los ataques de su hermano Bela, padre de San Ladislao, quien no se conformaba con gobernar en una pequeña parte del reino. Andrés I le había prometido a su hermano Bela que éste heredaría el trono, pues el monarca no había tenido hijos varones herederos. Sin embargo, en 1053 para sorpresa de Bela, nació Salomón de Hungría, al cual su padre Andrés hizo coronar de inmediato para asegurarle el trono.

Tras la muerte de Andrés I, lo lógico según la primogenitura era que Salomón heredase el trono, pero las costumbres húngaras del senioratus implicaban que, ya que el heredero era muy joven, lo más apropiado era que fuese coronado como rey el miembro de mayor edad en la familia, es decir: Bela. Bela gobernó brevemente durante 3 años hasta 1063, coincidiendo su fallecimiento con una serie de eventos relacionados con el regreso de Salomón a Hungría con tropas alemanas para recuperar su trono. Fue entonces cuando los tres hermanos, Geza, Ladislao y Lampert, se vieron obligados a abandonar el reino, justo como su padre lo había hecho décadas atrás. Ladislao huyó a la corte de su primo el duque polaco Boleslao II el Temerario. En 1064 regresaron entonces los principes con el ejército polaco y llegaron a un acuerdo con Salomón, donde éste les cedió una parte al noreste del reino.

San Ladislao y Salomón[editar]

Las relaciones con su primo Salomón fueron estabilizándose y en varias ocasiones lucharon juntos contra los invasores cumanos y pechenegos, como en la Batalla de Cserhalom en 1068, donde los húngaros resultaron victoriosos. Tras controlar las invasiones cumanas, en 1071 Hungría se vio amenazada por el Imperio bizantino que buscaba expandir sus fronteras con aliados búlgaros. La guardia bizantina de la ciudad de Belgrado incentivó a los ejércitos cumano y pechenego a atacar a la ciudad de Zimony y de Szerém. Ante esta noticia, las tropas reales húngaras se movilizaron y asediaron Belgrado, y luego de dos meses consiguieron tomarla. En el momento de repartirse el botín, surgieron problemas entre los príncipes Géza y Ladislao y el rey Salomón, momento en el cual comenzaron a deteriorarse las relaciones entre el monarca y sus dos primos. Sin embargo, los bizantinos retomaron Belgrado en 1072 y posteriormente las fuerzas húngaras avanzaron hasta la ciudad de Niš a manera de represalia.

Según los príncipes húngaros, el rey quería utilizar dicha campaña militar para deshacerse de ellos, y para impedirlo, Ladislao no tomó parte en esta guerra, esperando con sus ejércitos si finalmente llegase a ocurrir algo con su hermano Géza, quien sí participó en el conflicto. Ante esto Salomón no se atrevió a causarle daño alguno a Géza y en 1073 firmaron un tratado de paz. En el tiempo del tratado de paz, ambos mantuvieron una diplomacia muy activa, llamando Salomón a su ayuda a los alemanes, y Ladislao y Lampert a los rusos, checos y polacos. Igualmente Géza y Ladislao obtuvieron el apoyo del papa Gregorio VII (10731085), lo cual influyó en generar más antipatía entre el Sumo Pontífice y el Emperador germánico, y pronto estalló la Querella de las Investiduras en 1073.

Salomón condujo una política interna inaceptable para la nobleza húngara y menos aún para los dos príncipes. Para conservar su trono, ofreció como vasallo el Reino de Hungría al Sacro Imperio Romano Germánico, y posteriormente también atentó contra la vida de sus primos Géza y Ladislao. Salomón atacó a Géza el 26 de febrero de 1074, en el curso de la Batalla de Kemej, donde Géza fue derrotado y se vio forzado a huir. Tras esto, Ladislao asistió a su hermano en la Batalla de Mogyoród el 14 de marzo de 1074, donde ambos vencieron a su primo Salomón. Tras el combate, los príncipes húngaros le perdonaron la vida y Géza fue coronado rey húngaro. Géza gobernó sólo por escasos tres años hasta 1077, cuando murió a consecuencia de las heridas de guerra recibidas en las batallas anteriores.

Rey Ladislao I de Hungría[editar]

Coronación y hechos relevantes[editar]

Estatua de San Ladislao en Székesfehérvár.

Tras la muerte de su hermano mayor Géza I en 1077, Ladislao ascendió al trono y continuó su labor cristianizadora. Según registraron crónicas posteriores, los nobles del reino lo eligieron rey, lo cual San Ladislao no aceptó de buena gana. Según la Crónica Ilustrada húngara del siglo XIV (Chronicon Pictum), Ladislao inicialmente no quería ser coronado (pues su primo Salomon era el rey legítimo y aún estaba vivo), pues él prefería la corona celestial, a la corona terrenal.[1] San Ladislao llevó una politica interna de paz, caracterizada por pocas o ninguna guerra interna y, por otra parte, se esforzó por tener una posición neutral con respecto a las naciones vecinas, especialmente entre los conflictos entre el Papa y el emperador germánico (aunque más bien respaldaba al sumo pontífice). Fue conocido por tener un carácter justo y ser sumamente religioso ayunando constantemente y rezando durante largas horas.

Como monarca puso orden en el reino húngaro sancionando estrictas leyes que condenaban el robo y el asesinato, así como redefiniendo los deberes de los obispos y otros aspectos eclesiásticos. Fundó dos diócesis, la de Várad y la de Zagrab, y numerosos monasterios e iglesias fueron construidas bajo su reinado, muchos resultando beneficiados con donaciones de propiedades como la abadía de Pannonhalma, de Bakonybél y Pécsvárad. De esta manera es perceptible aún el papel del monarca como rey y sacerdote (rex et sacerdos), pues disponía sobre asuntos laicos y eclesiásticos, contanto desde luego con el poder de investidura y el prestigio para manejar los asuntos eclesiásticos de su reino, es decir, sus leyes y disposiciones eran recibidas como asunto sacro (esto es caracteristíco del período Carolingio y del primer siglo después del año 1000, pero la guerra de investiduras debilitará la imagen sacra de los monarcas europeos y con esto el papado ganará cada vez más poder e independencia).

Ladislao, reconociendo que el Sacro Imperio Romano Germánico era un enemigo natural de su reino, formó una estrecha alianza con el papa y otros monarcas que pudiesen resultar amenazados por el emperador Enrique IV, entre los que se encontraban Rodolfo de Rheinfeld y Güelfo I de Baviera. Rodolfo de Rheinfeld había sido elegido como antiemperador por el papa Gregorio VII, quien había excomulgado a Enrique IV y no le reconocía más como monarca germánico. De esta manera, la firme posición de San Ladislao se afianzó más aún cuando, tras quedar viudo de su primera esposa, en 1079 contrajo matrimonio con la hija de Rodolfo, Adelaida de Rheinfelden, con la que tuvo varias hijas, entre ellas Santa Piroska de Hungría, conocida también como Irene, la cual se casó con el emperador bizantino Juan II Comneno en 1104.

Ya desde joven, Ladislao fue conocido por sus hazañas como caballero medieval y hábil guerrero. Ladislao contaba con una constitución imponente, era alto y estaba bien entrenado en las artes de la guerra, así pues, su figura era intimidante e inspiraba respeto. Igualmente fue conocido por su misericordia, pues su primo Salomón regresó al reino conspirando en su contra en varias oportunidades, y Ladislao en vez de mandar a ejecutarlo, solamente le encerró, liberándolo siempre al poco tiempo otorgándole bienes y propiedades. Mientras se mantenía alejado de los conflictos armados directos entre sus vecinos, se vio forzado a defender el reino húngaro de tribus paganas invasoras de pechenegos y cumanos que invadían.

En 1083 luego de que se sucedieran hechos milagrosos en torno a la tumba del rey Esteban I de Hungría, Ladislao comenzó las gestiones para que el papa Gregorio VII canonizase al rey húngaro. Se inició un ayuno de 3 días el 15 de julio de ese mismo año cuando se quiso abrir el sarcófago del rey, pero cuando llegó el momento, la tapa de piedra no pudo ser removida. Una monja de nombre Caridad le aconsejó a Ladislao que debía liberar a su primo Salomón, lo cual hizo tomando en cuenta las palabras de la religiosa del convento de Kökénysomyló. Una vez que fue liberado, el 20 de agosto se abrió el sarcófago de Esteban y su cuerpo bien preservado y aromas celestiales confirmaron su santidad[cita requerida]. Sin embargo, faltaba la mano derecha del santo, la cual había sido sustraída en 1060, cuando el cuerpo tuvo que ser llevado de una ciudad a otra para protegerlo durante un alzamiento pagano. La mano derecha del rey san Esteban apareció en 1084 luego de que Ladislao ordenó su búsqueda por todo el reino, y pronto se fundó el monasterio de Szentjobb, en la comunidad religiosa donde estaba siendo guardada. De esta manera en 1083, Ladislao consiguió la canonización del rey San Esteban I de Hungría y su hijo el príncipe San San Emerico, así como la del obispo mártir San Gerardo Sagredo y otros dos obispos más que murieron en el alzamiento pagano de 1060.

Expansión del reino e invasiones bárbaras[editar]

El fracaso del emperador germánico en su enfrentamiento con el papado dejó libre a Ladislao para extender sus dominios hacia el sur (el Bajo Danubio para los húngaros) y hacia los Cárpatos orientales. En su juventud luchó contra los pechenegos y en 1089 contra los cumanos, que ocupaban Moldavia y Valaquia más allá del río Olt. Construyó las fortalezas de Szörényvár y Gyulafehérvár. En 1085, Ladislao enfrentó al ejército cumano del comandante Kutesk y lo derrotó en la Batalla de Kisvárda, consiguiendo que una parte de los invasores adoptasen el estilo de vida húngara cristiana.

En 1091 murió el último rey de Croacia, Dmitar Zvonimir, y ante la inestabilidad en el reino y el trono vacante, la reina viuda Helena de Hungría llamó a su hermano San Ladislao I de Hungría para que ocupase el territorio croata y lo pusiese bajo control húngaro. Así, de inmediato Ladislao invadió el territorio croata y tomó los castillos de Poljica y Pset. Sin embargo, Ladislao tuvo que acudir a la región de Transilvania para contrarrestar los ataques pechenegos (entre los enfrentamientos más importantes destacó la Batalla junto al río Temes), dejando a su sobrino el príncipe Álmos como regente de Croacia y Dalmacia. Muchos de los enfrentamientos con estas tribus bárbaras se produjeron por instigación del emperador, pues era usual entre los planes de los emperadores bizantinos el enviar tropas cumanas y pechenegas hacia los reinos enemigos para debilitarlos.

La ciudad costera de Zadar fue conquistada también en 1091 y de esta forma, Croacia fue anexionada al reino de Hungría. Toda esta serie de sucesos fueron cuestionados por la nobleza croata, el Papa, la República de Venecia y el emperador bizantino Alejo I Comneno, quienes veían como una amenaza las incursiones expansionistas de Hungría. El papa en particular no vio con agrado esto, ya que el fallecido rey croata se había sometido en cierta situación de vasallaje ante Gregorio VII, y de esta manera Ladislao interfería con el "Estado vasallo" del papado.

La batalla junto al río Temes de 1091 contra los invasores paganos resultó en una victoria importante para los húngaros. Previamente a la batalla, una nueva ola de fuerzas cumanas entraron en el Reino de Hungría por el estrecho de Tölcsvár en Transilvania y destruyeron las provincias de Bihar y de Békés. El ejército cumano ya se preparaba para huir con un botín, cuando junto al río Temes fue sorprendido por el rey Ladislao que regresaba de Croacia. Durante la batalla, San Ladislao intentó disuadir a sus hombres de que no matasen a los cumanos y que sobreviviesen los que querían convertirse al cristianismo, pero para ese momento ya habían sido asesinados todos los invasores, incluyendo su líder Kapolcs. Solo quedó vivo un cumano de nombre Eszembó, quien trajo la noticia. Este les narró a los húngaros historias y asuntos sobre su gente y facilitó la comunicación con los hombres de Ladislao y los cumanos. Fueron enviados embajadores cumanos ante Ladislao, los cuales exigieron soberbiamente que los prisioneros de guerra fuesen liberados, si no su ejército atacaría a los húngaros. El rey húngaro no prestó atención a esto, y cuando regresaron más tropas cumanas hacia la orilla oeste del Danubio, las fuerzas de San Ladislao barrieron con ellos. En el primer choque de la batalla, Ladislao mató en un combate cuerpo a cuerpo a Ákos, el caudillo de los cumanos.[2] Con esta nueva victoria, el rey húngaro volvió a vencer a sus enemigos invasores y mantuvo estabilidad en el reino. Fue entonces considerado como el defensor del mundo cristiano, y defensor del reino húngaro, quien al mismo tiempo fue admirado por su benevolencia y piedad al permitir que se cristianizasen los invasores paganos en vez mandar a matarlos.

El fallecimiento del rey[editar]

Estatua de Ladislao I en armadura medieval (nótese que la armadura con la fue representado es mucho posterior a su tiempo. En la época de San Ladislao los caballeros portaban sólo cota de malla y no armaduras de placas completas) en Püspökszentlászló, Hungría.

Según fuentes medievales, para la pascua de 1095, numerosos embajadores ingleses, germánicos y franceses arribaron a la corte de Ladislao I y le pidieron que condujese a Hungría en la primera cruzada que sería convocada por el papa Urbano II. Ladislao aceptó honradamente, sin embargo, mientras combatía contra los checos, cayó enfermo repentinamente y pronto falleció sin poder cumplir su viaje a Tierra Santa. Muchos historiadores húngaros rechazan este hecho alegando que su muerte fue muchos meses antes de que el papa anunciase la cruzada, y que probablemente esta imagen de conductor de los ejércitos cristianos fue desarrollada por crónistas húngaros posteriores que trabajaron y exaltaron el culto a San Ladislao como rey-caballero (no habría hecho más glorioso para un caballero que el que se le pida conducir la primera cruzada). Desde luego las posturas no coinciden en todos los casos, pero lo que sí se sabe con exactitud es que en los últimos meses de su vida San Ladislao se preparaba para viajar a Tierra Santa, puesto que en 1093 el conde Guillermo IV de Tolosa se presentó en el castillo de Bodrog, y le pidió que viajase con él a luchar contra los musulmanes.

El hecho es que al morir prematuramente, San Ladislao partió al reino de los cielos sin viajar a Tierra Santa y sin hijos herederos varones, por eso mismo, antes de su fallecimiento mandó llamar a su sobrino Colomán para nombrarlo su heredero. El joven prícipe era hijo de Geza I de Hungría y había sido educado por Ladislao, habiéndose convertido en obispo en Polonia. Así pues, antes de morir Ladislao nombró a Colomán su heredero. Por haber sido elegido recientemente rey, Colomán no participó en la primera cruzada, y el mismo reino no se hallaba en condiciones morales ni materiales apropiadas para adentrarse en esa empresa. Tras la muerte del rey Ladislao, toda la nación guardó luto por su muerte durante tres años y le recordaron como un santo mucho tiempo antes de que fuera canonizado.

Tras la muerte del rey, su ataúd fue llevado a Somogyvár donde iba a ser enterrado, sin embargo según cuenta la leyenda, repentinamente la carreta con los restos de San Ladislao comenzaron a marcar rumo al monasterio de Nagyvárad sin que ninguna fuerza animal o humana tirase de ella.[3] Este hecho fue considerado un milagro y por ello fue enterrado en el monasterio que él mismo fundó, convirtiéndose en el lugar de peregrinación más importante de Hungría.

Culto a San Ladislao[editar]

San Ladislao
Oradea-Nagyvárad - statue of Ladislaus I.JPG
Estatua de Ladislao I
Rey de Hungría
Nacimiento 27 de junio de 1046
Coat of Arms of the Polish Crown.svg Reino de Polonia
Fallecimiento 29 de julio de 1095
Nitra, Bandera de Hungría Reino de Hungría
Canonización 1192, por el papa Celestino III
Festividad 27 de junio
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Ha surgido un ciclo completo de leyendas alrededor de este monarca. El historiador húngaro Gábor Klaniczay ha llegado a la conclusión tras sus investigaciones, de que el culto de San Ladislao no surgió de manera espontanea luego de su fallecimiento. Por el contrario, afirma que solo en el momento de su canonización, bajo el reinado de Béla III de Hungría pudo haber sucedido ésto. No consigió indicios ni referencias previas a 1192 -aunque las leyendas posteriores hubiesen creado un ciclo completo de milagros que hubiesen sucedido durante la vida o inmediatamente tras la muerte de San Ladislao-, por otra parte halló estrechas relaciones entre el rey Béla III y San Ladislao.

Ladislao era descrito como de naturaleza alta y fuerte -en base al esqueleto del rey Béla III se puede estimar que media más de 190cm de estatura - así como habil guerrero cristiano contra los paganos, el cual hubiese ido a una guerra crusada si no hubiese fallecido antes - la misma situación existió en paralelo con Béla III, y asunto del cual no poseemos fuentes contemporaneas con respecto al caso de San Ladislao-. De esta forma probablemente el rey Béla se reflejó a si mismo en San Ladislao cuando fue escrita la primera "Leyenda de San Ladislao" bajo su reinado. Igualmente es importante mencionar las incontables caracteristicas caballerescas que se hallan en las leyendas del rey santo húngaro, muy típicas de las obras francesas posteriores a finales del siglo XII, por ejemplo la constante aparición del término "miles", así como las virtudes caballerescas de la bondad, religiosidad, misericordia, etc.

El culto a San Ladislao fue muy popular durante el periodo Anjou en Hungría (1301-1386), durante el cual reinaron Carlos I Roberto de Hungría (1307-1342) y su hijo Luis I de Hungría (1342-1384). Empapado con la cultura caballeresca que estaba en su renacimiento a finales del siglo XIII y proveniente de tradición francesa y napolitana, el rey Carlos I halló en San Ladislao un perfecto ejemplo a seguir como guerrero ideal, correcto, justo, santo, valiente, poderoso. Numerosas estatuas y monumentos fueron erguidos a lo largo de todo el reino, y la ciudad de Nagyvárad se convirtió en la más importante ruta de peregrinación en Hungría, ya que ahí se hallaban los restos del rey santo. A partir del reinado de Luis I la moneda húngara conocida como el florín de oro (introducida por Carlos I en base al florín veneciano), comenzó a ser acuñada con la imagen del rey en una cara y con la imagen de San Ladislao (una figura con una armadura, corona, orbe, hacha y aureola de santo), costumbre que perduró ininterrumpidamente hasta la llegada del protestantismo en el Principado de Transilvania, y hasta el reinado de Rodolfo II de Habsburgo como rey húngaro en la segunda mitad del siglo XVI.

El culto de San Ladislao se extendió posteriormente al periodo en el que reinó Segismundo de Hungría, príncipe de Luxemburgo. Habiendo desposado a María I de Hungría, hija del fallecido rey Luis I de Hungría, éste heredó el trono y gobernó por medio siglo (1387 - 1437), periodo durante el cual continuó honrando el culto a San Ladislao, y se sabe que asistía regularmente a las misas en honor del rey santo, e igualmente que ordenó la elaboración de una nueva estatua para la plaza del monasterio de Nagyvárad.

Igualmente el nombre de "Ladislao", pasó a ser asociado con prestigio y con el reino húngaro, volviéndose común entre las familias y dinastías que tenían lazos cercanos con Hungría, o que sencillamente eran herederos del trono: por ejemplo cuando el rey Wenceslao II de Bohemia llevó a su hijo Wenceslao a Hungría en 1301 para que ocupase el trono vacío, el joven tomó el nombre de Ladislao, con el que firmó sus documentos reales. Por otra parte, el miembro de la Casa de Anjou Ladislao I de Nápoles (quien fue coronado en 1403 como anti-rey húngaro contra el rey Segismundo también tenía ese nombre, así como el joven de la Casa de Habsburgo Ladislao el Póstumo (quien fue coronado rey de Hungría en 1444), e igualmente el conde Ladislao Hunyadi, hermano mayor del rey Matías Corvino de Hungría, hijos del regente húngaro Juan Hunyadi.

Canonización de San Ladislao[editar]

En 1192, el rey húngaro Bela III de Hungría hizo la petición al papa para que Ladislao I fuera canonizado, y así Ladislao I pasó a ser San Ladislao. Fue canonizado el 27 de junio de 1192, día en el cual se celebra su festividad. Esto incrementó el prestigio de la Casa de Árpad, la familia real húngara, que contaba a partir de ese momento con dos reyes santos de relevancia a nivel euroepo. La legitimización y origen de la familia de los Reyes Santos (en húngaro: "Szent Királyok Családja") como fue conocida la dinastía a lo largo de la Edad Media resultó un punto clave para los posteriores monarcas. De esta manera cuando desapareció la Casa real en 1301 y subió al trono el rey Carlos I Roberto de Hungría, intentó legitimizarse por medio de su abuela paterna que era hija del rey Esteban V de Hungría. Así Carlos Roberto de Anjou al ser descendiente de la familia de los reyes Santos, su reinado era legal, y para reafirmarlo enalteció el culto al rey caballero San Ladislao.

C.A. Macartney, en su obra "Hungary: A Short History" (Hungría: Una breve historia) elogia a Ladislao I diciendo: "Ladislao I, quien, como Esteban y su hijo, Imre, fue canonizado tras su muerte, fue la personalidad más destacada entre ellos: un verdadero paladín y caballero de carácter dulce, protector de su fe y de su pueblo y de los pobres e indefensos."

Leyendas de San Ladislao[editar]

Ilustración de San Ladislao en la crónica de Juan Thuróczy del siglo XV.

Existen incontables leyendas sobre el rey santo, las cuales han surgido probablemente un par de siglos después de su muerte en el periodo Anjou (1300-1400), donde los reyes Carlos I Roberto de Hungría y su hijo Luis I de Hungría enaltecieron el culto a este monarca. Las leyendas son de diversas clases y tipos, pero buscan siempre enaltecer la santidad y bondad de Ladislao. Así entre ellas destacan anécdotas como cuando uno de sus soldados entró en la catedral de Nagyvárad buscando al rey, y San Ladislao estaba rezando sumergido en un profundo trance, y como hecho milagroso levitaba sobre el suelo. Por otra parte, tras la muerte de San Ladislao numerosas sanaciones milagrosas fueron registradas junto a su tumba, entre ellas la mayoría recuperaron la vista, se curaron de fiebres o pudieron andar nuevamente.

Las dos fuentes principales de las leyendas de San Ladislao es la "Leyenda de San Ladislao", la cual según el historiador húngaro Gyula Kristó, probablemente fue elaborada en el momento de la canonización de San Ladislao en 1192, o muy brevemente después de ésta bajo el reinado de Béla III de Hungría.[4] La fuente más grande de leyendas de San Ladislao es la "Crónica picta húngara", cuya mayor parte esta dedicada a narrar los hechos milagrosos y heróicos de San Ladislao, y fue elaborada bajo el periodo del reinado de la Casa de Anjou en Hungría en el siglo XIV.[5]

La doncella húngara y el guerrero cumano[editar]

Este es el motivo más común cuando se representa a San Ladislao, hallándose dibujado en códices, frescos de iglesias y toda clase de libros sobre el rey santo. Su primer registro conocido proviene de la Crónica picta húngara del siglo XIV. Durante la Batalla de Cserhalom en 1068, siendo San Ladislao aún príncipe, cuenta la leyenda que cuando los húngaros estaban cercanos a vencer a los cumanos bárbaros que invadían el reino, muchos campesinos húngaros habían logrado escapar de su captura en el campamento cumano. En medio del caos, Ladislao había visto a un guerrero cumano que llevaba raptada a una doncella húngara en el lomo de su caballo. De inmediato Ladislao lo perseguiría sobre su caballo llamado Szög (en húngaro: clavo, término antiguamente utilizado también para denominar a algo o alguien de color marrón). Cuando Ladislao había creído darle alcance, no podía acercarse con su caballo al guerrero cumano para derribarlo con su lanza, por lo que el príncipe Ladislao le habría gritado a la doncella: "Hermosa joven, deberás aferrarte al cinturón del cumano, y lo arrojarás al suelo!". La doncella así lo hizo, y los dos guerreros comenzaron a luchar luego de que el cumano cayese al suelo. Agotado por la batalla, Ladislao no pudo vencer al guerrero cumano, y la joven, tomando una daga, se la clavaría en la pierna al bárbaro. De esta forma, con la ayuda de la joven, Ladislao le propinó una herida mortal al cumano en el cuello, y ambos regresaron al campamento, cuando la batalla ya se hubiese dado por concluida.

El dinero de San Ladislao[editar]

El primer registro de esta leyenda proviene del religioso franciscano húngaro Privartus de Temesvár (cc. 1435 – 1504). La leyenda dice, que durante uno de los ataques de los cumanos, estos paganos saquearon varias aldeas húngaras y ante la llegada de las tropas de Ladislao, habrían comenzado a huir con todo el botín. Los cumanos lanzaron las monedas de oro al suelo para que los soldados húngaros se detuviesen a recogerlas y así no los persiguiesen. Así fue, y por ninguna razón continuaron entonces los húngaros persiguiendo a los cumanos, ni siquiera por la insistencia de San Ladislao. Entonces Ladislao comenzó a rezar, y tras unos instantes Dios intervino y convirtió las monedas en piedras. Viendo esto, los soldados húngaros decepcionados retomarían la persecución y expulsarían a los cumanos de esa región.

El agua[editar]

Durante las constantes campañas que se sucedieron bajo la conducción del rey, sucedió que en una de ellas a mitad de verano su gente había avanzado por largo tiempo bajo el sol y se habían quedad sin agua. Ya agotados y muy sedientos todos comenzaron a rogarle al rey que intercediese por ellos ante el creador. San Ladislao recibiendo una inspiración divina avanzó hacia una enorme roca y clavando su lanza en ella pronto brotó agua en abundancia.

La flor de San Ladislao contra la peste[editar]

Existen registros sobre pestes durante la época de San Ladislao. Cuando la peste comenzase a causar estragos, la gente habría acudido a Ladislao a pedir ayuda. Dios le envió un sueño a Ladislao, donde le diría: "Traerás tu flecha y sin precisar un blanco la dispararás con tu arco." Así lo hizo San Ladislao. La flecha llegó hasta un tallo de Gentiana, y de ésta se comenzaría entonces a preparar el ungüento que habría curado a la gente de la peste. Desde entonces será conocida como la hierba de San Ladislao.

La rajadura de las montañas de Turda[editar]

Rajadura de Torda en Transilvania, actual Rumanía.

En otro ataque contra los cumanos, Ladislao los enfrentó en la Transilvania húngara, junto a las montañas de Turda. Comoquiera que los cumanos los sobrepasaban en número, San Ladislao huyó. Los invasores casi lo vencen a él y a sus tropas, y ante esto Ladislao empezó a rezar: "¡Mi Dios, pido tu ayuda. Por ti he luchado!" De inmediato las montañas de Turda se rompieron en dos partes, y para cuando los cumanos lograron rodear el acantilado, los soldados húngaros ya estaban lejos y a salvo.

El ispán rico, el caballero pobre y la bandeja de plata[editar]

Legendario Anjou húngaro (1320/1340): 1. Entierro de San Ladislao 2. La gente reza junto a la tumba de San Ladislao 3. El hombre rico no puede levantar la bandeja de plata que estaba sobre la tumba de San Ladislao 4. El hombre pobre levanta la bandeja que estaba sobre la tumba de San Ladislao.

Esta leyenda milagrosa fue registrada en la "Leyenda de San Ladislao", la cual probablemente fue compuesta en 1192 o bremente después bajo el reinado de Béla III de Hungríra. Cuenta la leyenda de San Ladislao que después de la muerte del rey, un caballero empobrecido se vio forzado a vender una bandeja de plata que su padre había recibido del caballero santo. Un ispán (gobernador de provincia) sin querer retribuirle el valor de la bandeja de plata acusó al caballero empobrecido de que este le había robado la bandeja al rico. Acudiendo ante el rey Esteban II de Hungría (1116 - 1131), el monarca y su clero decidieron que San Ladislao mismo decidiese por quien tenía la razón. Luego de colocar la bandeja de plata sobre el sepulcro del santo, el ispán intentó levantarla, pero una fuerza sobrenatural se lo impidió haciendo que éste se cayese al suelo. Por otra parte el caballero luego de aproximarse, levantó la bandeja sin problema alguno demostrando que tenía la razón. (Esta leyenda aparece reseñada en el Legendario de los reyes Anjou de Hungría elaborado entre 1320 y 1340)

San Ladislao contra los mongoles[editar]

Otra leyenda surgida detrás de la figura de San Ladislao tomó lugar en el Siglo XIV, bajo el reinado de Luis I "el Grande" de Hungría. Durante una batalla contra los mongoles que invadían el reino húngaro, los ejércitos del rey obtuvieron una victoria aplastante de manera misteriosa. Al final de la batalla, un anciano turco aseguró que un caballero envuelto en luz había aparecido para derrotar a los invasores y gracias a él se había conseguido la victoria. Por otra parte en la ciudad de Nagyvárad, donde estaba enterrado San Ladislao, y donde se guardaba su relicario más preciado (actualmente en la basilica de la ciudad de Győr), los monjes buscaban desesperadamente este último artefacto sagrado. El desaparecimiento del busto de San Ladislao y su misteriosa reaparición tras la victoria en la batalla fue interpretado como que el rey mismo acudió a ayudar a los húngaros.

Referencias[editar]

  1. Gyurgyák, János, Pótó, János. (2004). Képes Krónika (Crónica Ilustrada). Osiris kiadó: Budapest (pág.: 87.)
  2. Karácsonyi, J. (2006). Szent László Király Élete (La Vida del rey San Ladislao). Gödöllõ, Hungría: Editorial Attraktor.
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  5. Bollók János. (2004). Képes Krónika. Osiris kiadó. Budapest.

Bibliografía[editar]

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  • Mezey, László. (1980). Athleta Patriae. Szent László tanulmányok (Athleta Patriae. Estudios de San Ladislao). Budapest: Szent István társulat.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
Géza I
Rey de Hungría
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1077 - 1095
Sucesor:
Colomán