Lactuca sativa

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Lechuga
Romaine.jpg
var. longifolia
Clasificación científica
Reino: Plantae
División: Magnoliophyta
Clase: Magnoliopsida
Orden: Asterales
Familia: Asteraceae
Subfamilia: Cichorioideae
Tribu: Lactuceae
Género: Lactuca
Especie: Lactuca sativa
L.
Lechuga
Laitue du jardin.JPG
Valor nutricional por cada 100 g
Energía 10 kcal 60 kJ
Carbohidratos 2.23 g
 • Azúcares 0.94
 • Fibra alimentaria 1.1 g
Grasas 0.22 g
Proteínas 1.35 g
Agua 95.63 g
Retinol (vit. A) 166 μg (18%)
 • β-caroteno 1987 μg (18%)
Tiamina (vit. B1) 0.057 mg (4%)
Riboflavina (vit. B2) 0.062 mg (4%)
Ácido pantoténico (vit. B5) 0.15 mg (3%)
Vitamina B6 0.082 mg (6%)
Vitamina C 3.7 mg (6%)
Vitamina E 0.18 mg (1%)
Vitamina K 102.3 μg (97%)
Calcio 35 mg (4%)
Hierro 1.24 mg (10%)
Magnesio 13 mg (4%)
Manganeso 0.179 mg (9%)
Fósforo 33 mg (5%)
Potasio 238 mg (5%)
Sodio 5 mg (0%)
Zinc 0.2 mg (2%)
% CDR diaria para adultos.
Fuente: Lechuga en la base de datos de nutrientes de USDA.
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Lactuca sativa, la lechuga, es una planta herbácea propia de las regiones semitempladas que se cultiva con fines alimentarios. Debido a las muchas variedades que existen y a su cultivo cada vez mayor en invernaderos, se puede consumir durante todo el año. Normalmente se toma cruda, como ingrediente de ensaladas y otros platos, pero ciertas variedades, sobre todo las de origen chino, poseen una textura más robusta y por ello se emplean cocidas.

Ilustración
Frutos
Flor

Descripción[editar]

Planta con raíz pivotante y ramificada de unos 25 cm. El crecimiento se desarrolla en roseta; las hojas se disponen alrededor de un tallo central, corto y cilíndrico que gradualmente se va alargando para producir las inflorescencias, formadas por capítulos de color amarillo (parecidos al diente de león) reunidos en corimbos. Según las variedades los bordes de las hojas pueden ser lisos, ondulados o aserrados. Las semillas están provistas de un vilano plumoso.

Son hierbas anuales, con savia lechosa; tallos erectos, solitarios o pocos, glabros, 0.3–1 m de alto. Hojas basales o caulinares, roseta basal densa, ovadas u orbiculares, enteras o runcinado-pinnatífidas. Capitulescencias de densas panículas corimbosas; capítulos ligulados, erectos; filarias cilíndricas, con varias series de brácteas caliculadas, imbricadas, las series exteriores más cortas; receptáculos planos y desnudos; flósculos 10–20, perfectos, 5-dentados, amarillos. Aquenios angulados, fusiformes, rostrados, lenticular-oblongos; vilano de numerosas cerdas finas y blancas.[1]

Historia[editar]

El uso medicinal de las lechugas es viejo, como lo demuestra su presencia en la Capitulare de villis vel curtis imperii, una orden emitida por Carlomagno que reclama a sus campos para que cultiven una serie de hierbas y condimentos incluyendo "lectucas" identificada actualmente como Lactuca sativa.

Variedades[editar]

Lechuga de hoja de roble.

Entre las variedades de lechuga se destacan:

  1. Beluga: de cogollos apretados y densos, semejantes a la col; carece casi por completo de sabor, pero goza de amplio uso por su crujiente textura y la facilidad para cortarla finamente. Es la variedad más habitual en las regiones donde no se da naturalmente la lechuga, puesto que puede cultivarse en tanques hidropónicos;
  2. Romana: de cogollo largo, con hojas aproximadamente lanceoladas, menos gruesas que las iceberg pero gruesas y crujientes. Se la conoce en España como oreja de mulo;
  3. Francesa: de cogollo redondo, hojas finas y textura mantecosa; tiene un sabor delicado pero intenso. Se la conoce también como Boston;
  4. Batavia: similar a la francesa, de cogollo suelto, hojas rizadas y textura mantecosa;

La llamada lechuga hoja de roble, de hojas rizadas y cogollo suelto, distintiva por el color morado de sus hojas, no es una variedad de L. sativa sino de achicoria, Cichorium intybus.

Vista de la planta florecida

Enfermedades[editar]

Algunas de las enfermedades que son comunes a los miembros del genero Lactuca son las siguientes:

Plagas[editar]

Se trata de una de las plagas que causa mayor daño al cultivo, pues es transmisora del virus del bronceado del tomate (TSWV). La importancia de estos daños directos (ocasionados por las picaduras y las hendiduras de puestas) depende del nivel poblacional del insecto (aumentando desde mediada la primavera hasta bien entrado el otoño).

Normalmente el principal daño que ocasiona no es el directo sino el indirecto transmitiendo el virus. La presencia de este virus en las plantas empieza por provocar grandes necrosis foliares, y rápidamente éstas acaban muriendo.

Forman galerías en las hojas y si el ataque de la plaga es muy fuerte la planta queda debilitada.

Produce una melaza que deteriora las hojas, dando lugar a un debilitamiento general de la planta.

Se trata de una plaga sistemática, siendo su incidencia variable según las condiciones climáticas. El ataque suele ocurrir cuando el cultivo está próximo a la recolección. Aunque si la planta es joven, y el ataque es considerable, puede arrasar el cultivo, además de ser entrada de alguna virosis que lo haga inviable. Los pulgones colonizan las plantas desde las hojas exteriores y avanzando hasta el interior, excepto la especie Narsonovia ribisnigri, cuya difusión es centrífuga, es decir, su colonización comienza en las hojas interiores, multiplicándose progresivamente y trasladándose después a las partes exteriores.

Cultivo y usos[editar]

La lechuga soporta peor las temperaturas elevadas que las bajas. Como temperatura máxima tendría los 30 °C y como mínima puede soportar hasta –6 °C. No es bueno que la temperatura del suelo baje de 6-8 °C. Exige que haya diferencia de temperaturas entre el día y la noche. Cuando soporta temperaturas bajas durante algún tiempo, sus hojas toman una coloración rojiza que se puede confundir con alguna carencia.

La humedad relativa conveniente es del 60 al 80%, aunque en determinados momentos agradece menos del 60%. El principal problema que presenta en invernadero es el exceso de humedad ambiental, por lo que se recomienda cultivarla en el exterior, siempre que las condiciones climatológicas lo permitan.

Prefiere suelos ligeros, arenoso-limosos y con buen drenaje. El pH óptimo se sitúa entre 6,7 y 7,4. Vegeta bien en suelos humíferos, pero si son excesivamente ácidos será necesario encalar.

En ningún caso admite la sequía, aunque es conveniente que la costra del suelo esté seca para evitar en todo lo posible la aparición de podredumbres de cuello.

Los mejores sistemas de riego son por goteo (cuando se cultiva en invernadero) y las cintas de exudación (cuando el cultivo se realiza en el exterior). Existen también otros sistemas, como el riego por gravedad y por aspersión, pero están en recesión.

Esta planta es muy exigente en potasio y al consumir más potasio va a absorber más magnesio, por lo que es necesario equilibrar esta posible carencia al abonar el cultivo.[2] También es muy exigente en molibdeno durante la primera etapa del desarrollo.

Nutrición[editar]

La lechuga tiene muy poco valor nutritivo, con un alto contenido de agua (90-95%). Es rica en antioxidantes, como la vitaminas A, C, E, B1, B2, B3, B9 y K; minerales: fósforo, hierro, calcio, potasio y aminoácidos. Las hojas exteriores más verdes son las que tienen mayor contenido en vitamina C y hierro.


Conservación en poscosecha[editar]

La lechuga presenta muy baja tasa de producción de etileno pero alta sensibilidad a esta fitohormona,[3] por lo cual conviene conservarla en un ambiente libre de etileno. Sus condiciones óptimas de conservación son: temperatura de 0 °C y humedad relativa de 98 a 100 %.[3] En condiciones de conservación óptimas, tiene una vida útil en postcosecha de 2 a 3 semanas aproximadamente.[3]

En medicina[editar]

Las lechugas han sido y son utilizadas en infusión como un ansiolítico moderado que facilita el dormir. Sin embargo en la remota Antigüedad — especialmente en Egipto — se rendía culto a las deidades consideradas patrocinadoras de la libido ofrendándoles plantas de lechuga. Este culto parecía paradójico hasta que en el 2006 se descubrió que una dosis moderada de los alcaloides presentes en la lechuga tiene efectos ligeramente afrodisíacos, mientras que una elevada actúa a la inversa, como ansiolítico.[4]

Higiene[editar]

En aquellos países en que la higiene de las aguas de regadío es deficiente, o incluso se riega los cultivos con aguas servidas, la lechuga representa una importante fuente de infección de enfermedades gastrointestinales como la fiebre tifoidea, el cólera y salmonelosis, por lo que es muy recomendable consumirlas bien lavadas con agua potable y desinfectadas con una solución microbicida.

Taxonomía[editar]

Lactuca sativa fue descrito por Carlos Linneo y publicado en Species Plantarum 2: 795. 1753.[1]

Etimología

Lactuca: nombre genérico que procede del latín lac, -tis (leche). Tal etimología refiere al líquido lechoso (o sea, de apariencia "láctea") que es la savia que exudan los tallos de esta planta al ser cortados.

sativa. epíteto que hace referencia a su carácter de especie cultivada.

Sinonimia
  • Lactuca capitata (L.) DC.
  • Lactuca crispa (L.) Roth
  • Lactuca palmata Willd.
  • Lactuca scariola var. sativa Moris[5]

Nombre común[editar]

  • Castellano: cogollo, ensalada, farfalá, lechuga (29), lechuga apretada, lechuga arrepollada, lechuga coloradita, lechuga común (3), lechuga crespa, lechuga de cogollo, lechuga de hojas rizadas, lechuga de la Nacla, lechuga de oreja de mulo, lechuga doméstica, lechuga escarolada de Madrid, lechuga flamenca (2), lechuga flamenquilla, lechuga larga, lechuga llena, lechuga molondra, lechuga moradita, lechuga moronda, lechuga motrileña, lechuga mulata, lechuga oreja blanca, lechuga oreja de mulo (2), lechuga oreja morada, lechuga puntiaguda sevillana, lechuga repollada, lechuga repolluda (2), lechuga rizada (3), lechuga romana (4), lechuga romanilla, lechugas (2), lechuguilla, lechuguilla amarga, lechuguinas, lechuguino, lechugón (3), oreja de mulo.(el número entre paréntesis indica las especies que tienen el mismo nombre en España)[6]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b «Lactuca sativa». Tropicos.org. Missouri Botanical Garden. Consultado el 28 de julio de 2014.
  2. [1]
  3. a b c KADER, Adel A., ed. (2002). Postharvest Technology of Horticultural Crops (3ª edición). Oakland, California: University of California, Agriculture and Natural Resources, Publication 3311. p. 515. ISBN 1-879906-51-1. 
  4. Watts, Donald. Dictionary of Plant Lore. Academic Press. p. 226. ISBN 0-12-374086-X. Consultado el 2007. 
  5. Lactuca sativa en PlantList
  6. «Lactuca sativa». Real Jardín Botánico: Proyecto Anthos. Consultado el 28 de julio de 2014.

Bibliografía[editar]

  1. Davidse, G., M. Sousa-Peña, S. Knapp & F. Chiang Cabrera. 2014. Asteraceae. 5(2): ined. In G. Davidse, M. Sousa Sánchez, S. Knapp & F. Chiang Cabrera (eds.) Fl. Mesoamer.. Universidad Nacional Autónoma de México, México.
  2. Flora of China Editorial Committee. 2011. Flora of China (Asteraceae). 20–21: 1–992. In C. Y. Wu, P. H. Raven & D. Y. Hong (eds.) Fl. China. Science Press & Missouri Botanical Garden Press, Beijing & St. Louis.
  3. Flora of North America Editorial Committee, e. 2006. Magnoliophyta: Asteridae, part 6: Asteraceae, part 1. Fl. N. Amer. 19: i–xxiv, 1–579.
  4. Gibbs Russell, G. E., W. G. M. Welman, E. Retief, K. L. Immelman, G. Germishuizen, B. J. Pienaar, M. Van Wyk & A. Nicholas. 1987. List of species of southern African plants. Mem. Bot. Surv. S. Africa 2(1–2): 1–152(pt. 1), 1–270(pt. 2).
  5. Idárraga-Piedrahita, A., R. D. C. Ortiz, R. Callejas Posada & M. Merello. (eds.) 2011. Fl. Antioquia: Cat. 2: 9–939. Universidad de Antioquia, Medellín.
  6. Jeffrey, C. 1966. Notes on Compositae: I. The Cichorieae in East Tropical Africa. Kew Bull. 18(3): 427–486.
  7. Jørgensen, P. M. & S. León-Yánez. (eds.) 1999. Monogr. Syst. Bot. Missouri Bot. Gard. 75: i–viii, 1–1181.
  8. Lawesson, J. E., H. Adsersen & P. Bentley. 1987. An updated and annotated check list of the vascular plants of the Galapagos Islands. Rep. Bot. Inst. Univ. Aarhus 16: 1–74.
  9. Li, H., T. Liu, T. Huang, T. Koyama & C. E. DeVol. 1979. Vascular Plants. Volume 6: 665 pp. In Fl. Taiwan. Epoch Publishing Co., Ltd., Taipei.
  10. Marticorena, C. & M. Quezada. 1985. Catálogo de la Flora Vascular de Chile. Gayana, Bot. 42: 1–157.
  11. Molina Rosito, A. 1975. Enumeración de las plantas de Honduras. Ceiba 19(1): 1–118.

Enlaces externos[editar]