Lacrimatorio

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Se llama lacrimatorio (del latín lacrima, ‘lágrima’) a un tipo de vasijas pequeñas o viales de terracota, alabastro o, más frecuentemente, de cristal, halladas en tumbas romanas y griegas tardías, en las que se supone que los dolientes derramaban sus lágrimas. Tienen forma ahusada, o de frasco con un largo cuello pequeño y cuerpo con forma bulbosa.

Algunas fuentes afirman que se usaban para guardar ungüentos, quizá pomadas o pastas fragantes, que se usaban ceremonias funerarias, lo que explicaría el hallazgo de tantas de estas vasijas en las tumbas. Por ello, este tipo de vasijas también se denominan ungüentarios (del latín unguentarium).

Historia[editar]

Hay evidencias de que a lo largo de la historia la gente guardaba sus lágrimas de dolor como símbolo de amor, pero la práctica habitual atribuida a los romanos es que los dolientes llenaban pequeñas botellas o vasijas de cristal y las metían en las tumbas como símbolos de respeto. A veces incluso se pagaba a las mujeres para que llorasen en estas vasijas, mientras acompañaban a la procesión funeraria. Quienes más lloraban y derramaban más lágrimas recibían mayores compensaciones, o eso cuenta la leyenda. Cuanta más angustia y lágrimas derramadas, más importante y valioso se suponía al difunto. No se sabe si esta costumbre fue pasajera o duradera.

En la Biblia hay una cita alusiva a los lacrimatorios:

Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿no están ellas en tu libro?

Salmos 56:8

Los lacrimatorios reaparecieron durante la época victoriana en el siglo XIX, cuando quienes lloraban la pérdida de un ser querido guardaban sus lágrimas en botellas con tapones especiales que permitían que éstas se evaporasen. Cuando todas las lágrimas lo había hecho, finalizaba el periodo de luto. (Otras botellas más antiguas se conservan intactas, conservando lágrimas de la época en su interior.)

Hay historias de la Guerra Civil Estadounidense alusivas a mujeres que lloraban en botellas lacrimatorias para cuando sus maridos regresaban del combate. Las lágrimas recogidas mostraban cuánto habían adorado y añorado a sus maridos.

Referencias posteriores[editar]

  • Shakespeare alude a esta costumbre romana en Antonio y Cleopatra (I.iii.62).
  • Charles Tennyson Turner (1808–1879) escribió un poema titulado The Lachrymatory (‘El lacrimatorio’).
  • El médico y escritor renacentista Thomas Browne escribió en el segundo capítulo de "Hydriotaphia, Urn Burial" o "El enterramiento en las urnas" (1658), que en algunas urnas romanas excavadas cerca de Londres se hallaron lacrimatorios, lámparas, botellas de licor, y otros objetos "de afección supersticiosa".

Uso contemporáneo[editar]

La tradición del lacrimatorio ha sido históricamente una tradición de dolor. Sólo recientemente se han recogido lágrimas de gozo e inspiración. En la música y literatura contemporáneas (e incluso en los vídeos musicales) los lacrimatorios han vuelto a ser idealizados. Los lacrimatorios actuales son creados por artesanos del vidrio en todo el mundo y por algunos fabricantes.

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]