Modernidad

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La Modernidad es una categoría de busquedad que hace referencia a un proceso sociohistórico que tiene sus orígenes en Europa a partir de la emergencia de la ilustración. El movimiento propone que cada ciudadano tenga sus metas según su propia voluntad. Se alcanza la meta de una manera lógica y racional, es decir, sistemáticamente se da un sentido a la vida. Por cuestiones de manejo político y de poder se trata de imponer la lógica y la razón, negándose en la práctica los valores propuestos.

La Modernidad es un periodo que principalmente antepone la razón sobre la religión. Se crean instituciones estatales que buscan ejercer control social mediante una constitución. Surgen nuevas clases sociales que permiten la prosperidad de cierto grupo poblacional y la marginación de otro. Se industrializa la producción para aumentar la productividad y su economía; y, finalmente, es una etapa de actualización y cambio permanente.

Significado[editar]

Para comprender los axiomas de la Modernidad, se debe enunciar la característica principal del Renacimiento, ya que este período es un puente de enlace entre las dos épocas. El Renacimiento, enmarca al ser humano como un individuo simbólico, es decir, su base de creencias y que proviene la palabra derivada del significado cognitivo textual mayor o bien dicho comprensión del mundo está basada en la religión. En cambio, en la Modernidad se abandona la creencia de que todo puede ser explicado mediante la religión, y se procede a elaborar explicaciones científicas de los fenómenos, es decir, se renuncia a lo mítico y se da paso a la razón.[1]

Analizada la contraposición entre Renacimiento y Modernidad se puede dar paso a definir y explicar esta etapa. La Modernidad es entendida como un proceso de cambios que buscan homogeneizar a la sociedad. Da paso a la creación de individualidades y permite que los hechos y objetos se hagan de conocimiento y apropiación universal. Se la considera como un proceso que necesita una actualización permanente.

La Modernidad es similar al concepto kantiano de Ilustración (la «mayoría de edad» del individuo, que ejerce su razón de forma autónoma: el Sapere aude), y antes que éste al antropocentrismo humanista del Renacimiento (por ejemplo la Oratio de hominis dignitate de Pico della Mirandola). Fue muy significativo, para entender la diferente concepción de lo nuevo entre la Edad Media y la Edad Moderna, y el debate de los antiguos y los modernos.

En la sociología de Michel Freitag, la modernidad es un modo de reproducción de la sociedad basada en la dimensión política e institucional de sus mecanismos de regulación por oposición a la tradición, en la que el modo de reproducción del conjunto y el sentido de las acciones que se cumplen es regulado por dimensiones culturales y simbólicas particulares.

La modernidad es un cambio ontológico del modo de regulación de la reproducción social basado en una transformación del sentido temporal de la legitimidad. En la modernidad el porvenir reemplaza al pasado y racionaliza el juicio de la acción asociada a los hombres. La modernidad es la posibilidad política reflexiva de cambiar las reglas del juego de la vida social. La modernidad es también el conjunto de las condiciones históricas materiales que permiten pensar la emancipación conjunta de las tradiciones, las doctrinas o las ideologías heredadas, y no problematizadas por una cultura tradicional.

También se ha introducido el término transmodernidad para el mundo caracterizado por la globalización.

Orígenes[editar]

La Modernidad surge en el siglo XV después que se provocaran cambios emblemáticos a nivel mundial como: el descubrimiento de América, el desarrollo de la imprenta, las reformas protestantes y el Renacimiento.

En términos sociales e históricos, no se llega a la Modernidad con el final de la Edad Media en el siglo XV, sino tras la transformación de la sociedad preindustrial, rural, tradicional, en la sociedad industrial y urbana moderna que se produce con la Revolución industrial y el triunfo del capitalismo.

La superación de la sociedad industrial por la sociedad postindustrial se ha dado en llamar posmodernidad. La crisis de la modernidad comenzó hacia el final de la Primera Guerra Mundial cambiando la mentalidad y las conciencias así como otros profundos cambios sociales que derivaron en cambios políticos.

Impacto[editar]

La modernidad promovió transformaciones en la organización de las naciones. Se secularizan los estados para dar paso al poder republicano, la racionalidad administrativa y la industrialización. Además, con la aparición de los Estados nación se deben reorganizar los territorios y se procede a la creación de la urbe, para conseguir un desarrollo industrial capitalista y un progreso económico y tecnológico.

Debido a la creación de la urbe el poder republicano debe establecer una constitución que encierra el conjunto de leyes que controlan la sociedad. Para que se facilite este control se crean tres poderes estatales que ejerzan las leyes en la ciudadanía: el poder ejecutivo, el poder legislativo y el poder judicial. Cada uno de estos posee una función específica: el primero se encarga de dictar las leyes que conforman la constitución, el segundo de aprobar dichas leyes, y el tercero de administrar la justicia en la sociedad mediante la aplicación de la constitución.[2]

La racionalidad administrativa permite que nazca una nueva clase social: la burocracia; misma que trabaja en las diferentes entidades públicas y colabora con el Estado para ejercer y hacer cumplir la constitución, es decir, las leyes que demuestran el poder del estado mediante el orden y el control.

La industrialización es el proceso que busca expandir la economía de un lugar específico mediante el desarrollo industrial. Comenzó con el modelo T de Henry Ford, el cual operativiza la producción de bienes comerciales (transformar la materia prima en productos terminados), permitiendo un ahorro de tiempo y un incremento en las ganancias. La industrialización, representó un cambio tecnológico y económico significativo para el Estado; en cambio, para la población una oportunidad utópica de bienestar y prosperidad; puesto que su remuneración económica y sus condiciones laborales no eran ecuánimes. Este sector de la población conformó al proletariado: clase social encargada de la producción masiva de bienes comerciales en las fábricas.

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

Enlaces externos[editar]