La Vijanera

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La mascarada de La Vijanera, de origen prerromano, es la muestra viva de la supervivencia de los cultos arcaicos a la naturaleza en Cantabria.
Los zarramacos, guerreros del bien, cantando las coplas.
El oso de La Vijanera, encarnación del mal.
Los trapajones, entes de la naturaleza.

La Vijanera es una mascarada de invierno que se desarrolla en la localidad de Silió (Molledo), Cantabria (España) el primer domingo de cada año. En el caso que está fecha coincidiese con año nuevo se traslada al siguiente. Actualmente, la Asociación Cultural Amigos de la Vijanera, encargada de la fiesta, está trabajando en la candidatura de la fiesta como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad junto a otros grupos de España y Portugal. Debido a su popularidad y tradición está declarado como Fiesta de Interés Turístico Nacional.[1]

La fiesta[editar]

Originalmente, la Vijanera se festejaba en los valles de Iguña, Toranzo, Trasmiera, Campoo y Polaciones pero en la actualidad la única localidad de la región donde se lleva a cabo es la citada Silió. Tiene lugar el primer domingo del año salvo que coincida con año nuevo, circunstancia que obliga a su traslado al día 8. El primer carnaval del año en Europa consiste en un mascarada colorista en la que participan alrededor de 75 personajes diferentes encarnados por más de 100 vecinos (todos varones): la madama, el mancebo, el marquesito, los trapajones o naturales, los traperos, el oso y su amo, el pasiego y la pasiega, el caballero, la Pepa o Pepona, el médico, la preñá, el húngaro y las gorilonas, el viejo y la Vieja,los danzarines blancos y negros, el caballero, la giralda, las jilonas, la zorra, el zorrocloco, el ojáncanu, los guardias, los guapos, el afilador, la pitonisa, la bruja, el diablo... todos ellos vestidos de manera vistosa y con una función y un simbolismo propios.

Sin embargo los verdaderos protagonistas de la fiesta son los zarramacos debido a la importancia de su papel. Estos últimos son personas vestidas con pieles de oveja y sombreros picudos además de llevar la cara pintada de negro que van ahuyentando los malos espíritus del año que comienza haciendo sonar los varios campanos que llevan atados al cuerpo. Su misión es la de expulsar a dichos espíritus del pueblo llegando hasta los límites del mismo, tradición que apunta a otras mucho más antiguas probablemente provenientes de la época romana.

La segunda parte de la celebración trata de hacer crítica del año que acaba. Los mozos vijaneros se reúnen en la plaza del pueblo y leen unas coplas que, en lenguaje popular y tonos que van desde la jocosidad hasta el ensañamiento, analizan lo sucedido en el pasado año desde nivel local al internacional.

La fiesta termina con dos actos, primero se produce "la Preñá", es decir el parto o nacimiento del nuevo año. Tras esto, La Vijanera concluye con la muerte del Oso, que simboliza la victoria del bien sobre el mal y el deseo de buenos propósitos para el nuevo año.

Como puede comprobarse, en esta fiesta se representa el deseo de desterrar el año pasado y preparar el camino al entrante para que comience con ilusión y buenos augurios. Quizá sea por ello por lo que el dios romano Jano es el encargado de presidir La Vijanera. De hecho, Jano (Janus en latín) deriva de Jauna, esto es, puerta, lo que puede querer significar "puerta entre dos años" si tomamos en cuenta el prefijo vi- (bi-, dos).

Como aliciente a la celebración en sí, en las recientes ediciones se ha instaurado un premio de fotografía. Por otra parte, existe un Centro de Interpretación de la festividad en Silió, que muestra los trajes más representativos, máscaras, coplas y demás materiales propios de la mascarada. Ambas iniciativas han sido promovidas por la Asociación de Amigos de la Vijanera, responsable de la organización y recuperación de este evento hace ya más de 30 años tras su prohibición durante el franquismo.

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]