La valquiria

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La cabalgata de las valquirias
Tercer acto de La valquiria.

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La valquiria (Die Walküre) es la segunda de las cuatro óperas del ciclo titulado El anillo del nibelungo (Der Ring des Nibelungen) de Richard Wagner. Dicha obra fue estrenada en el Hoftheater (Teatro de la Corte) de Múnich el 26 de junio de 1870, con August Kindermann como Wotan, Heinrich Vogl como Sigmundo, Therese Vogl en el papel de Siglinda y Sophie Stehle como Brunilda. La famosa pieza titulada «La cabalgata de las valquirias» abre el tercer y último acto de La valquiria.

En España se estrenó el 25 de enero de 1899, en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona.

Wagner se inspiró en la mitología nórdica al escribir esta obra, específicamente en la Volsunga. Entre los presentes el día del estreno se encontraba Henri Duparc.

Contenido

[editar] Personajes

Soprano Gabriele Maria Ronge como Brunilda.

Las valquirias:

  • Brunilda (Brünnhilde), soprano
  • Helmwige, soprano
  • Gerhilde, soprano
  • Ortlinde, soprano
  • Waltraute, mezzosoprano
  • Siegrune, mezzosoprano
  • Rossweisse, mezzosoprano
  • Grimgerde, alto
  • Schwertleite, alto

[editar] Sinopsis de la trama

[editar] Acto I

Sieglinde trae una bebida para Siegmund, ilustración de Arthur Rackham (1867–1939).
Ilustración de Brünnhilde por Arthur Rackham.
Hunding acaba con Sigmundo. Ilustración aparecida en el Illustrierte Zeitung, Leipzig, 1876.
Wotan conjura el fuego mágico que rodea a Brunnhilde durmiendo. Ilustración de Arthur Rackham.

Es importante entender que durante este acto, Wagner juega con los nombres e identidades de los personajes. La programación revela los nombres de algunos de los personajes, pero Wotan, Sigmundo (Siegmund, nombre que significa protector de la victoria o escudo) y Siglinda (Sieglinde, cuyo nombre significa victoria apacible) no revelan los suyos hasta la parte más tensa de este acto.

Durante una tormenta muy violenta, Sigmundo busca refugio en la casa del guerrero Hunding. Hunding no se encuentra en su aposento, por lo cual Siglinda, la muy descontenta esposa de Hunding, recibe a Sigmundo. Sigmundo cuenta a Siglinda que está huyendo de sus enemigos. Luego proceden a beber hidromiel y Siegmund se prepara para irse, ya que revela que parece que la mala fortuna lo persigue. Siglinda le ruega que se quede y le comenta que no puede llevar mala fortuna a la casa en donde la mala suerte ya habita.

Cuando Hunding regresa a su hogar piensa dos veces antes de ofrecerle posada a Sigmundo, aunque por tradición se ve obligado a dársela. Siglinda se siente cada vez más fascinada por el huésped y le pide que le cuente la historia de su vida. Sigmundo empieza a narrar que en un viaje a casa junto a su padre encontró a su madre muerta y que su hermana había sido secuestrada. Luego viajó con su padre hasta que ambos tomaron distintos caminos. Un día Sigmundo se topó con una niña que estaba siendo obligada a casarse y luchó contra los parientes de la niña. Las armas de Sigmundo fueron dañadas y la niña murió, por lo cual tuvo que huir y buscar refugio en la casa de Hunding. En un inicio, Sigmundo no revela su nombre y se hace llamar Woeful (que en español se traduce como lleno de aflicciones).

Una vez Sigmundo termina su relato, Hunding revela que él es una de las personas que estaba persiguiendo al guerrero. Hunding permite que Sigmundo se quede una noche más, pero al amanecer deberán luchar uno contra otro. Hunding se retira, ignorando las preocupaciones de Siglinda. Sigmundo lamenta su mala fortuna y recuerda la promesa que su padre le había hecho: que encontraría una espada cuando más la necesitara. Siglinda regresa y revela que puso un tipo de droga en la bebida de Hunding para que se durmiera profundamente y luego revela que ella se había visto obligada a casarse con Hunding. Durante el banquete de bodas, un hombre de edad avanzada había aparecido y había ensartado una espada en el tronco de un fresno; ni Hunding ni sus compañeros habían podido sacar la espada del árbol. Siglinda revela su atracción por aquel héroe que pudiera sacar la espada y liberarla. Sigmundo expresa su amor por Siglinda y ella lo corresponde, y mientras ambos empiezan a revelar sus sentimientos, Siglinda descubre por qué la voz y el físico de Sigmundo le resultan tan parecidos. Sigmundo revela que el nombre de su padre era Wälse, Siglinda le dice que su nombre es Sigmundo, no Woeful, y que el anciano había dejado una espada para él.

Sigmundo libera fácilmente la espada y Siglinda revela su propio nombre, además del hecho de que ella es la hermana de Sigmundo. Sigmundo nombra la espada Nothung y luego él y Siglinda huyen de la casa de Hunding.

[editar] Acto II

Wotan se encuentra en una montaña con Brunilda, su hija, que a su vez forma parte de las valquirias. Wotan ordena que Brunilda proteja a Sigmundo cuando se enfrente a Hunding. Fricka, esposa de Wotan y diosa del matrimonio, aparece y demanda que Sigmundo y Siglinda sean castigados por cometer adulterio e incesto. Fricka sabe que Wotan, disfrazado como un mortal llamado Wälse, es el padre de Sigmundo y Siglinda. Wotan argumenta que necesita a un héroe que no tenga relación alguna con él para llevar a cabo sus planes, pero Fricka lo contradice al decir que Sigmundo no es más que un peón para Wotan. Wotan se ve acorralado y promete que Sigmundo morirá.

Fricka se retira y Brunilda se queda con su padre, ahora notablemente desesperado. Wotan narra sus problemas: Erda le había dado una advertencia a Wotan al final de El oro del Rin (Das Rheingold) y éste había seducido a la diosa de la tierra (Erda) para poder averiguar más sobre dicha profecía. Brunilda nació de esta unión. Wotan crió a Brunilda y otras ocho hijas como las valquirias, guerreras encargadas de recolectar las almas de los héroes caídos para poder formar un ejército para luchar contra Alberich. El ejército del Valhalla fallaría si Alberich llegase a apoderarse nuevamente del Andvarinaut, el cual se encuentra en las manos de Fafner. El gigante se convierte en un dragón utilizando el Tarnhelm y se queda en un bosque con el tesoro de los nibelungos. Wotan no puede quitarle el anillo a Fafner, ya que Wotan lo otorgó bajo una promesa y por lo tanto necesita a un héroe que derrote a Fafner en su nombre. Sin embargo, justo como dijo Fricka, Wotan solo podría crear esclavos para sí mismo. De mala gana, Wotan ordena a Brunilda que asesine a su amado hijo Sigmundo.

Sigmundo y Siglinda se encuentran en un camino que pasa entre una montaña cuando Siglinda se desmaya por cansancio y remordimiento. Brunilda se aparece y revela el destino de Sigmundo. Sigmundo rehúsa a seguir a la valquiria al Valhalla cuando descubre que Siglinda no podrá ir con él. Brunilda queda impresionada por el valor de Sigmundo y decide proteger al guerrero en vez de matarlo.

Hunding aparece y ataca a Sigmundo. La bendición de Brunilda da un poder extraordinario a Sigmundo que le permite dominar a Hunding, pero Wotan se presenta y destruye la espada Nothung con su lanza. Sigmundo se encuentra desarmado y Hunding acaba con la vida del guerrero. Brunilda huye, pero no sin antes llevarse a Siglinda y a los restos de Nothung. Wotan ve con gran tristeza el cuerpo de su hijo y luego mata a Hunding, para finalmente perseguir a Brunilda.

[editar] Acto III

Las otras valquirias se reúnen al pie de la montaña, cada una con un héroe en su bolso. Las valquirias se sorprenden cuando Brunilda aparece con una mujer que todavía está viva. Brunilda pide ayuda, pero sus hermanas no osan desafiar las órdenes de Wotan. Brunilda decide distraer a Wotan mientras Siglinda huye. También revela que Siglinda quedó embarazada de Sigmundo y nombra a su hijo Sigfrido (Siegfried, que significa alegría en la victoria o paz en la victoria).

Wotan aparece furioso y castiga a Brunilda: su hija deja de ser una valquiria y se ve despojada de su inmortalidad; además, la condena a que duerma cerca de la montaña y sea presa fácil para cualquier hombre que pase por ahí. Las demás valquirias temen por sus propios destinos y huyen. Brunilda pide misericordia y le recuerda el valor de Sigmundo y su decisión de protegerlo, y que eso era lo que Wotan realmente deseaba. Wotan le concede una llama mágica que la protegerá de todos menos del guerrero más valiente (que, según se le revela al público, ambos saben será Sigfrido). Wotan pone a Brunilda sobre una roca y la somete a un estado profundo de sueño. Wotan llama a Loge, dios del fuego, para que cree la llama que protegerá a Brunilda. Despojado de dos de sus hijos, Wotan se retira con una gran tristeza.

[editar] Enlaces externos

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