L'Encyclopédie

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Portada de L'Encyclopédie (1751).

L'Encyclopédie ou Dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers es una enciclopedia francesa editada entre los años 1751 y 1772 en Francia bajo la dirección de Denis Diderot y Jean d’Alembert.

Es considerada una de las más grandes obras del siglo XVIII, no sólo por ser la primera enciclopedia francesa, sino también por contener la síntesis de los principales conocimientos de la época, en un esfuerzo editorial considerable para su tiempo.

Por el saber que contiene, el esfuerzo que representa y por las intenciones que sus autores le asignaron, se convirtió en un símbolo del proyecto de la Ilustración, un arma política y en el objeto de numerosos enfrentamientos entre los editores, los redactores y los representantes de los poderes secular y eclesiástico.

Antecedentes[editar]

La idea de publicar una enciclopedia en francés nace de la influencia y del éxito editorial en Inglaterra de la Cyclopaedia (Diccionario Universal de las Ciencias y las Artes) (1728) de Ephraim Chambers, así como de la publicación del Diccionario de Trévoux (1704-1771) compuesto por los jesuitas. Aunque también es de destacar la existencia de una amplia demanda de los lectores de este tipo de obras.

El editor francés André Le Breton, librero de éxito y especialista en la traducción de obras inglesas, obtiene en 1745 una licencia para efectuar una traducción al francés de la enciclopedia de Chambers. Le Breton elige en principio para dirigir el proyecto a John Mills, un inglés residente en Francia, y al abate Jean-Paul de Gua de Malves, pero por diferentes razones abandonan el proyecto. En 1747 Le Breton le encarga a Diderot y D’Alembert la elaboración editorial de la Encyclopédie.

Desarrollo editorial[editar]

La estructura en la que la enciclopedia organizaba el conocimiento humano. Tenía tres ramas principales: memoria, razón e imaginación.

La incorporación de Diderot y D’Alembert transformó por completo el proyecto, pasando de ser una simple traducción a la creación de una obra de mucho mayor amplitud destinada a la vulgarización de los conocimientos de la época, con trabajos inéditos y numerosos grabados.

Para la ordenación temática y estructural de la enciclopedia, Diderot y D’Alembert toman el árbol de los conocimientos humanos de Francis Bacon, expuesta en Novum organum (1620) y también arrastran la influencia de Descartes y su Discurso del Método (1637).

Entre 1747 y 1750 se lleva a cabo la preparación de la obra. En 1750 se publica el denominado Prospecto de la Enciclopedia, redactado por Diderot que ya crea polémica con los jesuitas, y por fin en 1751 se publicó el primer volumen. La publicación provocó una fuerte oposición en algunos sectores de la sociedad francesa y la obra continuó en medio de grandes polémicas.

El enorme revuelo causado en el antiguo régimen fue debido principalmente al tono de tolerancia religiosa de la obra. La enciclopedia elogiaba a pensadores protestantes y desafiaba el dogma católico, y clasificaba la religión como una rama de la filosofía, no como el último recurso del conocimiento y de la moral.

Desde el comienzo de su publicación se formaron dos bandos claramente definidos; por un lado, el poder religioso con los jesuitas al frente y también el Delfín del Rey y sus allegados y una parte de la intelectualidad, envidiosa del éxito alcanzado por los enciclopedistas. Por el otro lado está una parte de la corte, con Madame de Pompadour, amante del rey, a la cabeza, el director de la Biblioteca Nacional, Guillaume Malesherbes y un conjunto de los mejores escritores de la época.

La obra entró a formar parte del Índice de libros prohibidos por la Iglesia católica en 1759. En este mismo año se les retiró a los impresores los permisos del Estado para seguir publicando la obra, y d´Alembert abandona el proyecto. Ya sin d'Alembert, pero consagrando el pacto propugnado por él que consideraba la Encyclopedie un proyecto de interés nacional,[1] ésta pudo proseguir de forma tácita y muy vigilada hasta completar los diecisiete volúmenes de la obra en 1772.

Debido a los problemas con la censura de la Enciclopedia y de otros escritos independientes de sus colaboradores, se produjo un conflicto entre Diderot y D’Alembert, por un lado, y Le Breton, por el otro.

En 1775 a la conclusión de la empresa de Le Breton y Diderot, Charles-Joseph Panckoucke, editor y empresario de éxito, toma como propio el espíritu enciclopedista y durante los siguientes veinte años reedita la Enciclopedia en folio, le añade índices, publica suplementos y edita en cuarto. Con su edición en cuarto, la obra lograría una difusión masiva.

De 1782 a 1832, Panckoucke y sus sucesores publicaron una versión ampliada de la obra con 166 volúmenes denominada la Encyclopédie méthodique, ordenada por materias y no alfabéticamente. Este enorme trabajo para la época, ocupó un millar de empleados y 2250 colaboradores.

El espíritu de la Encyclopédie[editar]

Espíritu filosófico[editar]

En ese "siglo de las luces", la evolución del pensamiento está ligada con la de las costumbres. Los relatos de viajes incitan a la comparación entre diferentes civilizaciones: la moral y las costumbres aparecen ligadas a un lugar y a un tiempo. Los burgueses llaman a la puerta de la nobleza, se convierten en la nobleza de vestimenta en oposición a la nobleza de la espada. Pero se oponen la lógica del determinismo hereditario y la del libre albedrío.

Se imponen nuevos valores: la naturaleza, que determina la actividad del hombre, la felicidad terrena, que se convierte en un objetivo, el progreso, mediante el cual cada época se esfuerza en alcanzar mejor la felicidad colectiva. El nuevo espíritu filosófico que se constituye, se basa en el amor por la ciencia, la tolerancia y la felicidad material. Se opone a restricciones como las de la monarquía absoluta o la religión. Lo esencial es ser útil a la colectividad difundiendo un pensamiento concreto, donde la aplicación concreta se impone sobre la teoría, y la actualidad sobre lo eterno.

El ateísmo, que comienza oficialmente en esa sociedad, es denunciado, e incluso castigado con la muerte.

Espíritu científico[editar]

Los métodos experimentales, aplicados a cuestiones filosóficas, llevan al empirismo, según el cual todo conocimiento deriva directa o indirectamente de la experiencia a través de los sentidos, sin actividad del espíritu.

Además, el espíritu científico se expresa por su carácter enciclopédico. El siglo XVIII no se especializa, toca todos los campos: ciencia, filosofía, las Artes, política, religión, etc. Se explica la producción de diccionarios y de compilaciones literarias que caracterizan este siglo y de los cuales la Encyclopédie es la obra más representativa.

Se puede citar: El espíritu de las leyes de Montesquieu (31 libros), la Historia natural de Georges Louis Leclerc, conde de Buffon] (36 volúmenes), el Ensayo sobre los orígenes de los conocimientos humanos de Condillac, el Diccionario filosófico de Voltaire (614 artículos).

Al final del siglo XVII, Bernard le Bouyer de Fontenelle, en Entretiens sur la pluralité des mondes (1686), y Pierre Bayle, en el Dictionnaire Historique et Critique (1697), divulgan ya esta manera de pensar basada sobre los hechos, la experiencia y la curiosidad por las innovaciones.

Espíritu crítico[editar]

En cuanto al espíritu crítico, se ejerce principalmente contra las instituciones. Frente a la monarquía absoluta, se prefiere el modelo inglés (monarquía constitucional). La crítica histórica de los textos sagrados ataca la certeza de la fe, el poder del clero y las religiones reveladas. Los filósofos se orientan hacia el deísmo que admite la existencia de un dios sin iglesia. Critican asimismo la persecución de los hugonotes por la monarquía francesa.

La consecuencia positiva de esta crítica es el espíritu de reforma. Los enciclopedistas toman partido por el desarrollo de la instrucción, la utilidad de las letras, la lucha contra la Inquisición y el esclavismo, la valorización de las artes «mecánicas», la igualdad y el derecho natural, el desarrollo económico que aparece como fuente de riqueza y de confort.

Para defender sus ideas, los autores han oscilado entre el tono polémico (véase el artículo Prêtres de Paul Henri Dietrich, Barón de Holbach) y las técnicas de autocensura que consistían en apoyarse en ejemplos históricos precisos. El examen científico de las fuentes les permitía poner en cuestión las ideas legadas del pasado. La abundancia de anotaciones históricas desalentaba a una censura a la búsqueda de ideas subversivas. Algunos enciclopedistas han preferido hacer pasar visiones iconoclastas por artículos aparentemente anodinos. Así, el artículo sobre la capucha es la ocasión para ridiculizar a los monjes.

Incluso si la cantidad a veces ha perjudicado a la calidad, hay que subrayar la singularidad de esta aventura colectiva que fue la Encyclopédie: por primera vez, se describen en igualdad con los saberes nobles todos los otros conocimientos: la panadería, la cuchillería, la calderería, la marroquinería. Esta importancia acordada a la experiencia humana es una de las claves del pensamiento del siglo: la razón se vuelve hacia el ser humano, que es a a partir de entonces su fin.

Espíritu burgués[editar]

Para una adecuada comprensión de los textos de la Encyclopédie hay que tener en cuenta que la Encyclopédie fue un producto básicamente de la burguesía, tanto en su origen y elaboración, ya que la mayoría de los escritores y filósofos participantes provenían de este grupo social. Los valores propuestos y que transmitían eran también los valores propios de la burguesía, como en sus destinatarios, puesto que la clientela preferida de la obra fueron los miembros de la burguesía.

El artículo «Refugiados» es un ejemplo perfecto al respecto, valoriza el trabajo, la riqueza y la industria, con lo que se opone a los valores tradicionales de la nobleza, que ponía por delante los «los altos hechos de armas» y que suponían un rechazo al ejercicio del comercio y la agricultura.

Aun cuando está claro que el "siglo de las luces" hizo grandes aportaciones a nuestra civilización, nada fue gratuito. Voltaire tenía una de las más grandes fortunas del reino y fue uno de los primeros capitalistas franceses. Voltaire, por ejemplo, fue a menudo muy desdeñoso con el «pequeño pueblo», lo que se materializa en que su defensa de las minorías es la defensa de la minoría burguesa frente a la todopoderosa nobleza.

Composición de la obra[editar]

Extracto de la portada de la Encyclopédie (1772). Fue dibujado por Charles-Nicolas Cochin y grabado por Bonaventure-Louis Prévost. El tema está cargado de simbolismo: la figura del centro representa la verdad, rodeada por una brillante luz (el símbolo central de la iluminación); dos figuras situadas a la derecha, la razón y la filosofía, están rasgando el velo que cubre la verdad.

La obra comprende:

  • 17 volúmenes de texto (Primera serie publicada entre 1751-1757; tomos I al VII. Segunda serie en 1765, tomos VIII al XVII).
  • 11 volúmenes de láminas publicados entre 1762 y 1772.
  • Suplemento de cuatro volúmenes de texto, un volumen de láminas y dos volúmenes de índice general, publicado entre 1776-1780. Estos volúmenes fueron editados por Panckoucke.

En total representa 28 volúmenes, de los cuales 11 de ellos eran de ilustraciones, con 72 999 artículos, que llegaron a abarcar unos 20 millones de palabras, y 2885 ilustraciones. Asimismo, se elaboran compendios de artículos de la Encyclopédie. Uno a cargo del abate Joseph de La Porte en cinco volúmenes titulado L'Esprit de l'Encyclopédie.

Colaboradores[editar]

La Enciclopedia fue una obra colectiva no sólo derivada del trabajo de Diderot y D´Alembert. La ambición totalizadora de éstos representaba un esfuerzo de documentación y de síntesis que no podían ser dominados por unos cuantos individuos aislados. En ella colaboraron todo un conjunto de hasta 160 personas de las más variadas ocupaciones, como literatos, científicos, artistas, magistrados, teólogos, nobles y artesanos, que fueron conocidos como les encyclopédistes. Diderot en el artículo Enciclopedia de la propia obra los describe de la siguiente forma: ocupado cada cual de su parte y unidos solamente por el interés general del género humano y por un sentimiento de recíproca benevolencia.

Relación de enciclopedistas destacados[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • Blom, Philipp. Encyclopédie: El triunfo de la razón en tiempos irracionales. Madrid: Anagrama, 2007.
  • Roche, Daniel. ¿Hacen la revolución los libros?. Cuadernos de Historia 16. ISBN 84-85229-77-0. 
  • Martí Dominguez, La Enciclopedia, la revolución de las ideas (Historia National Geographic, Número 77).

Enlaces externos[editar]