Líquido preseminal

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Líquido preseminal.

El líquido preseminal, también conocido como fluido preeyaculatorio, fluido preseminal o fluido de Cowper, es una secreción viscosa, líquida e incolora de las glándulas de Cowper que se expele por la uretra del pene antes de la eyaculación y se produce cuando el hombre está excitado sexualmente. Es similar en composición al semen, pero tiene algunas diferencias químicas significativas.

No hay acuerdo entre investigadores en cuanto a la presencia significativa de espermatozoides en el líquido, hay varios estudios que indican una baja cantidad o ausencia de espermatozoides en el mismo, pero sus conclusiones no pueden ser consideradas definitivas debido al bajo número de casos estudiados.[1] [2] [3] [4] Y por añadidura, además de la ausencia de estudios generalizados, se han reportado también casos aislados en los cuales se han determinado altas concentraciones de espermatozoides.[5]

Se cree que el líquido preseminal actúa como un lubricante mojando las paredes de la uretra para facilitar la expulsión del líquido seminal mucho más viscoso, y como neutralizador de ácidos, neutralizando la acidez residual de restos de orina que pudieran haber quedado en la uretra, facilitando de este modo la supervivencia de los espermatozoides. La cantidad de líquido emitido varía ampliamente entre individuos, se han encontrado incluso algunos casos poco frecuentes de hombres que no emiten líquido preeyaculatorio.[6]

Origen y composición[editar]

El fluido se expulsa durante la excitación, la masturbación, los juegos sexuales o en una fase temprana durante el acto sexual. Se puede expulsar antes de que el hombre haya alcanzado totalmente el orgasmo. El líquido es principalmente producido por las glándulas bulbouretrales (glándulas de Cowper), junto con las glándulas de Littre (las glándulas de la lámina propia de la uretra, que es la secretora de moco) y que también contribuye.[7]

La cantidad de líquido que los hombres expulsan varía ampliamente entre personas. Algunos hombres no producen ningún tipo de fluido preeyaculatorio,[6] mientras que otros pueden llegar a emitir hasta 5 ml.[2] [7]

El líquido contiene algunas sustancias químicas similares a las que posee el semen, como la fosfatasa ácida, mientras que algunas otras sustancias presentes en el semen, como la gamma glutamil transpeptidasa, están completamente ausentes del fluido preeyaculatorio.[8]

Función[editar]

Los ambientes ácidos son hostiles para el esperma. El fluido preeyaculatorio neutraliza la acidez residual en la uretra causada por la orina, creando un entorno más favorable para la supervivencia de los espermatozoides. Normalmente la vagina es ácida, por lo que el depósito de líquido preeyaculatorio (antes de la expulsión del semen) puede modificar el ambiente vaginal para promover las superviviencia de los espermatozoides.[7]

El líquido preeyaculatorio actúa también como un lubricante durante la actividad sexual,[7] y juega un papel importante en la coagulación del semen.[9]

Riesgos y controversias[editar]

Algunos estudios han demostrado la presencia del virus VIH-1 en la mayoría de las muestras analizadas provenientes de hombres infectados.[1] [10] [11] La infección con VIH puede conducir a un Síndrome de Inmunodeficienca Adquirida, por lo que se puede considerar al fluido preseminal como un posible vector de transmisión del virus.

Una creencia popular que proviene de un estudio de Masters y Johnson del año 1966[12] sentencia que el fluido preeyaculatorio contiene espermatozoides que pueden causar un embarazo, esta asunción es una base común para los argumentos en contra del uso del coitus interruptus como método anticonceptivo. Sobre este punto ha surgido en los últimos años una cierta polémica, pues en varios estudios de diferentes grupos de investigación se ha encontrado alternativamente tanto la presencia como la ausencia de espermatozoides. Tanto en uno como en otro sentido es necesario tomar una postura escéptica pues ninguno de los estudios se ha realizado con una cohorte lo suficientemente grande de individuos como para asegurar un mínimo grado de exactitud estadística, y en la mayoría de ellos no se han estandarizados las condiciones de recolección y conservación de las muestras antes del análisis.

En un estudio del año 2009,[13] los resultados parecen sugerir que el coito interrumpido podría ser al menos tan efectivo como el uso de preservativo en la prevención del embarazo. Hay varios estudios a pequeña escala (con tamaños muestrales de entre 4 y 23 individuos) que concluyen que no hay espermatozoides presentes en el líquido preseminal, y por lo tanto, no puede ser considerado como una causa efectiva de embarazo.[1] [2] [3] [4] Es conveniente, sin embargo, notar que estos fueron obtenidos de muestras analizadas luego del punto crítico de los dos minutos. Es importante destacar esto pues la búsqueda en microscopio de espermatozoides móviles en cantidades tan pequeñas de líquido preseminal luego de transcurrido este tiempo, cuando gran parte del líquido ya se ha secado, convierte su examen y evaluación en algo «extremadamente difícil».[5]

En marzo del 2011, un grupo de investigadores organizaron una cohorte de 27 voluntarios masculinos y analizaron muestras de sus emisiones preeyaculatorias antes de los dos minutos de emitidas. Los investigadores encontraron que 11 de los 27 hombres (41% del total) produjeron muestras conteniendo espermatozoides, y que 10 de estas muestras (37% del total) contuvieron una "cantidad significativa" de espermatozoides móviles (como mínimo 1 millón y llegando a un máximo de 35 millones).[5] Como punto de referencia, una muestra de semen que contiene al menos 23 millones de espermatozoides puede causar embarazo en el 2,5% de los casos analizados durante un período de evaluación de un año.[14] Esto parece indicar que aunque la muestra de líquido preseminal puede contener millones de espermatozoides, la probabilidad de que cause un embarazo es baja. Esta probabilidad, sin embargo, no puede ser descartada pues hay al menos un estudio a largo plazo que indica que incluso concentraciones tan bajas como 100 mil espermatozoides por mililitro fueron capaces de provocar embarazos en el 3,9% de los casos analizados en el plazo de cinco años y en el 8,7% de los casos analizados en el plazo de doce años.[15]

Una creencia ampliamente difundida indica que orinar luego de la eyaculación puede limpiar la uretra de los restos de espermatozoides que pudiera contener.[16] Cabe notar sin embargo, que algunos de los sujetos analizados en el estudio de marzo del 2011 y que produjeron muestras con espermatozoides orinaron (en algunos casos más de una vez) antes de producir la muestra que fue estudiada.[5] A pesar de estos resultados, dos cosas deben ser tenidas en consideración. Primero, que el estudio sugiere que algunos hombres pueden tener fugas de esperma en su líquido preeyaculatorio (aunque los autores no hacen extrapolaciones en cuanto a esta suposición ni de las posibles causas de este fenómeno). Y segundo, y más importante, que los autores admiten que algunos de sus sujetos de estudio pudieron de hecho, haber falseado los resultados al entregar muestras de eyaculado, para evitar la vergüenza de no haber podido producir muestras de líquido preeyaculatorio.[5]

Producción excesiva[editar]

En algunos casos poco comunes, un hombre puede producir cantidades tan grandes de líquido preseminal que sea causa de vergüenza o incomodidad. Un reporte indica que un pequeño número de estos hombres obtuvieron un resultado satisfactorio al ser tratados con un inhibidor de la 5-alfa-reductasa.[17]

En tales casos, un médico especialista recomendaría considerar un diagnóstico diferencial para descartar una posible prostatorrea, es decir, la emisión de secreciones prostáticas durante el esfuerzo de orinar o defecar.[17]

Consideraciones religiosas[editar]

En el Islam, se recomienda un ritual de purificación tras la emisión de líquido preseminal, este ritual consiste en lavar las áreas afectadas (incluyendo la ropa) con agua. El líquido preseminal requiere de lavado y abluciones antes de la plegaria. Sin embargo, a diferencia del semen, no requiere del baño ritual que procede a la eyaculación.[18] Para muchas otras religiones, el líquido preseminal carece de importancia.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c «Researchers find no sperm in pre-ejaculate fluid». Contraceptive Technology Update 14 (10):  pp. 154–156. October 1993. PMID 12286905. 
  2. a b c Zukerman Z.; Weiss D.B.; Orvieto R. (April 2003). «Short Communication: Does Preejaculatory Penile Secretion Originating from Cowper's Gland Contain Sperm?». Journal of Assisted Reproduction and Genetics 20 (4):  pp. 157–159. doi:10.1023/A:1022933320700. PMID 12762415. 
  3. a b Free M, Alexander N (1976). «Male contraception without prescription. A reevaluation of the condom and coitus interruptus». Public Health Rep 91 (5):  pp. 437–45. PMID 824668. 
  4. a b Clark, S. (Sep 1981). «An examination of the sperm content of human pre-ejaculatory fluid». [Unpublished].Uso incorrecto de la plantilla enlace roto (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión).
  5. a b c d e Killick SR, Leary C, Trussell J, Guthrie KA. (2011). «Sperm content of pre-ejaculatory fluid». Human Fertility 14 (1):  pp. 48–52. doi:10.3109/14647273.2010.520798. PMID 21155689. http://informahealthcare.com/doi/abs/10.3109/14647273.2010.520798. 
  6. a b Vazquez E (1997). «Is it safe to suck?». Posit Aware 8 (4):  pp. 15. PMID 11364482. 
  7. a b c d Chudnovsky, A.; Niederberger, C.S. (2007). «Copious Pre-Ejaculation: Small Glands--Major Headaches». Journal of Andrology 28 (3):  pp. 374–5. doi:10.2164/jandrol.107.002576. PMID 17251594. , which cites:
    Chughtai B, Sawas A, O'Malley RL, Naik RR, Ali Khan S, Pentyala S (April 2005). «A neglected gland: a review of Cowper's gland». Int. J. Androl. 28 (2):  pp. 74–7. doi:10.1111/j.1365-2605.2005.00499.x. PMID 15811067. 
  8. Gohara WF (February 1980). «Rate of decrease of glutamyltransferase and acid phosphatase activities in the human vagina after coitus». Clin. Chem. 26 (2):  pp. 254–7. PMID 6101549. http://www.clinchem.org/cgi/pmidlookup?view=long&pmid=6101549. 
  9. Chudnovsky, A. and C.S. Niederberger (2007), which cites:
    Beil, R.E.; Hart, R.G. (1973). «Cowper's gland secretion in rat semen coagulation. II. Identification of the potentiating factor secreted by the coagulating glands». Biol Reprod 8 (5):  pp. 613–7. PMID 4713168. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/4713168. 
  10. Pudney, J., Oneta, M., Mayer, K., Seage, G., Anderson, D. (1992). «Pre-ejaculatory fluid as potential vector for sexual transmission of HIV-1». Lancet 340 (8833):  pp. 1470. doi:10.1016/0140-6736(92)92659-4. PMID 1360584. 
  11. Ilaria, G., Jacobs, J.L., Polsky, B., et al. (1992). «Detection of HIV-1 DNA sequences in pre-ejaculatory fluid». Lancet 340 (8833):  pp. 1469. doi:10.1016/0140-6736(92)92658-3. PMID 1360583. 
  12. Masters, W.H. (1966). Johnson, V.E.. Boston, MA: Little, Brown and Company. pp. 211. 
  13. Jones, R.K., Fennell, J., Higgins, J.A. and Blanchard, K. (2009). «Better than nothing or savvy risk-reduction practice? The importance of withdrawal». Contraception 79 (6):  pp. 407–410. doi:10.1016/j.contraception.2008.12.008. PMID 19442773. http://www.guttmacher.org/pubs/journals/reprints/Contraception79-407-410.pdf. 
  14. Cooper, T.G.; Noonan, E., von Eckaedstein, S., Auger, J., Baker, H.W.G., Behre, H.M., et al. (2010). «World Health Organisation reference values for human semen characteristics». Human Reproduction Update 16 (3):  pp. 231–245. doi:10.1093/humupd/dmp048. PMID 19934213. 
  15. Seibel, Michelle M.; Zilberstein M. (1995). «The diagnosis of male infertility by semen quality: The shape of sperm morphology». Human Reproduction 10 (2):  pp. 247. http://humrep.oxfordjournals.org/content/10/2/247.extract. 
  16. «Withdrawal Method». Planned Parenthood (March de 2004). Consultado el 01-09-2006.
  17. a b Chudnovsky, A. and C.S. Niederberger (2007)
  18. Karamali, Hamza (03-07-2005). «The pre-ejaculate fluid, madhy, calls for washing and ablution before praying». SunniPath: The Online Islamic Academy. Consultado el 12-07-2008.

Bibliografía[editar]