Línea Óder-Neisse

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La Línea Óder-Neisse (en polaco: Granica na Odrze i Nysie Łużyckiej, en alemán: Oder-Neiße-Linie) fue una de las fronteras terrestres entre Polonia y Alemania propuestas por las Potencias Aliadas cuando quedó claro que la Alemania Nazi sería derrotada en la II Guerra Mundial. Esta frontera fue finalmente seleccionada y es la actual frontera entre Alemania y Polonia. Esta frontera significó la pérdida de grandes territorios históricamente alemanes, ya que al mismo tiempo la Unión Soviética debía compensar a Polonia (véase "línea Curzon A").

La línea demarcada sigue los ríos Óder y Neisse primariamente, pero se desvió hacia el oeste al norte, para que de esta manera, Polonia obtuviera las ciudades de Świnoujście y Stettin.

Historia[editar]

Primeras menciones[editar]

Al finalizar la I Guerra Mundial, los Aliados determinaron la frontera entre la derrotada Alemania y la renaciente Polonia en el Tratado de Versalles de 1919. Esta frontera había intentado respetar las fronteras históricas, pero fracasó al entregar territorios a Polonia habitados por minorías eslavas y al permitirle una salida al mar mediante el llamado corredor polaco. Este corredor sería una de las causas de la Segunda Guerra Mundial, ya que su existencia significaba la separación de las provincias alemanas de Prusia oriental del resto del país.

Durante la II Guerra Mundial, en la Conferencia de Teherán, los soviéticos sugirieron por primera vez la extensión de la frontera polaca hacia el Oder, a cambio de que territorios polacos pasaran a la Unión Sovética. El presidente de los Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt rechazó de plano iniciar una discusión de fronteras en aquel momento, finales de 1943, argumentando que era muy temprano. No obstante, el Ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Anthony Eden, escribió en su diario que Roosevelt no deseaba discutir esos temas ante la proximidad de las elecciones en los Estados Unidos.[1]

Yalta[editar]

La selección de la línea Oder-Neisse fue discutida por primera vez en la Conferencia de Yalta, entre los gobernantes de los Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Soviética. Si bien la nueva frontera germano-polaca estaba bien definida en el centro, los aliados occidentales querían que la frontera en el sur siguiera el Neisse oriental, pero la negativa de Stalin fue contundente. El Reino Unido y los Estados Unidos también querían que Alemania conservara Stettin, el tradicional puerto de Berlín, a cambio de que Polonia recibiera Königsberg. Si bien los soviéticos inicialmente accedieron, finalmente cambiaron de opinión y solicitaron el puerto prusiano para establecer una base naval allí. Polonia sería recompensada con Stettin, y con la Baja Silesia, a cambio de ceder Leópolis también. El gobierno de Polonia en el exilio no estaba de acuerdo, pero no poseía poder real para oponerse.

La aplicación de la línea Oder-Neisse implicó a Alemania la pérdida de casi toda Silesia, la mitad de Pomerania, el este de Brandeburgo y una pequeña porción de Sajonia. Al mismo tiempo, Alemania perdió a Danzig, Masuria, Warmia y dos tercios de Prusia Oriental ante Polonia, el tercio restante de Prusia Oriental fue anexado a la Unión Soviética. Incluso la ciudad de Küstrin, situada en ambas orillas del río Óder, quedó dividida entre Alemania y Polonia.

Estos cambios significaron la expulsión masiva de cientos de miles de alemanes de sus hogares hacia el territorio de la Alemania actual. La mayoría de estos nuevos territorios polacos fueron ocupados por polacos expulsados de sus tierras en el este por los soviéticos [cita requerida]. Considerando que después de la invasión de Polonia, los alemanes habían expulsado de sus hogares a muchos ciudadanos polacos y soviéticos, fueron pocas las voces que se alzaron contra esta medida poco humanitaria hacia los alemanes. Un estudio realizado entre antiguos habitantes del corredor polaco después de la guerra, reveló que el 80% aprobaba la nueva frontera en el Oder.[2] Tanto la República Popular de Polonia como la URSS apoyaron esta nueva frontera, los polacos la consideraban más fácil de defender por tener una longitud de sólo 472 km y los soviéticos creían que un estado polaco débil no podría conservar esa frontera, ya que Alemania jamás la aceptaría, por lo que Polonia se volvería dependiente de la URSS para garantizar su seguridad.

Potsdam[editar]

En la Conferencia de Potsdam la línea Oder-Neisse fue puesta en aplicación, y en Polonia empezó a proclamarse que habían recuperado territorio, ya que esos territorios habían estado gobernados por la dinastía Piast polaca hace 700 años. Se acordó entonces la expulsión de los alemanes que vivían en los territorios ganados, y Polonia recibió oficialmente 112.000 km² como compensación por los 187.000 km² que habían perdido en el este ante la URSS al aplicarse la línea Curzon A.

Reconocimiento alemán[editar]

La línea Oder-Neisse en Usedom

En 1950, la República Popular de Polonia y la República Democrática de Alemania firmaron un tratado de reconocimiento de la frontera que sigue el Oder-Neisse. El 8 de marzo de 1989, la Volkskammer ratifica por unanimidad, con 5 abstenciones, este tratado, ya que las fronteras marítimas no habían sido especificadas en 1950.

Después de haberse deteriorado las relaciones anglo-soviéticas, los Estados Unidos y el Reino Unido se opusieron al tratado firmado entre Alemania Oriental y la Polonia comunista en 1950. Por su parte, la República Federal de Alemania, siguiendo la Doctrina Hallstein, tampoco reconoció la frontera del Oder-Neisse, aunque tampoco reconocía a Alemania Oriental y a Polonia. No fue hasta 1970, que el Canciller de Alemania Occidental Willy Brandt, siguiendo su política de Ostpolitik, firmó un tratado en Moscú y Varsovia, reconociendo finalmente la frontera.

Tras la reunificación alemana, los actuales estados de Polonia y Alemania ratificaron la frontera actual en noviembre de 1990, al mismo tiempo que se enmendó la constitución alemana, eliminando el artículo 23 ya que, aunque había servido para permitir la reunificación, también lo podía usar un futuro gobierno alemán para reclamar territorios en el este. El 16 de enero de 1992, un segundo tratado, el Tratado de Buena Vecindad ratificó por última vez la actual frontera germano-polaca. También se reconocieron derechos políticos y culturales básicos para las minorías polacas o germanas entre los países firmantes. En la actualidad, unos 150.000 alemanes étnicos continúan viviendo en Polonia, y medio millón de polacos viven en Alemania, aunque muchos de estos últimos llegaron en las últimas décadas.

Referencias[editar]

  1. Departamento de Estado de los EEUU, Relaciones Exteriores de los EEUU: la Conferencia de Cairo y Teherán 1943, "Tripartite Dinner Meeting, 28 Nov 1943" pp. 509-14 (en inglés)
  2. Poznan in June 1956: A Rebellious City, The Wielkopolska Museum of the Fight for Independence in Poznan, 2006, p. 6

Véase también[editar]