Léon Duguit

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Pierre Marie Nicolas Léon Duguit (1859 - 1928) fue un jurista francés especializado en Derecho público.

Colega de Émile Durkheim, se convirtió en profesor de Derecho público y decano de la Universidad de Burdeos. Su trabajo jurídico se caracteriza por la crítica a las teorías entonces existentes de Derecho y por su establecimiento de la noción de servicio público como fundamento y límite del Estado.

Obras[editar]

  • L'État, le droit objectif et la loi positive
  • L'État les gouvernants et les agents
  • Souveraineté et liberté[1] versión en línea
  • Les transformations du droit public
  • Traité constitutionnel.

Notas[editar]

Léon Duguit nació en Libourne en 1859 y murió en Burdeos en 1928. Estudió derecho en Burdeos, siendo compañero de Hauriou. Obtuvo la Agrégation, en 1882, en el mismo concurso en el cual Hauriou se clasificó como el número uno. Se le considera uno de los representantes del llamado sociologismo jurídico, pues intenta elaborar una teoría del derecho y del Estado partiendo de la consideración de la naturaleza social del fenómeno jurídico. Su esfuerzo teórico se inscribe dentro de los intentos de superación del positivismo y del formalismo jurídico. Aunque inicialmente influenciado por la doctrina de Herbert Spencer, se inclina al sociologismo influenciado por Durkheim, quien era como él Profesor de Burdeos. Es uno de los máximos representantes en Francia del llamado derecho social, planteado en Alemania por Otto Friedrich von Gierke, que suponía una concepción del derecho de base sociológica, buscando superar el positivismo. “Soy de los que piensa 􀊊decía Duguit􀊊 que el derecho es mucho menos la obra de un legislador que el producto constante y espontáneo de los hechos”. Según él no puede identificarse el derecho objetivo con el derecho positivo, porque el derecho objetivo se forma de manera espontánea y constante. Para él, el derecho subjetivo o facultas agendi [facultad de actuar] es la noción básica del derecho objetivo, subrayando la función social que supone tal facultad. Fue tildado de iusnaturalista sui generis. En su madurez puso énfasis en la justicia. “Para que haya una regla de derecho 􀊊señalaba􀊊 es preciso que la sanción de una regla mediante el empleo de la fuerza colectiva sea conforme al sentimiento 30 Cfr. RUIZ-GIMÉNEZ CORTÉS, Joaquín, Duguit, Léon, en Gran Enciclopedia Rialp (GER), Madrid, 1972, VIII, p. 159. 17 que se tenga de la justicia conmutativa y de la justicia distributiva en el momento considerado”31. El texto escogido para hacer aquí referencia puntual al pensamiento de Duguit es Las transformaciones generales del derecho privado desde el Código Napoleón32. Para Duguit, “la regla del derecho, o el derecho objetivo, tiene por fundamento el derecho subjetivo del individuo”33. Planteaba, a inicios del siglo XX, “un nuevo sistema jurídico fundado en una noción de orden puramente realista y verdaderamente socialista: la función social”34. Para él, por tanto, el derecho debía, también, tener por base la realidad social y el ubi societas ibi ius lo interpretaba en el sentido de que la normatividad del orden jurídico se afincaba en su función social. Sin embargo, para Duguit, al contrario de Hauriou o de Romano, el hombre no tiene derechos y la sociedad, tampoco. En su criterio, singular sin duda, hablar de derechos del individuo, de derechos de la sociedad y de conciliación entre ambos “es hablar de cosas que no existen”35. Lo clave, en toda su concepción es la función social. A su entender, todo individuo tiene una función que llenar en la sociedad. Si no la cumple, se genera un desorden, un perjuicio social. Así todo acto del individuo contrario a la función que le corresponde debe ser socialmente reprimido. La regla jurídica, según Duguit, se fundamenta en la estructura social. Esa estructura es la que presenta la necesidad de que tanto el individuo o el grupo social cumpla la función que en la sociedad como un todo le corresponde cumplir. Por eso, postula la que denomina (quizá sin mucha precisión) concepción socialista del derecho como sustitutiva de la que llama concepción individualista tradicional36. Para él, los elementos constitutivos de la cohesión social fueron planteados por los sociólogos, en particular por Durkheim. Esos elementos residen en la solidaridad social. Según Duguit, la solidaridad o interdependencia social no es un sentimiento ni una doctrina; y tampoco es un principio de acción. “Es 􀊊dice􀊊 un hecho de orden real susceptible de demostración directa: es el hecho de la estructura social misma”37. 31 Cfr. RUIZ-GIMÉNEZ CORTÉS, Joaquín, Duguit, Léon, en Gran Enciclopedia Rialp (GER), Madrid, 1972, VIII, p. 159. 32 Cfr. DUGUIT, León, Las transformaciones generales del derecho privado desde el Código Napoleón, Príncipe, Madrid, 2ª. ed. corregida y aumentada. Sobre la fecha de esta publicación surge un problema. La fecha impresa es 1902. Ello es imposible, pues el contenido del volumen son las conferencias del autor en la Universidad de Buenos Aires en agosto y septiembre de 1911, publicadas inicialmente en Francia a inicios de 1912. El Prólogo [Advertencia] está fechado por el autor en Burdeos el 11 de enero de 1920. Pienso, por ello, que la fecha real de la edición debe ser 1920. Apenas salida la edición francesa en 1912, Hauriou realizó unas severa crítica de la posición asumida por Duguit. Cfr. HAURIOU, Maurice, Les deux réalismes, (separata de Recueil de Législation, 1912), Imprimerie et Librairie Édouard Privat / Librairie de l’Université, Toulouse, 1912. Agradezco al Prof. Dr. José del Carmen Ortega Chaparro haberme facilitado un ejemplar de la separata original. 33 DUGUIT, L., ob. cit., p. 32. 34 Ibidem, p. 40. 35 Ibidem. 36 Ibidem, p. 41 37 Ibidem, p. 42. 18 Los dos elementos de la solidaridad son la semejanza y la diversidad. La semejanza de las necesidades de los hombres que pertenecen a un mismo grupo social, por una parte; y, por otra, la diversidad de esas necesidades y de las aptitudes de los seres humanos que pertenecen a ese mismo grupo. Según Duguit la cohesión social se genera por las necesidades comunes que sólo pueden ser satisfechas por la vida en común; y porque, teniendo necesidades diferentes, pueden, los individuos y grupos, ayudarse en servicios mutuos para garantizar su satisfacción. Apoyado en Durkheim, percibe la base real de la solidaridad en la división del trabajo38. Hablando de la división del trabajo como el gran fenómeno moderno que muestra a cada quien su función social, cita a Augusto Comte: “Nadie tiene otro derecho que el de cumplir siempre con su deber”39. Sin embargo, no vacila en decir que “el primer elemento del sistema civilista y al mismo tiempo el más general” es el “derecho de libertad”40. En la terminología de Duguit, libertad designa la libertad política, entendida como “derecho reconocido a todo individuo de un país de participar en una cierta medida en el gobierno”41. A partir de lo anterior, Duguit desarrolla un amplio razonamiento jurídico-político. Si la libertad, dice, es un derecho subjetivo del individuo, éste tiene derecho a “desenvolver [desarrollar] libremente su actividad física, intelectual y moral”42. El Estado no puede hacer nada que atente contra este derecho. Pero puede (y debe) hacer leyes que “regulen el ejercicio de la libertad física, de la libertad de pensamiento, pero solamente en la medida en que esto seda necesario para garantizar la libertad de todos”43. Duguit sintetiza su planteamiento de la siguiente manera: “Cada ciudadano está, pues, obligado a desempeñar su papel en la sociedad, a cumplir una cierta tarea y para eso a desenvolver [desarrollar] lo más posible su actividad, sus facultades, en todos los órdenes. El hombre no tiene el derecho de ser libre; tiene el deber social de obrar, de desenvolver [desarrollar] su individualidad y de cumplir su misión social. Nadie puede oponerse a los actos que ejecuta con este propósito, a condición, bien entendido, de que esos actos no tengan por resultado atentar a la libertad de otro. El Estado no puede hacer nada que limite la actividad del hombre ejercida en vista de este fin; debe proteger todos los actos que tiendan a este fin y reprimir y castigar todos aquellos que le sean contrarios”. Y añade: “Si el hombre no es libre más que para desenvolver [desarrollar] su individualidad y solamente y en la medida en que obra en vista de este fin, no puede hacer nada que conduzca a restringir o suprimir este desenvolvimiento [desarrollo]”44. 38 Ibidem, p. 43. Remite a DURKHEIM, Émile, La division du travail (1893), en su 2ª. ed., Alcan, Paris, 1903. 39 Cfr. ibidem, p. 44. 40 Ibidem, p. 49. 41 Ibidem. 42 Ibidem, p. 50. 43 Ibidem, p. 51. 44 DUGUIT, L., ob. cit., p. 53. Aunque el lector con conocimiento elemental del francés podrá captar en el párrafo citado una versión demasiado apegada a la versión francesa, que puede (me parece) empobrecer la 19 Duguit sostuvo que la propiedad deja de ser un derecho del individuo para convertirse en una función social y que los casos de afectación de riqueza de las colectividades (que deben ser jurídicamente protegidos) resultaban cada día más numerosos45. La postura intelectual de Duguit fue radicalmente antimetafísica. En este sentido, siguiendo a Léon Michoud, procuró eliminar todo elemento metafísico en la concepción de la persona46. Guiado por su concepto de solidaridad social, subraya de tal manera los deberes del individuo hacia la sociedad que llega al extremo de negar, como se ha visto, los derechos individuales. Las implicaciones totalitarias de tal teoría se ven, de alguna manera, mitigadas por su empeño en evadir la identificación del Estado con la sociedad. Así, las responsabilidades del individuo hacia la sociedad, no supondrían, según él, una aniquilación del individuo en el Estado47. 5.