Kikyō

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Kikyo
桔梗
(Kikyō)
Sexo femenino
Edad 18
Primera aparición

capítulo 1 del manga

Capítulo 15 (anime)
Inuyasha
Nombre real Kikyō
Relevancia Personaje Primario
Ocupación Sacerdotisa
Familia Kaede (hermana menor)
Asuka y Kōsho (shikigamis)
Raza Humana
Seiyū Noriko Hidaka
Doblador(es)

Kikyō (桔梗 Kikyou?) es un personaje en la serie de manga y anime InuYasha. El nombre Kikyō significa Flor de Campanilla China en japonés, la cual simboliza al "Amor Invariable".

Historia[editar]

  • Signo: Virgo

Inicialmente, Kikyō era la sacerdotisa que protegía la Perla de Shikon de todos los demonios que querían arrebatarla para incrementar su poder demoníaco; esto produjo la envidia de la sacerdotisa Tsubaki, una de las mejores sacerdotisas, después de Kikyo. Gracias a su envidia y ambición por ser más joven y hermosa maldijo a Kikyō para que se enamorara de un hombre el cual causaría su muerte. Así conoce a Inuyasha, un ser mitad demonio, mitad humano, (hanyou) que intenta quitarle la perla numerosas veces sin éxito, para convertirse en un demonio completo. Kikyō al parecer comenzó a sentir algo por él y terminó enamorándose de Inuyasha, tal como lo había planeado Tsubaki.

Un día Inuyasha y Kikyō decidieron reunirse para darse algo los dos, Kikyō creó un Collar Kotodama (un collar que podía hacer que Inuyasha cayera al suelo con mucha fuerza al decir Kikyō una palabra que lo hiciera obedecer para que Inuyasha dejara de planear sus constantes intentos de tomar la perla) pues aun no estaba segura de la sinceridad de Inuyasha. E Inuyasha le trajo a Kikyō una ostra con maquillaje que era de su madre humana. Aquí Kikyō se dio cuenta que a pesar de su ambición Inuyasha no es una mala persona y que en el fondo tiene buenos sentimientos; Kikyo se sintió culpable y no quiso darle el collar.

En una ocasión, Tsubaki dispersó bestias y demonios por toda la región y que así Kikyō se encontrara muy cansada por las constantes peleas, Tsubaki intentó arrebatarle la perla y matar a Kikyō lanzándole una serpiente demonio pero Kikyō le devolvió el ataque al ojo de Tsubaki dejándole una cicatriz alrededor de su ojo de piel de serpiente, desde ese momento Tsubaki sintió más odio hacia Kikyō.

Kikyō se encontraba también a cargo de cuidar a un bandido llamado Onigumo, que había sido quemado por sus fechorias y se encontraba inmovilizado, así que por lástima Kikyō lo alimentaba y cuidaba. Pero Onigumo sentía algo por Kikyō: una obsesión enfermiza. Onigumo había perdido la cordura. En ese momento un demonio araña, que sentía rencor hacia Kikyō, ya que ella había matado a los demonios que eran sus compañeros, convenció a Onigumo de que si dejaba que devoraran su alma miles de demonios, le otorgarían un cuerpo nuevo para moverse y estar con Kikyō, así que Onigumo accedió diciendo que su alma aun valía algo, y se convirtió en un demonio llamado Naraku. Sin embargo todo lo que hizo fue hacer sufrir a Kikyō,causándole éste (estando disfrazado como Inuyasha) una herida mortal en su hombro derecho. Herida que acabaría con su vida, más tarde.

Kikyō convenció a Inuyasha de que podía usar la Perla de Shikon para otros fines, ya que él era mitad humano podía convertirse en humano completo en vez de demonio, de esa forma la perla se purificaría, se destruiría y él podría estar con Kikyō, ya que Kikyō perdería su oficio de cuidar la perla y podría ser una mujer humana normal, con derecho a amar y disfrutar de su vida. Al comienzo Inuyasha no estaba seguro, pero esa misma tarde viajan en canoa y, al desembarcar en el muelle, Kikyo tropieza, Inuyasha la sostiene y al estar tan cerca no lo puede evitar y la abraza... en ese momento le dice que está decidido y que quiere usar la perla para convertirse en humano y poder vivir con ella. Ella le da un tierno beso, el cual Inuyasha corresponde y así quedan de acuerdo en verse al día siguiente para llevar la perla y cumplir el deseo de ambos. Pero Naraku se enteró y no le gustó la idea. Al día siguiente Kikyō corrió hacia el Árbol Sagrado Goshinboku donde se reunirían, pero Naraku tomó la forma de Inuyasha y atacó a Kikyō haciéndole una herida mortal en su hombro derecho. Naraku rompió la ostra con maquillaje que le había regalado Inuyasha diciendo que el color de la sangre le quedaba mejor y tomó la perla haciéndose pasar por su amado, luego Naraku fue a la aldea y colocó la perla en su santuario llena de odio y se transformó en Kikyō y engañó a Inuyasha. Inuyasha, sintiéndose engañado, atacó la aldea y tomó la Shikon No Tama y corrió con ella pero Kikyō llegó y con sus últimas fuerzas lo selló en el Árbol Sagrado con una de sus flechas y posteriormente pidió a su hermana menor la pequeña Kaede ser quemada junto con la perla cayendo así muerta por la herida que le ocasionó Naraku.

Quinientos años después, en la época actual, nace la reencarnación de Kikyō, Kagome, y es llevada por una demonio llamada la Mujer Ciempiés al Pozo Devora Huesos que trasciende en el tiempo, llegando a la Época de las Guerras Civiles Japonesas. Kagome intenta huir del monstruo que la llevó a ese lugar y se encuentra con Inuyasha, quien, con la intención de salvarla, le dice que lo libere del hechizo. Kagome, junto con las palabras no quiero morir en este lugar, libera a Inuyasha de su sello y descubre que dentro de ella estaba la Shikon No Tama, pero la Mujer Ciempiés se la quita de un mordisco. Kagome más tarde por accidente, rompe la perla en miles de fragmentos y ahora deben recolectar los fragmentos perdidos, conociendo a nuevos amigos como Sango, Miroku, Shippō y Kirara.

Kikyō es resucitada por una bruja llamada Urasue y esto complica más la decisión amorosa de Inuyasha ya que comienza a sentir algo por Kagome pero aún ama a Kikyō. Se enteran de la trampa de Naraku, que intenta conseguir la perla para ser el demonio más poderoso. Kikyō sigue obsecionada con Inuyasha, aunque al principio ella quiere que él muera con ella, llevándolo al infierno, (pues ahora es imposible salvar su alma) para vengarse. Después reacciona y confiesa que solo quiere la felicidad de Inuyasha, por eso para intentar que este se olvide de ella se aleja de el para que se centre mas en sus amigos y en su grupo para no que sufra luego con su partida. En uno de los capítulos puede apreciarse que a pesar de no ir en su grupo vela por ellos y su seguridad en la distancia.

Kikyō tiene dos decisiones y sabiamente escogerá una de las dos, morir con Inuyasha para ir con la persona que quiere al otro mundo o morir con Naraku para matarlo de una vez y que así la perla y el mundo estén a salvo.

Kikyō se fusiona con las almas de la sacerdotisa Midoriko ya que al ser herida por el Shōki de Naraku y curada por Kagome no fue suficiente así que Kikyō absorbió las almas de Midoriko para fusionarse y curarse. Así poco después Kikyō planea la destrucción de Naraku de manera que este sea purificado junto con la perla. Para lograrlo deben completar la perla por lo cual Kikyō llama a Kohaku, hermano de Sango para pedirle su fragmento, entonces Kohaku acepta acompañar a la sacerdotisa para que ella utilice el fragmento en el momento adecuado para acabar con Naraku. Pero aun faltaba saber como Kikyō conseguiría los fragmentos del lobo Koga hasta que en el capítulo 460 del manga, Kikyō planea usar los fragmentos de Koga para purificar a Naraku, y así no usar el fragmento de Kohaku.

Y finalmente en el capítulo 465 del manga Kikyō muere después de una batalla con Naraku, Inuyasha confiesa a Kikyō entre lágrimas que fue su primer amor y que aun así no pudo salvarla, pero ella contesta que el llegó por ella, y la besa, entonces Kikyō desaparece y muere, no sin antes reconocer que su alma ha sido salvada.

Su muerte no fue en vano, ya que logró dejar completamente purificado el centro de la Perla de Shikon, de tal forma que ni siquiera Naraku puede corromperlo como sí lo hiciera con el resto de la joya. Según las últimas palabras que Kanna le transmitió a Kagome antes de morir, esa diminuta luz dejada por Kikyō en la joya será la que destruya a Naraku definitivamente. También purificó completamente el fragmento de Kohaku, que reacciona contra Naraku cada vez que este intenta quitárselo.

Como último acto generoso de la miko (sacerdotisa), esta decide usar el poder que infundió en el fragmento de Kohaku para permitirle seguir viviendo, cuando le es arrebatado este por Naraku en vez de usarlo para destruirlo, como era su intención original, esto es mostrado en el capítulo 529 del manga, llamado "La perla es completada".

Personalidad[editar]

Kikyo suele mostrarse siempre extremadamente calmada, pacífica y muy callada. Sus sentimientos son en su mayoría buenos, fue siempre una mujer muy pura; bondadosa y sabía. Sin embargo, todas sus maravillosas cualidades se ven contrastadas por el intenso odio e ira que siente a causa de la terrible tragedia que le sucedió minutos antes de morir pensando que había sido InuYasha quien la ataco. Al ser resucitada, ella desarrolló una nueva personalidad: fría y calculadora. Kikyo solo siente nostalgia al amor que tuvo por Inuyasha en su momento, al igual que este, pero se resiste a recibir su ayuda y rara vez lo contacta. Pese a haber cambiado, Kikyo sigue asistiendo a los enfermos de las aldeas y cuidando de los niños que ahí habitan.

Ella es siempre consciente de los factores fundamentales que determinan las situaciones, es muy inteligente y perceptiva. Estos atributos se mezclan con su nuevo carácter algo irónico y calculador. Ella suele analizar las circunstancias de una manera especial y logra ver cosas que los demás personajes no pueden percibir. Su afecto por Inuyasha le hace recobrar algo de su antigua personalidad, la cual se muestra cálida a pesar de su gran calma.

Kikyo es uno de los personajes mas enigmáticos de la serie: al principio parece odiar a Inuyasha, luego lo besa y quiere llevárselo con ella al infierno. A veces parece estar de parte de Naraku, y otras en contra. Sin embargo, conforme avanza la serie y diversos sucesos se dan, Kikyo se muestra como una sacerdotisa centrada en su misión, exterminar a Naraku y nada más.

Su rostro parece despedir una mirada fría y astuta, su falta de emociones contrasta netamente con el carácter efusivo y enérgico de Kagome, su reencarnación. A diferencia de Kikyo, Kagome carece de sentimientos crueles y pensamientos violentos que aceptan con naturalidad los horrorosos hechos que conforman la realidad. Kikyo no abandona aquella postura dura e intransigente, pero el deseo de salvar su alma la dirige a un destino en común con los demás protagonistas.

Con el tiempo, deja de viajar sola y le acompañan dos espíritus con forma de pequeñas niñas, Aska y Kosho, creados a base de ofudas por ella misma; tiempo después, con el fin de mantener protegido el fragmento de Shikon de Kohaku, el joven exterminador le acompaña en sus travesías por un tiempo.

Sus asombrosos poderes espirituales le brindan una fuerza peligrosa, la cual es apta de matar fácilmente a todo aquel que se interponga en su camino. Kikyo representa uno de los mayores problemas para Naraku debido a su gran poder espiritual y también su punto más débil al guardar en su corazón sentimientos de afecto que tenía el bandido Onigumo hacia ella.

Kikyo se aleja de Inuyasha por que sabe que solo Kagome consigue sacarle de su tristeza, así alejándose de el para que la olvide y así ella pueda morir(cosa que Kikyo supo desde que conoció la existencia de Naraku).

Kikyo sabiendo que tenía que alejarse de InuYasha para que esté la olvidara no podía soportar la idea de que él y Kagome estén juntos así que de vez en cuando ella lo miraba desde lejos(tal como se ve en un capítulo).

Pese a todo esto, el anime está muy marcado en contra de Kikyo, pues la mayoría de sus encuentros con Inuyasha fueron alterados mostrándola muy fría e indiferente cuando en el manga es más amorosa y amable sobre todo con Inuyasha; dado que algunas escenas (como la daga en el cuello de Inuyasha en el cap. 47) nunca existieron en el manga.

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