Kevin Carter

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Kevin Carter
KevinCarter.jpg
Nacimiento 13 de septiembre de 1960
Johannesburgo, Sudáfrica
Fallecimiento 27 de julio de 1994
Johannesburgo, Sudáfrica
Nacionalidad Bandera de Sudáfrica Sudafricana
Ocupación Reportero gráfico
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Kevin Carter (13 de septiembre de 1960; Johannesburgo - 27 de julio de 1994; Johannesburgo) fue un reportero gráfico sudafricano, miembro del Bang-Bang Club, que ganó un Pulitzer en 1994 por fotografiar a un niño sudanés famélico con un buitre detrás.[1]

Carrera[editar]

Comenzó su carrera a los 23 años (1983), cuando poblaciones periféricas como Soweto —cerca de Johannesburgo— estaban en guerra. Allí, siendo miembro de The Johannesburg Star, fotografió a los civiles expectantes a la situación que estaban viviendo.

La foto que cambió su vida[editar]

Si Carter es famoso, es por una fotografía que realizó diez años más tarde: en 1993, el sudanés Kong Nyong, por aquel entonces un niño famélico, se encontraba defecando a las afueras de su poblado y un buitre estaba al acecho. Carter, que observó la escena, lo fotografió. Esperó para tomar una foto mejor: con el buitre abriendo sus alas, pero no lo consiguió. Según él, consiguió recuperarse y continuar con su camino.[1] [2] [3] El 26 de marzo de 1993, The New York Times publicó la foto y él ganó el Pulitzer. La opinión pública entendió la foto como una alegoría de lo que sucedía en Sudán: Kong era el problema del hambre y la pobreza, el buitre era el capitalismo y Carter era la indiferencia del resto de la sociedad. La crítica se cernió contra él e intentó justificarse, alegando que el niño hacía sus necesidades, que la tribu se encontraba a unos 20 metros de ella y que el animal esperaba su ración de comida. Kong Nyong murió por fiebre —dicho por su padre— en 2007.

Suicidio[editar]

Tras ello, pasó de reportero a fotógrafo de naturaleza. Sufrió dos duros golpes: por un lado, la presión de la crítica y por otro el asesinato de su amigo Ken Oosterbroek el 18 de abril de 1994, mientras cubría un tiroteo en Tokoza, Johannesburgo. Se dice que años antes intentó suicidarse, que fumaba white pipe —una mezcla de marihuana, metacualona y barbitúricos—, que tenía graves problemas familiares y una personalidad algo desordenada —perdía sus carretes en aviones y aeropuertos—, que era depresivo y tenía una vida caótica, con un sinfín de experiencias trágicas.[4]

El 27 de julio de 1994 Carter llegó al río de Braamfontein Spruit, cerca del campo y el centro de estudios, un área donde él jugaba de pequeño y se suicidó, tras sumergirse en el río aspiró monóxido de carbono mediante una manguera pegada con cinta al tubo de escape de su camioneta. Finalmente, murió de intoxicación por monóxido de carbono a los 33 años. Se puede leer algo de su nota de suicidio:

"Estoy deprimido [...] sin teléfono [...] dinero para el alquiler [...] dinero para la manutención de los hijos [...] dinero para las deudas [...] ¡¡¡dinero!!! [...] Estoy atormentado por los recuerdos vívidos de los asesinatos y los cadáveres y la ira y el dolor [...] del morir del hambre o los niños heridos, de los locos del gatillo fácil, a menudo de la policía, de los asesinos verdugos [...] He ido a unirme con Ken, si tengo suerte."

KC

Historia alternativa sobre la fotografía[editar]

El reportero gráfico sudafricano João Silva, quien acompañó a Carter a Sudán, dio una versión diferente de los hechos en una entrevista con el escritor y periodista Akio Fujiwara, que el japonés publicó en su libro Ehagaki ni sareta shōnenEl niño que se convirtió en postal—.

Según Silva, él y Carter viajaron a Sudán con las Naciones Unidas y aterrizaron en la zona sur de Sudán el 11 de marzo de 1993. El personal de Naciones Unidas les dijo que despegarían de nuevo en unos 30 minutos, el tiempo necesario para distribuir la comida, así que deambularon para hacer algunas fotos. Naciones Unidas comenzó a distribuir maíz y las mujeres del poblado salieron de sus chozas de madera hacia el avión. Silva fue a buscar guerrilleros, mientras que Carter no se alejó más que unos pocos metros del avión.

Según Silva, Carter estaba bastante sorprendido, puesto que era la primera vez que veía una situación real de hambruna, por lo que hizo muchas fotos de niños hambrientos. Silva comenzó también a tomar fotografías de niños en el suelo, como llorando, que no se publicaron. Los padres de los niños estaban ocupados recogiendo la comida del avión, por lo que se habían desentendido de momento de los niños. Esta era la situación del niño de la foto hecha por Carter. Un buitre se posó detrás. Para meterlos a ambos en cuadro, Carter se acercó muy despacio para no asustar al buitre, e hizo la foto desde unos 10 metros. Hizo algunas tomas más y el buitre se fue.

Dos fotógrafos españoles que estuvieron en la misma zona por aquellas fechas, José María Arenzana y Luis Davilla, sin conocer la fotografía de Kevin Carter, tomaron una imagen en una situación muy similar. Según narraron en varias ocasiones, era un centro de alimentación, y los buitres acudían por los desperdicios de un estercolero:[5] [4]

Le llevaron a él y a Pepe Arenzana a Ayod, donde estuvieron casi todo el tiempo en un centro de alimentación donde acude gente de la zona. En un extremo de ese recinto, se encontraba un estercolero donde tiraban los desperdicios e iba la gente a defecar. Como estos niños están tan débiles y desnutridos se les va la cabeza dando la sensación de que están muertos. Como parte de la fauna hay buitres que van a por esos restos. Por eso, si tú coges un teleobjetivo, aplastas la perspectiva con el niño en primer plano y de fondo los buitres y parece que se lo van a comer, pero eso es una absoluta patraña, quizá el animal esté a 20 metros.

La muerte que no fue[editar]

Nadie vio morir a aquel bebé y es la propia imagen la que desmiente ese destino trágico, al menos en parte, ya que la criatura de la foto lleva en su mano derecha una pulsera de plástico de la estación de comida de la Organización para las Naciones Unidas (ONU). A Carter lo criticaron por no ayudar al bebé y el mundo lo dio por muerto a pesar de que el propio Carter no lo vio morir, sólo disparó la foto y se fue. 18 años después, en el año 2011, un equipo de periodistas viajó al lugar y logró constatar que el pequeño sobrevivió a la hambruna pero que murió cuatro años antes (de «fiebre»). Su nombre era Kong Nyong.

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

  1. a b «La “crisis global” y los valores».
  2. López, Víctor (28 diciembre 2007). «La verdadera historia del premio Pulitzer que ganó Kevin Carter». Consultado el 21 de marzo de 2014.
  3. Viana, Israel (3 de marzo de 2010). «El «buitre» de Kevin Carter, a escena». Consultado el 21 de marzo de 2014.
  4. a b Arenzana, José M. (25 de marzo de 2007). «Testimonio. Sobre la niña y el buitre. Carter no se suicidó por esta foto». elmundo.es. Consultado el 21 de marzo de 2014.
  5. Rosado, José (27 de marzo de 2007). «La otra foto que no ganó el Pulitzer». periodistadigital.com. Consultado el 21 de marzo de 2014.

Enlaces externos[editar]