Karl Mack von Leiberich

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Mack von Lieberich.

Karl Mack Freiherr von Leiberich (Nennslingen, Principado de Ansbach, 25 de agosto de 1752 - Sankt Pölten, Imperio austríaco,22 de diciembre de 1828) fue un militar austriaco y caballero de la Orden Militar de María Teresa.

Nacido en Nennslingen como Karl Mack, se alistó en un regimiento de caballería austriaco en 1770 en el que su tío materno Georg Simon Leiberich era comandante de escuadrón, y siete años más tarde ascendía a oficial. Durante la breve guerra de sucesión de Baviera fue seleccionado para el personal de servicio del conde Kinsky, bajo cuyo mando y, por consiguiente, bajo el mando del comandante en jefe, mariscal Franz Moritz von Lacy, realizó un excelente trabajo que le proporcionó el ascenso a teniente en 1778 y a capitán en 1783. El conde Lacy, por entonces el más importante militar del ejército austriaco, tenía la mejor opinión de su joven asistente. En 1785, Mack se casó con Katherine Gabriel, y obtuvo la dignidad nobiliaria de barón con el título de Freiherr von Leiberich.

En la guerra contra los turcos tuvo un puesto en el cuartel general, convirtiéndose en 1788 en mayor y edecán del emperador, y en 1789 en teniente coronel. Se distinguió en la ofensiva de Belgrado. Poco después, los desencuentros entre Mack y Ernst Gideon Freiherr von Laudon, ahora comandante en jefe, le llevaron ante un tribunal militar y a dejar el frente. Sin embargo, fue hecho coronel en 1789 y condecorado con la Orden Militar de María Teresa, y en 1790 Loudon y Mack, ya reconciliados, fueron juntos de nuevo a la guerra. Durante estas campañas Mack recibió una grave herida en la cabeza, de la cual nunca se recobró por completo. En 1793 fue hecho jefe del Estado Mayor del Príncipe Josias de Sajonia-Coburgo y comandante en los Países Bajos, donde aumentó su reputación por dicha campaña. El joven Archiduque Carlos, quien ganó sus primeros laureles en la acción del 1 de marzo de 1793, escribió tras la batalla: «Sobre todo debemos agradecer al Coronel Mack estos éxitos.»

Mack volvió a distinguirse de nuevo en la batalla de Neerwinden y tuvo un papel importante en las negociaciones entre Coburg y Dumoriez. Continuó su servicio como intendente general y fue hecho jefe titular (Inhaber) de un regimiento. Recibió una herida en Famars, pero en 1794 consiguió de nuevo un ascenso, esta vez a mayor general. Sin embargo, se le atribuyó el fracaso de los aliados, debido a factores políticos y militares, hechos sobre los que Mack no tenía control, como antes lo habían sido sus éxitos de marzo y abril de 1793, y por consiguiente cayó en desgracia. En 1797 fue promocionado a teniente mariscal de campo, y al año siguiente aceptó, a petición personal del emperador, el puesto de comandante del ejército de Nápoles. Pero con el poco prometedor material de su nuevo mando poco podía hacer contra los ejércitos revolucionarios franceses, y encontrándose en peligro de ser asesinado por sus propios hombres, se refugió en territorio francés. Se le prometió paso libre hacia su país, pero Napoleón ordenó que fuera llevado a Francia como prisionero de guerra.

Dos años más tarde escapó de París disfrazado. La acusación de que había roto su palabra era falsa. Durante algunos años permaneció sin empleo, pero en 1804, cuando los partidarios de la guerra en la corte austriaca necesitaron un general que se opusiera a la política pacifista del Archiduque Carlos, Mack fue nombrado intendente general del ejército, con instrucciones de prepararse para la guerra con Francia. Hizo todo lo posible en el tiempo disponible para reformar el ejército, y al iniciarse la guerra de 1805 era intendente general del comandante en jefe en Alemania, el Archiduque Fernando. En realidad era el verdadero responsable del comando del ejército que se oponía a Napoleón en Baviera, pero su posición fue subestimada y su autoridad minada por el poco respeto del resto de los generales.

Por los sucesos de la campaña de Ulm y estimando la responsabilidad de Mack en el desastre de Austerlitz, fue juzgado en consejo de guerra, sentenciado a la degradación, pérdida de su rango, su regimiento, de la Orden de María Teresa y a ser encarcelado por dos años. Fue liberado en 1808, y en 1819, cuando la definitiva victoria de los aliados obligaba a replantear la memoria de anteriores desastres, fue rehabilitado a petición del Príncipe de Schwarzenberg en su rango de teniente de mariscal de campo y como miembro de la Orden de María Teresa.

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