Kang Youwei

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Kang Youwei.

Kang Youwei o K'ang Yu-wei (19 de marzo de 1858, Foshan (Guangdong) - 31 de marzo de 1927, Qingdao) fue un académico chino, una figura clave en el desarrollo intelectual de la moderna China. Destacó en el campo de la caligrafía y especialmente como reformista social.

Según el ensayista indio Pankaj Mishra, «Kang se consideraba a sí mismo un sabio confuciano con la misión moral de rejuvenecer China. Con la vista puesta en ese resultado, Kang no vacilaba en reformular el propio confucianismo». En ese sentido el gran pensador reformista chino y discípulo suyo, Liang Qichao, dijo de él que era el Martín Lutero del confucianismo.[1] Kang además era un firme partidario de la monarquía constitucional y pretendía remodelar el país a imagen de la transformación ocurrida en Japón tras la revolución Meiji.

Vida y pensamiento[editar]

Dirigió una escuela situada en un templo confuciano de Cantón dedicada a la preparación de los alumnos para los exámenes de ingreso en el cuerpo de funcionarios imperiales y en la que además explicaba su reinterpretación del confucianismo como instrumento para el cambio social y educativo que China necesitaba, tal como había explicado en las numerosas cartas y memorandos que había enviado a la corte Qing de Pekín y que no habían obtenido respuesta.[2]

Kang Youwei antes de 1906.

Durante el viaje que hizo en 1895 a Pekín con su discípulo más brillante Liang Qichao para presentarse a los exámenes imperiales, su barco, aunque estaba en aguas territoriales chinas, fue abordado y registrado por un navío de Japón —que acababa de infligir una contundente derrota a China—, lo que enfureció a Kang y a Liang, preocupados ambos por la insuficiente respuesta de China a la agresión que estaba padeciendo desde las Guerras del Opio por parte de las potencias occidentales —y ahora también de Japón—.[3] Su ira creció cuando estando ya en Pekín se conocieron los términos del humillante Tratado de Shimonoseki por el que China, entre otras concesiones, se veía obligada a ceder la isla de Taiwán a Japón y a renunciar a Corea.[4] Entonces Kang reunió a todos los jóvenes que iban a realizar los exámenes imperiales y en un gesto inaudito presentó una petición colectiva al joven emperador Guangxu, totalmente dominado por su tía la emperatriz viuda Cixi, para que rechazara el tratado e iniciara una serie de reformas al estilo del tanzimat del Imperio Otomano. Kang organizó a continuación una campaña de propaganda y creó sociedades de estudio con nombres como «Sociedad para el Estudio de la Fortaleza Nacional».[5]

A principios de 1898 la emperatriz viuda Cixi dejó que el joven emperador Guangxu, que tenía entonces veintitrés años, gobernara con plenos poderes y éste llamó inmediatamente a Kang, de quien había leído la petición y el memorando que le había enviado tres años antes, para que se reuniera con él en la Ciudad Prohibida. Durante cinco horas hablaron de las reformas que había que poner en marcha y a partir del 10 de junio comenzaron a publicarse una batería de decretos que se propusieron transformar China en todos los ámbitos, desde la administración local hasta el intercambio cultural internacional. Kang contó con la colaboración de Liang Qichao y de Tan Sitong, que le acompañaron a las reuniones que mantuvo con el emperador y en las que no se guardaba en absoluto el rígido protocolo de la corte Qing.[6]

El ritmo tan rápido de las reformas iniciadas el 10 de junio de 1898 y su contenido, especialmente la abolición del sistema de exámenes imperiales, provocó la hostilidad de los sectores conservadores que seguían siendo fieles a la emperatriz viuda. Su contudente respuesta se produjo el 21 de septiembre de 1898, 103 días después del primer decreto imperial, cuando anunció que volvía a asumir los plenos poderes porque el emperador estaba aquejado de una grave enfermedad —en realidad estaba prisionero en una pequeña isla dentro de los jardines imperiales—.[7]

A continuación anuló la mayoría de los decretos promulgados desde el 10 de junio y emitió órdenes de arresto en contra de Kang, Liang y Tan Sitong, entre otros intelectuales que habían participado en la «Reforma de los Cien Días». Kang logró escapar a Shanghai y desde allí huyó a la colonia británica de Hong Kong, mientras que Liang se refugió en la embajada japonesa, pero Tan Sitong no quiso huir y se dejó detener. Fue condenado a muerte y decapitado junto con otros cinco promotores de las refomas, que serían conocidos como los Seis caballeros de la Reforma de los Cien Días [8] La emperatriz Cixi ordenó también que las tumbas de la familia de Kang fueran profanadas.[9]

Vista de Darjeeling (India) en 1880.

Kang logró llegar a Japón en noviembre de 1898, donde se reunió con Liang Qichao, pero en el verano del año siguiente se marchó a Canadá donde fundó la «Sociedad para la protección del Emperador». Cuando estalló la rebelión de los bóxers en la primavera de 1900 Kang intentó incitar una insurrección armada pero su fracaso le obligó a refugiarse en la isla de Penang, entonces bajo soberanía británica, donde se encontraba también Sun Yat-sen, con quien acabó peleándose. En diciembre de 1901 se trasladó a la India, pasando un año en el complejo de Darjeeling en el Himalaya. Allí terminó su tratado El libro de la Gran Comunidad, en el que defendía un cierto internacionalismo utópico al proponer la formación de una comunidad moral universal en la que no habría distinción de raza, etnia o idioma, y en la que incluso ya no existiría la familia.[10]


En sus viajes se reunió con la diáspora china para promover una monarquía constitucional, a la vez que competía con el revolucionarior Sun Yat-sen y sus organizaciones Sociedad Revivir China y Alianza Revolucionaria para conseguir fondos y seguidores.

En el exilio se opuso a la revolución; en cambio, favoreció a la reconstrucción de China mediante la ciencia, la tecnología y la industria. Regresó en 1914 y participó en un intento de reinstauración del emperador mediante un golpe de estado fallido en 1917 . Sus temores de un país dividido lo orillaron a oponerse al gobierno de Sun Yat-sen en el sur de China.

La reputación de Kang sirve como barómetro de las actitudes políticas de su tiempo. En el plazo de menos de veinte años pasó de ser considerado un radical iconoclasta a ser tenido por un paria anacrónico sin modificar su ideología de modo significativo.

Kang fue envenenado en la ciudad de Qingdao (Shandong) en 1927.

Escribió un tratado utópico titulado El Libro de la Gran Unidad (大同書), en el que tomó como referencia el principio del confucianismo llamado datong.

Referencias[editar]

  1. Mishra, 2014, p. 225; 228-229. "Kang convirtió a muchos miembros de la burguesía culta a los valores políticos de Occidente por el procedimiento de que parecieran formar parte de las tradiciones confucianas. El desafío que Kang estaba planteando al orden político tradicional con su arsenal de teoría política tradicional iba a resultar trascendental; fue el comienzo de una nueva fase radical en la historia de China en la que se iban a cuestionar y a subvertir todas y cada una de las antiguas verdades eternas"
  2. Mishra, 2014, p. 211-212.
  3. Mishra, 2014, p. 210-212.
  4. Mishra, 2014, p. 219-221.
  5. Mishra, 2014, p. 221-223.
  6. Mishra, 2014, p. 232. "Kang, Liang y Tan Sitong llegaron a ser tan poderosos como lo habría sido cualquier otro grupo de intelectuales de una mentalidad similar en cualquier otro país desde la Revolución francesa"
  7. Mishra, 2014, p. 232-233.
  8. Mishra, 2014, p. 233-234.
  9. Mishra, 2014, p. 234.
  10. Mishra, 2014, p. 242; 256.

Bibliografía[editar]

  • Mishra, Pankaj (2014) [2012]. «La China de Liang Qichao y el destino de Asia». De las ruinas de los imperios. La rebelión contra Occidente y la metamorfosis de Asia [From the Ruins of Empire]. Barcelona: Galaxia Gutenberg. ISBN 978-84-16072-45-3. 

Véase también[editar]