Juana Barraza Samperio

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Juana Barraza
220px
Nacimiento 27 de diciembre de 1958 (55 años)
Bandera de México Epazoyucan, Hidalgo, México
Alias La Mataviejitas, la Dama del Silencio
Cargo(s) criminal(es) Asesinato y robo
Condena 759 años y 17 días de prisión por 17 homicidios y 12 robos
Situación actual Recluida en el penal de Santa Martha Acatitla
Ocupación Comerciante y luchadora
Padres Trinidad Barraza
Justa Samperio
Hijos Erika Erandi Barrios Barraza
José Marvin Juárez Barraza
Emma Ivonne Juárez Barraza
José Enrique Lugo Barraza

Juana Dayanara Barraza Samperio es una asesina en serie mexicana, conocida popularmente como la Mataviejitas.[1]

Biografía[editar]

Juana Barraza Samperio nació a las 8:30 horas, el viernes 27 de diciembre de 1957 en el municipio de Epazoyucan, Hidalgo, México, sus padres fueron Trinidad Barraza y Justa Samperio quienes nunca se casaron, vivieron en unión libre por cuatro o cinco años. Barraza posee conocimientos de enfermería y dedicada también en algunas ocasiones a la lucha libre (bajo el seudónimo de "La Dama del Silencio") o a la venta de rosetas de maíz afuera de la arena de lucha, y supuesta adoradora de la Santa Muerte; cometió varios homicidios en el área metropolitana de la Ciudad de México desde los años 90 hasta principios del año 2006

Barraza se ha transformado en uno de los casos más interesantes dentro de la historia criminal en México, ya que durante muchos años se mantuvo la comisión de sus crímenes sin ser capturada, y por la semejanza de su modus operandi con el de famosos asesinos en serie de otros países, como Thierry Paulin.

El primer asesinato atribuido a la Mataviejitas fue cometido a fines de los años 90 aún cuando la serie de asesinatos comenzó presuntamente el 17 de noviembre de 2003. Se ha estimado que el número total de sus víctimas es de entre 42 y 48.

El 31 de marzo del 2008, el juez 67 de lo penal, con sede en Santa Martha Acatiltla le dictó sentencia de 759 años y 17 días de prisión por 17 homicidios y 12 robos cometidos en agravio de personas de la tercera edad.

Modus operandi[editar]

Todas las víctimas de la asesina eran ancianas, quienes en su mayoría vivían solas. Las muertes eran provocadas por golpes, heridas de armas punzo cortantes o estrangulación, con robos materiales a las víctimas inmediatamente después de ser asesinadas. En cada asesinato que cometía siempre vestía de rojo. En casos aislados, se encontró evidencia de abuso sexual en las víctimas.

En el transcurso de las actividades criminales de la Mataviejitas, las autoridades policíacas fueron duramente criticadas por los medios de comunicación puesto que, todavía a finales del 2005, asumían un "sensacionalismo mediático" respecto a un asesino en serie. Asimismo, se criticó el hecho de que el asesino era buscado, tal vez inútilmente, entre las prostitutas y/o travestis de la Ciudad de México. De hecho, durante la cacería de la asesina, Bernardo Bátiz, entonces Procurador de Justicia de la Ciudad de México, había indicado que 'el Mataviejitas' era 'brillantemente listo' (creyéndose hasta ese momento que se trataba de un hombre y no de una mujer) que cometía sus crímenes después de un corto período durante el cual se ganaba la confianza de sus víctimas. Los oficiales que investigaban el modus operandi del asesino sospecharon que el o la 'mataviejitas' se presentaba ante sus víctimas como trabajador social del gobierno (enfermera), ofreciendo programas de beneficencia para personas de la tercera edad.

La búsqueda de la asesina fue complicada debido al cúmulo de evidencias contradictorias. En un punto de la investigación, la policía conjeturó que eran dos asesinos los que podrían estar implicados. También se puso singular atención en la extraña coincidencia de que por lo menos tres de las víctimas del asesino poseían una copia de una pintura del siglo XVIII, Niño en Chaleco Rojo, del artista francés Paul Cézanne. Interesantemente, antes de la captura de la presunta asesina, las autoridades mexicanas divulgaban declaraciones de testigos que señalaban que el asesino usaba ropa de mujer para acceder a los apartamentos de las víctimas. En uno de los casos, uno de los testigos observó a una “mujer grande con una blusa roja” salir del hogar de una de las mujeres asesinadas. Ello fue interesante para los criminólogos, forenses y detectives puesto que había grandes paralelos entre la mataviejitas y Thierry Paulin. Bajo ese contexto, se atribuyó al asesino (presumiblemente varón) la posibilidad de una doble personalidad. Otra observación interesante hecha por los investigadores fue la extraña coincidencia de que algunas de las víctimas de la asesina en serie eran de origen español.

El mayor avance en el caso ocurrió el 25 de enero de 2006 cuando se arrestó a una persona sospechosa huyendo del hogar de la última de las víctimas atribuidas a la asesina. La víctima, Ana María de los Reyes Alfaro, de 82 años de edad, residente de la colonia Moctezuma 1a sección en la ciudad de México, había sido estrangulada con un estetoscopio, siendo varias veces apuñalada con un cuchillo ranger militar.

Para sorpresa de muchos, que aseguraban que el asesino era hombre, la persona detenida fue Juana Barraza Samperio, de entonces 48 años. En pruebas preliminares, Barraza se asemejaba bastante a un modelo de arcilla[2] que describía las características faciales del asesino: Persona de cabello tupido, teñido de color rubio y rostro de facciones duras. Al ser detenida portaba un estetoscopio, formas de solicitud de pensión para adultos mayores y una tarjeta que la identificaba como trabajadora social. Preliminarmente, la policía de la ciudad de México no pudo detenerla antes ya que no se contaba con huellas dactilares completas que pudieran dar la identidad de la asesina, en las escenas del crimen no se encontraban completas sino solo fragmentos de ellas, por lo cual no se podía tener una prueba para detener a alguien.

Se dice que, al momento de ser capturada, la presunta asesina confesó haber asesinado a la anciana, Ana María de los Reyes Alfaro y a otras tres mujeres, pero negó estar implicada en el resto de los asesinatos. Ella comentó a los reporteros que había visitado la casa de Ana María de los Reyes Alfaro en búsqueda de trabajo como lavandera. "Ustedes sabrán por qué lo hice cuando lo lean de mi declaración ministerial" finalizó Barraza Samperio.

Antecedentes[editar]

A través de entrevistas realizadas a la detenida por la Dra. Feggy Ostrosky-Solís, directora del Laboratorio de Neuropsicología y Psicofisiológica de la Facultad de Psicología de la UNAM, le practicó estudios a Juana Barranza alias "la Mataviejitas", se conoció que parte de su conducta criminal venía a ser un reflejo de la violación que sufrió durante su niñez; Justa Samperio, la madre de la Mataviejitas era una alcohólica y en una reunión con otras personas, la madre de la Mataviejitas accedió a que tres hombres tuvieran acceso carnal con la menor a cambio de unas cervezas. Es entonces que producto de este trauma (el que fue más adelante agrandado, cuando el hijo mayor de Juana, José Enrique Lugo Barraza, es asesinado por una pandilla en plena calle a los veinticuatro años de edad), la Mataviejitas acarrea un gran problema psicológico que de un momento a otro en su vida es resaltado en el primer homicidio que realiza, donde en base a lo manifestado por Barraza cada parte de sus acciones en el homicidio son un reflejo condicionado por el trauma vivido en su niñez.

En 2006, el escritor Víctor Ronquillo publicó el libro Ruda de corazón: el blues de la Mataviejitas, el cual es un reportaje novelado que narra los asesinatos de Juana Barraza Samperio, la obra es el resultado de una investigación biográfica que llevó a cabo el autor sobre esta asesina serial.

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]