Juan de Cervantes

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Juan de Cervantes, detalle del sepulcro
Sepulcro del Cardenal Cervantes, en la capilla de San Hermenegildo de la Catedral de Sevilla, tallado por Lorenzo Mercadante de Bretaña.

Juan de Cervantes y Bocanegra (Lora del Río, 1382 - Sevilla, 1453), sacerdote español, obispo y cardenal de San Pedro ad Vincoli en 1426 y luego Cardenal-Obispo de Ostia y Velletri desde 1446 hasta su muerte. Hijo de Gonzalo Gómez de Cervantes y Beatriz Bocanegra, hija del Almirante Mayor de Castilla Ambrosio Bocanegra, que estaban enterrados en la Iglesia de Todos los Santos de Sevilla, descendientes de almirantes genoveses bajo el Rey Alfonso XI de Castilla ennoblecidos en Castro del Río , (provincia de Córdoba).

En Sevilla estudió y obtuvo el grado de doctor en Derecho. En 1424, siendo arcediano de Calatrava, cargo recibido el 23 de enero de 1415, habló en el concilio de Siena defendiendo las tesis de la superioridad del Papa sobre el concilio, tesis grata al Papa Martín V, contra la doctrina conciliarista, por lo que Martín V le hizo Cardenal de San Pedro ad Vincula en 1426.

Se quedó en Roma desde entonces, donde se rodeó de una corte (los llamados familiares) entre los que se encontraban, como protegidos suyos, personalidades como Juan Rodríguez de la Cámara (muerto algo después de 1450), también conocido como Juan Rodríguez del Padrón, poeta gallego amigo del asesinado Macías el Enamorado (enterrado en 1434 en Arjonilla, provincia de Jaén), Eneas Silvio Piccolomini (futuro papa Pío II), Juan de Segovia, Alfonso Gonzalo de Orbaneja, Alfonso García de Mayorga, Alonso Fernández de Madrigal (1410-1455), el famoso Tostado.

En 1430 Martín V le encargó la misión de supervisar el Capítulo general de la Orden franciscana que se iba a celebrar en Asís, lo que ejecutó con notable eficiencia a pesar de la dificultad que suponía poner de acuerdo las distintas tendencias.

En 1433 fue enviado por el rey Juan II de Castilla al concilio de Basilea presidido por Juan de Torquemada y acompañado del cardenal Alfonso Carrillo.[1] En este concilio (1432-1449), volvió a defender la primacía del Pontífice sobre el Concilio, en el que el Tostado, por encargo de Juan II de Castilla, defendió la tesis contraria.

Tras su retorno a España desde del Congreso de Maguncia de 1439, el 15 de septiembre de 1440, el Cardenal Cervantes ofició en Valladolid los desposorios de Enrique IV con Blanca de Navarra. Fue visitado varias veces en Europa por el afamado viajero sevillano del siglo XV Pedro Tafur (1409- circa 1480).

El papa Eugenio IV lo nombró obispo de Ávila (1437-1441), siendo promovido a Segovia (1442) y siendo investido posteriormente obispo de Ostia y Velletri (1446). Poco después lo nombró administrador apostólico de la Archidiócesis de Sevilla, manteniendo su título de cardenal obispo de Ostia y Velletri. Allí fijó su residencia hasta su muerte y trabó estrecho contacto con Juan de Mena, quien en sus Memorias de algunos linajes lo llama «grande señor mío» y cuenta que tuvo acceso a su documentación.[1]

En la capital andaluza fundó un hospital, impulsó las obras de la catedral, y allí está enterrado en un magnífico sepulcro tallado a los pocos meses de su muerte por Lorenzo Mercadante de Bretaña en la capilla de San Hermenegildo, que él había erigido en la catedral.

Su magnífica biblioteca de manuscritos (306 volúmenes), cantidad bastante importante para la época, fue recibida por el Cabildo de la Catedral sevillana.

Predecesor:
Diego Gómez de Fuensalida
Obispo de Ávila
14371441
Sucesor:
Lope de Barrientos
Predecesor:
Lope de Barrientos
Obispo de Segovia
1442 - 1449
Sucesor:
Luis de Acuña y Osorio
Predecesor:
Obispo de Ostia y Velletri
1446 - 1453
Sucesor:
Predecesor:
García Enríquez Osorio
Administrador Apostólico de Sevilla
1449 - 1453
Sucesor:
Alonso de Fonseca y Ulloa

Referencias[editar]

Notas bibliográficas[editar]

Bibliografía[editar]

  • Óscar Villarroel González, «Castilla y el Concilio de Siena (1423-1424): la embajada castellana y su actuación», En la España Medieval, 30 (2007), págs. 131-172.‎