Juan Escoto Erígena

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Juan Escoto Eriúgena.

Juan Escoto Eriúgena o Erígena (c. 810-c. 877) fue un destacado filósofo del renacimiento carolingio.

Biografía[editar]

Poco o nada se sabe de su origen excepto que era irlandés, de lo que informa su nombre. Juan Escoto Erígena es prácticamente decir "Juan el irlandés de Irlanda": Scoti era el nombre genérico usado en la Edad Media para referirse a los gaélicos en general (fueran irlandeses o escoceses) y Erígena o Eriúgena viene de Erin que es como se denominaba en el Medioevo a Irlanda.

Se trasladó a Francia hacia el año 850, para dirigir la escuela palatina de Carlos el Calvo,[1] y donde dejó influencia en Erico de Auxerre y su escuela monástica de Auxerre. Participó en la controversia predestinacionista sostenida entre Godescalco por una parte y los obispos Rabano Mauro e Hincmaro de Reims por otro. Tradujo del griego las obras del Pseudo Dionisio y las de Gregorio de Nisa con lo que enriquece el horizonte teológico latino con las aportaciones de estos autores orientales.

Su actividad transcurrió en tiempos del “renacimiento carolingio”: primera unificación funcional de los poderes políticos y religiosos a partir de la idea de Imperio Cristiano. Sus tesis, interpretadas como panteísmo a partir de su utilización de las gradaciones neoplatónicas, fueron condenadas en el Concilio de París de 1210. El Papa Honorio III, en 1225, exigió que todas las copias de sus obras fueran llevadas a Roma para ser quemadas.

Obra[editar]

Entre sus obras se encuentran:

  • Sobre la predestinación. Motivada por la controversia predestinacionista.
  • Sobre la división de la naturaleza. Su obra más importante.
  • Exposiciones sobre la jerarquía celeste. Basada en La jerarquía celeste de Dionisio.

Filosofía[editar]

Su filosofía se mantiene en la línea de lo que se conoce como neoplatonismo en cuanto al platonismo y la teología negativa. Sin embargo, Erígena quiso explicar la realidad mediante un sistema racional y unitario que contradecía el dualismo de la religión —Dios y mundo son dos realidades diferentes— y los dogmas relativos a la creación y la voluntad divina.

Para Escoto, razón y fe eran fuentes válidas de conocimiento verdadero, y por ello no pueden ser opuestas; pero si así fuera, la razón debe prevalecer. Esta afirmación, junto al panteísmo (todas las cosas son emanación de Dios y vuelven a Él) y al pandeísmo que sostiene su explicación Sobre la división de la Naturaleza, le valió la condena eclesiástica por herejía, que pudo eludir gracias a la protección real.

En su obra Sobre la división de la naturaleza, Escoto, siguiendo al Pseudo Dionisio Areopagita y Boecio, afirma la posibilidad de creer en la existencia de Dios, y de comprendérselo por medio de sus manifestaciones divinas otorgadas a las criaturas (teofanías). Ahora bien, así como se puede decir algo de Dios (Dios es bondad), así también, en realidad, al afirmarlo, se lo está "limitando al entendimiento", y Dios no se agota en la razón humana; más bien, Dios está más allá de la razón humana, porque desde el momento que se le atribuye una esencia - se lo piensa en el plano del ser -, se lo determina y limita. Sin embargo, para el Erígena, Dios está por encima del ser y de la razón humana.

Para Escoto, ni siquiera Dios podría comprender su propia esencia en tanto que no es todo lo que se le podría predicar o atribuir. Asimismo, Dios no puede comprender su esencia porque si así lo hiciera, necesitaría verse a sí mismo en sus criaturas (lo creado), esto es, en sus manifestaciones que están en el plano del ser. Ergo, "Dios se crea, creando", y por esto si se pensara a sí mismo, se limitaría.

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

  • Juan Escoto Eriugena - Sobre la naturaleza (Periphyseon) - Introducción y notas de Lorenzo Velázquez - Pamplona, Eunsa, 2007.

Referencias[editar]

  1. Freemantle, Anne, ed. (1954/5), "John Scotus Erigena", The Age of Belief, The Mentor Philosophers, Houghton Mifflin Company, pp. 72–87

Enlaces externos[editar]