Juan Bautista de Anza

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El explorador y político Juan Bautista de Anza Bezerra Nieto nació en la población de Fronteras, en Sonora (Nueva España), en julio de 1736 y murió en Arizpe, Sonora (Nueva España), el 19 de diciembre de 1788.

Biografía[editar]

Hijo del Capitán del ejército virreinal español Juan Bautista de Anza I y María Rosa Bezerra Nieto, vecinos de Fronteras (Sonora). Nieto por la rama paterna de Antonio de Anza (farmacéutico) y Lucía de Sasoeta de Hernani, nativos de Guipúzcoa (España). Nieto por la rama materna del Capitán del ejército virreinal español Antonio Bezerra Nieto y Gregoria Gómez de Silva, vecinos de Janos (Chihuahua), (Nueva España).

Su padre murió en una confrontación con indios apaches en el desierto de Sonora cuando tenía alrededor de tres años de edad.

Es necesario anotar que cuando se menciona Sonora se refiere a la provincia del virreinato que abarcaba en su mayor parte los actuales estados de Sonora (México) y Arizona (Estados Unidos de América).

Juan Bautista de Anza.

Inicia su carrera militar[editar]

Se alistó en la milicia española en diciembre de 1751 en San Ignacio (Sonora), en donde sirvió como cadete de caballería en la custodia de los presidios (fortificaciones) bajo la tutela de su cuñado Gabriel de Vildósola, en Fronteras (Sonora). En 1756 alcanzó el grado de teniente de caballería en la misma población.

Ascendió a Capitán en el presidio de Tubac (Arizona) en diciembre de 1759. Recibió reconocimientos en la lucha contra los indios apaches en el norte de Sonora (hoy Arizona) y seris en el sur de Sonora, entre bolas.

Del desierto de Sonora a San Francisco (California)[editar]

Para 1770 la Corona Española había estado por más de 200 años en el Nuevo Mundo. Su extenso imperio incluía desde lo que hoy es el oeste de Estados Unidos, incluida Florida, hasta las islas Filipinas, pero todavía necesitaba asegurar sus posesiones de la costa del Pacífico norte frente a las expediciones rusas e inglesas. La expedición dirigida en 1770 por Gaspar de Portolá únicamente fundó colonias pequeñas en la Alta California.

Ya hacia 1773 había dos presidios (fortificaciones) y cinco misiones. Sin embargo, la población española no iba más allá de 70 personas. Colonizar y abastecer a la Alta California era tarea difícil y el viaje muy largo, pues tenían que partir desde San Blas (Nayarit) en navíos pequeños que no soportaban mucha carga. La travesía por la Baja California era muy larga, peligrosa y difícil de transitar. Para colonizar y asegurar la Alta California, la Corona Española necesitaba una ruta más accesible, una ruta terrestre que partiera de Sonora.

En 1774 el Capitán Juan Bautista de Anza solicitó al Virrey de la Nueva España comandar una expedición a la Alta California costeada por él mismo, llevando una buena cantidad de colonos y ganado vacuno. En 1775 el Virrey autorizó al Capitán de Anza a efectuar el viaje para colonizar y defender el puerto de San Francisco (California) de piratas ingleses y colonos rusos (una parte de Rusia colinda con Alaska). Con la autorización en mano, de Anza se dedicó a reclutar voluntarios en la población de Culiacán Sinaloa. En el presidio de San Miguel de Horcasitas, capital provincial de Sonora, de Anza eligió como teniente de la expedición a José Joaquín Moraga, y el fraile franciscano Pedro Font fue escogido como capellán por su habilidad para fijar las coordenadas.

El punto final de reunión fue Tubac (Arizona), población que había sido atacada tres semanas antes del arribo de la expedición por los apaches, que se llevaron consigo los más de 500 caballos que se habían reunido para apoyar el viaje[cita requerida].

Más de 240 personas salieron de Tubac (Arizona) el 23 de octubre de 1775, siguieron el cauce del río Santa Cruz hasta su unión con el río Gila, continuaron por las orillas de éste hasta encontrar el río Colorado. Allí les ayudaron a cruzar el caudaloso río el jefe de los indios yuma y su tribu, a quienes había tratado Juan Bautista de Anza en un viaje efectuado el año anterior [cita requerida].

El viaje se hizo más difícil según avanzaban entre colinas y desiertos del sudoeste de California. Con fines prácticos de Anza dividió la expedición en tres grupos, que viajaban a un día de distancia uno de otro para permitir que se llenaran los ojos de agua.

Se reorganizaron cerca de lo que hoy en día es el Parque Estatal del Desierto Anza-Borrego, y llegaron a la misión de San Gabriel el 4 de enero de 1776. Desde ahí viajaron por caminos conocidos bordeando la costa de California, visitaron la misión de San Luis Obispo y la misión de San Antonio de Padua, llegando a Monterrey a la misión de San Carlos Borromeo el 10 de marzo del mismo año. La expedición llegó a feliz término con tres expedicionarios más de los que habían salido de Tubac (Arizona): durante el viaje nacieron tres californianos y hubo que lamentar la pérdida de una mujer que murió al parir, pero la criatura sobrevivió.

Exploró la Bahía de San Francisco para ubicar los lugares donde se fundarían un presidio (fortificación) y una misión. El 14 de abril de 1776 partió de Anza para San Diego (California), y de regreso a casa recibió el nombramiento de Gobernador de la Provincia de Nuevo México (abarcaba parte de los estados de Chihuahua (México) y Nuevo México (Estados Unidos), puesto que desempeñó entre 1777 y 1778.

Su legado[editar]

Juan Bautista de Anza abrió una ruta que posibilitó la colonización europea de la Alta California. Los soldados y familias que escoltó desde el desierto de Sonora a la Alta California llevaron el idioma español, las costumbres, la religión cristiana, y la cultura española a esa parte del mundo. La mayoría de los miembros de su expedición habían ya nacido en América, en tierras de la Nueva España, y había entre ellos personas de sangre europea, indígena y descendientes de mulatos y mestizos.

Entre los soldados que acompañaron a de Anza iba José María Pico, quien sería padre de Pío de Jesús Pico (último Gobernador mexicano de la Alta California) y abogado defensor del indio "Nazario" en el primer caso de envenenamiento documentado en California y que, presuntamente, acabó con la vida en 1812 del franciscano extremeño José Pedro Panto.

Su muerte[editar]

Juan Bautista de Anza murió repentinamente en su casa de Arizpe (Sonora) el 19 de diciembre de 1788. Fue sepultado en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Arizpe (Sonora, Nueva España).

En 1963 sus restos fueron desenterrados y vueltos a sepultar en un mausoleo de mármol con la presencia y participación de delegaciones de la Universidad de San Francisco y la Ciudad de San Francisco.

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