José Tartiere
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José Tartiere y Lenegre (Bilbao, 21 de noviembre de 1848-Lugones, 18 de abril de 1927) Ingeniero y empresario.
[editar] Biografía
Sus apellidos denotan su abolengo francés. Hizo los estudios de ingeniero industrial en la Escuela de Barcelona y consagró toda su larga vida al engrandecimiento industrial de España y muy particularmente de Asturias, donde, joven aún, emprendió la fabricación de explosivos en Cayés, Llanera exponiendo en ello su vida y su escasa fortuna hasta que, con trabajo constante, coronó la empresa con feliz éxito.
Fundó la Sociedad Santa Bárbara, facilitando la producción de pólvora y cápsulas para el fusil Mauser en la época que España mantenía su guerra en Cuba; y toma la importante iniciativa de la formación del "Batallón de Voluntarios del Principado". Es el promotor de la Unión Española de Explosivos; fundador de la Vasco-Asturiana de Arrigorriaga de dinamitas y ácidos; de la Vasco-Andaluza-Asturiana de Bonanza, Cádiz, de dinamitas; de la Refinería de Petróleos de Gijón; de la Sociedad Industrial Asturiana, compuesta por las fábricas de acero de Moreda y Gijón, la fábrica de metales de Lugones y las minas de Aller; de la Compañía Avilesina de Navegación; de la Sociedad General de Industria y Comercio, organizadora de varios importantes centros para la fabricación de productos químicos, abonos, etc.
Fue propulsor de la Sociedad Popular Ovetense, que se encargó de la traída de aguas a Oviedo y del suministro de gas y electricidad; fundó con Policarpo Herrero y otros capitalistas, la sociedad Saltos de Agua de Somiedo, que luego se convirtió en Hidroeléctrica del Cantábrico. Construyó con Víctor Chávarri y otros financieros bilbaínos el ferrocarril Vasco-Asturiano, para comunicar Oviedo con las cuencas del río Aller y el puerto de San Esteban. El Banco Asturiano y otras muchas entidades reconocen su factor principal en este gran propulsor de adelanto, que supo atraer y movilizar capitales cuantiosos.
Pero Tartiere no se ocupó sólo del avance material, sino que sintió también inquietud por la educación popular -sin la cual se malogra toda idea de progreso- y, entre otras actividades filantrópicas, fundó en Cayés y Lugones un modelo de escuelas monjonianas que irradió por Asturias la evolución pedagógica que este método nacional representaba.
En 1903 fue nombrado hijo adoptivo de Oviedo. El Rey le concedió el título de Conde de Santa Bárbara de Lugones en 1921, y el 27 de octubre de 1924 el gobierno francés le imponías las insignias de la Legión de Honor. Al fallecer, el Ayuntamiento de Oviedo honró sus salones con el retrato de Tartiere, retrato que fue sustituido en 1944 por otro pintado por Fernando Álvarez de Sotomayor. En 1933 se erigió en Oviedo, en el Campo de San Francisco, frente a la calle que llevaba su nombre, el monumento a Tartiere, obra de los escultores Víctor Hevia y Manuel Álvarez Laviada.

