José Gaspar Rodríguez de Francia
| José Gaspar Rodríguez de Francia | |
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(Retrato obra de Alfredo L. Demersay) |
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| 30 de mayo de 1816 – 20 de septiembre de 1840 | |
| Predecesor | Dictadura Temporal |
| Sucesor | Manuel Antonio Ortiz |
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| 3 de octubre de 1814 – 30 de mayo de 1816 | |
| Predecesor | Consulado |
| Sucesor | Dictadura Perpetua |
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| 1.º Periodo: 12 de octubre de 1813 - 12 de febrero de 1814 – 2.º Periodo: 12 de junio de 1814 - 3 de octubre de 1814 | |
| Junto a | Fulgencio Yegros |
| Predecesor | Junta Superior Gubernativa |
| Sucesor | Dictadura Temporal |
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| 22 de octubre de 1811 – 12 de octubre de 1813 | |
| Predecesor | Triunvirato |
| Sucesor | Consulado |
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| 16 de mayo de 1811 – 22 de octubre de 1811 | |
| Junto a | Juan Valeriano Zevallos y Bernardo de Velasco |
| Predecesor | Gobernador del Paraguay |
| Sucesor | Junta Superior Gubernativa |
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Datos personales
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| Nacimiento | 6 de enero de 1766 Asunción, Gobernación del Paraguay, |
| Fallecimiento | 20 de septiembre de 1840 (74 años) Asunción, |
| Profesión | Abogado |
| Alma máter | Universidad Nacional de Córdoba |
José Gaspar de Francia y Velasco (según documentos donde consta su nombre) o José Gaspar Rodríguez de Francia (con el agregado del apellido del padre), conocido también como Doctor Francia, Karai Guazú o el Supremo, nació en la ciudad de Asunción (Paraguay) el día 6 de enero de 1766 y falleció en la misma ciudad el 20 de septiembre de 1840. Es considerado como el ideólogo y principal dirigente político que llevó adelante la independencia del Paraguay de la corona española, de la Junta de Buenos Aires y del Brasil.
Índice |
Revolución de Mayo [editar]
De familia de clase media, hijo de un inmigrante del Brasil, cursó sus estudios básicos en Asunción, y luego se trasladó a la Universidad de Córdoba, donde cursó Teología obteniendo el título de Doctor en Jurisprudencia y en Cánones. Fue también allí donde se introdujo en las lecturas prohibidas de la Enciclopedia Francesa.
De regreso a Asunción, ejerció su profesión en forma particular y postuló para el cargo de Juez provincial.
Desde mucho antes de la revolución de mayo de 1811, el Dr. Francia mantenía contactos con algunos personajes de Asunción que abrigaban planes independentistas. Al conocerse oficialmente la noticia de la Revolución de Mayo en Buenos Aires, que exigía acatamiento a las intendencias subordinadas, el gobernador Bernardo de Velasco convocó una Junta General de los pueblos de la Intendencia del Paraguay, con cierto carácter de cabildo abierto. En la misma se decidió el Rechazo del Paraguay a la Junta de Buenos Aires; durante la reunión, Francia sostuvo la idea de proclamar inmediatamente la independencia del Paraguay tanto de España como del Río de la Plata, pero su moción no fue apoyada por ninguno de los demás asistentes.[1] [n. 1]
Tuvo activa participación en la preparación de la revuelta de los días 14 y 15 de mayo de 1811, que llevarían de hecho a la Independencia del Paraguay. El detonante de la revolución fue la llegada del teniente lusobrasileño José Abreu, enviado del gobernador Diego de Souza, para negociar la asistencia militar portuguesa Velazco, retenido por Fulgencio Yegros durante tres semanas en Misiones, aparentemente para dar más tiempo a los revolucionarios. En ausencia de Yegros, ideólogo inicial del movimiento, el Dr. Francia organizó las fuerzas políticas y militares que se pusieron en marcha, ya que era considerado como el más capaz y de más amplitud de miras de los revolucionarios.
Inicialmente, el gobernador Velasco no fue obligado a renunciar, sino a acaptar gobernar con dos asociados al gobierno; éstos fueron Juan Valeriano de Zevallos y el Dr. Francia. Durante el breve gobierno de Velazco y sus consocios, dirigió la política interior y exterior del país: cambió la composición del cabildo, incorporando a pequeños hacendados conocidos por Francia,[1] ordenó la desocupación de Corrientes y se esforzó por hacer que los portugueses desistieran de enviar la ayuda a la causa realista que Velasco había pedido.[2]
La Junta de Gobierno paraguaya [editar]
El día 19 de junio se reunió un Congreso paraguayo que decidió la deposición de Velasco. En su lugar fue electa una Junta de Gobierno, presidida por el teniente coronel Fulgencio Yegros, como presidente y comandante general de armas, e integrada por los vocales Rodríguez de Francia, el capitán Pedro Juan Caballero, el sacerdote Francisco Javier Bogarin y Fernando de la Mora.
Los desacuerdos entre los miembros de la Junta estallaron pronto, y Rodríguez de Francia renunció a su cargo el 1 de agosto, como protesta ante las constantes irrupciones del poder militar y los amiguismos de los otros miembros de la Junta. Por presión de los jefes militares, unos pocos días más tarde la Junta decidió pedir a Francia que se reintegrara a la Junta. El único miembro de la Junta que se negó a firmar el pedido de que Francia se reincorporara, fray Francisco Bogarín, sería expulsado poco tiempo después.[1] El anuncio de su aceptación fue proclamado por el cuartel militar; no obstante, al día siguiente de reasumir Francia su cargo en la Junta, advertía en nota al Cabildo sobre los peligros de la intervención militar:
Los señores del Cuartel no son el Pueblo ni la Provincia... Qué sería de la Provincia si los soldados prevalidos de las armas... levantaran la mano?
Fue el encargado de negociar con Manuel Belgrano el Tratado confederal entre las juntas de Asunción y Buenos Aires, que afirmaría la paz entre ambos gobiernos, pero que no llevaría a la integración de sus territorios en un solo estado.[3]
En virtud de dicho acuerdo, la Junta nombró a Francia diputado al Congreso General que debía reunirse en Buenos Aires. No obstante, ni Francia se incorporó al mismo, ni el planificado Congreso logró ser reunido hasta el año 1813.
Creación del Consulado [editar]
A fines de enero de 1812, Francia volvió a presentar su renuncia a la Junta, permaneciendo alejado del mismo hasta el mes de noviembre. Ese mes fue nuevamente llamado a formar parte de la Junta, especialmente para dirigir las relaciones exteriores. En mayo del año siguiente, la Asamblea General Constituyente reunida en Buenos Aires envió a Asunción al diputado Nicolás de Herrera, con la misión de invitar a esa provincia a enviar su representante a la misma e incorporarse a las Provincias Unidas. Por iniciativa de Francia, la Junta respondió que se había citado un Congreso general paraguayo, y sería éste el que decidiría al respecto.
Francia se encargó cuidadosamente de la elección de los representantes de cada pueblo y villa del Paraguay, y de los barrios que rodeaban el centro de Asunción. De ese modo, logró un congreso eficazmente representativo de todas las clases sociales y también lo suficientemente inexperto como para que fuese fácilmente manejable por él. Además, pocas semanas antes del inicio de las sesiones del Congreso, Francia logró el desplazamiento de Fernando de la Mora de la Junta.
El Congreso se reunió finalmente el 30 de septiembre, y su primera medida fue rechazar al representante porteño, mandándosele responder que no se enviaría "ahora" al diputado exigido por la Asamblea. A continuación aceptó la renuncia presentada por Francia, al que se le pidió que redactara un plan de gobierno.[4]
Doce días más tarde, Francia presentó al Congreso un Reglamento de Gobierno, que fue aprobado en el mismo día. Por el mismo se establecía un "Consulado", formado por dos cónsules que durarían en su cargo un año, y se turnarían cada cuatro meses en la presidencia del gobierno colegiado.[5]
Si bien la Independencia del Paraguay no fue declarada de forma explícita,[6] a partir de la formación del Consulado se comenzó a abandonar el término "Provincia" para referirse al estado paraguayo, reemplazándose gradualmente este término por el de "República del Paraguay".[7] De hecho, la independencia absoluta del país sería mantenida sin oposición desde entonces, tanto respecto de España como de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Gobierno del Consulado [editar]
Para ejercer el cargo de cónsules fueron elegidos el Dr. Francia y el coronel Fulgencio Yegros. El consulado fue ejercido por los dos cónsules alternativamente durante cuatro meses; Francia ocupó el primer y tercer turno, ocupándolo Yegros solamente durante el segundo, entre febrero y junio de 1814.
Excepto en lo militar, todo el peso del gobierno fue asumido por Francia. Incluso se le permitió a éste formar una fuerza militar similar a la que comandaba Yegros, con sus propios oficiales, y con la cual se repartieron los armamentos disponibles. De este modo, Francia relegó a Yegros a un segundo plano; también alejó a los oficiales partidarios de Yegros y Caballero de la capital, reuniendo en ella un ejército completamente adicto a su persona.[8]
Una medida de gran impacto fue la prohibición para los españoles peninsulares de casarse con nativas del país, adoptada a principios de 1814; no se prohibía, en cambio, el matrimonio con mujeres indígenas.[cita requerida] Para ese entonces, varios centenares de españoles habían sido expulsados del Paraguay.[8] También se aplicó una persecución económica sobre los españoles, prohibiéndoseles el ejercicio del comercio y sometiéndoselos a cuantiosos embargos de bienes y dinero.
Otra medida que adoptó el Consulado fue declararse neutral en el conflicto entre Artigas y el Directorio, que ya había encendido la primera guerra civil rioplatense. El oficial Matiauda, que había apoyado a Yegros en 1811, se pasó a los artiguistas y participó en la política de la provincia de Corrientes.[8] Años más tarde, tanto Artigas como su ex subordinado Francisco Ramírez tratarían alternativamente de aliarse con Francia y de derrocarlo.
Durante el consulado se publicaron los primeros decretos que prohibían todo comentario u opinión contrario al gobierno. Los oponentes porteñistas fueron dispersados y suprimidos mediante maniobras políticas.
Durante el Consulado fue fundado en el norte del país el pueblo de Tevego, que sería luego utilizado como centro de reclusión de opositores.
El Congreso de 1814 y la Dictadura [editar]
En este ambiente se realizó el nuevo Congreso, que inauguró sus sesiones el 3 de octubre de 1814. Más aún que en la ocasión anterior, la enorme mayoría de sus diputados respondían al Dr. Francia, que fue elegido su presidente. En el mismo se tomaron disposiciones tales como la reducción del número de diputados para el siguiente congreso, el encargo de un reglamento de gobierno más funcional que el del año anterior, y —sobre todo— el establecimiento de un gobierno unipersonal. Careciendo de una constitución o de leyes específicas, se decidió que el cargo sería ejercido provisionalmente por un dictador, con el espíritu absolutista y provisioria de los dictadores de la antigua Roma. Para el cargo fue electo Francia, con un mandato fijado en cuatro años, tras los cuales se debería reunir otro Congreso nacional y decidir sobre el sistema de gobierno.[9]
A partir de ese momento, Francia impuso un sistema de férreo control del comercio exterior: aumentó los aranceles de importación y creó el monopolio estatal de la exportación de maderas y otros bienes. Por un tiempo se mantuvo relativamente libre la exportación de tabaco y yerba mate, pero las restricciones a la actividad portuaria fueron en aumento. En particular, se prohibió la exportacíón de moneda metálica, medida que complicó todas las operatorias de comercio exterior.[1]
Se acentuó la persecución de los adversarios del régimen, especialmente a quienes eran considerados partidarios de las Provincias Unidas del Río de la Plata. El clero fue nacionalizado con la eliminación del diezmo eclesiástico, y los curas párrocos pasaron a depender de un sueldo de empleados públicos; secularizó los bienes de la Iglesia Católica, pero no cambió demasiado la situación para los campesinos, que pasaron de arrendatarios de la Iglesia a arrendatarios del Estado.[1]
Durante este período se construyeron escuelas en todo el país y se organizó la urbanización de la capital, con la apertura de nuevas calles.
Dictadura Perpetua [editar]
Pese a que no se habían cumplido los cuatro años previstos en la ley de creación de la dictadura temporaria, Francia ordenó la reunión de un nuevo Congreso en 1816, que se reunió el 30 de mayo de 1816; cuarto Congreso paraguayo estaba formado por 250 diputados. En su primera y única sesión, se limitó a decidir por aclamación la instauración de Francia como Dictador Perpetuo de la República. Se decidió también que el Congreso se reuniría cada vez que lo requiriera el Dictador. El resultado fue que no se volvería a reunir durante el resto de la vida del Dr. Francia.[9]
Gobierno [editar]
La depuración de la administración pública fue total: cada soldado, maestro, cura o empleado público era enteramente leal al dictador, y sólo a él respondían. Sus órdenes eran dictadas verbalmente, o escritas con indicación de ser destruidas. Muy escasos documentos públicos quedaron de las más de dos décadas en que gobernó el Dr. Francia.
La educación pública de nivel primaria se hizo obligatoria y gratuita, y efectivamente se extendió a todos los niveles de la sociedad. Se priorizaban las operaciones básicas matemáticas y el saber leer y escribir, y los alumnos eran provistos de uniformes y útiles de escritura. Pero faltaban instituciones de educación superior: el único colegio secundario fue cerrado —con el objeto de evitar focos de pensamientos contrarios a su régimen de gobierno— y nunca hizo esfuerzo alguno por reabrirlo, o crear una universidad.
Luego de alejar uno a uno a los militares más encumbrados, el ejército no tenía otra cabeza que la suya: ejerció a la vez como ministro de guerra, instructor de tropas, comandante en jefe, juez supremo militar, director de la fábrica de armamentos. El Paraguay carecía de escuela militar, por lo tanto de oficiales de alto rango capacitados; en el ejército de su tiempo, nadie llegaría a mayor rango que el de capitán.
El sistema de información se extendía al exterior, consistía en una red de viajeros-espías, interrogatorio a viajeros que eran hechos prisioneros cuando llegaban a Paraguay y lectura de las gacetas "extrañas". Recibía las gacetas extranjeras, estando bien informado del contenido de las mismas.
Aislamiento del Paraguay [editar]
La dictadura de Gaspar Rodríguez de Francia mantuvo completamente aislado al país, así como también casi completamente falto de leyes o normas de cualquier tipo. No hubo sanción de una constitución, ni fue oficialmente sancionada la independencia. A la fecha del fallecimiento de Francia, en septiembre de 1840, el Paraguay era la única de las antiguas colonias españolas de América continental que no había proclamado formalmente su independencia. No obstante, su independencia de hecho, tanto política como cultural y económica, era más completa que en cualquiera de las otras ex colonias españolas.[1]
Apenas asumido el mando perpetuo, Francia clausuró el puerto de Pilar, único que se mantenía en comunicación con las Provincias Unidas. El puerto de Asunción había sido gradualmente cerrado, y el de Itapúa, que permitía un escaso comercio con el Brasil, sería clausurado en 1818. A partir de ese momento, el aislamiento del Paraguay fue total.[1] [10]
Ninguna persona podía salir o entrar del país, siendo para tal cometido necesario un permiso especial del mismo Dictador. Y aún estando dentro de ella era necesaria la autorización del Supremo para transitar dentro del mismo. Los extranjeros que se introdujeran en el territorio del Paraguay de allí en adelante, como José Artigas a fines de 1820, o Aimé Bonpland al año siguiente, serían confinados de por vida en el interior del país.[11] [n. 2]
Una muy limitada apertura comercial tuvo lugar a partir de 1823, con la reapertura de los puertos de Ñeembucú e Itapúa. El primero estaba dedicado al intercambio con las Provincias Unidas, pero el temor de los navegantes a las arbitariedades de Francia anuló los beneficios de la apertura. El segundo era el indicado para el intercambio con el Brasil, pero los avances de las autoridades correntinas sobre el territorio de la actual provincia de Misiones limitaron ese intercambio, ya de por sí muy oneroso.[10] Los conflictos con Corrientes se agudizaron en la década de 1830; la respuesta de Francia fue defender la margen derecha del río Paraná, e impedir el establecimiento permanente de correntinos en la margen izquierda aguas arriba de la isla Apipé.[12]
No había prensa, no se recibían periódicos del exterior y los pocos que llegaban eran para el Supremo, pedidos por él. Si la correspondencia al exterior inicialmente era rigurosamente controlada, ya luego de 1830 era nula.
Respecto a la iglesia, los sacerdotes tendrían que jurar fidelidad a la patria y a la independencia, no se permitieron procesiones sin el permiso del Dictador, ni el paseo del estandarte. La dependencia externa de la iglesia con otras congregaciones fue prohibida. Él se constituía como máxima autoridad de la iglesia y único capaz de designar a los ministros eclesiales.
Mantuvo siempre conflictos con el Brasil, debido a que estos hostilizaban el norte del territorio paraguayo, violando territorio que reclamaba el estado paraguayo, cometiendo abigeato y apoyando indígenas mbayás para tal cometido. Las reclamaciones límitrofes ante Brasil por parte de Paraguay en esa época eran las de los límites que tuviera el Virreinato del Río de la Plata: al noreste el río Igurey (el hoy llamado Ivinhema) al norte el río Corrientes o Mbotetey (el hoy llamado Miranda por los brasileños), al norte en la región chaqueña el río Yaurú.
Conspiración del año 1820 [editar]
Dos conspiraciones de gran evergadura para intentar derribar a Francia fueron descubiertas en 1820 y 1821. El propio dictador se puso al frente de las tropas destinadas a la represión —no hubo combates— y el arresto de los implicados.
Unas 300 personas fueron arrestadas y engrilladas, y los bienes de muchos de ellos fueron confiscados. Varios de los acusados fueron sometidos a tortura, durante la cual acusaron a otros individuos, incluyento algunos evidentemente inocentes. Un total de 69 personas fueron ejecutadas, entre ellos Fulgencio Yegros y Fernando de la Mora; Pedro Juan Caballero escapó de la sentencia suicidándose. Muchas familias implicadas en la revuelta huyeron a las Provincias Unidas.[1]
Neutralidad [editar]
La política de Francia estaba orientada a aislar por completo a su país, para mantenerlo libre de las consecuencias de las guerras civiles y las guerras entre los nuevos países.
Según las notas del deán Gregorio Funes a Simón Bolívar, ambos creían en aquella época que Rodríguez de Francia ayudaría a Brasil en la guerra que las Provincias Unidas del Río de la Plata llevaban a cabo por libertar a la Provincia Oriental de la ocupación brasileña. Pero Francia mantuvo su aislamiento absoluto durante todo su mandato; por su parte, el agente diplomático enviado por el Imperio del Brasil en 1828 fue expulsado.
Asilo de Artigas [editar]
En las provincias argentinas se desarrollaba desde el principio de la dictadura de Francia una guerra civil, durante la cual el caudillo federal José Artigas se enfrentó al gobierno central. La situación se mantuvo relativamente favorable a Artigas hasta que se produjo la invasión portuguesa a la Provincia Oriental. Tras un largo enfrentamiento, durante el cual Artigas solicitó ayuda al Paraguay, finalmente los orientales fueron derrotados. Refugiado al oeste del río Uruguay, el caudillo planeó invadir el Paraguay y derrocar a López, pero a fines de 1820 fue derrotado por su antiguo lugarteniente, Francisco Ramírez, en territorio de la provincia de Corrientes.
Artigas cruzó el río Paraná y solicitó asilo en el Paraguay. Pese a saber que el oriental había planeado su derrocamiento, Francia le concedió el asilo solicitado: le asignó la villa de Curuguaty como lugar de residencia y le hizo proveer todo lo necesario para que se instalase como pequeño productor agrícola. A cambio, exigió a Artigas que se mantuviera alejado de toda actuación política, lo cual sería lealmente observado por el refugiado hasta el día de su muerte, ocurrida el 23 de setiembre de 1850.
Autarquía [editar]
A partir de 1822, puso en marcha un ensayo autárquico a fin de hacer que el Paraguay se sustentara a sí mismo, vistos los bloqueos sucesivos de los ríos para el comercio por parte de las provincias argentinas. La economía se estatizó casi completamente, y la industria y artesanías locales alcanzaron niveles más altos que nunca, aunque limitadas a las necesidades del mercado interno.[9]
El estado adquirió el control e intervino en toda actividad económica, reguló la distribución de la riqueza, impidió el enriquecimiento excesivo de particulares, el interés privado pasó a segundo plano. En la agricultura, se produjo lo que antes no se producía como trigo y algodón, cuyo cultivo fue obligatorio, se cultivó además yerba mate, arroz, maíz, legumbres, distribuido cada propietario una especie específica en un área fijada. De esta forma al Paraguay producía casi todo lo que necesitaba.
La principal fuente de riqueza era el cultivo de yerba mate, que en el año 1778 a 1792 alcanzaban más de las 3/4 partes del total de las exportaciones paraguayas (Según el brigadier Félix de Azara). La ganadería, también controlada por el gobierno, mediante sus propias haciendas llamadas “Estancias de la Patria”, que eran arrendadas por un precio anual simbólico, a las personas que no poseían tierras, se fomentó la cría de ganado vacuno y equino. Tal fue el éxito que se exportaron los caballos a Entre Ríos, siendo históricamente dicha provincia proveedora del Paraguay. El ganado vacuno no quedó atrás, la abundancia era tal que cuando regalar lo sobrante a la gente pobre no era suficiente para disminuir su número, se ordenaba su sacrificio. Esta medida fue criticada en su tiempo, pero fue una forma del actual "rifle sanitario" usado en la eliminación de epidemias. Se castigó con prisión a los que no cumplían la disposición de separación y sacrificio de los animales infestados, como ocurrió en ocasión de la epizootia de garrapata de 1839. Si aun así no fueran acatadas las órdenes, un batallón del ejército marchaba a cumplirlas.
La interrupción del comercio dio lugar a la pequeña industria, se fabricaban ponchos y mantas para caballos, que antes no se fabricaban en el país, además de uniformes y vestuarios, tacacos, cigarros, miel de abeja, cueros crudos, curtidos, etc. Se producían además drogas medicinales con hierbas y otras plantas. Existían además exportaciones de yerba mate a Chile, Perú y la Banda Oriental.
Las rentas del Estado se componían de impuestos internos, derechos aduaneros de importación y exportación, monopolios, variando muy poco respecto al sistema español. Renglón aparte ocupaban las multas y confiscaciones a los españoles que aportaban grandes ingresos. El derecho a las sucesiones vacantes de extranjeros también era implacable, permitiendo solo heredar los bienes a los hijos legítimos, aun dejando de lado al cónyuge. Se cuenta que españoles ricos tuvieron que ser enterrados por medio de colectas porque la incautación de bienes era inmediata y total. También monopolizo la venta de madera, y la salida al exterior del mismo solo se permitía por medio de trueque por armamento.
El Dictador llevaba el control de la administración de cada centavo y céntimo, él mismo daba ejemplo de honradez y pagaba irrestrictamente todos los impuestos, como un ciudadano más.[cita requerida]
Despotismo [editar]
La venganza personal se descargó con saña contra sus enemigos y los que alguna vez estuvieron contrariados con él, castigados con las implacables y arbitrarias multas y confiscaciones. No importaba el motivo que fuese y cuando hubiere sucedido el impase; motivos como interinar el puesto de docente que él disputó alguna vez, ofensas hacia su ascendencia, problemas de faldas, hasta alguna paliza recibida por alguien, recibían su castigo público o sus autores eran misteriosamente asesinados.
Especial atención recibió la familia Zavala, de la cual la joven Petrona había sido pretendida por el Dictador en sus años mozos pero había sido rechazado por sus padres, calificándolo de “mameluco paulista”. Ahora él declaraba “mulatos” por Supremo Decreto hasta la quinta generación a las familias Zavala y Machaín, con toda la consonancia legal que ella acarreaba, siendo Francia el Juez Supremo. Juan José Machaín, esposo de Petrona de Zavala, fue mantenido preso con doble grillete, por la misma cantidad de días que estuvo casado con la pretendida del Dictador, anunciándosele su sentencia de muerte cada día.
En 1829 sucedió que un cargamento de armas dirigido al Paraguay fue incautado en el transcurso de su viaje por el gobierno santafesino. El Dictador, sumamente irritado por tal situación, debido a la importancia que las armas tenían para él, ordenó la prisión de todos los santafesinos de Asunción. Estos presos fueron liberados luego de la muerte del Dictador en 1840, momento en que se enteraron de la causa de su prisión, que habían ignorado hasta entonces. No contento con ello, prohibió el matrimonio de santafesinos, entrerrianos y porteños.
El Supremo solía realizar paseos vespertinos a caballo por las calles de Asunción, durante los cuales los ciudadanos debían cerrar las puertas de sus residencias al paso del Dictador: si alguno se cruzase con él en pleno paseo debía girar y darle la espalda.
No escatimaba insultos en ocasión de reprender a sus delegados de gobierno por alguna labor mal efectuada. Tampoco aceptaba regalo alguno por ningún motivo: sostenía que su sueldo era suficiente paga y que sólo cumplía la labor que le correspondía.
Fin de la dictadura [editar]
Los últimos años fueron tranquilos para el Doctor Francia: se conservaba la paz interior y se enorgullecía de haber eliminado el crimen, los delitos de todo tipo y la mendicidad. No obstante, esa paz interior estaba basada en el terror y la opresión.
La situación económica del país era fructifera, ya que en los últimos años fue constante la supresión de impuestos, legando además producto de su ensayo potenciales industrias y capacidad ganadera y agrícola. Algunos de sus asesores —Francia no tenía ministros— recomendaron la exportación de los excedentes, alegando el beneficio que se obtendría, pero el dictador consideraba que aún no se había extinguido la llama de la anarquía en las provincias argentinas; por su parte, la situación en el Brasil había empeorado por la guerra de los Farrapos, que buscaban independizarse del Imperio.
Respecto a él, los años no habían serenado sus pasiones ardientes, alentó siempre el mismo espíritu de venganza y odio implacable a sus enemigos. Figura singular de personalidad oculta, solitaria por estas épocas, dado a la lectura, dueño y señor de todo, aun así de nada se apropió sin pagarlo.
Falleció durante la mañana del 20 de septiembre de 1840. Su cuerpo fue velado y enterrado en las cercanías de la iglesia de la Encarnación.
Debido a las constantes manifestaciones de sus adherentes como sus contrarios, el gobierno provisional formado decidió retirar la columna que marcaba el sitio exacto del lugar donde se encontraban enterrados sus restos; a partir de ese momento no se volvería a saber de ellos. Existen varias teorías acerca de lo que ocurrió con su cuerpo, pero nunca se ha podido demostrar cuál es la verdadera.
Legado [editar]
La neutralidad observada por el Doctor Francia en las disensiones de las provincias limítrofes mantuvo al Paraguay en paz con sus vecinos. Su sistema de gobierno le había atraído la simpatía de Juan Manuel de Rosas, gobernado de la provincia de Buenos Aires y virtual gobernante supremo de la Confederación Argentina. Tras su muerte, los cónsules Carlos Antonio López —sobrino de Gaspar Rodríguez de Francia y padre de Francisco Solano López Carrillo ambos, padre e hijo, mas tarde, presidentes de la república— y Alonso celebraron, imprudentemente, alianza con los unitarios y la alzada provincia de Corrientes (1841 a 1845) en contra de Rosas, violando el principio de neutralidad y de no intervención. El gobernante de la Confederación Argentina, vivamente ofendido por este hecho injustificado, comenzó a hostilizar el Paraguay y a contestar su independencia. Al mismo tiempo, Rosas, mandó publicar en el Archivo Americano, de Buenos Aires (número 29) el elogio al Doctor Francia y la censura de la conducta impolítica y hostil de López hacia el gobierno de la Confederación.
Desde el punto de vista económico, la situación al momento de su muerte era próspera en cuanto a la solución de las necesidades básicas. Se habían expropiado los bienes de los grandes estancieros y de la Iglesia, y establecido un férreo control estatal sobre el comercio. Cada campesino accedía a una parcela de tierra y se le facilitaba la adquisición de herramientas de trabajo y de animales.
La interrupción del comercio, debida tanto al deseo de mantenerse apartado de la influencia de comerciantes extranjeros y de las disensiones internas en la Argentina, como a la persistente hostilidad del gobierno de Buenos Aires que reclamaba al Paraguay como provincia, unido a novedosos mecanismos de protección, facilitaron el desarrollo de ciertas artesanías y diversificación de la producción agrícola, creándose un economía floreciente relativamente autárquica. Sin embargo, la falta de comercio exterior generó una notable falta de ciertos elementos importados, especialmente de metales para el uso diario. El escaso comercio permitido por el dictador permitió adquirir armamentos, pero en cantidades muy limitadas.
Francia había centralizado todas las decisiones, aplastado todo gesto de disenso y evitado toda posibilidad de ascenso de sus subordinados. También mantuvo una férrea negativa a permitir la educación media y superior y el ingreso de libros y periódicos desde el extranjero. Por último, impidió la formación profesional de los militares, que además obtuvieron solamente grados militares inferiores y conservaron algunos puestos de mando durante un tiempo muy limitado. La consecuencia de toda esta política fue la falta sistemática de hombres ilustrados o capaces de llevar adelante cualquier tipo de responsabilidad política o empresaria. El caso de Carlos Antonio López fue excepcional, por la especial capacidad intelectual de éste, y durante las dos décadas siguientes fue notorio que no tuvo ninguna otra persona en quien depositar su confianza o a quien delegar el gobierno.
El legado de Francia a sus sucesorres fue el de un país sólidamente independiente en lo político y económico, pero incapaz de evolucionar pacíficamente hacia la democracia o la integración económica con el exterior. Por esa razón, el gobierno de López, que se puede considerar su legítimo sucesor en lo político, mantendría el sistema absolutista sin modificaciones esenciales.
Tras casi un siglo en que su figura fue olvidada fuera de su país, Gaspar Rodríguez de Francia volvió a ser considerado un personaje de interés a partir de su inclusión como el personaje principal de la novela "Yo el supremo", del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, Premio Cervantes 1989.
Notas [editar]
- ↑
"Esta asamblea no perderá su tiempo debatiendo si el cobarde padre o el apocado hijo es el rey de España. Cada uno de ellos ha abdicado dos veces. Los dos han demostrado su débil espíritu y su desleal corazón. Más sea o no sea rey de España uno de ellos, ¿qué nos importa a nosotros? Ninguno de ellos es ya rey del Paraguay. El Paraguay no es patrimonio de España, ni provincia de Buenos Aires. El Paraguay es Independiente y es República. La única cuestión que debe debatirse en esta asamblea y decidirse por mayoría de votos es cómo debemos defender y mantener nuestra independencia contra España, contra Lima, contra Buenos Aires y contra el Brasil; cómo debemos mantener la paz interna; cómo dedemos fomentar la pública prosperidad y el bienestar de todos los habitantes del Paraguay."
Discurso del Dr. Francia en la Asamblea de septiembre de 1810. - ↑ Bonpland recuperaría la libertad en 1831, por gestión de varias personalidades, entre ellas el Libertador Simón Bolívar. Artigas tendría la oportunidad de abandonar el país después de la muerte de Francia, pero la rechazó.
Referencias [editar]
- ↑ a b c d e f g h Guerra Vilaboy, Sergio. «El Paraguay del Doctor Francia». Biblioteca Virtual Clacso. Consultado el 10 de mayo de 2012.
- ↑ Garay, Blas (2008). La revolución de la independencia del Paraguay. BiblioBazaar. ISBN 0-554-91558-8.
- ↑ Flórez, Adolfo (1888). Estudio cronológico sobre los gobernantes del continente americano desde la más remota antigüedad hasta el presente año. Imprenta á cargo de F. Pontón. pp. 257-261.
- ↑ Actas de las sesiones de los Congresos de la República, desde 1811 hasta la terminación de la guerra, Asunción, 1908, pág. 6. Bando del 21 de octubre de 1813. Citado por Ramos, Antonio, La Independencia del Paraguay y el Imperio del Brasil, Río de Janeiro, 1976.
- ↑ Lezcano Claude, Luis. «Reglamento de Gobierno de 1813». Consultado el 11 de mayo de 2012.
- ↑ Durán Estragó, Margarita. «El Congreso del 25 de noviembre de 1842». Secretaría Nacional de Cultura de la República del Paraguay. Consultado el 11 de mayo de 2012.
- ↑ Ramos, R. Antonio (1976). «Congreso de 1813 - Segunda Parte». La Independencia del Paraguay y el Imperio del Brasil, publicado por Portal Guaraní. Consultado el 11 de mayo de 2012.
- ↑ a b c Chaves, Julio César. «El Supremo Dictador, cap. 12: El Consulado». Biblioteca Virtual del Paraguay. Consultado el 11 de mayo de 2012.
- ↑ a b c Cardozo, Efraím (2011). Paraguay Independiente. Asunción: Servilibro. ISBN 978-99953-0-193-4.
- ↑ a b Chaves, Julio César. «El supremo dictador, cap. XX: El aislamiento». Consultado el 12 de mayo de 2012.
- ↑ Chaves, Julio César. «El supremo dictador, cap. XXIX: Liberación de Bonpland». Consultado el 12 de mayo de 2012.
- ↑ Julio César Chaves, El supremo dictador, cap. XXXI: Hostilidades con Corrientes.
Enlaces externos [editar]
Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre José Gaspar Rodríguez de Francia. Commons
Después de 80 años de transcrita, finalmente fue publicada la "Sección FRANCIA" de la Colección Bareiro del Archivo Nacional de Asunción, en tres volúmenes y bajo el auspicio de la Comisión Nacional del Bicentenario. Esta contiene la casi totalidad de los documentos emitidos bajo su gobierno o relacionados con él, obrantes en el Archivo.
| Predecesor: Dictadura Temporal 1814 - 1816 |
Dictador Perpetuo de la República del Paraguay 1816-1840 |
Sucesor: Carlos Antonio López 1844 - 1862 |
| Predecesor: Cónsules Fulgencio Yegros y el Doctor Francia 1811 - 1813 |
Dictador Temporal de la República del Paraguay 1814-1816 |
Sucesor: Dictadura Perpetua 1816 - 1840 |
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