José Batres Montúfar

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José Batres Montúfar
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José Batres Montúfar
Biblioteca Nacional de Guatemala
Nacimiento 18 de marzo de 1809
San Salvador, Bandera de España Capitanía General de Guatemala
Defunción 9 de julio de 1844
Flag of Guatemala (1843-1851).svg[Nota 1] Ciudad de Guatemala
Ocupación Escritor, poeta, militar e ingeniero
Género poesía
Obras notables
  • Yo pienso en ti
  • El Suicidio
  • Las falsas apariencias
  • Don Pablo
  • El Relox
  • San Juan
  • Al Volcán de Agua
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José Batres Montúfar, (San Salvador, El Salvador, 18 de marzo de 1809 - Ciudad de Guatemala, Guatemala, 9 de julio de 1844), escritor, político, ingeniero y militar que nació en la ciudad de San Salvador; hijo de José Mariano Batres y Asturias y de Mercedes Montúfar y Coronado. Provenía de la vieja alcurnia de familias coloniales. Se le ha llamado el mejor poeta guatemalteco del siglo xix, por su obra intelectual sin parangón en las letras de ese tiempo en Guatemala, sólo comparable a lo que consiguió en la prosa el novelista José Milla y Vidaurre, promotor de la difusión de las composiciones de Batres Montúfar, prontamente olvidadas incluso en las décadas siguientes a su deceso. Entre muchos de los escritores que lo mencionaron, como Menéndez y Pelayo y José Martí, el célebre erudito de la literatura hispanoamericana Pedro Henríquez Ureña diría de él: «El mejor de los poetas dotados del don del humor».

Biografía[editar]

Pepe Batres, como familiarmente se le llamara en Europa, recibió una educación esmerada; su padre le dio las primeras lecciones literarias y le enseñó la música, la lengua francesa y los principios de honradez y caballerosidad tradicionales en la familia, que formaron el fondo del carácter del poeta. Fue aficionado a la lectura; aprendió el latín, y leía y hablaba perfectamente el francés. Se nutrió con la lectura de los clásicos griegos y latinos y con los escritos más representativos de las lenguas española, y francesa. Trascurrió su infancia y tiempo de formación entre la gran efervescencia social que propició la independencia de Guatemala de la dominación española, en los primeros y revoltosos años luego de la emancipación. Su familia, presa de la vorágine de las luchas centroamericanas en los tiempos de Morazán y la República Federal de Centro América, perdería peculio y posición social.

Su juventud[editar]

Retrato de José Batres Montúfar.

En los años de su juventud destacó por su claro talento y su imaginatíva conversación. La posición social de su familia, aristocrática y de abolengo criollo, le permitió una vida cómoda. Sus inquietudes iniciaron casi con la misma independencia de Guatemala. En 1824 ingresó a la Escuela de Cadetes establecida en Palacio por acuerdo del Gobierno Federal y dirigida por su próximo pariente, el coronel de Artillería don Manuel Arzú. Se distinguió en aquel centro por su inteligencia, sobresalió en el estudio de las matemáticas y del arte militar y al concluir el curso, fue promovido al grado de Oficial de Artillería. En 1826, a los 18 años de edad, tomó parte en la batalla de Milingo y en la localidad de Mejicanos fue hecho prisionero por los salvadoreños. Estuvo en prisión casi un año, junto con Miguel García Granados, futuro líder liberal[Nota 2] El poeta volvió a Guatemala en 1830. Su melancolía inteligente y sentido inconformista le sirvieron, tanto en la vida como en la obra, según opinara el poeta Luis Cardoza y Aragón, como un refugio ante la sociedad con visos feudales de atraso en la que vivió y que, por eso, satirizó con virulencia. Trabó amistad con la también lírica María Josefa García Granados, llamada por él «Pepita», hermana de Miguel.

Juan Valera dijo:
No cabe duda que Batres Montúfar, es en su género, uno de los mejores poetas del habla castellana, así por su estilo suelto como por su amplio dominio de la rima, por los que pudiérmos llamar sus caprichos métricos y por ese inimitable estilo descriptivo que muy pocos pueden igualar.

El 25 de agosto de 1838 fue dado de alta en la primera compañía de la brigada de artillería, con el grado de capitán comandante. Peleó por última vez, con las tropas conservadoras del general Rafael Carrera que rechazaron la invasión del liberal Francisco Morazán, en 1840. En mayo de 1844, Batres Montúfar causó baja en el ejército, por motivos de enfermedad. Anteriormente dispuso estudiar ingeniería y el 14 de diciembre de 1835, obtuvo el título de ingeniero topógrafo. En 1837, el Gobierno de la Federación ordenó que una comisión de ingenieros explorara el río San Juan de Nicaragua, con el fin de ver si era posible construir por cuenta del Estado el canal que, aprovechando las aguas de aquel río y de los grandes lagos de la región, comunicara los dos océanos e hiciera de Centroamérica un emporio de comercio, como habían soñado distinguidos compatriotas. Con tal objeto se nombró al ingeniero inglés John Baily para dirigir los trabajos de exploración, y a José Batres Montúfar para acompañarle como ingeniero auxiliar. El poeta partió para Nicaragua en compañía de su joven hermano Juan, que le amaba entrañablemente y que quiso compartir con él las fatigas y penalidades de la empresa. La comarca del río San Juan era casi desconocida, cubierta de espesa selva tropical, inexplorada y llena de peligros para la vida humana. En medio de ese cuadro de salvaje belleza natural, los hermanos Batres lucharon por abrirse camino desde el corazón del Continente hasta el mar. Privados de los elementos más necesarios para sobrevivir en tierra tan inhóspita, se rindieron a la fatiga, a las privaciones y a la enfermedad. El menor, Juan, que apenas contaba con veintiún años, pereció víctima de la fiebre palúdica, hecho que Batres versificó como elegía en el poema San Juan:

De fieras poblado, de selvas cubierto

que vieron erguidas cien siglos pasar,
allá en Nicaragua se extiende un desierto

¡Su historia… ninguna! Su límite… el mar.

Muerte[editar]

En abril de 1838, Batres Montúfar volvió a Guatemala, enfermo del cuerpo y del alma, muertas sus últimas ilusiones y sufriendo espantosos dolores físicos que acabaron de entristecer su ánimo. El 13 de mayo de 1839 fue nombrado para ocupar el cargo de corregidor del departamento de San Juan Amatitlán. Tres años después, fue electo en 1842, diputado a la asamblea legislativa por el departamento de San Marcos. La Sociedad Económica de Amantes de la Patria -club de los miembros del Clan Aycinena[1] - lo declaró socio asistente el 19 de abril de 1841. Murió en la ciudad de Guatemala, el 9 de junio de 1844, a los 35 años de edad.

Obra[editar]

Marcelino Menéndez y Pelayo recordó de él:
Don José Batres Montúfar es la verdadera gloria de Guatemala... Ni a Heredia, ni a Bello, ni a Olmedo, se les hace injuria con poner cerca de sus nombres el de este contemporáneo suyo, cultivador de una poesía tan diversa, pero no menos exquisita en su género, con ser este uno de los géneros menos elevados y aun menos recomendables del arte literario.

Fue un insigne escritor perteneciente a la escuela romántica, considerado como el más grande poeta guatemalteco del siglo xix. Su producción poética y sus inigualables obras del género jocoso se valieron de la sátira y la ironía fina para revelarse contra el estamento semicolonial que oprimía, hasta cierta manera, una personalidad tan crítica como la suya. De ahí que sus descripciones costumbristas de la primera mitad del siglo xix en Guatemala estén logradas con acierto como piezas literarias de valor. Compuso parte de su poesía en octavas reales, al modo de las novelas del italiano Giambattista Casti, a quien admiraba. Además de Casti, sería ávido lector de Byron, cuyo influjo en El reloj es tangible. Mucha de su obra inédita sería destruida por su familia tras su muerte, preocupada por la polémica que en ellas había.[Nota 3] Otra idea estética importante que puede descubrirse en la poesía de Batres es su preocupación por la belleza ideal. Presenta, en poemas como El reloj y en otros libros de costumbres, personajes “grotescos” o “inmorales”, que rompen con el molde de lo armonioso y consistente. Entonces, una vez en el juego dialéctico, puede descubrirse lo bello en oposición a lo feo y el bien (moral) en oposición al mal (transgresión).

Obras más famosas[editar]

Entre sus obras más famosas se encuentran aquellas que bajo el título común de Tradiciones de Guatemala, constituyen notables poemas narrativos y satíricos:

  • Las falsas apariencias
  • Don Pablo
  • El relox

Sus obras líricas son los poemas:

  • Yo pienso en ti
  • San Juan
  • El suicidio
  • Al Volcán de Agua
Yo pienso en ti

Yo pienso en tí, tú vives en mi mente,
sola, fija, sin tregua, a toda hora,
aunque tal vez el rostro indiferente
no deje reflejar sobre mi frente
la llama que en silencio me devora.

En mi lóbrega y yerta fantasía
brilla tu imagen apacible y pura,
como el rayo de luz que el sol envía
a través de una bóveda sombría
al roto mármol de una sepultura.

Callado, inerte, en estupor profundo,
mi corazón se embarga y se enajena,
y allá en su centro brilla moribundo
cuando entre el vano estrépito del mundo
la melodía de tu nombre suena.

Sin luchas, sin afán y sin lamento,
sin agitarme en ciego frenesí,
sin proferir un solo, un leve acento
las largas horas de la noche cuento

¡y pienso en ti!.

Monumento[editar]

Teatro Colón tras su remodelación en 1892.
Busto de José Batres Montúfar instalado en el remodelado Teatro Colón.

En 1852 cuando Juan Matheu y Manuel Francisco Pavón Aycinena, miembros del conservador Clan Aycinena y consejeros del presidente- presentaron a Rafael Carrera un nuevo plan. Ya aprobado el proyecto, Carrera comisionó al propio Matheu y a Miguel Ruiz de Santisteban para construir el teatro. Cuando la obra se puso en marcha, estuvo a cargo del ingeniero Miguel Rivera Maestre, pero éste renunció poco después, siendo sustituido por José Beckers, profesional especializado en Alemania, quien construyó las fachadas de marcado helenismo y agregó un vestíbulo. La edificación de este teatro fue el primer proyecto monumental de la era republicana del país,[2] aprovechando que finalmente éste vivía una época de paz y prosperidad.[3]

En la Guía Appleton de México y Guatemala de 1884, el teatro fue descrito así: «En el centro de la plaza está el Teatro, igual en tamaño y elegancia a cualquiera de la América española. Hileras de naranjales y otros árboles de flores brillantes y fragancias deliciosas rodean al edificio mientras que estatuas y fuentes colocadas a ciertos intervalos embellecen aún más el paseo.[4]

Busto de José Batres Montúfar, que se encontraba en el Teatro Colón antes del terremoto de 1917-18.
Fue restaurado y donado a la Biblioteca Nacional de Guatemala.

Tras la Reforma Liberal de 1871, el teatro se llamó simplemente Teatro Nacional. En 1892, se elevó un frontón triangular en dos o tres metros, para darle más elegancia sustituyéndose el escudo de la República de Guatemala del gobierno conservador de Rafael Carrera por una alegoría en alto relieve. Removieron los naranjos que crecían a la orilla de la banqueta las estatuas mitológicas y las fuentes que remataban las esquinas de la octava y novena calles, en la parte oriental de la plazoleta y se embelleció el paseo con modernos jardines y artísticas grutas y se erigió el busto de Batres Montúfar en el ángulo noroeste del parque.[2]

Cuando se realizo la conmemoración del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América en el año de 1892, la comunidad italiana que radicada en Guatemala donó una estatua del marino genovés Cristóbal Colón, la cual fue colocada al lado del Teatro, el que se llamó desde entonces Teatro Colón.[2]

El Teatro Colón fue dañado por los terremotos de 1917-18 y permaneció en ruinas hasta 1923; no fue demolido antes, primero por la incapacidad del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera para realizar las labores de descombramiento[5] y luego por la revolución de 1920 para derrocar al presidente Estrada Cabrera, y el golpe de estado de 1921 del general José María Orellana que derrocó al presidente Carlos Herrera. En su lugar se instaló un mercado cantonal.[Nota 4]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]

Notas[editar]

  1. Bandera de Guatemala entre 1843 y 1851.
  2. García Granados refiere en la primera parte de sus Memorias algunos detalles de la estancia de los dos prisioneros de San Salvador y de sus entretenimientos literarios. «Los Montúfares tenían buenos libros -dice- y yo todos los leí. Como algunos de éstos estaban en francés, que yo entonces no entendía, Pepe Batres me dio lecciones de traducción y en pocos días pude ya leerlos. En cambio, yo le daba de inglés y admiré la facilidad y prontitud con que aprendió a traducir esa lengua.»
  3. José Martí, que durante su estancia en Guatemala entre 1877 y 1878 conoció la obra de Batres Montúfar, lamentó esa pérdida: «Lo que religiosas preocupaciones destruyeron fue bueno y mucho»
  4. Al parque cantonal se le denominó también «Colón» y donde estuvo hasta 1948, cuando luego de varias gestiones se construyó un mercado formal en la 12 avenida y 7ª. calle de la zona 1.