Jorge Cuesta

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Jorge Cuesta
Nombre Jorge Mateo Cuesta Porte Petit
Nacimiento 23 de septiembre de 1903
Bandera de México Córdoba, México
Fallecimiento 13 de agosto de 1942
(38 años)
Bandera de México Tlalpan, México
Nacionalidad mexicano
Ocupación químico, escritor, editor
Cónyuge Guadalupe Marín

Jorge Mateo Cuesta Porte Petit (1903-1942) fue un químico, poeta, ensayista y editor mexicano.

Nació en Córdoba, Veracruz, en donde realizó sus primeros estudios. En la Ciudad de México estudió la carrera de ciencias químicas. En 1927 conoció a Guadalupe Marín (entonces esposa del pintor Diego Rivera), que más tarde sería su esposa, y ese mismo año publicó su polémica Antología de la poesía mexicana moderna.

En 1928 viajó a Europa, donde estuvo en contacto con André Breton, Carlos Pellicer, Samuel Ramos y Agustín Lazo. A partir de 1930 formó parte del grupo Los contemporáneos, quienes lo llamaron "El Alquimista".

Su poesía es descarnada, racionalista, utiliza como temas la ansiedad, el pesimismo, la vejez, la muerte, el equilibrio, etc. Privilegió la forma del soneto. Su poema más ambicioso y mejor logrado es Canto a un dios mineral, que es agrupado por la crítica en la tradición mexicana del poema filosófico junto con Primero Sueño de Sor Juana Inés de la Cruz, Muerte sin fin de José Gorostiza, Blanco de Octavio Paz e Incurable de David Huerta.

Colaboró en la Revista Ulises, El Universal, contemporáneos, Voz nacional, Letras de México y El Nacional. En 1932 fundó la revista Examen.

Su poesía fue recopilada póstumamente en dos ediciones, una prologada por Alí Chumacero y otra por Elías Nandino y Rubén Salazar Mallén. En 1964 la Universidad Nacional Autónoma de México publicó todo lo que se conoce de su obra poética y ensayística en cuatro volúmenes.

Jorge Cuesta se quitó la vida el 13 de agosto de 1942 en el sanatorio del doctor Lavista, en Tlalpan. Tenía 38 años cuando, aprovechando un descuido de los enfermeros, se colgó con sus propias sábanas de los barrotes de la cama. Había sido internado por un segundo acceso de locura que lo había llevado a acuchillarse los genitales. Recaía en una crisis de paranoia que había superado en el Hospital Mixcoac dos años antes.

Una noche, en un café, Cuesta dejó escrita la siguiente frase en un papel[cita requerida]: «Porque me pareció poco suicidarme una sola vez. Una sola vez no era, no ha sido suficiente». Con el tiempo estas palabras se han convertido en profecía cumplida pues, efectivamente, el suicidio de Cuesta tiene que ser revivido por cada lector que se interna en su Canto a un dios mineral con el ánimo de entender este poema que ha sido calificado de «hermético». Porque, en realidad, como dijo Rubén Salazar Mallén, su poesía es oscura sólo para quienes no conocen su vida o, en palabras de Alí Chumacero, su poesía es poco diferente de lo que vivió.

Bibliografía[editar]

  • Huerta-Nava, Raquel (compiladora). Jorge Cuesta: la exasperada lucidez. México, 2003. Contiene ensayos de Janitzio Villamar, Juan armando Rojas, Luis Enrique del Ángel, Juan Carlos H. Vera, Raquel Velasco, Norma Garza Saldívar, Édgar Valencia, Eduardo Cerecedo y Rodolfo Mata.
  • Alberto Pérez-Amador Adam: La sumisión a lo imaginario. Nueva edición, estudio y comento de ‘Canto a un dios mineral’ de Jorge Cuesta. Madrid / Frankfurt: Vervuert - Iberoamericana 2001 (ISBN 84-95107-67-8)

Enlaces externos[editar]