James Crawford Angel

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Réplica de la avioneta usada por Jimmie Angel durante el descubrimiento del Salto Ángel.

James Crawford Angel Marshall (Misuri, Estados Unidos, 1 de agosto de 1899 - Panamá, 8 de diciembre de 1956) mejor conocido como Jimmie Angel fue un explorador y aviador de origen estadounidense, a quien se le atribuye la noticia de la existencia del Salto Ángel en Venezuela.

Entre sus logros se cuenta haberse estrellado en la cima del Auyantepui en 1937, además, la cascada más grande del mundo recibe su nombre en honor a él por ser quien la dio a conocer.

Alberto Vázquez Figueroa relató la vida de Jimmie Angel en su novela Ícaro.

Su Vida[editar]

Jimmie Angel nació el 1.º de agosto de 1899 en la región de Cedar Valley del centro occidente de Missouri. Su nombre completo era James Crawford Angel. Como su abuelo se llamaba James Edward Angel, para evitar confusión entre la familia, el utilizaba el nombre Crawford durante su infancia y adolescencia. El comenzó a utilizar el nombre Jimmie, con ese poco convencional deletreo, cuando era veinteañero.

Aunque era ciudadano estadounidense, el pasó buena parte de sus cincuenta y siete años fuera de los Estados Unidos. El vivió por el amor a volar y a la aventura.

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Glenn Davis y Margaret belle Marshall Angel, los padres de Jimmie Angel, con sus tres hermanos más jóvenes Henry Parker a la izquierda, William Edward “Eddie” al centro y el bebé Clifford Esby a la derecha – Jimmie está parado a la derecha y tenía unos ocho años de edad.

Acerca de Jimmie Angel existen muchas historias o leyendas que han sido reportadas por diversos escritores y periodistas en libros y artículos de prensa. Que Jimmie aprendió por si mismo a volar a los catorce años o antes, es parte de la leyenda. Las historias sobre que él fue un as del vuelo del Royal British Flying Corps en la Primera Guerra Mundial, que creo una fuerza aérea para un jefe militar en el desierto del Gobi, o que trabajó como cazatalentos para Lawrence de Arabia no han podido ser verificados. Lo que si es cierto es que Jimmie Angel fue una aventajado piloto y amaba a Centro y Sur América, y muy especialmente a Venezuela.

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Jimmie Angel con su hermano menor Clyde Marshall Angel el día del funeral de su hermana Goldie en Hominy, Oklahoma, Mayo de 1921.

Al terminar la Primera Guerra Mundial, se convirtió en piloto civil en los Estados Unidos trabajando como piloto ambulante, piloto de pruebas, piloto de acrobacias para películas, e instructor de vuelo. El consideraba rutinaria, muy estructurada, la vida de los pilotos de líneas aéreas comerciales. “Sería como manejar un autobús” le respondió a su hijo menor Rolan cuando le preguntó cerca al final de sus días por que no había obtenido un trabajo como piloto de aerolínea.

La primera vez que voló al sur de la frontera de los Estados Unidos fue durante los 1920s cuando gracias a sus habilidades como piloto encontró empleo en remotas e inexploradas regiones de México, Centro y Sur América. Trabajando durante los 1930s y 1940s para compañías de búsqueda de recursos naturales – oro, diamantes y petróleo – y con expediciones científicas y gubernamentales, Jimmie Angel encontró la libertad y el entusiasmo que deseaba fervientemente.

Parte de su trabajo, especialmente en Venezuela, tuvo un impacto duradero. Sus exploraciones en la Gran Sabana en el Sureste de Venezuela entre 1933 y hasta 1942 ayudaron a estimular el interés internacional en la región y sirvió de preámbulo a la expedición científica organizada por William H. Phelps y el Museo Americano de Historia Natural en 1937-1938. La Gran Sabana fue explorada, acotada, y abierta a la evaluación científica sistemática, en parte, gracias al trabajo de Angel para el Ministerio de Fomento y la comisión de límites en 1939.

Como consecuencia del interés internacional y la exploración científica de la región, el enorme Parque Nacional Canaima ha sido preservado y salvado del menosprecio que ha destruido muchos otros bosques y sabanas en Sur América.

De acuerdo a la leyenda, el primer viaje de Angel a Venezuela se realizó en los tempranos 1920s junto a un geólogo estadounidense apellidado McCracken. Ambos supuestamente se conocieron en un bar en Panamá y acordaron que McCracken le pagaría 5.000 dólares para volar hasta un lugar en el sureste de Venezuela. Ellos aterrizaron en un tepuy misterioso de la Gran sabana y removieron varios kilogramos de oro de un río sobre la montaña. McCracken moriría luego en Estados Unidos y Angel pasaría el resto de su vida buscando por ese perdido río de oro.

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Jimmie Angel, al centro con chaqueta oscura, junto a sus padres y cuatro hermanos reconstruyendo un aeroplano Fokker D VII, en su hogar en Compton, California, en 1927.

Ni documentos, ni informantes, han podido verificar la leyenda del Río de Oro. Esa historia contada por Jimmie Angel no puede ser verificada. Ciertamente Angel la contaba frecuentemente. Muchos de sus amigos y familiares creían dicha historia. Es difícil saber si sucedió o no realmente. No sabemos si dicha historia era tan solo una manera de atraer inversionistas en su búsqueda de oro. Lo cierto es que esa búsqueda fue una cruzada que duró el resto de su vida.

Jimmie Angel estaba obsesionado con el Auyántepui, un tepuy en forma de corazón con unos 700 kilómetros cuadrados que no aparecía en los mapas oficiales de la región antes de sus exploraciones. El creía que esa era el lugar en cual se encontraba el Río de Oro.

Es difícil saber cuando una peculiaridad geológica es descubierta. Quizás nunca son descubiertas. Quizás su existencia gana reconocimiento al estar disponible ante una audiencia mayor y más diversa.

El Salto Angel pudo haber sido conocido por los indígenas Pemón que han vivido en el Valle de Kamarata en la región del Auyántepui por miles de años. O, debido a su localización en el interior del Canon del Diablo y la aversión de los Pemón a acercarse al Auyántepui, el Salto pudo no haber sido descubierto por ellos antes de ser descubierto desde el aire.

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Miembros de la expedición a la Gran Sabana del Ministerio de Fomento en 1939. Jimmie Angel está sentado a la izquierda, su esposa Marie Angel esta al lado, Carlos A. Freeman está a la izquierda, parado y en frente del Aeroplano Hamilton de Angel.

Quizás fue reportado en los diarios de previos exploradores. Pero hay numerosos saltos estacionales que caen desde el Auyántepui, de manera que es difícil saber a ciencia cierta si su existencia fue reportada antes que Angel anunciara a todos que había descubierto el salto de agua más alto del mundo. Su existencia fue reconocida por el mundo y fue descubierta ante todos gracias a las exploraciones de Angel.

Muerte[editar]

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Placa conmemorativa sobre Jimmie Angel en el Parque Nacional Canaima

Jimmie Angel sufrió una herida en la cabeza mientras aterrizaba su aeroplano el 17 de abril de 1956 en David, Panamá. Poco tiempo después del aterrizaje, sufrió un ataque al corazón. Tuvo varios problemas de salud durante los siguientes ocho meses, y fue internado en el Hospital Gorgas de la zona del canal de Panamá, para tratarle una neumonía. Finalmente moriría el 8 de diciembre de 1956 por una hemorragia cerebral. Sus restos cremados fueron inicialmente enterrados el 15 de diciembre de 1957 en el monumento a la aviación "Portal of the Folded Wings", en Burbank, California. En cumplimiento de su último deseo, sus cenizas fueron retiradas del Portal y esparcidas sobre el salto Angel el 2 de julio de 1960 por su esposa Marie Angel, sus hijos Jimmy y Rolan, y sus amigos Gustavo Heny y Patricia Grant.

El Descubrimiento del Salto Ángel[editar]

Quizás las plantas, animales o peculiaridades geológicas no son nunca descubiertos. Muy por el contrario, el saber de su existencia gana el reconocimiento de una audiencia más grande y diversa. La existencia de la catarata conocida en el mundo como Salto Angel puede o no haber sido conocida por los indígenas Pemón Kamarakotos que vivían en el valle de Kamarata cercano al Auyántepui. No es conocido que ellos hayan explorado el Auyántepui debido a que creían que espíritus malignos habitaban allí y la catarata está en un lugar remoto y lejano de la comunidad más cercana. El nombre tradicional del salto que usan los Pemón de la región de Kamarata es Churún-Vená.

Grandes caídas de agua fueron reportadas en los diarios de algunos exploradores no-indígenas, pero investigaciones serias recientes han puesto en evidencia las sugerencias de que la catarata fue vista por vez primera por Sir Walter Raleigh, Ernesto Sánchez La Cruz y el Capitán Félix Cardona Puig. Fue Jimmie Angel el primer “foráneo” en ver la catarata y localizarla en los mapas y darla a conocer al mundo.

Una cosa es completamente cierta acerca del “descubrimiento” del Salto Angel; su existencia se hizo conocida ante el mundo gracias a las exploraciones de Jimmie Angel.

1933: Jimmie Angel vio al salto Angel por vez primera el 18 de noviembre de 1933 mientras volaba solo en misión para la Compañía Minera Santa Ana de Tulsa, Oklahoma. Su copiloto y mecánico José Cardona, de México, y el oficial minero D.H. Curry estaban con Angel en esa expedición de la Gran Sabana en el sureste de Venezuela. Pero ellos no vieron al Salto ni creyeron la historia acerca de la “cascada de una milla de altura.” Gracias a las incesantes lluvias cardona y Curry estaban desanimados y abandonaron el área un poco después que Angel vio al salto.

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El venezolano Carlos A. Freeman tomó esta fotografía del Salto Angel desde el aeroplano de Jimmie Angel el 1.º de mayo de 1939. Esta y otra foto similar del Salto Angel son las primeras fotos publicadas del Salto Angel y aparecieron en el artículo “Exploración de la Gran Sabana,” Revista de Fomento, No. 19, Diciembre 1939.

1934-1935: Jimmie Angel conoció a Durand A. Hall y L.R. Dennison en la ciudad de Nueva York en las oficinas de la compañía minera Case Pomeroy en 1934. Él estuvo de acuerdo en ser su piloto y ser el guía para la Case Pomeroy en una expedición exploratoria de la Gran Sabana de Venezuela.

El 24 de marzo de 1935 Angel voló con Hall y Dennison dentro del Cañón del Río Churún, en el Auyántepui, para ver el Salto Angel. Angel le había estado diciendo a la gente por mucho tiempo acerca de su “cascada de una milla de altura.” Pero su historia nadie la creía porque los mapas oficiales de la región ni siquiera mostraban un tepuy tan alto como el Auyántepui. Luego, ese mismo año, volando con Angel, el geólogo Francis "Shorty" Martin tomó fotografías de la cascada y verificó la historia de Angel.

El libro “La montaña del diablo” de L.R. Dennison se publicó en 1942 y cuenta sus meses de aventuras con Jimmie Angel en 1935.

“Ahora les mostraré my cascada” gritó Jimmie con regocijo, al entrar en un valle amplio. El no tuvo que senalarala, ya que la casida de agua estaba suficientemente visible a la distancia. ¿Qué tal está para ser una cascada? Preguntó Jimmie. Yo no podía contestar aunque lo hubiera intentado. Mis ojos deben haber saltado fuera de mi cara. Yo solo podía ver lleno de asombro. Parecía como que una inmensa cuerda colgara sobre la pared del cañón y caía unos 3.000 pies, posiblemente más, sin interrumpirse hasta que se esparcía como una ondulante nube de fina y esponjosa neblina. Jimmie entonces voló más cerca de esta maravilla del mundo; tan cerca que temí que las alas de la avioneta fuera salpicada con el agua. Entonces voló en círculos y sumergió la punta del ala tres veces como si estuviera saludando algo que solo le pertenecía a él.”

L.R. Dennison, La montaña del diablo, 1942

1937: Jimmie Angel y el salto Angel fueron mejor conocidos ante el mundo como resultado de su aterrizaje con El Río Caroní sobre el Auyántepui en busca del perdido “río de oro”. Los compañeros de aterrizaje de Jimmie y Marie fueron los venezolanos Gustavo “Cabuya” Heny y el jardinero y companero de aventuras de Heny, Miguel Angel Delgado.

Al principio, el aterrizaje de Angel parecía ser perfecto, pero las ruedas se hundieron en el suelo pantanoso y llevaron al aeroplano a una parada brusca con la rotura de la manguera de combustible y el frente de la avioneta metido en el barro. Dos días después, cuando estuvo claro que no había oro y que El Río Caroní estaba hundido y sin esperanzas en el lugar, los miembros de la expedición comenzaron su larga caminata para salir de la montaña. Como habían planificado en caso de tener problemas de aterrizaje, Heny, con el apoyo de Delgado, guió a los Angel fuera del Auyántepui hasta su campamento en el Valle de Kamarata en la base del Auyántepui.

Esta aventura capturó la imaginación de la gente de Venezuela al ser considerado el Auyántepui en términos no científicos. Jimmie Angel había llevado a su esposa con él y sobrevivió un viaje extraordinario; era algo emotivo y romántico.

1937-1938: William H. Phelps, un millonario empresario estadounidense, nacionalizado venezolano, y ornitólogo que vivía en Caracas, había estado escuchando por meses sobre las historias del “Mundo Perdido” del Auyántepui y la alta cascada que había descubierto Jimmie Angel. Le escribió a su amigo y colega ornitólogo Frank Chapman, Curador del Departamento de Ornitología del Museo Americano de Historia Natural y ofreció su patrocinio a una expedición al Auyántepui en la cual participaría el y su hijo William “Billy” H. Phelps, Jr. Quien también era ornitólogo.

El Museo Americano de Historia Natural había explorado los tepuyes Roraima y Duida una década atrás y habían descubierto plantas y aves desconocidas. Localizado al noroeste del Roraima y estando el Duida al suroeste, con cientos de kilómetros, Chapman pensaba que el Auyántepui sería el eslabón perdido de las exploraciones a los tepuyes por parte del Museo. Entusiasmado, le respondió a Phelps: “este es el tipo de carta con las cuales los sueños geográficos y zoológicos se hacen realidad.”

Chapman seleccionó al joven ornitólogo de veintiséis años E. Thomas Gilliard y llamo a George H. H. Tate, quien había liderado las expediciones al Roraima y el Duida y ahora era el curador asistente de mamíferos suramericanos, para aceptar el liderazgo de la expedición.

1938-1939: La expedición a La Gran Sabana fue comisionada por el presidente venezolano José Eleazar López Contreras el 17 de diciembre de 1938 para investigar la presencia y abundancia de minerales; para estudiar las condiciones del suelo para agricultura y para cría de ganado; para estudiar las condiciones geográficas y topográficas para propósitos industriales; para estudiar el clima y las condiciones sanitarias para propósitos de migración y colonización; y para estudiar posibles rutas de penetración.

En diciembre de 1939, el gobierno de Venezuela publicó los hallazgos de la expedición en un largo reporte titulado Exploración de la Gran sabana el cual incluye esta introducción:

“Entre los exploradores de Kamarata merece especial mención el aviador norteamericano James C. Angel, quien desde el año de 1933 a 1937 condujo tres expediciones por avión a esta zona. Uno de los objetivos principales de angel era la exploración del plano superior de la meseta del Auyán-tepui, donde se proponía localizar un campo de aterrizaje, y para 1936 organizó la primera ascensión a la cumbre de esta meseta con la colaboración del capitán Cardona y de Gustavo Heny. A principios de 1937 Cardona y Heny lograron subir el Auyán-tepui, y poco tiempo después Angel aterrizó en el tope de la meseta sobre un terreno pantanoso donde el aeroplano se hundió de tal manera que fue necesario abandonarlo.

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Esta es una sección del mapa presentado por la comisión exploradora de la Gran Sabana designada por el Presidente Eleazar López Contreras. El mapa menciona el nombre Salto Angel por vez primera y apareció en diciembre de 1939. Como este mapa era parte de un reporte oficial, el nombre Salto Angel fue adoptado oficialmente por el Gobierno Venezolano. (Esta sección del mapa fue facilitada por enaturalista y explorador venezolano Charles Brewer Carías). La fotografía del Salto Angel tomada por Freeman se muestra más arriba.

Las expediciones de Cardona y de Angel contribuyeron a despertar gran interés por la región de Kamarata y el Auyán-tepui, de tal manera que a fines de 1937 el señor william H. Phelps organizó y costeó una expedición científica con la cooperación del Museo Americano de Historia Natural. Dicha expedición, a cargo del doctor G.H.H. Tate, permaneció en la región por espacio de tres meses, durante los cuales ascendió el Auyán-tepui tomando datos sobre la flora y la fauna para su correlación con estudios similares hechos en el Roraima y en el Duida.”

1940-1941: Al regresar a Nueva York, E. Thomas Gilliard escribió su artículo “Campeón Indiscutible” el cual apareció en el ejemplar de diciembre de 1940 en la revista Historia Natural, la Revista del Museo Americano de Historia Natural. Allí, Gilliard proclamó, “El hecho que este mundo perdido realmente existiera, con o sin Salto, era suficiente para poner al mundo de la Zoología de puntillas. Científicos de todas las ramas quienes se habían enterado de la extraña flora y fauna de los otros dos mundos perdidos (Roraima y Duida) se juntaron para aclamar los descubrimientos del Sr. James Angel.” En julio de 1941, Gilliard publicó un artículo sobre el salto Angel y Jimmie Angel titulado “La octava maravilla del mundo” en el Saturday Evening Post.

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Jimmie Angel revisando una copia del Saturday Evening Post del 26de julio de 1941 en la cual aparece un artículo acerca de él y el SaltoAngel escrito por E. Thomas Gilliard del Museo Americano de HistoriaNatural.

1949: La fotoperiodista y corresponsal de la segunda guerra mundial Ruth Robertson lideró la primera expedición exitosa hasta la base del Salto Angel en 1949. Con 979 metros se verificó que era la caída de agua más alta del mundo. Cuatro expediciones anteriores habían tratado de llegar al salto pero habían fallado. Sus fotografías y el artículo “Viaje por la selva hasta la catarata más alta del mundo” se publicaron en la revista National Geographic, en noviembre de 1949. Su libro, Churun Meru – El más alto Angel se publicó en 1975. Hay varios nombres para la enorme cascada, además de varias versiones acerca de cómo se hizo conocer al mundo como Salto Angel.

Perspectiva Pemón[editar]

La Venezolana Isabel Barton, cineasta que ha estado trabajando con los ancianos Pemón del valle de Kamarata, nos comenta:

“Los ancianos dicen que el nombre que ellos le dan al Salto Angel es Churún-Vená. Vená significa Salto de Agua. El agua, luego de ser colectada en la base del salto y que luego sale como rápidos sobre las rocas es llamado Churún-Merú. Merú significa rápidos o cascada propiamente, en otras palabras, agua que fluye sobre las rocas. La palabra Churún en el nombre viene del hecho que es el Salto de Agua más alta que cae dentro del Cañón del Churún el cual es un lugar importante en su cultura. La palabra Churún es un sonido en su lengua que no tiene ningún significado en particular.”

Perspectiva Venezolana[editar]

“Salto Angel” fue el nombre oficial adoptado por el gobierno venezolano en 1939.

“El Presidente de Venezuela, Eleazar López Contreras, emitió un Decreto el 17 de diciembre de 1938, para explorar la Gran Sabana.1 Esto resultó en que varios investigadores fueron comisionados para explorar la región y produjeron diversos trabajos incluyendo uno titulado “Exploración de la Gran Sabana.”11 En este trabajo, publicado en diciembre de 1939, se incluye un mapa detallado el cual acompañaba al reporte de la comisión. Como este reporte se originó de un decreto presidencial y la Revista de Fomento era un Boletín oficial/gubernamental, el mapa (Fig. 1) se considera documento oficial, de manera que el nombre “Salto Angel” fue oficialmente aceptado por el gobierno venezolano en esa fecha. En 1953, el reporte y sus mapas fueron reproducidos por la Revista del Ministerio de Hidrocarburos y Minas111 y una fotografía del Salto Angel tomada por Carlos A. Freeman desde el aeroplano de Jimmie Angel el 1.º de mayo de 1939, tiene el siguiente texto: “Salto Angel, bautizado así en honor de su descubridor, James Angel.”

Perspectiva Estadounidense[editar]

“El nombre Angel Falls (Salto Angel) fue aceptado en los Estados Unidos gracias a la expedición Phelps-Venezuela liderada por el Dr. George H.H. Tate del Museo Americano de Historia Natural. E. Thomas Gilliard, ornitólogo del Museo y miembro de dicha expedición publicó artículos acerca de la misma y sobre Jimmie Angel y el Salto logrando que el nombre Salto Angel fuera conocido por el público.”

La Avioneta de Jimmie Angel y su gran experiencia[editar]

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Algunos Pemón Kamaracoto aparecen con el piloto Jimmie Angel, quien está parado al lado de El Río Caroní, durante la mañana del vuelo al Auyántepui del 9 de octubre de 1937. El Capitán Cardona está en el centro y Miguel Delgado está en el extremo izquierdo.

Jimmie y Marie Angel hicieron varios viajes entre Venezuela y los Estados Unidos durante los años 1935 y 1937. Durante este período el adquirió su amado aeroplano Flamingo, registrado con el número NC-9487. Llamó al aeroplano El Río Caroní por el río que siempre utilizaba como su principal guía visual de navegación. El río Caroní fluye de sur a norte a través de la Gran Sabana para unirse al Orinoco en Ciudad Guayana, al este de Ciudad Bolívar.

El venezolano Gustavo “Cabuya” Heny conoció a Jimmie y Marie Angel en Ciudad Bolívar en 1937. Debido a su altura y delgadez, Heny era conocido como “Cabuya”. Heny era un explorador y estaba adaptado a la vida de la selva. De acuerdo a su sobrina Carmen Dearden, el estaba intrigado más por la reputación de Angel como aviador-explorador y sus aventuras y expediciones, que por su búsqueda de oro. Jimmie Angel inmediatamente le tomó aprecio y le dio su confianza a Heny. Esta confianza fue mutua y Heny aceptó la invitación de Jimmie para asociarse en una expedición hasta el Auyántepui. Heny accedió a ser el líder de dicha expedición en caso que tuvieran que abandonar El Río Caroní sobre el Auyántepui.

Nativo de Malgrat de Mar, cercano a Barcelona, España, y antiguo oficial en la Marina Mercante Española, el Capitán Féliz Cardona Puig había explorado la Gran Sabana en busca de plantas, entre otras cosas. Angel consideraba a Cardona como un excelente operador de radio. Esta era una habilidad necesaria para mantener comunicaciones entre el campamento base del grupo y su lugar de aterrizaje sobre el Auyántepui. Cardona estaba interesado en los planes de Angel de encontrar el perdido río de oro y aceptó su invitación para integrase a la expedición.

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Gustavo Heny (izquierda) con el Capitán Félix Cardona Puig quien está empacando durante los preparativos para ir en busca de un lugar de aterrizaje en el Auyántepui.

Antes de aterrizar sobre el Auyántepui, Heny y Cardona intentaron llegar a pie hasta el lugar propuesto para aterrizar. Su búsqueda de una ruta a pie fue parcialmente exitosa. Cardona se cansó de la exploración y decidió regresar al campamento luego de varios días. Heny continuó buscando la ruta desde el Campo Angel en Guayaraca al sur del Auyántepui y hasta la cima de la montana a través de la misma, con la ayuda de Miguel Angel Delgado. Desafortunadamente, tuvieron que regresarse por no poder pasar la segunda muralla interior que les impidió llegar hasta el lugar donde planificaba aterrizar Angel.

Durante los quince días de reconocimiento sobre el Auyántepui, Angel lanzó suministros atados a paracaídas hechos por Carmen, la hermana de Heny, desde El Río Caroní.

El grupo que aterrizaría en el Auyántepui, que incluía a Jimmie y Marie Angel, Gustavo Heny y Miguel Angel Delgado, estaba preparada para cualquier problema posible. Sus suministros incluían una tienda de campaña, ochenta metros de cuerda y suficiente comida para quince días. Delgado, jardinero de Heny y su compañero de expediciones, era admirado por su destreza con cuerdas y machetes – habilidades valiosas para esta aventura.

En busca del perdido río de oro, Jimmie Angel había visto desde el aire el lugar de aterrizaje en el Auyántepui antes del intento de aterrizaje del 9 de octubre de 1937. Al principio, el aterrizaje parecía perfecto, pero las ruedas de El Río Caroní se hundieron en el terreno llevando al aeroplano a pararse abruptamente y que se le rompiera la manguera de la gasolina y el frente de la nave se hundiera en el barro. No encontraron oro.

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Se ilustra el lugar donde quedó el aeroplano de Jimmie Angel, El Río Caroní, sobre el Auyántepui, así como la ruta que tomó el grupo para llegar luego hasta el Campamento de Angel en Guayaraca en los bajos declives del Auyántepui.

El Amanecer del 9 de octubre de 1937

“Aclaró el día 9 de octubre de 1937 y todo estaba dispuesto. El despegue se efectuó sin tropiezos, a las 11 y 20 a.m., llegando a los 15 minutos a la meseta, la cual sobrevolaron por escasos minutos antes de proceder al aterrizaje, No podía ocultarse la emoción que embargaba a los osados presentes ante la gran incógnita de posarse sin dificultades en el Auyantepuy. Tan dispuesto iba Jimmy a efectuarlo, que una vez alineado el avión con la supuesta pista y de que el terreno lucía propicio, cortó motor, magnetos, y todos los switchs fueron pasados a off; la suerte estaba echada... El “Flamingo” dócilmente comenzó a rozar la superficie con sus tres ruedas -en posición perfecta de un aterrizaje de tres puntos- y dejando una huella con sus cauchos entre los mogoticos de hierba, pero cada vez más profundas a medida que decrecía la velocidad y las alas perdían su sustentación. Todos guardaban un elocuente silencio hasta que se oyó una voz. Era la de Gustavo Heny, quien desde el fondo de la cabina gritaba: Pull-out Jimmy... pull-out...

Coincidió la alerta con un pequeño salto del avión antes de caer en un terreno más blando aún, y esto trabó su tren delantero y con la inercia levantó la cola hundiéndose el morro hasta el eje del motor y quedando en esa posición, como si dijera: Auyantepuy, ante ti me rindo...

Eran las 11 y 45 a.m.”

Cuando estuvo claro que El Río Caroní estaba hundido sin esperanza en el pantanoso lugar de aterrizaje, Angel escribió una nota el 11 de octubre de 1937 explicando su aterrizaje y salida del lugar y la dejó en el aeroplano.

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Cuando estuvo claro que El Río Caroní estaba hundido sin esperanza en el pantanoso lugar de aterrizaje, Angel escribió esta nota el 11 de octubre de 1937 y la dejó en el aeroplano.

Antes de comenzar la larga marcha hasta Kamarata, pedazos de tela se doblaron y colocaron para que dijera “All Ok” y se pegaron a las alas de El Río Caroní con una flecha indicando la dirección hacia la cual se dirigía el grupo. Angel y Heny esperaban que algunos pilotos fueran a asistirlos, pero la búsqueda del grupo se retrasó debido a la pérdida de contacto radial con Cardona en el Campamento de Angel en Guayaraca. Cuando el Dr. William H. Phelps, Sr., un amigo cercano de Gustavo Heny, envió aeroplanos en busca del grupo, los pilotos no los vieron porque las nubes cubrían a la montaña.

Heny, con la asistencia de Delgado, salvaron al grupo al guiarlos por once días desde el lado norte del Auyántepui, atravesarlo, bajar la segunda muralla y desde allí hasta el borde, por el cual descendieron por el camino trazado algunos días antes por Heny. Durante su regreso, el capitán Cardona permaneció en el Campamento de Angel; aunque no hubo contacto por radio con el grupo. Luego de su regreso hasta Kamarata, Heny regresó solo por la misma ruta para retirar sus objetos personales de El Río Caroní.

El Río Caroní fue declarado monumento nacional por el gobierno venezolano en 1964 (Gaceta Oficial de Venezuela, #27533, 3 de septiembre de 1964). Esta plateada aeronave permaneció en el Auyántepui por unos 30 años hasta que fue removida por la Fuerza Aérea Venezolana en 1970 y llevada hasta el Museo de la Aviación en Maracay, para ser restaurada. Un aeroplano parcialmente restaurado y que incluía muchos componentes del original El Río Caroní fue colocado en el aeropuerto de Ciudad Bolívar donde permanece hoy sobre el jardín al frente de su terminal.

El Flamingo El Río Caroní fue construido en 1929 por la Corporación Metal Aircraft, en el aeropuerto Lunken, en Cincinnati, Ohio. Se construyeron unos treinta aeroplanos de la serie Flamingo. El armazón soldado de piezas de acero está cubierto con una aleación de aluminio y es susceptible a la corrosión. El Río Caroní es un símbolo importante de la exploración en Venezuela y requiere una conservación apropiada para sobrevivir el siglo 21.

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Miguel Angel Delgado intenta excavar en el barro alrededor de las ruedas de El Río Caroní.

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