Jiguaní

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Jiguaní
Municipio de Cuba
Jiguaní
Jiguaní
Localización de Jiguaní en Cuba
Ubicación geográfica del municipio Jiguaní
Ubicación geográfica del municipio Jiguaní
Coordenadas: 20°22′23″N 76°25′20″O / 20.373055555556, -76.422222222222Coordenadas: 20°22′23″N 76°25′20″O / 20.373055555556, -76.422222222222
Idioma oficial Español
Entidad Municipio
 • País Bandera de Cuba Cuba
 • Provincia Granma
Fundación 25 de enero de 1701
Superficie  
 • Total 646,2 km²
Altitud  
 • Media 125 msnm
Distancias 103 km a Santiago de Cuba
777 km a La Habana
Población (2012)  
 • Total 61 015 hab.
 • Densidad 94.4 hab/km²
Gentilicio Jiguanicero, a
Huso horario UTC-5
 • en verano UTC-4
Código ZIP 87300
Código de área +53-23-36 y 37
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JiguaníConstituye uno de los treces municipios de la provincia Granma,Cuba desde la última División Político-Administrativo|división Político-Administrativa realizada en el año 1976. Se fundó el 25 de enero de 1701 con el nombre de San Pablo de Jiguaní, lo que según historiadores de la región quiere decir Arena de Oro; aunque existen versiones orales que aseguran que su traducción es "Río de Oro"

Reseña histórica[editar]

En el lugar se fundó el 25 de enero de 1701 la villa San Pablo de Jiguaní, como una más de las fundadas por lo españoles en Cuba. Como característica del entorno se localizaba un asentamiento de aborígenes nativos de la Isla, que por los hallazgos arqueológicos se corresponden a comunidades subtainas y tainas de cuya lengua proviene el nombre de dicho lugar: Jiguaní, según historiadores de la región quire decir "Arena de Oro"; aunque existen versiones orales que aseguran que su traducción es "Río de Oro". Para la defensa del pueblo los colonialistas construyeron una pequeña fortaleza(Fuerte) en una destacada elevación en las cercanía del poblado, posición estratégica que dominaba los terrenos bajos con eficacia. Se han encontrado instrumentos primitivos como prueba de la existencia de las comunidades aborígenes en La Rinconada, El Faldón, La loma del Fuerte, Calabazar, Jiguaní Abajo, La Pelúa, Dos Ríos, El Huerto, Las Cabezas y La Yaya; morteros, burenes, hachas petaloides y pedazos de vasija de cerámicas en perfecto estado de conservación son ejemplos de los descubrimientos. Las primeras referencias conocidas a Jiguaní omiten cualquier dato histórico concreto sobre su fundación e institucionalización como pueblo de indios. El obispo Morell de Santa Cruz, en su Visita Eclesiástica, si bien proporciona una valiosa información demográfica y estadística sobre el pueblo, afirma que este “hera uno de los que havia en tiempo de los Yndios” (1) por lo que demuestra no estar al tanto de su formación como núcleo poblacional. Asimismo omiten cualquier referencia Nicolás Joseph de Ribera e Ignacio de Urrutia y Montoya. Es en el texto redactado por Manuel de Jesús Estrada sobre Bayamo y su jurisdicción, aparecido primeramente en las Memorias de la Sociedad Económica de Amigos del País y reproducido, décadas después, en el tomo II de Los tres primeros historiadores de la Isla de Cuba donde aparecen las primeras noticias sobre el origen y evolución del pueblo. En ese trabajo se afirma: “Con referencia a Jiguaní diré que aunque sus terrenos no son de la parte N. concedidos á los indios, una parte de los que disfrutaban, levantaron sus parajes allí con motivo de haber logrado el Presbítero D. Nicolás Jerez, que el indio Miguel Rodríguez, dueño y señor del corral de cerdos nombrado Jiguaní arriba, ya anciano y sin sucesión, cediese aquella hacienda para que en ella se recogiesen los indios que quisiesen poblarla, edificando iglesia con título de Parroquia en 1701, cuyo primer Párroco fue el enunciado Presbítero Jerez, y á pocos años se erigió en pueblo de indios, sujetos á los Alcaldes ordinarios de esta villa (Bayamo), y defendidos por el protector que tenían los de aquí(….) ” (2). En su trabajo inédito [Historia de Jiguaní] (3) el historiador local Sergio Frómeta Popa (1957) transcribió el fragmento precedente y otros dos párrafos consecutivos, citando erróneamente al patricio bayamés José María Izaguirre como autor del mismo (4). Por otra parte Frómeta Popa afirma que la fundación de la parroquia “debió tener lugar, allá por los finales del año 1701 o a principios del año siguiente, por cuanto que la primera partida bautismal, asentada en los libros de dicha Iglesia, correspondió a la fecha del domingo 30 de Abril de l702 siendo la misma autorizada por el Cura beneficiado por Su Magestad, Presbítero Don Nicolás Jerez y Mejías. Más tarde, logra Jiguaní, efectivo amparo (…) por una Real Provisión de 19 de abril de 1737, promulgada por el Virrey de España [sic] (5). En su célebre Diccionario geográfico, estadístico, histórico de la Isla de Cuba (1863), Jacobo de la Pezuela recogió otra versión sobre la fundación del pueblo, con puntos de contacto con lo afirmado por Manuel de J. Estrada, pero bastante distorsionada. Allí se afirma: “Sin duda la amenidad de su paisage y sus ventajas topográficas determinaron á los dos hermanos indígenas Miguel y Domingo Rodríguez y otros compatricios suyos que residían en Bayamo á trasladar sus viviendas en 1701 á los antiguos hatos llamados entonces Giguaní-Arriba y Giguaní-Abajo que les pertenecían á los dos. Pero el principal grupo de hogares se formó sobre el actual suelo del pueblo, cuyo vecindario en 1737 se consideró ya suficiente para fundar en él un pequeño templo con carácter de parroquia y formar un municipio de individuos de raza indígena que se compuso de 2 alcaldes y 6 regidores, siendo el médico peninsular don Manuel Estrada, el que promovió la creación de ambas funciones. Pasó por entonces esta localidad á la J, de Santiago de Cuba; y corrió tranquilamente su existencia sin ningún hecho digno de mencionarse hasta que por Real decreto de 26 de noviembre de 1818, fue este pequeño pueblo erigido en cabecera de una tenencia de gobierno que se formó entonces, con el mismo territorio poco más o menos que comprende hoy la actual” (6). Resulta altamente “sospechoso” que en la versión de Pezuela el establecimiento de la parroquia y del Ayuntamiento se deban a la iniciativa de un médico peninsular llamado Manuel Estrada, es decir con el mismo nombre del autor del texto anterior. Aunque no consideramos imposible la existencia en la región oriental de la Isla hacia 1737 de un médico llamado Manuel Estrada, creemos mucho más probable que Pezuela haya confundido o interpretado mal sus datos, debido a la enormidad de la tarea que se propuso, transformando la identidad de Manuel J. Estrada, de cronista a protagonista del hecho narrado. Por otra parte, mientras Estrada refiere la creación de la parroquia en 1701 y “a pocos años” el surgimiento del pueblo, Pezuela refiere que en ese año trasladaron sus viviendas al lugar “Miguel y Domingo Rodríguez y otros compatricios suyos” y que no fue hasta 1737 que se constituyeron la parroquia y el “municipio” (lo que en este caso debe entenderse como Ayuntamiento o Cabildo). Notemos que aquí aparece por primera vez el año 1737 como momento relevante en el proceso fundacional del pueblo. El historiador local Pablo M. Galardy, en el texto titulado Plasmación del Escudo municipal, escrito en 1941 para presentar el diseño del Escudo de Jiguaní, tomó el año 1701 como punto de partida de la historia del municipio, mas no como fecha de la fundación del pueblo sino de los hatos “que fueron el origen de la población” (7). Pero 4 años después en su libro Jiguaní Inmortal (8) se refirió a la fundación, sin más, e insertó un poema titulado 1701, que expresa:

                                   Estas cifras del mudo calendario
                                   revelan el firmísimo ideario
                                   alentado por noble corazón
                                   y proclaman en forma soberana
                                   la alborada feliz de una mañana
                                  que nos trajo por fin la FUNDACIÓN (9).

Debemos destacar que Galardy fue el primero que reflejó la personalidad de Miguel Rodríguez, el fundador, como hombre enérgico y batallador, defensor de la raza indígena, muy alejada de la imagen del “anciano” mencionado por Pezuela. Galardy describió el proceso fundacional de forma un tanto poética, pero bastante más cercana a la realidad histórica que los textos de Estrada y Pezuela: Un recio carácter, Miguel Rodríguez, fue el predestinado que en 1701 dio principio a esta Villa, haciéndola nacer, a su conjuro, más o menos en el mismo sitio que hoy ocupa. Ante que comunidad levantada fue nuestro pueblo- en 1696- imagen luminosa en la mente de aquel hombre “extraordinario y quimerista”, a cuya actuación, perseverancia y arrestos debemos nuestro origen como colectividad (10). Habiéndose hecho más que impía la suerte de sus protegidos allá por la comarca de Bayamo, toma la decisión de salir en busca del oasis que concibe en sus sueños (…) Atravesado el Cautillo, el guía se orienta hacia esos confines nuestros y se propone como meta de su jornada el próximo río que encuentre a su paso y que por raros designios habría de ser el por entonces caudaloso Jiguaní, al amparo de cuyas márgenes tuvo la intuición de haber hallado “la tierra prometida”, el sitio ideal para hacer realidad lo que más ambicionaba (11). Cuando ya Miguel Rodríguez, siempre audaz y quimerista, ha obtenido protección de las autoridades y conseguido que se respete y reconozca el derecho de la incipiente comunidad a subsistir, crecer y desenvolverse pacíficamente, su propia gestión ante el Gobernador de la Provincia y el Arzobispo radicado en Santiago de Cuba le trae en su auxilio-1700- a Don Andrés Jerez, aquel virtuoso sacerdote (…) Se funda de inmediato la Parroquia donde habría de fungir Jerez como párroco y maestro (12). Es de destacar que Galardy, que constituye la fuente bibliográfica principal de la tradición historiográfica local, no menciona la fecha del 25 de enero de 1701, Día de San Pablo Apóstol, como fecha de la fundación de la Parroquia o el Pueblo. A pesar de eso, un texto reciente lo cita como fuente de dicho dato (13). En realidad la fecha ha sido fijada por la tradición local: por simple deducción se ha llegado a la conclusión, de que, por ser San Pablo el santo patrón de la parroquia, ésta (y el Pueblo) se fundaron ese día. No existe ninguna prueba documental de ese hecho. En su trabajo Los Orígenes de Jiguaní, presentado ante el XII Congreso Nacional de Historia (celebrado en Jiguaní en agosto de 1956), y publicado posteriormente en varias ocasiones (14), la doctora Hortensia Pichardo realizó un trabajo científico, basado en fuentes primarias, sobre el tema en cuestión. Basándose en el trabajo con documentos del Archivo de Indias y del Archivo Nacional de Cuba, logró aclarar varias cuestiones fundamentales. Demostró, con pruebas documentales, que la Parroquia de San Pablo de Jiguaní fue creada el 15 de abril de 1700 por el obispo Diego Evelino de Compostela, y que su primer párroco se llamó Andrés Xerez Mejías (no Nicolás, como se había afirmado). El trabajo sigue de cerca el proceso de constitución de la comunidad y corrobora mediante documentos el papel desempeñado por Miguel Rodríguez en el proceso fundacional. El principal tema que analiza es el de la larga lucha sostenida por los jiguaniceros contra la oligarquía bayamesa que se opuso a la constitución del Pueblo, por cuanto esto representaba la pérdida de una buena parte de sus dominios. El texto de Pichardo no da una fecha concreta de fundación del pueblo, que la tradición local ha fijado el día 25 de enero de 1701. Por otra parte fundación de la parroquia y surgimiento del pueblo no son sinónimos. Como es conocido durante los siglos XVII y XVIII en Cuba se establecieron numerosos Curatos de Monte, según la terminología usada por el obispo Morell, que no estuvieron acompañados por la formación de núcleos de población reunida, sino que buscaban prestar servicio a una población dispersa en un área más o menos extensa alrededor de la parroquia. La creación del Curato de San Pablo de Jiguaní en sus comienzos debió revestir este carácter rural o “de monte”. Existe un documento en el Archivo General de Indias en que el párroco Andrés Xerez afirma “que al tiempo, y cuando entró en posesión de su beneficio halló en el paso del río Jiguaní llamado Paso Real por ser tránsito a la ciudad de Cuba una sola casa del Teniente Miguel Rodríguez en la cual se había desmontado en compañía de otro sacerdote y en ella vivió y se mantuvo hasta que a costa suya y de muchas calamidades que había pasado fabricó su Iglesia (…) porque en dho paso y río no había otra ninguna casa o estancia (…) Que en cuanto a la formalidad del pueblo (…) su fundamento fue de una sola casa, y las que a la sazón tenía habían sido a costa de muchos desvelos y trabajo del testigo (…) porque no tan solo no había moradores en el pueblo por estar desunidos y divididos en diferentes partes, habiéndoles costado el recogerlos como su Cura (…) eran tan indómitos y de tan mala naturaleza que no los podía atraer” (15). No fue hasta 1710 que la iglesia se trasladó hacia su ubicación definitiva, aguas abajo del sitio original (16). En tanto, las gestiones de Miguel Rodríguez ante las autoridades coloniales para obtener el reconocimiento de la comunidad naciente como Pueblo de Indios, con los privilegios que ello representaba, fueron las que crearon las condiciones para el surgimiento real del poblado, al decretarse el traslado de la población aborigen de Bayamo hacia el nuevo sitio. Podemos entonces afirmar que el Pueblo de Jiguaní no se fundó el 25 de enero de 1701, a menos que se considere como acto fundacional el establecimiento de la parroquia que pudo haber ocurrido ese día.

2 - El establecimiento del Cabildo o Ayuntamiento y la concesión del título de Villa En ningún texto del siglo XVIII y las primeras tres décadas del siglo XIX aparece Jiguaní con título de Villa. En las Leyes de Indias, que regulaban la existencia de los Pueblos de Indios (17), no aparece referencia alguna a Villas de Indios. En los Censos de 1827 y 1841 la Jurisdicción de Jiguaní aparece con un solo Pueblo y ninguna Ciudad o Villa (18). En su artículo Pezuela no hace ninguna referencia al título de Villa de la población, esta aparece en todo momento como Pueblo. La única excepción es en la tabla de “fincas urbanas” de la Jurisdicción, donde aparece la “Villa de Jiguaní” junto al “Pueblo de Baire” y al “Partido de Santa Rita” (19). En la Guía geográfica y administrativa de Pedro J. Imbernó, publicada en 1891 sí aparece mencionada la Villa de San Pablo de Jiguaní. Asimismo aparece 1740 como el año de constitución del Ayuntamiento (20). Este último dato es repetido en Datos acerca de la fundación de los pueblos, villas y ciudades y ayuntamientos de la isla de Cuba, publicado por la imprenta Rambla y Bouza en 1901 (21) y en el Historial de Cuba, de Ricardo Rousset (22). Este plantea que “El año de 1701 los indios procedentes de Bayamo, que vagaban errantes por los campos, fueron recogidos en los terrenos del Corral…de Jiguaní Arriba, donados por el indio Manuel Rodríguez…el cual por los consejos del presbítero don Nicolás Jerez, aprovechando su ancianidad y no tener herederos, lo indujo a levantar un poblado, y al intento edificó una Iglesia con el título de parroquia y bajo la advocación de San Pablo Apóstol, el referido año.(…) Fue tanto su crecimiento que en el año 1740 se constituyó su Ayuntamiento y por R. C. del año de 1751 se creó la Tenencia de Gobierno, obteniendo por R. O de 23 de junio de 1837 el dictado de fiel Villa de Jiguaní” (23). El primer párrafo es evidentemente una paráfrasis bastante literal del texto de Manuel de J. Estrada. En cuanto a las otras tres fechas desconocemos su fuente de procedencia. La creación de la Tenencia de Gobierno en 1751 es un error evidente, pues ningún otro autor lo repite y todas las restantes fuentes coinciden en afirmar que dicha creación tuvo lugar en 1818 o 1819. Podemos inferir que el dato corresponde a la creación de la Jurisdicción holguinera, autorizada por Real Cédula de 23 de febrero de dicho año 1751 y que por un descuido del autor apareció adjudicado a Jiguaní. A pesar de que el libro de Rousset está plagado de datos poco confiables, creemos que constituye en parte el origen de las infundadas certezas existentes en torno a la historia temprana de Jiguaní. Desde mediados de la década de 1930 en Jiguaní se activó un movimiento cultural canalizado a través de la sociedad Jiguaní Club y el grupo cultural Avante, cuyos integrantes aspiraron a rescatar la historia y las tradiciones patrióticas del terruño natal. Estos poetas e historiadores aficionados entre los cuales destacaron individuos como Pablo Manuel Galardy, Álvaro Hernández Galardy, César Carbonell Bell y Ángel Sergio Rodríguez Batista intentaron recuperar la memoria histórica de la localidad, pero no contaron con las fuentes idóneas para establecer su historia sobre bases sólidas, para ello debieron confiarse a las precarias fuentes secundarias existentes, llenas de inexactitudes y errores. Resultado de su labor, a pesar de todo encomiable, fue la creación y aprobación en 1941 del Escudo del Municipio. Pablo M. Galardy fue el encargado de exponer el diseño y la simbología del Escudo de Jiguaní. En el diseño adoptado aparecen cuatro fechas: “las tres primeras, inmortales y de elocuentísima significación: 1701, fecha de la fundación de los Hatos Jiguaní Arriba y Jiguaní Abajo, que fueron el origen de la población. 1737, fecha de la instauración de la Parroquia y de la creación del Municipio de Jiguaní. 1898, fecha en que finalmente los españoles abandonaron nuestro pueblo libre. Y la última 1940, fecha en que se crea y adopta el original Escudo de este pueblo” (24). Como vemos en esta exposición Galardy parece seguir a Pezuela, sin embargo en su libro Jiguaní Inmortal, publicado por la imprenta El Arte, de Manzanillo, en 1945 ofrece datos distintos a los anteriores, y contradictorios entre sí. En las páginas 22-23 afirma: “Rodríguez (…) hace posible que se suscriba la Real Orden que en 1737 autoriza la constitución del Ayuntamiento de Jiguaní. La unánime voluntad de los que habitan en la comarca le confiere, por derecho propio, la honra de ser el Primer Alcalde del pueblo que con tantos desvelos y sacrificios fundara años después, otro triunfo se produce: por R. O y en 1740 se le otorga a esta comunidad el título de MUY FIEL VILLA DE SAN PABLO DE JIGUANÍ” (25). Sin embargo en las páginas 39-40 aparece un poema titulado “23 de junio de 1737” cuya segunda estrofa dice:

                                Por gestiones de su gran animador,
                                que en verdad presto obraba maravilla,
                                concediéronle el título de Villa
                                por Real Orden, cual era de rigor (26).

A su vez en las páginas 41 - 42 aparece el poema “1740”, que expresa:

                                 Recibe en este año, orgulloso
                                 y lleno de febril contentamiento
                                Jiguaní, su esperado Ayuntamiento
                                que le promete porvenir radioso (27).

Lo cierto es que sobre la base de las contradictorias afirmaciones de Galardy se han basado la mayoría de los historiadores locales posteriores para afirmar que el 23 de junio de 1737 se le concedió a la población el título de Villa y que en 1740 se constituyó su Ayuntamiento (28). Creemos muy probable que Rousset haya sido la fuente utilizada por Galardy y que, por un descuido de este, o queriendo hacer una rectificación histórica, el año 1837 mencionado por Rousset se convirtió en 1737 en el texto de Galardy. La mención del mismo año 1737 por Pezuela, como fecha de la fundación de la parroquia y creación del Ayuntamiento debió inducir a nuestro historiador local a “enmendar” a Rousset, quizá creyendo que se encontraba ante un error de imprenta. Ahora bien, varios autores afirman que por Real Orden de 23 de junio de 1837 se le confirió a Bayamo el título de Leal Ciudad (29) y a Manzanillo el de Fiel Villa (30), como premio por la actitud asumida ante el movimiento constitucionalista del general Manuel Lorenzo. Existen pruebas de que en Jiguaní los acontecimientos se desarrollaron de manera similar y que el Pueblo fue recompensado del mismo modo, por otra parte en la Guía de Forasteros de 1839 aparece mencionada la “Tenencia de Gobierno de la Villa de Jiguaní”(31), mientras que en las de 1834 y 1837 aparecía sin el título. Estas pruebas nos parecen conclusivas y nos permiten afirmar que la concesión del título de Villa a San Pablo de Jiguaní se produjo, tal y como afirma Rousset, por Real Orden el 23 de junio de 1837, si bien su uso no se extendió con rapidez, ni se hizo habitual, ya que como vimos, el Censo de 1841 no lo tuvo en cuenta y tampoco Pezuela 20 años más tarde. En cuanto a la creación del Cabildo o Ayuntamiento, la doctora Hortensia Pichardo afirmó que “El pueblo de Jiguaní tuvo su Cabildo formado por indios, desde su fundación en 1700, constituido por dos alcaldes pedáneos y dos alcaldes del monte o de la hermandad, para las atenciones del campo, y cuatro regidores” (32) poniendo en precario el dato de la creación del Cabildo en 1737 o 1740, como hasta entonces se había repetido siguiendo a Pezuela. Las Ley XV del Título Tercero del Libro VI de la Recopilación de Leyes de Indias, dictada por Felipe III en Madrid el 10 de octubre de 1618, y que conservaba plena vigencia a principios del siglo XVIII dice textualmente: Ordenamos que en cada Pueblo y Reducción haya un Alcalde Indio de la misma Reducción, y si pasare de ochenta casas, dos Alcaldes, y dos Regidores, también Indios, y aunque el Pueblo sea muy grande, no haya mas que dos Alcaldes y quatro Regidores: y si fuere de menos de ochenta indios, y llegare a quarenta no más de un Alcalde, y un Regidor, los quales han de elegir por Año nuevo otros, como se practica en Pueblos de Españoles, e Indios en presencia de los Curas(33). O sea, desde el momento en que Miguel Rodríguez obtuvo las primeras Provisiones de la Audiencia de Santo Domingo que reconocían la existencia de un Pueblo de Indios en Jiguaní (en 1702 y 1703) debió de constituirse el primer Cabildo aunque este parece ser que funcionó irregularmente, de acuerdo a la declaración del párroco Andrés Xerez fechada el 22 de agosto de 1720, que afirma:

“Que en cuanto a los alcaldes era cierto que a instancia de este eclesiástico se habían hecho dos alcaldes confirmados por el Gobernador de Cuba (…) Que al tiempo de declarar no había Alcaldes por no haber tenido a bien el Gobno  continuarles más autoridad para ello” (34).

No obstante es posible que tras un período en suspenso el Cabildo volviese a funcionar en la fecha que Pezuela señaló, sin tener conocimiento de la fundación original. En 1957 el escritor local Sergio Frómeta Popa escribió una monografía sobre Jiguaní, siguiendo la tendencia de exaltación de la Patria local y el tono apologético de su colega Pablo M. Galardy. Sin embargo la obra de Frómeta es superior a Jiguaní Inmortal, pues constituye una exposición bastante orgánica de la evolución histórica del Municipio, en tanto Jiguaní Inmortal no pasa de ser una semblanza poética. Sobre la creación del Ayuntamiento y la concesión del título de Villa Frómeta dice: (…) siendo Gobernador de la Provincia de Cuba don Lorenzo de Arco y Moreno, acudieron a él los naturales, residentes en el hato Jiguaní Arriba, solicitando la gracia del establecimiento de un Cabildo, y atendiendo dicho Gobernador la solicitud, erigió a Jiguaní en pueblo, nombrándole seis Regidores, con facultad de elegir los Alcaldes Ordinarios y a los de la Santa Hermandad, organismo este que permaneció vigente hasta el 26 de noviembre de 1819 en que se sirvió Su Magestad, Rey de España Don Fernando VII, expedir la Real Orden habilitando la creación de una Tenencia, propuesta por el Gobernador y aprobada por la Real Audiencia de Santo Domingo(…). Más tarde La Real Audiencia ya mencionada, le señaló nuevos límites y en 1832, se estableció en Jiguaní, una Subdelegación de la Real Hacienda, y por R.C. (Real Cédula) del 23 de junio de 1873, obtuvo Jiguaní el Dictado de Villa”(35). Por el orden de la exposición resulta evidente que Frómeta no se hacía eco de Galardy en lo que respecta al otorgamiento del título de Villa y que la fecha 23 de junio de 1873 fue un lapsus calami inadvertido, en lugar de la correcta: 23 de junio de 1837. No obstante, al permanecer inédito su trabajo, Frómeta no logró contrarrestar la influencia de Jiguaní Inmortal. En la década de 1950 el historiador bayamés Enrique O. Lacalle realizó una estancia de investigación en el Archivo General de Indias, en Sevilla, España, que le permitió compilar numerosos documentos sobre la historia colonial de la región bayamesa. Entre esos documentos se encuentran los Legajos 1617-1622 del fondo Audiencia de Santo Domingo, que tratan sobre la historia de Jiguaní y que hoy pueden ser consultados en el AHMJ. Sobre la base del trabajo con esos legajos el conocido escritor jiguanicero Carlos Casasayas escribió un texto, aún inédito, en el que esencialmente se limitó a exponer de forma cronológica los datos de que disponía. Su principal mérito es el haber sido el primero dentro de la historiografía local en trabajar con fuentes primarias, pero no realizó un adecuado trabajo de crítica de las fuentes bibliográficas e incurrió en errores de interpretación, lo que le impidió descubrir y señalar los errores y contradicciones existentes en textos anteriores. Hasta la fecha actual las referencias históricas sobre Jiguaní repiten una y otra vez esos mismos errores y contradicciones.

Situación geográfica[editar]

Se encuentra situado en la parte norteña de la cordillera montañosa Sierra Maestra con una extensión territorial de 646,2 km2 y una población según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba (año 2005) de 60.528 habitantes. Limita al norte con Cauto Cristo y Holguín, al sur con la provincia de Santiago de Cuba y el municipio de Guisa; al este con Holguín y Santiago de Cuba y al oeste con Bayamo. Se caracteriza por tener un extenso manto freático que favorece el abastecimiento alternativo de agua dulce a la población residente en el territorio. En Jiguaní, el paisaje natural, característico de los campos cubanos, es objeto de la atracción del turismo y de los campistas nacionales.

Reseña económica[editar]

La economía del municipio tiene su base en la producción agropecuaria, En este renglón de la economía juegan un papel determinante la empresa de Cultivos Varios Cauto La Yaya, donde se producen gran parte de las viandas, hortalizas, y granos que se consumen en el Municipio.

Dentro de la rama ganadera sobresalen la Empresa de Genética y Cría Manuel Fajardo donde la actividad fundamental es la producción de cementales de alto valor genético y comercialización de carnes y sus derivados y la 14 de Junio la que tiene como principal objetivo la producción de leche.

La producción de áridos también está presente en la economía jiguanicera, donde la planta “El cacao” es su principal productor y una de las mayores de la provincia. La extracción y procesamiento del mármol, el turismo, la producción de tabaco, la informática y las comunicaciones, la cría de aves, la producción de huevos, las confecciones textiles, y la producción de asfalto son las principales fuentes de producción en este territorio.

Desarrollo Social[editar]

Educación

Antes del triunfo revolucionario en Jiguaní predominaban los colegios privados, a ellos asistían fundamentalmente, personas con recursos económicos, los negros tenían prohibida la entrada a los mismos; lo que traía como consecuencia que la mayor parte de la población no tuviera posibilidad de estudios. Actualmente Cuba posee un significativo avance en la esfera de la educación, y la ciudad de Jiguaní no escapa de este desarrollo, al contar con un amplio número de escuelas y centros educacionales. • 66 Escuelas Primarias • 6 Escuelas Secundarias Básicas • 2 Institutos Preuniversitarios • 1 Escuela Técnica y Profesional • 4 Escuelas Especiales • 1 Escuela de Oficios • 1 Escuela de Adultos2 Círculos Infantiles Salud

La situación en esta esfera en el municipio Jiguaní antes del triunfo de la Revolución era difícil, pues contaba con pocos centros de salud, en su mayoría clínicas particulares. Después del 1 de enero de 1959, se han creado múltiples instituciones destinadas a este importante fin, entre las que se destacan: • 2 Hospitales • 2 Policlínicas • 180 Médicos • 147 Médicos de Familia • 33 Estomatólogos. Cultura

En la esfera de la cultura existen instituciones, proyectos y grupos artísticos de diferentes manifestaciones que ayudan a consolidar una cultura más integral. El territorio cuenta con varias instituciones culturales: Casa de la Cultura

Es la institución encargada de propiciar la participación de la población en los procesos de creación, apreciación y promoción artístico literaria. Tiene dos líneas directivas fundamentales: El fortalecimiento de la proyección cultural en el municipio por Casa de Cultura hacia los diferentes Consejos Populares, así como, orientar y asesorar técnica y metodológicamente en el sistema de Casas de Cultura a todos los Consejos Populares. El municipio cuenta con una Casa de Cultura Municipal, ubicada en la calle Céspedes No. 136 % Gral Reyes y 26 de Julio, y dos a nivel de Consejos, las cuales se encuentran en Charco Redondo y Santa Rita, además cuenta con el Complejo Cultural Dos Ríos. En estas instituciones se trabajan las manifestaciones de música, danza, teatro, artes plásticas y literatura. • Biblioteca Pública Municipal. "Calixto García Iñiguez" Esta institución situada en la calle General García No. 160, abrió sus puertas el 25 de enero de 1965, en ella se prestan varios servicios y modalidades que ejercen gran influencia en la vida social y económica del pueblo, quien a la vez exige mayor información científica, técnica y profesional. Dicha institución cuenta con dos Bibliotecas Sucursales: "Jesús Rabí" en el Consejo Popular de Santa Rita y "Manuel Hernández Osorio" en el consejo Popular de Charco Redondo y una Casa Biblioteca en el Consejo Popular de Las Delicias, además de otras 17 minibibliotecas diseminadas por diferentes barrios y Consejos Populares. Cuenta además esta institución con varias salas o departamentos: sala general, sala juvenil, extensión bibliotecaria y procesos técnicos. • Galería de Arte "Benito Granda Parada" Situada en la calle General Reyes No. 33, fue en 1981, declarada oficialmente Galería de Arte Benito Granda Parada; sirviendo como fuente promotora de los plásticos y artesanos del Municipio, Provincia, Nacionales e Internacionales. Es sede del Salón Nacional de Plástica Infantil "Yo soy de donde crece la Palma", auspiciado por la Galería de Arte, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) y la sociedad cultural José Martí. Entre las actividades que desarrolla la institución están: Los espacios fijos "Ventana al mundo" e "Ismaelillo", Prevención, Taller de apreciación de las artes plásticas, Extensión y Paisaje Jiguanicero. • Museo Municipal Ubicado en la calle General Reyes No. 35, fue inaugurado el 23 de mayo de 1981. En él se muestra la historia de la Villa, así como las raíces de este pueblo, las personas que lo visiten podrán realizar un viaje por lo rica historia de este municipio Fue reinaugurado el 19 de mayo de 2007 para rendirle homenaje al 113 aniversario de la caída en combate del Apóstol en tierras Jiguaniceras. Eventos que desarrolla la Institución: - Encuentro de Playitas a Dos Ríos, este vento tiene como objetivo fortalecer el encuentro entre los museos, rescatar y reafirmar la historia de la obra martiana. Es inaugurado el 30 de noviembre de 1968 con la proyección de la cinta japonesa "Hichi y el cofre de oro". Es una novedosa construcción arquitectónica, única de su tipo en el país, con un estilo postmoderno, con un amplio recibidor y capacidad para 420 espectadores. El inmueble se encuentra ubicado en Gral Rabí No. 65 e/ Gral García y Luz Caballero Entre los eventos que se efectuan de carácter municipal se encuentran: "El Creador y su Intérprete", el Festival de Teatro "Luz de Minerva", Festival de Música Infantil "Cantándole a la Esperanza", encuentro con creadores literarios, con personalidades del arte cinematográfico; además de promocionar las exposiciones bibliográficas y de artes plásticas. Entre los espacios caracterizados que desarrolla la institución están: Por una vejez feliz, La cinta de las artes, Momentos y reflexionesy Cine en el Jardín. Tradiciones

Es Jiguaní un pueblo rico en tradiciones, estos hábitos o costumbres han pasado de generación en generación, ya que comunicarse es hacer conocer a otras personas nuestros conocimientos y la manera en que pensamos; de esta forma han llegado hasta nuestros días las leyendas, ritos religiosos, comidas, la artesanía, fiestas populares, bailes y cantares. El bordado: Labor de relieve ejecutada en tela o piel con aguja y diversas clases de hilo. Tipos de bordados: alpasado, relieve y el incrustado, fue introducido por los españoles, y se realiza a mano y a máquina. El tejido en hilo y en yarey: Esta manualidad artesanal data de los aborígenes ya que utilizaban la prensa, el jibe y el escobillón en la elaboración del casabe, la técnica empleada era según el tipo de artículo que fueran a utilizar como jabas, sombreros, esteras y serones, se han mantenido hasta nuestros días y la forma que más se emplea en el municipio es la empleita, estos productos que se ofertan en ferias de arte popular y distintos festejos populares.

La fritura de maíz: Su elaboración data desde principios del siglo XVIII, es una sustancia factible al paladar y se elabora de maíz tierno o seco y se adereza con sal, cebolla, ajo, ajíes y se fríe en aceite; se brinda en horarios de merienda, fiestas tradicionales, festejos populares y reuniones familiares, entre otras. El matahambre: Se elabora una mezcla pastosa con yuca, harina de maíz salcochada y molida, azúcar y miel de abeja, lo cual se polvorea con ajonjolí, luego se envuelve en hoja de plátano y luego se pone a hornear.

El casabe: Este alimento tiene su origen desde los aborígenes y se ha mantenido hasta nuestros días como una tradición, este comestible es confeccionado de yuca rallada y cocinada en forma de torta circular, se consume en las reuniones familiares, fiestas populares y conmemorativas. La empanadilla: Es una mezcla de maíz salcochado molido, yuca rallada, agua y sal, luego se hacen bolas del tamaño que se desee, se le pasa una botella embarrada de manteca, se le echa en el centro picadillo de carne, se empareja y luego se fríe. El bollo de maíz: Es una mezcla de maíz salcochado molido con surrapa de chicharrones y manteca, luego se hacen bolas y se echan en agua hirviendo con sal hasta que floten y se comen con tasajo y café claro.

La raspadura: Maza de azúcar compuesta de melao de caña, maní, ajonjolí, etc, agradable al paladar y se brinda en cualquier ocasión. En el siglo XIX se procesaba el jugo de mango. Altares de Cruz: Fiestas de origen hispano con desprendimiento de religión católica, pagana, profana donde se construye un altar con caja de bacalao en el cual se monta una cruz, la misma tiene una madrina y un padrino, la madrina se encarga de confeccionar la tela que se ponía en el mismo, así como de adornarlo con flores y velas, el padrino se encarga de sufragar los gastos de dulces y bebidas (agualoja) se improvisaban cuartetas cantándole a la cruz y se termina en una fiesta. Se realizaban todos los 3 de mayo. Fundación de la muy fiel Villa San Pablo de Jiguaní en el año 1701: El 25 de enero es la fecha de la conversión de este santo y día oficial de la fundación de La Villa, el día 23 a la cinco de la madrugada la diana mambisa anuncia los festejos que se escucharían todos los amaneceres hasta el 28, todos los lugares se engalanan y se escucha música por doquier. El 24 la banda municipal hace su recorrido de saludo, se realizan juegos populares por la mañana en el parque, el 25 salen en procesión con San Pablo por las calles del poblado. El Baile del Chivo: Este surge a finales del siglo XVII característico de la zona de Palmarito, es un baile jocoso, alegre y en pareja que simula el apareamiento de la chiva y el chivo, brincan, berrean y corren; utilizan el taburete como instrumento acústico, también una botella y una cuchara además de la letra musical. Luego de terminar invitan a todo el que le rodea a continuar el baile.

Ríos, riachuelos, arroyos y cursos de agua en general[editar]

Cautillo: Río, afluente del Cauto y el más importante de todos sus tributarios. Nace al pie de la Sierra Maestra, corre siempre al norte, junta al límite de los términos municipales de Bayamo y Jiguaní, recibe las aguas del río de este nombre y desemboca en el Cauto.

Cauto: Río de la vertiente sur. El más largo y caudaloso de toda Cuba, con más de 250 kilómetros de curso. Nace en la falda septentrional de las Sierras del Cobre, cerca y al oeste del pueblo del Cobre. Al seguir hacia el municipio de Palma Soriano describe una gran curva, sigue por la línea divisoria de los términos municipales de Holguín, por el sur, y Jiguaní y Bayamo por el norte. Su dirección general es: norte, noroeste y en su gran curso oeste, continuando hacia su desagüe en el Golfo de Guacanayabo.

Jiguaní: Río afluente del Cautillo. Pasa por la cabecera del municipio y cuyas aguas de sí excelentes se recetan como medicinales, así como las de un arroyo también de este nombre, dentro de este término, que desagua con anterioridad en el Cautillo y nace en la Sabana de la Concepción, las que se dice “que con ella se ha cuajado sal” por lo amargo de su sabor.

RADIO JIGUANI: ORGULLO DE SU PUEBLO[editar]

en medio del júbilo popular, gran fiesta del Arte y la Cultura, y la presencia de las máximas autoridades políticas y gubernamentales de la Provincia, incluido Expósito Canto, el 28 de enero de 2003, era inaugurada, RADIO JIGUANI.

La planta trasmisora, ubicada en los alrededores del Parque de la Revolución, antigua Plaza de Armas de la ciudad, sale al aire a través de los 91,9 kilo gertz, con frecuencia diaria de 6 horas, justamente de 7 de la mañana a una de la tarde.

Su programación, esencialmente está dirigida a reflejar la vida, avances y empeños de la población del municipio jiguanicero, la que sobrepasa actualmente los 60 mil habitantes, asentados en un área de 646,2 kilómetros cuadrados

Iniciando su programación con un espacio dedicado a los hombres y mujeres del campo, y continuado con el quehacer informativo de Jiguaní, Cuba y el Mundo, el entusiasta y juvenil colectivo que labora en RADIO JIGUANI, de lleno se ha convertido en parte de la vida de ese laborioso pueblo de la oriental provincia de Granma.

Una característica casi común entre los cerca de 30 trabajadores con que cuenta la planta es su juventud, siendo ejemplo de esa realidad, Ernesto Báez, especialista que atiende el sistema electro energético de la emisora, así como los locutores, Félix Quezada Peregrino, Bárbara Pérez Vanega, María Candelaria Gómez y Nuris Ávila Fajardo y Yuniesqui Quezada Atunes.

Entre los sonidistas se incluyen, Asdrúbal Gómez Labrada, Edel Avalos Rosales y Orlando Vázquez Mendoza mientras que desde los primeros momentos han estado responsabilizados con el accionar informativo, los periodistas, Mabel Rosales Rodríguez, Ana castillo Oliva, Brey Capote Castillo y Luís Marino Rosales, a los que se agregaron posteriormente, Víctor Anaya Navas, Uris Salvat Meriño e Isis Sánchez Galano.

En estos momentos, Radio Jiguaní es parte del palpitar del pueblo jiguanicero, quien cada día, se ve mejor reflejado en su programación, a la vez que reconoce como se perfecciona el quehacer técnico de quienes tienen la alta responsabilidad de hacerlo atravesar el éter cubano.

Fortaleza Militar Colonial "El Fuerte"[editar]

Desde casi todos los puntos del pueblecito, llama la atención al visitante, la construcción militar que data de los tiempos de las guerras entre Cuba y España.

En su libro, Jiguaní imagen en el tiempo, del jiguanicero Sergio Frómeta Suárez 5, dice:

“Apenas existe información sobre la fecha de construcción del Fuerte. Importante es lo que nos dice el capitán mambí Aníbal Escalante Beatón sobre este punto: El fuerte de la Loma construido en los comienzos de la guerra Grande”.

La construcción como tal ha sido declarada en ruinas hace ya mucho tiempo, y desde luego, esto es lo que todos los jiguaniceros han conocido después que fue cañoneado por las fuerzas mambisa al mando de Calixto García Íñiguez el 12 de marzo de 1897; según cuenta Aníbal Escalante Beatón en su obra histórica, Calixto García su campaña en el 95. “Además del Fuerte de La Loma, defendían la villa de Jiguaní una cadena de fortines de piedras y ladrillos… ”

El Fuerte era una construcción, en su primer piso, de mampostería; con piedras de diversos tamaños, extraídas, a juzgar por las evidencias, en la ladera norte de la loma. Sobre la construcción de piedra primaria, se alzaba el segundo piso, con aleros de zinc y techo de tejas criollas. Mediaba entre ambas partes un entablado que fungía de techo para el primero y suelo para el segundo, desde el centro de la fortificación se alzaba una columna de piedras que sostenía el heliógrafo en lo alto de la construcción para conformar un tercer piso.

La torre del heliógrafo, fue la primer parte de la estructura defensiva del fuete que sufrió el impacto destructivo del cañón Cayo Hueso instalado en las trincheras del corojal de Ramos. Esta locación se encuentra en la pequeña colina que se divisa al norte de la loma, relativamente cerca.

El ataque al Fuerte de Jiguaní tuvo su momento de encarnizada lucha aun en la noche, así lo hache saber Aníbal Escalante Beatón en su citada obra.”El ataque nocturno al fuerte de la loma fue en extremo dramático…. Puede afirmarse sin exageración alguna que ambos oponentes demostraron una terquedad rallan en estoico heroísmo durante los varios períodos de lucha…”

En la década de 1960, tal vez ente 1964-65, se efectuó un arreglo de los daños causados a la construcción por las topas de Calixto García, que consistió en levantar y remodelar las paredes de piedra, y así quedó hasta la actualidad, en dicha reparación participaron maestros albañiles. Dirigió dicho remozamiento en cantero Baltazar Calafell Pujol, natural de Mallorca, Elisinio Martínez, Lamberto Cutiño, Juan Acosta y otros en calidad de ayudantes.

Recientemente se adicionó a la fortaleza, un corredor de lajas que bordea los lados exteriores suroeste y noroeste así como una escalinata que conduce y facilita desde la base oeste de la falda de la loma escalarla hasta el fortín, que dicho sea de paso, los escalones del último tramo inmediato al Fuerte, están en pésimo estado de conservación.

Referencias Bibliograficas[editar]

1 Morell de Santa Cruz: La Visita Eclesiástica, p. 97.

2 Manuel J. Estrada: Bayamo, en Los tres primeros historiadores de la Isla de Cuba, Imprenta y Librería de Andrés Pego, La Habana, 1876, tomo II, pp. 500-530.

3 La copia consultada carece de título, está encabezado por unas “Palabras al lector”.

4 Frómeta Popa cita como fuente Crónicas y Tradiciones de Bayamo, de Izaguirre. Es posible que este haya transcrito en dicha obra el texto de Manuel J. Estrada y Frómeta no haya notado que se trataba de una cita textual, aunque en el fragmento se afirma: dispuso la Real Audiencia de Puerto Príncipe que el Gobernador de Cuba, nombrase persona dotada de prudencia y capacidad, que pasase a Jiguaní el día primero de cada año, a presidir las elecciones y en su consecuencia el Gobernador Don Sebastián Kindelán, me honró con esta Comisión. Resulta evidente que Izaguirre no pudo haber desempeñado una comisión del Gobernador Kindelán, en la primera década del siglo XIX, pues aún no había nacido (era aún un hombre joven cuando se alzó en 1868).

5 S. Frómeta Popa [Historia de Jiguaní], pp. 4-5.

6 Pezuela: Diccionario geográfico, estadístico, histórico de la Isla de Cuba, tomo II, p. 410.

7 Pablo M. Galardy: Plasmación del Escudo municipal, en S. Frómeta Popa: ob. cit., p. 50

8 Pablo M. Galardy: Jiguaní Inmortal, Imprenta El Arte, Manzanillo, 1945.

9 Ibídem, p. 25-26.

10 Ibídem, p. 19.

11 Ibídem, p. 20.

12 Ibídem, p. 21.

13 Hugo Armas y Silvia Fajardo: Monografía histórica del municipio Jiguaní. Época colonial (inédito, en soporte digital).

14 Hortensia Pichardo: Los Orígenes de Jiguaní, en Temas históricos del Oriente Cubano, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, 2006, pp. 67-87. Anteriormente había aparecido en la compilación Facetas de nuestra historia, Ed. Oriente, 1989

15 AGI, Audiencia de Santo Domingo, Legajo 1617, no. 3. Existe una copia procedente del archivo de Enrique Orlando Lacalle en el Archivo Histórico Municipal de Jiguaní. Además Hortensia Pichardo cita el mismo párrafo pero da como referencia el Archivo Nacional de Cuba. Fondo Realengos, Legajo 66, no. 1-D

16 Ídem

17 Recopilación de las Leyes de Indias, Libro VI. Título tercero: De las reducciones y pueblos de Indios (consultado en Archivo Digital de la Legislación del Perú [www.congreso.gob.pe/ntley/LeyIndiaP])

18 Los Censos de población y vivienda en Cuba, Tomo 1: Época colonial, vol. 2, p. 79 y 91

19Pezuela: ob. cit., p. 412.

20 Pedro J. Imbernó: Guía geográfica y administrativa de la Isla de Cuba, p. 137

21 Citado por Latvia Gaspe: La colonia en los cimientos de la República, p. 115

22 Ricardo V. Rousset: Historial de Cuba, tomo III, p. 217.

23 Ídem.

24 Pablo M. Galardy: Plasmación del Escudo municipal, en S. Frómeta Popa: ob. cit., pp. 50-51

25 Pablo M. Galardy: Jiguaní Inmortal, Imprenta El Arte, Manzanillo, 1945, pp. 22-23

26 Ibídem, p. 39

27 Ibídem, p.41

28 Entre los múltiples autores que repiten esta información están: Sergio Frómeta Suárez en Jiguaní, imagen en el tiempo (Ediciones Bayamo, 2002, p. 13), y Milderth Álvarez, en Apuntes para la historia de Jiguaní (inédito), p. 4. Asimismo, el dato aparece en la primera versión de la Monografía histórica del municipio Jiguaní. Época colonial, de la autoría de Hugo Armas y Silvia Fajardo (inédito, en formato digital), aunque allí aparece como fuente el texto de Ricardo Rousset. En el artículo Jiguaní, de la Enciclopedia digital Ecured, se afirma: En el año 1737 por Real orden se autoriza la construcción del Ayuntamiento de Jiguaní, el que se constituyó en 1740 momento en que se otorga a esta comunidad el título de Muy fiel Villa de San Pablo de Jiguaní. Evidentemente la información fue tomada de P. M. Galardy.

29 Olga Portuondo: Cuba. Constitución y Liberalismo, tomo II, p. 188, Á. Lago Vieito: Bayamo en el Crisol de la Nacionalidad cubana, p. 67

30 Aunque Manzanillo tenía el título de Villa desde 1833, la Real Orden de 1837 le agregó el timbre de Fiel.

31 Imprenta del Gobierno y Capitanía General: Guía de Forasteros de la Siempre Fiel Isla de Cuba para el año 1839, p. 113.

32 Ibídem, p. 83

33 Recopilación de Leyes de Indias, Ley XV, Título 3.º, Libro VI

34 AGI, Audiencia de Santo Domingo, Legajo 1617, no. 3.

35 Sergio Frómeta Popa: ob. cit., pp. 4-5.

36 Archivo municipal de historia. - Consultado de www.ecured.cu el 4 de mayo de 2014.

Enlaces externos[editar]