Jardín islámico

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El Jardín islámico es un tipo de jardín que se ha desarrollado en el Cercano y Medio Oriente y en los territorios ocupados por los árabes en la cuenca mediterránea.

Estanques Palacio del Generalife, la Alhambra en Granada, España.
Canales geométricos insertados en el pavimento. Ronda, España, Palacio de Mondragón.

Parte intrínseca de la cultura islámica, el jardín ha estado bien representado en la pintura y en las miniaturas. El jardín islámico llama a todos los sentidos, el moteado de la cerámica, el perfume de las flores, el murmullo del viento y el agua, los cantos de los pájaros, ofrece al espectador una visión del jardín celestial del que hablaba Mahoma.

Caracteres estilísticos[editar]

El jardín en niveles[editar]

Cálices en caída de flores de daturas. Málaga, España, jardín de la Catedral de la Anunciación.

Los jardines del Islam han tenido que adaptarse a difíciles condiciones climáticas para crear espacios naturales embellecidos con las plantas del Sur. Los espacios abiertos son poco comunes, al igual que los caminos descubiertos, muy expuestos. La escasez de agua y la permanente insolación llevó a un tipo particular de desarrollo de los jardines inspirado en los oasis: el jardín a diferentes niveles».

  • El nivel de la sombra: Una plantación de árboles ofrece protección contra el sol. A menudo son palmeras, cipreses y cedros, que combinan un porte elevado y una sombra permanente.
  • El nivel de las plantas con flores: Este piso intermedio está dedicado a los arbustos de flor: daturas, cuyas pesadas flores de cálices colgantes aparecen en los grabados, adelfas, hibiscos, jazmínes, rosas, madreselva, limoneros o naranjos. Los arbustos son elegidos por su exuberante floración y por su fragancia, que atrae a los pájaros y las mariposas.
  • el nivel del agua: Un nivel más abajo está ocupado por las fuentes y los canales que distribuyen el agua, ahorrándola y reciclándola. Los setos de boj se utilizan por su sencillez y durabilidad excepcionales. Los pavimentos están diseñados para aprovechar los rayos de luz que atraviesan el follaje. Se hace hincapié en la variedad de materiales y texturas, cerámica vidriada y mármol se combinan con el ladrillo y la piedra.
Arcada equipada con una Mashrabiya, Alhambra de Granada, España.
Nivel del agua: efectos de loss reflejos sobre la textura de los pavimentos.

Para protegerlo de los efectos desecantes del viento, el jardín está rodeado por un muro. Así, puede tener la apariencia de un patio plantado en el corazón de un palacio o de un edificio.
Cuando se tiene una perspectiva en el paisaje, el jardín acaba en un muro de arcos que controlan el paso del viento. Los arcos son parcialmente oscurecidas por mashrabiyas, paredes perforadas que aceleran el viento, concentrándolo en un estanque o en un gran plato lleno de agua, lo que contribuye a enfriar la atmósfera.
En todos los casos, el jardín se adapta a los desniveles del terreno para producir áreas sombreadas y recintos protegidos. Las terrazas se suceden[1] y permiten un recorrido natural de agua.

El agua en el jardín islámico[editar]

La escasez de agua en los países del Sur la convierten en un activo muy valioso que debe recolectarse, almacenarse y distribuirse de la manera más eficaz y más barata.[2] Los qanat y las norias se perfeccionaron y fueron muy difundidas. Testigo de los conocimientos hidráulicos de los árabes es la misma gota de agua que serpentea a través de las impresionantes rampas de agua del Palacio del Generalife de la Alhambra en Granada, que fluye hacia las fuentes, se desliza por los canales y riega las huertas de un nivel más abajo.

El poder de refrescamiento del agua se utiliza en una sucesión de efectos a distintos niveles que envuelven al caminante: a nivel de los ojos, son los chorros de las fuentes; a nivel de las manos, las rampas de agua; a nivel de los pies, las acequias y estanques que se insertan en el pavimento y que cruzamos casi sin darnos cuenta.

Nivel de las flores: hibiscus en un camino de agua. Málaga, España, jardín de la catedral de la Anunciación.
Canal de riego de los parterres, Alhambra de Granada, España.
Aljibe, cisterna sobterránea, Cáceres, Extremadura, España.

Las norias, de tracción animal o humana, traen el agua a los estanques (aljibes).[3] En la Alhambra, un acueducto de 10 kilómetros trae el agua a las cisternas superiores desde un represa en la cercana Sierra Nevada. Las acequias que atraviesan el pavimento unen los estanques en un complejo flujo por gravedad. Al igual que en los oasis, las acequias riegan las plantas de una manera totalmente controlada. Los parterres están divididos por muros de contención, atravesados por pequeños tubos de barro cocido. Bloqueados sucesivamente por una simple piedra, permiten el riego a cada nivel del jardín.

Este papel funcional se combina con los valores simbólicos y religiosos: el Corán, en efecto, impone ciertas abluciones antes de la oración. La limpieza del cuerpo se expresa por la abundancia y la sofisticación de los baños y sus anexos.

El agua es finalmente un elemento estético importante, cuyos reflejos son repetidos y multiplicados por las cerámica, entre ellas las famosas cerámicas de brillo metálico, transmitidas a los árabes por los bizantinos. El murmullo de los regatos trae la calma y la serenidad y se combina con el canto de los pájaros atraídos por las flores.

Caminos de sombra[editar]

Cada espacio, estanque de agua o parterre siempre está acompañado por un camino de sombra. Permite tanto al paseante admirar el jardín como protegerse del sol. Sombras naturales o sombras conseguidas mediante galerías, la orientación y el emplazamiento de la circulación de las personas por el jardín son objeto de una atención especial.

Paseo con sombra. Palacio del Generalife, la Alhambra de Granada, España.
Galería de sombra, Palacio del Generalife, la Alhambra de Granada, España.

El papel de la geometría[editar]

Superposiciones de alicatados y de estucos con inscripciones; la Alhambra de Granada, España.

Entusiastas de la matemática, la geometría y la astronomía, los árabes han aplicado al arte de la jardinería los conocimientos adquiridos por los científicos y filósofos como Avempace o Averroes. Los planos de los jardines se articulan a partir de un conjunto de plazas en rotación (sebka) formando patrones poligonales o estrellados característicos. Se repiten también a menor escala en otros jardines realizados mediante grupos de alicatados o azulejos, y con pavimentos geométricos.
Motivos florales decoran las paredes y el estuco con escritura cúfica,[4] amplía su profusión de hojas entrelazadas. Los textos inscritos mezclan versos del Corán, acerca de la construcción del jardín y poemas:

¡Qué hermoso este jardín, este jardín donde las flores de la tierra compiten con el brillo de las estrellas del cielo.
A este cuenco de alabastro lleno de agua cristalina, ¿qué podemos comparar?
Sólo la luna en todo su esplendor, brillando en medio del éter sin nubes.[5]

Los más hermosos jardines islámicos[editar]

Jardín Majorelle, Marrakech, Marruecos.
Estanque del Palacio del Generalife, Alhambra de Granada, España.
Rampa de agua, Palacio del Generalife, Alhambra de Granada, España.

Varios jardines entre los mejor conservados se encuentran en territorio europeo, anteriormente ocupado por los árabes.

  • España:
    • Granada, los Jardines de la Alhambra: Principalmente los jardines de verano del Generalife (del árabe ‘’Yannat al-Arif’’ o jardín de Arquitecto.) Estos jardines se benefician del microclima único de la ciudad, en la ladera de Sierra Nevada, que les proporciona la humedad y el agua en abundancia. Tienen muchas variedades de plantas inusuales en estas latitudes.
    • Ronda Jardín de la Casa del Rey Moro. Jardín del Palacio de Mondragón.
  • Marruecos:
    • Marrakech: Jardines de villa Majorelle: creado por el pintor francés Jacques Majorelle alrededor de 1930, estos jardines contemporáneos son una reinterpretación sutil y sensible de los principios tradicionales de los jardines del Islam.

Notas[editar]

  1. Ce sont les mythiques jardins suspendus de Babylone.
  2. La loi islamique régissait l’utilisation de l’eau considérée comme bien commun.
  3. Il existait même des norias d’esclaves, chaîne humaine qui se passait des outres remplies d’eau le long d’un escalier pour remplir un réservoir.
  4. Cette écriture aux hampes exagérées provient de la ville de Kufa, elle se prête à de multiples effets d’entrelacs.
  5. Traducido por Washington Irving en Cuentos de la Alhambra, 1829. ISBN 84-7169-018-7

Artículos conexos[editar]

Enlaces externos[editar]