Jacinto Mariano de Villegas

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Jacinto Mariano de Villegas
Nombre Jacinto Mariano de la Natividad de Villegas-Quevedo Machado-Manzanares y del Campo Maciel
Nacimiento 11 de septiembre de 1819
Ciudad de Buenos Aires Flag of Argentina (1818).svgProvincias Unidas del Río de la Plata
Fallecimiento 17 de octubre de 1896
Montevideo Flag of Uruguay.svg Uruguay
Nacionalidad Flag of Argentina.svg Argentina
Ocupación Político, militar y funcionario de gobierno durante la

Flag of the Argentine Confederation.svgConf. Arg.,

Bandera Estado de Buenos Aires.jpgEstado de Buenos Aires y República Argentina
Partido político Unitarismo/liberalismo
Cónyuge Magdalena Vidal Hernández
Hijos
  • Magdalena Mariana Margarita Villegas Vidal
  • Miguel Antonio Villegas Vidal
  • Antonio Villegas Vidal
  • Alfredo Ildefonso Villegas Vidal
  • Arturo Villegas Vidal
  • Jacinto Lucio Villegas Vidal
  • Elena Máxima Villegas Vidal
  • Alberto Gregorio Villegas Vidal
  • Julia Ana Villegas Vidal
Padres - Miguel Mariano de Villegas - Juana María de Jesús del Campo Forgueras y Maciel Lacoizqueta Valdivieso
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Jacinto Mariano de Villegas Machado Manzanares y del Campo Maciel (Buenos Aires, 11 de septiembre de 1819 - Montevideo, 17 de octubre de 1896) fue un político, militar y funcionario argentino que como opositor al gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas, actuó en la batalla de Quebracho Herrado comandada por el general Juan Galo Lavalle. Posteriormente a la caída de aquél y estando en el exilio, fue nombrado cónsul y ministro plenipotenciario en el Estado Oriental del Uruguay, Imperio del Brasil y República del Perú. Su labor es considerada como un antecedente de la firma del Tratado de Asunción, que más de un siglo después, formalizaría al Mercosur.

Biografía[editar]

Origen familiar y nacimiento[editar]

Provincias Unidas del Río de la Plata en 1823. Con los territorios de Tarija, Puna de Atacama, Tandilia, Carmen de Patagones e Islas Malvinas, y nominalmente con la Patagonia occidental y el Chaco centro-meridional. La Provincia Oriental, ocupada por el reino luso-brasileño desde 1817 - 1825, se terminó independizando definitivamente en 1830 como Uruguay. El Alto Perú, ocupado por los realistas desde 1811 - 1812 y 1817 - 1825, se independizó como Bolivia, anexando en 1826 la Puna jujeña (hasta 1839), la Puna de Atacama (hasta 1879) y Tarija (en adelante), siendo todos de la entonces Provincia de Salta. El Gobierno de las Misiones Guaraníes, ocupada en parte por el reino lusitano del Brasil en 1801 que se anexó las Misiones Orientales y ocupó temporalmente las occidentales del río Uruguay en el año 1817. Y por último, el Estado Autónomo del Paraguay en 1811 había anexado las misiones occidentales del río Paraná, en 1822 las orientales del mismo río hasta 1832 y nuevamente desde 1834, sumado a que en 1841 hasta 1865 terminó por ocupar el resto de la actual provincia de Misiones. La República del Paraguay se independizó definitivamente de la Confederación Argentina, el 25 de noviembre de 1842, siendo reconocida por esta última diez años después.

Jacinto Mariano de Villegas nació en Buenos Aires, capital de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el 11 de septiembre de 1819, en el seno de una distinguida familia hidalga hispano-argentina, siendo hijo de Miguel Mariano de Villegas y de Juana María de Jesús del Campo Forgueras y Maciel Lacoizqueta Valdivieso (Santa Fe, 1792 - Buenos Aires, 1863) y por lo tanto, primo del famoso literato argentino Estanislao del Campo Maciel y Luna Brizuela.

Tuvo cuatro hermanos de los cuales dos fueron jurisconsultos: Miguel Francisco Nicolás de Villegas y Sixto Villegas, además de Antonio Miguel y Andrés Miguel de Villegas.

Matrimonio y descendencia[editar]

Jacinto Mariano Villegas del Campo se había unido en matrimonio hacia 1850 con Magdalena Vidal Hernández Rubio (Buenos Aires, 1829 - Montevideo, 13 de enero de 1912) y con quien tuvo nueve hijos:

  • Margarita Magdalena Mariana de los Reyes Villegas Vidal (n. ca. 1852) casada con Gabriel Márquez y quienes concibieron una hija.
  • Miguel Antonio Villegas Vidal (n. ca. 1854).
  • Antonio Villegas Vidal (n. ca. 1858).
  • Alfredo Ildefonso Villegas Vidal [1] (n. ca. 1860) en nupcias en 1884 con Angélica Márquez Vidal quienes fueran padres de María Angélica Margarita, Alfredo Teodoro y María Magdalena Villegas.
  • Arturo Villegas Vidal (n. ca. 1863).
  • Jacinto Lucio Villegas Vidal (¿?, 28 de febrero de 1865 - ¿?, 1 de enero de 1934) diplómático y ministro plenipotenciario en Suiza, casado hacia 1889 con Elena Hamilton César e Illa Viamonte (n. ca. 1870), una bisnieta del general Juan José Viamonte y de la patricia argentina Bernardina Chavarría Andrade y Suárez Flores. Jacinto y Elena tuvieron tres hijos: Juan Jacinto Carlos Villegas Hamilton (n. Londres del Reino Unido, 10 de diciembre de 1890), Alfredo Jacinto Villegas Hamilton (ib. 1892 - Buenos Aires, 20 de septiembre de 1920) y María Magdalena Laura Villegas Hamilton (n. ca. 1896).
  • Elena Máxima Villegas Vidal (n. ca. 1868).
  • Alberto Gregorio Villegas Vidal (n. Montevideo, 19 de septiembre de 1870) en matrimonio con María Josefa Meeks Casalins (n. 13 de mayo de 1881) y fueron padres de Alberto Jacinto Villegas Weeks (17 de mayo de 1910) y de María Clementina Villegas Weeks (n. ca. 1912).
  • Julia Ana Villegas Vidal (n. ca. 1872) enlazada con Ricardo José Shaw Wells, y concibieron a Ricardo Carlos Jacinto Shaw Villegas.

Origen de la alianza entre Oribe y Rosas en la guerra del Brasil[editar]

Juramento de los Treinta y Tres Orientales.
Imperio del Brasil y la Provincia Cisplatina durante 1822 - 1825 (en 1817 - 1821 había sido ocupada por fuerzas luso-brasileñas).

El 19 de abril de 1825, se produjo el ingreso a la llamada Provincia Cisplatina por un pequeño grupo comandado por Juan Antonio Lavalleja y Manuel Oribe —financiados por el hacendado Juan Manuel de Rosas— al que se conocería como los Treinta y Tres Orientales.

Poco más tarde, Oribe llegaría frente a Montevideo con fuerzas a su mando y pondría sitio a la ciudad a la cual liberase, desalojando a las tropas del Imperio del Brasil. Éste fue promovido a teniente coronel el 19 de setiembre de 1825 y participó en la batalla de Sarandí el 12 de octubre, por lo que fue ascendido a coronel tras la victoria oriental.

El 9 de febrero de 1826, Oribe obtuvo una completa victoria sobre la fuerte columna brasileña en el llamado combate del Cerro. Oribe también estuvo presente el 20 de febrero de 1827 en la victoria de las armas argentino-orientales sobre las imperiales brasileñas, en la batalla de Ituzaingó.

Durante la misma guerra, Fernando Máximo Alfaro Maciel que se había instalado en la Patagonia argentina —en Bahía San Blas y Carmen de Patagones desde 1821— y quien fuera el tío materno de Jacinto Mariano Villegas del Campo Maciel, se desempeñaba como Juez de Paz desde 1825 cuando actuó heroicamente en la batalla de Carmen de Patagones ocurrida el 7 de marzo de 1827, entre milicias de las Provincias Unidas del Río de la Plata, a las órdenes de Martín Lacarra, y tropas de la marina del Imperio del Brasil, las cuales fueron derrotadas.

Durante la citada guerra, el proyecto fundacional en la bahía Blanca se vio nuevamente impulsado pero esta vez por Bernardino Rivadavia, por el cual el gobernador bonaerense Manuel Dorrego dispuso el cumplimiento de la ley del 12 de diciembre del corriente que ordenaba establecer una nueva línea de fronteras internas en el sur, para reforzar y comunicar al Fuerte Independencia (actual Tandil) —en donde estaba el coronel Ramón Bernabé Estomba quien fuera jefe del Regimiento 7° de Caballería de Línea— con Carmen de Patagones.

Rosas informó el 16 de enero del año siguiente que la expedición estaba lista para marchar, siendo Estomba nombrado jefe de la expedición fundadora desde noviembre del año anterior. De esta forma, el 11 de abril de 1828, terminó fundándose en la bahía Blanca la Fortaleza Protectora Argentina.

Actuación como opositor al gobierno de Rosas[editar]

Jacinto militó en política desde muy joven y figuró como opositor al gobierno de Rosas cuyo nombre real era Juan Manuel Ortiz de Rozas y López de Osornio.

Confederación Argentina en 1841 sin la Puna de Atacama (anexada por Bolivia desde 1826 - 1879 y luego por Chile hasta 1884) ni la actual Provincia de Misiones (ocupada aquel año por el Estado Autónomo del Paraguay hasta 1865), con la Coalición del Norte (en verde), la nueva Liga Federal rosista (en celeste) y la expedición de Juan Galo Lavalle (en líneas violetas).

Por otro lado, en el Estado Oriental del Uruguay, Fructuoso Rivera que fue reforzado con tropas riograndenses —muy a pesar del coronel Pedro José Viera, entre otros, que se encontraba en la Revolución Farroupilha— consiguió derrotar al rosista Manuel Oribe el 22 de octubre de 1837, en la batalla de Yucutujá (actual departamento de Artigas). Poco después, si bien fue derrotado en el encuentro bélico del río Yí, la victoria de la batalla de Palmar del 15 de junio de 1838 fue decisiva, quedando el Estado en manos del general Rivera. Además, el bloqueo francés al puerto de Buenos Aires, dejó incomunicado al general Oribe con su aliado, el gobernador Juan Manuel de Rosas. Presionado desde el río y sitiado en la capital, Oribe presentó su renuncia el 24 de octubre del mismo año. Pasó a Buenos Aires, donde Rosas lo recibió como presidente legal del Uruguay y utilizando su experiencia militar lo incorporó al ejército que comandaba por entonces, en la lucha contra el Partido Unitario.

En el año 1840 se inició una guerra civil en el litoral fluvial argentino contra el gobernador porteño, brigadier Juan Manuel de Rosas. El ejército unitario dirigido por el general Juan Galo Lavalle invadió Entre Ríos con tropas de Corrientes y unos cuatro mil exiliados unitarios porteños, enfrentándose al ejército federal entrerriano de 5.000 hombres, a las órdenes de su gobernador brigadier Pascual Echagüe, en la batalla de Sauce Grande y en la de San Cristóbal. Se formaba simultáneamente la Coalición del Norte de 2.000 hombres, conformada por los gobiernos de cinco provincias opuestas al régimen rosista, comandado por el coronel mayor Gregorio Aráoz de Lamadrid, logrando frenar el ataque que le dirigieron el coronel Nazario Benavídez y el brigadier Juan Felipe Ibarra, gobernadores de San Juan y de Santiago del Estero respectivamente. Luego ocupó la provincia de Córdoba, ayudando a colocar allí un gobierno liberal, aliado de la Coalición.

Luego de lo acontecido, Jacinto Villegas se enroló en el ejército unitario del general Lavalle actuando en la batalla de Quebracho Herrado el 28 de noviembre de 1840, junto a su homónimo Benjamín Villegas —hijo del doctor Alejo Villegas y de Luciana Dávila— en el oriente de la provincia de Córdoba, en donde se enfrentaron sus fuerzas contra el ejército federal argentino de la Coalición del Norte formada por las provincias de Tucumán, Salta, La Rioja, Catamarca y Jujuy, y por el cual fueron derrotados. También fueron vencidos en la batalla de Famaillá, el 17 de setiembre de 1841.

Como consecuencia de las derrotas sufridas por el ejército unitario, Jacinto Villegas tuvo que exiliarse en el Uruguay y el general Lavalle, en su expedición hacia el norte argentino, terminó huyendo a Salta, donde pensaba entablar una resistencia de guerrillas pero cuando los correntinos que lo acompañaban sin permiso del gobernador Pedro Ferré, lo abandonaron y regresaron a la Provincia de Corrientes atravesando la región chaqueña, provocó que el general retrocediera hacia la ciudad de San Salvador de Jujuy.

El 9 de octubre del mismo año, los federales dieron con la casa donde se encontraba Lavalle y dispararon a la puerta, cuyas balas hirieron de muerte a Lavalle, quien murió horas más tarde ese mismo día.

Le tocó reconocer el cadáver del general al doctor Gabriel Cuñado, luego del cual sería llevado a la ciudad de Tarija, acompañándolo una comitiva de la que formaba parte el teniente coronel Juan Estanislao del Campo quien fuera tío materno de Jacinto Villegas, entre otros.

Exilio en el Uruguay[editar]

En 1842, una vez instalado en Montevideo, Jacinto Mariano de la Natividad Villegas publicó un folleto titulado:

"Rasgos de la Política de Rosas: o escenas de barbarie, seguidas a la Batalla del Quebracho. Por un testigo presencial y paciente."

Se imprimió por los tórculos de la Imprenta del Comercio del Plata en el citado año, y luego se hizo una segunda edición en Buenos Aires, en 1854. En él, Villegas hace un relato de los sucesos posteriores a la batalla de Quebracho Herrado, la toma de la infantería del ejército del general Lavalle, la actuación del coronel José Javier Díaz y las escenas de barbarie contra los prisioneros, entre otras cosas. Luego de la caída del Restaurador de las Leyes el 3 de febrero de 1852, volvió a su querida ciudad natal, en el mismo año.

Gestión como funcionario de gobierno argentino[editar]

Cónsul en el Estado Oriental del Uruguay[editar]

Bandera del Partido Colorado.

En este citado país, los primeros cuarenta años post-independencia fueron testigos de una gran inestabilidad política:

Revolucionarios de las Lanzas y su comandante Timoteo Aparicio.

En noviembre de 1871 las conversaciones se reanudaron con mediación del gobierno argentino y así comenzó una etapa de resolución más pacífica de las situaciones políticas. Hubo un primer intento de diálogo entre los representantes del gobierno uruguayo del entonces presidente Lorenzo Batlle con Ángel Muniz. Más tarde en Buenos Aires, Andrés Lamas con Cándido Juanicó, entre otros, negoció en nombre del gobierno a través del ministro de Relaciones Exteriores argentino, Carlos Tejedor. El 5 de enero de 1872 se acordó una paz sobre la base de una amnistía general, elecciones con garantías de legalidad y la provisión de jefes políticos en seis de los entonces trece departamentos. Después de numerosos debates por cuestiones de detalle, Timoteo Aparicio firmó el 22 de febrero un acuerdo. Por entonces el gobierno había declarado que Andrés Lamas se había excedido en sus atribuciones, destituyéndole y anulando así el pacto.

El 1 de marzo del citado año, el presidente uruguayo Lorenzo Batlle sin haber podido controlar la situación, entregó el poder al Presidente del Senado Tomás Gomensoro quien gobernaría interinamente, y finalmente llegaría a un acuerdo con los insurrectos a través del pacto conocido como Paz de Abril.

En 1872 Jacinto Villegas volvió a Montevideo —ciudad que conocía muy bien por haber vivido en ella durante su exilio— pero esta vez desempeñándose como cónsul argentino. Reanudó las conversaciones con los sublevados mediando entre ellos y el presidente interino uruguayo Tomás Gomensoro, por el cual el 6 de abril del citado año se firmó el tratado de paz en Montevideo sobre el acuerdo básico de enero, y en el que se reconciliaba a los dos Partidos tradicionales de Uruguay que se venían enfrentando en forma cruenta, poniendo fin de esta manera a una larga etapa de continuas revoluciones[2] (aunque siguieron ocurriendo pequeñas guerras civiles a una fecha tan tardía como el año 1904). El gobierno concedió verbalmente a los blancos la Jefatura Política de cuatro departamentos: Cerro Largo (que incluía parte de Treinta y Tres), Florida, Canelones y San José (que incluía el de Flores).

Cónsul y Ministro Plenipotenciario ante el Imperio del Brasil[editar]

Imperio del Brasil en el mundo, desde 1822 - 1825.
Imperio del Brasil desde 1880 - 1889.

La representación diplomática argentina en Río de Janeiro había estado a cargo de Luis Lorenzo Domínguez, entre 1875 y 1882. Éste sería reemplazado por José Evaristo Uriburu pero que al final no llegó a asumir sus funciones. En estas circunstancias fue que el ministro de Relaciones Exteriores Victorino de La Plaza, decidió nombrar a Jacinto Villegas en el cargo antes citado. En cuanto a la política exterior que llevaba adelante en ese momento el presidente argentino Julio Argentino Roca, es interesante analizar su mensaje leído ante el Congreso el 1 de mayo de 1882, días antes de firmar la nueva designación.

Jacinto Mariano fue designado ministro plenipotenciario ante el Imperio del Brasil, nombramiento que motivó la instrucción absolutamente reservada.

El 10 de junio de 1882, el cónsul argentino Jacinto Mariano Villegas recibió un documento oficial que llevaba el rótulo de «Absolutamente Reservado»,[3] en el cual el presidente Roca le daba instrucciones acerca de cómo manejar la relación con el Imperio del Brasil, una vez llegado a Río de Janeiro. Las instrucciones que dio Roca a su enviado al Brasil comienzan diciendo:

El Presidente de la República ha considerado conveniente acreditar temporariamente en su carácter de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario al Señor Don Jacinto Villegas ante el Gobierno del Brasil, y para el desempeño de su misión, se le expiden las siguientes instrucciones.

El objetivo de mantener buenas relaciones con Brasil está en el párrafo siguiente cuando dice:

"Este Gobierno se propone cultivar las buenas relaciones que existen entre uno y otro país y sus respectivos Gobiernos, estrechando cuanto sea posible los vínculos de amistad; y á ese fin el Señor Ministro hará lo que la prudencia y decoro aconsejen".

Se evidencia en esta última frase el otorgamiento de cierto grado de libertad de acción al representante diplomático argentino, en la determinación de los medios a utilizar para alcanzar el objetivo fijado aunque recomendando pedir «instrucciones especiales» si la situación lo requiriese:

En cualquier emergencia que ocurriese, el Sr. Ministro deberá preceder con la moderación y deferencia que las circunstancias permitan, ajustándose en todo caso al estado de nuestras relaciones, y pidiendo instrucciones especiales, si fuese necesario.

Hacia finales de la Guerra de la Triple Alianza, Brasil y la Argentina venían librando una competencia por el liderazgo regional que se traducía en acciones sobre Uruguay, Paraguay y Bolivia, lo que había generado ciertas prevenciones entre los dos países, como lo demuestra el párrafo siguiente:

Como es de opinión general, que existen recelos y prevenciones tradicionales entre ambos países, dando lugar á que las relaciones políticas de ambos Gobiernos sean hasta cierto punto cautelosas, el Sr. Ministro inspirándose en estas instrucciones, tratará de abrir una marcha de confianza haciendo sentir á ese Gobierno que el Argentino es leal y circunspecto en su proceder, y que la seguridad de nuestros relaciones debe reposar en el respeto y consideración recíprocos.

La necesidad de mantener buenas relaciones entre el imperio y la república fue una constante en la política de Roca y era un elemento central en su concepción estratégica. El hecho que la pugna se centrara en la influencia sobre los países más pequeños de la región, aparece claramente en las líneas siguientes:

La política del Imperio versa contantemente sobre los pueblos circunvecinos, y conviene á los intereses de la República estar al corriente de todo lo que con esos puntos se relacione. Queda pues, fiada á la discreción y habilidad del Sr. Ministro, imponerse y comunicar minuciosamente al Gobierno lo concerniente á esos asuntos.

Subyacía en este período de la República Argentina, la prevención de que existía un eje Río-Santiago que podía proyectarse en forma adversa hacia ese país y que además el imperio realizaba una política tendiente a aislarle de sus vecinos. A su vez, en el gobierno de Río de Janeiro había una análoga impresión, acentuada por el hecho de que Brasil era la única monarquía de América del Sur, el único país que mantenía el régimen de esclavitud y que además estaba rodeado de naciones de habla hispana, sin olvidar a las colonias europeas de las Guayanas (británica, holandesa y francesa). En este contexto deben entenderse las mutuas prevenciones, que permiten interpretar este pasaje de las instrucciones:

Conviene igualmente que el Sr. Ministro trate de imponerse de las relaciones que el Gobierno del Brasil mantenga con los de otras Naciones, investigando cuales sean las más estrechas y los motivos ó circunstancias que medien para ello, dando aviso.

La sagacidad de Roca surge al precisar a Jacinto M. Villegas que:

Debe igualmente comunicar quienes sean los representantes de Naciones de Europa ó América allí acreditados, sus antecedentes y relaciones con el Emperador, sus Ministros y personas influyentes.

Gobernación de las Misiones Guaraníes antes de las ocupaciones paraguayas de 1811 en adelante y las de 1834/1841 hasta 1865, y las luso-brasileñas de 1801, sumado a la definitiva anexión brasileño-imperial de 1895, siendo éste (en el mapa) el limitado hacia el oeste por los pequeños ríos —que figuran en el norte del territorio violáceo— llamados San Antonio que desemboca en el río Iguazú (hacia el norte) y Pepirí Guazú que desemboca en el río Uruguay (hacia el sur).

Roca siempre se caracterizó por ser un hombre muy bien informado y su gestión en el campo de las relaciones exteriores no escapaba a esta regla. La cuestión pendiente de límites con el imperio por el territorio de las Misiones, constituía un punto importante en la relación bilateral y para ello se instruye al Ministro Plenipotenciario Jacinto Villegas de este modo:

Como próximamente ha de tratarse la cuestión de límites, es necesario que el Sr. Ministro se mantenga atento á lo que allí se haga ó trate sobre la materia, demostrando por una conducta amistosa que este Gobierno no hará sino defender los derechos de la República y propender á una solución decorosa. Sobre esta materia recibirá en oportunidad las demás instrucciones que convenga.

El presidente argentino sabía que la sensación de firmeza propia en una negociación, evitaba equívocos o malas interpretaciones. En cuanto a la superficie en litigio en el noreste del entonces Territorio Nacional de Misiones delimitado por los ríos San Antonio, Pepirí Guazú, Uruguay, Iguazú, Chapecó y Chopim —río cambiado por otro más oriental en 1887, llamado Jangada— había surgido, con anterioridad a su gestión, un error de interpretación de nombres ya que estos dos últimos ríos eran llamados Pequirí-Guazú y San Antonio Guazú por el gobierno argentino desde 1881, generándose una confusión al no poder determinarse cuáles eran los límites fijados en la época colonial de ambos países —por el tratado de San Ildefonso de 1777, entre España y Portugal— .

Pero el contenido económico y comercial ocuparon un lugar importante en las instrucciones —los cuatro países con los cuales se propuso la convención aduanera, son exactamente los mismos que el 26 de marzo de 1991 firmaron el Tratado de Asunción que formalizaría al Mercosur y es aquí, donde aparece hace más de un siglo, un antecedente del mismo— en una época en que por lo general, tenían un menor interés en el campo diplomático:

"Ha de tratarse igualmente de celebrar una convención aduanera entre la República, el Imperio, la República Oriental y la del Paraguay con propósito de impedir y castigar los contrabandos que se hacen. A ese fin el Sr. Ministro pondrá todo su empeño, demostrando las conveniencias recíprocas de esa medida y la importancia que ella tendrá para estrechar los vínculos de amistad".

Por un lado respondían a la realidad de una región, que era la cuenca del Plata, la que históricamente ha tenido una proyección diferente a la de los países del Pacífico. Pero también habría que recordar, que al momento de firmarse estas instrucciones, Chile estaba en guerra contra Perú y Bolivia y, en consecuencia, tampoco podría plantearse incorporar a alguno de estos países a un acuerdo aduanero, dadas las circunstancias que estaban atravesando.

La República Argentina en 1888. La Puna de Atacama (anexada por Bolivia desde 1826 hasta 1879 en que la ocupó Chile hasta 1884, luego desde 1887 - 1893 y de 1896 - 1899) al igual que la zona de San Pedro (ocupado por Chile definitivamente desde 1879)

La formación positivista de Roca le hacía dar prioridad a lo económico en el marco de la gestión de gobierno y ello se hace evidente en el párrafo siguiente cuando dice:

Debe proponer y gestionar todas aquellas medidas que pudiesen ser de franquicia para nuestro comercio.

En el plano administrativo, las instrucciones indican al cónsul Villegas que:

Tendrá especial cuidado de imponerse de la conducta y desempeño de nuestros Cónsules, dando cuenta de todo lo que á su juicio conviene reformar ya sea en el personal ó en sus atribuciones é indicar su fuere conveniente crear nuevos Consulados.

Las limitaciones que tenían las comunicaciones en esa época, que obligaban a los representantes diplomáticos a tomar decisiones a veces sin poder consultar, hacen que en el párrafo final de las instrucciones Roca termine diciendo:

El Presidente de la República espera, que el Sr. Ministro procederá en todo lo demás que no estuviere previsto en estas instrucciones, con su reconocido patriotismo y habilidad, teniendo siempre en cuenta los grandes intereses de su patria.

Roca dijo en su mensaje al Congreso de mayo de 1883 que

nuestras relaciones con el Imperio del Brasil se conservan en el mejor estado, sin que haya absolutamente temor alguno de que puedan alterarse, cooperando ambos pueblos y gobiernos a fortalecer sus recíprocos sentimientos de amistad.

El cónsul y Ministro Plenipotenciario Jacinto Mariano de Villegas y del Campo Maciel-Lacoizqueta permanecería sólo un año como representante diplomático en Río de Janeiro pasando a desempeñar funciones en el Perú y reemplazado por Vicente G. Quesada en aquel país.

El objetivo de lograr una convención aduanera entre los cuatro países del actual Mercosur, fijado por Julio Argentino Roca en sus instrucciones absolutamente reservadas dadas al representante diplomático argentino Jacinto M. Villegas, en Río de Janeiro, constituyen un antecedente remoto del acuerdo del Mercosur, que evidencia que la integración de los países de la región tenía raíces profundas en la historia y que no se trataba de una política circunstancial.

La cuestión de límites en el noreste del Territorio Nacional de Misiones se resolverá, pasada más de una década y durante la representación de Estanislao Zeballos, con un fallo del Presidente norteamericano en el Laudo de Cleveland sobre Misiones en 1895 que otorgará el territorio en disputa a los ya Estados Unidos del Brasil y que Argentina debió reconocer como de soberanía de aquél. La victoria del delegado brasileño ante el arbitraje, el Barón de Río Branco, lo proyectará políticamente en su país a partir de este triunfo, mientras que la derrota argentina, hará que el representante argentino en esta circunstancia, asuma una posición muy adversa hacia el Brasil y hacia el barón José María da Silva Paranhos Junior, como se pondrá en evidencia durante la presidencia de Figueroa Alcorta.

Cónsul en la República del Perú[editar]

Perú en el mundo
Territorios ocupados por Chile en 1879 del Departamento del Litoral boliviano, de Tarapacá peruano y de la Puna de Atacama salteña en poder boliviana (de Chile hasta 1884, luego desde 1887 - 1893 y por último de 1896 - 1899) con San Pedro, al empezar la Guerra del Pacífico.

Destacaba como logro principal para la Argentina, la paz con Chile que se había alcanzado mediante el acuerdo de límites firmado el año anterior, señalando que

La cuestión de límites con la República de Chile, que tanto preocupaba los ánimos y que había pasado por variadas y peligrosas alternativas, quedó amistosamente terminada, como vosotros lo sabéis, y nuestras relaciones con aquella Nación descansan ahora en la más completa armonía.

Pero a la vez que remarcaba este logro advertía acerca del riesgo que implicaba para la paz de la región la llamada Guerra del Pacífico que en ese momento estaba librando Chile contra Perú y Bolivia.

Inmediatamente Roca expresa la razón por la cual la Argentina suspende su gestión diplomática, para lograr una mediación conjunta con Brasil, y así poner término a la guerra argumentando que

En tales circunstancias, apareció la interposición del Gobierno de los Estados Unidos, y se creó prudente suspender toda proposición al respecto por nuestra parte, para no interrumpir el curso de las negociaciones que se habían promovido.

Aparece de esta manera, durante los sesenta años siguiente, la disputa entre Estados Unidos y Argentina por liderar las iniciativas diplomáticas en la región. Había sucedido con la Guerra del Pacífico, y pasado más de medio siglo, con la Guerra del Chaco.

El ministro Jacinto Mariano Villegas, representante en ese momento como diplomático en Río de Janeiro, fue trasferido a la República del Perú para desempeñar sus funciones allí, un destino muy importante para la Argentina dado que en ese momento había finalizado la guerra antes citada, con la contundente victoria de Chile.

Radicación definitiva en el Uruguay y su fallecimiento[editar]

Luego de culminar su labor diplomática se mudó con su familia a su muy conocida y amada Montevideo que tanto le cuidó en sus tiempos de exilio y que contribuyó a su pacificación, acompañado de su esposa y sus hijos. Falleció en esta misma ciudad el 17 de octubre de 1896, al lado de su familia quienes permanecieron en Montevideo hasta los últimos días de su mujer Magdalena Vidal Hernández el 13 de enero de 1912.

Notas[editar]

  1. Goldaracena, Ricardo; en "El libro de los linajes: familias históricas uruguayas del siglo XIX" (Tº I, p. 172, Ed. Arca, 300 págs., año 1976).
  2. Goldaracena (op. cit., p. 172).
  3. «Absolutamente Reservado», 10 de junio de 1882.

Referencias[editar]

  • Cutolo, Vicente Osvaldo; en "Nuevo Diccionario Biográfico Argentino" (Ed. Elche, año 1968).
  • Gianello, Leoncio; en "Historia de Santa Fe".
  • Meroni, Graciela; en "La Historia en mis Documentos" (Tomo II, Ed. Crea, subdivisión Huemul).
  • Municipalidad de La Plata, por su Centenario, en "La Plata: Una Obra de Arte, 1882 - 1982" (15 de noviembre de 1982, Ed. Talleres de Macci, Saltzmann y Cía. Sacif).
  • Suárez, Teresa, y Nidia Areces en "Estudios Históricos Regionales en el Espacio Rioplatense: de la Colonia a mediados del siglo XIX" (Ed. Universidad Nacional del Litoral).

Enlaces externos[editar]