Islam en España

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El islam en España ha tenido una presencia fundamental en la cultura y la historia de dicha nación europea.

Historia 711-1497[editar]

Invasión musulmana de la península ibérica[editar]

Se conoce como Etapa musulmana de la península ibérica[1] [2] o Conquista árabe de Hispania,[3] al complejo proceso político y militar que a lo largo del siglo VIII explica la formación y consolidación de al-Ándalus musulmán, así como la génesis de los principales reinos cristianos medievales peninsulares.[4]

El origen de la Etapa musulmana en la península siglos VIII-IX

La conquista del reino visigodo por los dirigentes musulmanes fue un proceso relativamente rápido, ya que en solo quince años se llegó a ocupar todo el actual territorio de España y Portugal; desde el año 711 al 725, si bien lo que era el territorio peninsular del reino estaba completamente ocupado en el 720, tras diez años del inicio de la conquista. Dicha conquista, además de larga, requirió de constantes refuerzos militares, y de pactos con núcleos resistentes.

Aunque el proceso en total ocupó todo ese tiempo, la cronología no es exacta en cuanto a los años y las fechas, sino sólo aproximada, pues las fuentes difieren entre sí, y los historiadores no se ponen de acuerdo. Hemos optado por una datación que siempre puede retrasarse en un año según qué historiador tomemos.

Además de estos años de conquista, hay que sumar los años anteriores que los árabes llevaban diseñándola, reconociendo el terreno, y preparando, al parecer, futuras alianzas. Lo largo de este proceso de conquista del reino visigodo se debe a varios motivos: lo escaso de las fuerzas musulmanas que los invadieron, las constantes luchas y levantamientos de sus aliados entre los visigodos, la orografía del territorio y la fuerte base de asentamiento social del anterior reino visigodo.

Sin embargo, la gran centralización política del reino, la inseguridad causada por bandas de esclavos fugitivos, el empobrecimiento de la hacienda real (especialmente durante el reinado de Witiza) y la pérdida de poder del rey frente a los nobles, fueron elementos que facilitaron la acción de los conquistadores.

Pero el factor quizás más importante fue la grave crisis demográfica del reino, que en los últimos veinticinco años había perdido más de un tercio de su población. Esto fue debido a las epidemias de peste y los años de sequía y hambre de finales del siglo VII, especialmente durante el reinado de Ervigio; y que se repitieron también con gran dureza bajo el de Witiza, el antecesor de Rodrigo.

Además, existía una fractura política importante entre dos grandes clanes político-familiares godos en su lucha por el trono, y que llevaba varios decenios dividiendo políticamente el reino y generando constantes problemas. De una parte estaba el clan gentilicio de Wamba-Égica, al que perteneció o al que estaba vinculado Witiza, y de otra el clan de Chindasvinto-Recesvinto, al que pertenecía Rodrigo. Esta situación dividió al estamento aristocrático-militar en dos facciones cada vez más irreconciliables; hasta el punto de considerar alguna historiografía a los witizanos como instigadores e incluso aliados, explícitos u oportunistas, de los invasores.[cita requerida]

Los conquistadores árabes también contaron con el apoyo de parte de la población judía, muy numerosa en la Bética, en la Galia Narbonense, y en toda la cuenca mediterránea. Estaba presente principalmente en los centros urbanos, destacando, entre otras, las comunidades de Narbona, Tarragona, Sagunto, Elche, Lucena, Elvira, Córdoba, Mérida, Zaragoza, Sevilla y de la capital, Toledo.

La ayuda que los judíos prestaron a los conquistadores se debió a que aquellos, en su mayoría conversos forzados pero fingidos, eran reiteradamente hostigados por la legislación visigoda (con algunas excepciones, como bajo los reyes Witerico y Suintila, y contra el criterio de obispos como San Isidoro, que los defendía). Y sabían, por lo que había ocurrido en el norte de África, que mejoraría su situación al recibir de los gobernantes árabes el mismo estatus que la población cristiana.

Pero además de los judíos étnicamente puros de la diáspora, en el norte de África había bereberes que profesaban el judaísmo por proselitismo y mestizaje, muchos de los cuales dieron apoyo a los árabes en su conquista, y se unieron a ellos (como muchos bereberes cristianos) por lazos de clientela.

Finalmente, las divisiones dinásticas internas entre los nobles visigodos sobre la sucesión de Witiza facilitaron aún más el desarrollo de la conquista.

De acuerdo con las fuentes conservadas, la invasión de la península habría tenido lugar el año 711, una vez concluida la conquista militar musulmana de la mayor parte del norte de África, aprovechando de ella la arabización de los bereberes, a los que se acaba enrolando en el ejército para la próxima conquista, la península.

En aquel momento en el reino visigodo Roderic (conocido más tarde como Rodrigo) estaba luchando contra el hijo del antiguo rey Witiza, Agila II, y por tanto, el legítimo heredero. Rodrigo sería posiblemente en estos momentos un dux de la Bética mientras que Agila, asociado al trono, sería el dux de la Tarraconense.

En la primavera de 711 una expedición formada por unos 9000 hombres y mandada por Táriq Ibn Ziyad, gobernador de Tánger, entró en la península sin el conocimiento de Musa ibn Nusair, el gobernador árabe en Ifriqiyya, Túnez. Esta expedición surcaría el estrecho el 27 de abril de 711 y conquistaría Algeciras, donde Tariq aumentó el número de hombres y desde donde se enfrentó a Don Rodrigo el 19 de julio de 711, en la batalla de Guadalete, llamada así porque tradicionalmente se localizó junto al río Guadalete, aunque los últimos estudios la sitúan a orillas del río Guadarranque. Un año más tarde, y al saber la noticia, Musa cruzaría el estrecho para controlar las conquistas bereberes y del Imperio árabe.

El desarrollo de la conquista

En el año 711 caía la ciudad de Córdoba, al igual que la zona del Estrecho, la comarca de Córdoba, y la ruta hasta Toledo, con las retaguardias de Sevilla y Mérida, de donde podía proceder el peligro.

No obstante, los hechos se desarrollaron mejor de lo que Musa podía esperar. Las ciudades de Medina-Sidonia, Carmona y Sevilla les recibieron casi sin lucha, se dice porque los partidarios de Rodrigo habían huido y predominaban los de Witiza o cuando menos los neutrales, pero probablemente fueron grupos hispanorromanos descontentos con el gobierno visigodo, quienes los recibían como a un pueblo civilizado y en cierto modo como una manera de cambiar el gobierno. Los partidarios de Rodrigo se concentraron en Mérida. Musa sitió la ciudad que resistió a los embates enemigos. Dieciséis meses necesitó para tomar la ciudad, que capituló el 30 de junio del 713. A la vez fueron tomados otros territorios, especialmente en el sudeste, como el Reino de Tudmir (Murcia, Alicante y otras comarcas de Andalucía y Albacete) gobernada por el duque visigodo Teodomiro, en este caso, por el hijo de Musa, Abd al-Aziz.

En este momento los musulmanes dominaban la Bética, una parte de Lusitania, parte de la Cartaginense y la Tarraconense Occidental. Es probable que durante el sitio de Mérida, Musa concertase acuerdos con los nobles godos de las ciudades, a los que garantizaba su mantenimiento en el poder, sus bienes y su religión, a cambio de que reconocieran la soberanía del califa. Los magnates godos que firmaron los tratados se obligaban a ser fieles y sinceros con el wali de Hispania (éste era el título que se arrogaba Musa), a no conspirar con sus enemigos, a pagar un tributo anual por cada uno de sus súbditos cristianos; a cambio les serían respetados sus dominios y la libertad de sus súbditos, los cuales no podrían ser violentados en su religión, ni quemadas sus iglesias. Estos acuerdos se extendieron también a los magnates que, aun sin el título de conde, gobernaban de hecho sobre extensos territorios en los que no había ninguna ciudad importante, y a algunos duques, a todos los cuales debieron entregarse las propiedades de los magnates partidarios de Rodrigo. Una parte de las tierras reales visigodas, que eran muy extensas, serían entregadas a los participantes en las expediciones (los que ya estaban en Hispania y los que llegaran en el futuro), excepto una quinta parte que quedaría para el califa.

Musa no estableció ninguna modificación en los impuestos, los cuales seguirían recaudándose en igual forma que hasta entonces, pero su importe pasaría a poder del wali árabe de Hispania, el cual remitiría un quinto de su importe al Califa. Las convenciones mejoraban la posición de la nobleza, que además de mantener sus posesiones, con seguridad lograrían sin duda evitar algunos impuestos. Se cree que a los humildes se les rebajaron los impuestos, lo que provocó una mejora de su situación y la legislación antijudía desapareció.

Una vez asegurada la capitulación de Mérida, Musa se encontró con Tariq en Talavera, junto al cual seguiría avanzando hacia el norte. En la primavera del 714 avanzaron hacia Zaragoza, desde donde Tariq se dirigió a Soria y Palencia, para penetrar en Asturias, donde alcanzó el mar Cantábrico en Gijón. Por su parte, Musa ocupaba Logroño, León y Astorga, fijando provisionalmente los límites de la conquista en el valle del Ebro. En verano de 714 fueron llamados por el Califa de Damasco, mientras que el hijo de Musa, Abd-al-Aziz, permaneció en Sevilla, primera capital de al-Ándalus, como wali. Bajo su mandato se completó la conquista de la zona oriental y se consolidaron las posesiones de Évora, Santarém y Coímbra.

La conclusión de la expansión musulmana

En 717, Abd al-Aziz ibn Musa era asesinado violentamente, abriéndose así un periodo de graves turbulencias en al-Ándalus que se extendería durante cuarenta años. Ese mismo año la capital se instaló en Córdoba y entre ese año y el 719 capitularon Pamplona, Huesca y Barcelona, lo que obligó a los hispanogodos resistentes a refugiarse en las montañas del Cantábrico o el Pirineo o emigrar a la zona de Narbona. Aunque Narbona cayó en el año 720, los musulmanes no lograron penetrar en el reino franco merovingio por Aquitania, Provenza, Borgoña o Gascuña, y a pesar de que prosiguieron las expediciones musulmanas, estas fueron definitivamente paralizadas en el 732 en Vouillé (Francia) en la batalla de Poitiers.

La constante conflictividad interna de al-Ándalus propició asimismo la consolidación de un movimiento insurreccional en la costa del Cantábrico, surgido de la victoria en la batalla de Covadonga el 718, por parte de Don Pelayo, sobre el cual se edificaría paulatinamente durante la primera mitad del siglo el Reino de Asturias, al que seguirían más tarde la formación de otros núcleos en la zona oriental.

Historia de al-Ándalus[editar]

Formación del estado andalusí, 711-756

En el año 711 tropas musulmanas, compuestas por árabes y bereberes, cruzaron el estrecho de Gibraltar dirigidos por Tariq, lugarteniente del gobernador del Norte de África, Musa ibn Nusayr. En principio Tariq se atrincheró en el peñón que recibiría después su nombre Chabal Tariq, (Gibraltar), a la espera de la llegada del grueso de sus tropas. Sólo entonces inició su ofensiva con la toma de Carteya (Cádiz), después de lo cual se dirigió al oeste e instaló su base de operaciones en Al-Yazirat Al-Jadra, (en árabe: الجزيرة الخضراء) lo que hoy es Algeciras.

En ese mismo año Tariq vence a los visigodos en la trascendental batalla de Guadalete, y tras dar remate a lo que quedaba del ejército rival en Écija emprende una rápida conquista, primero en dirección a Toletum (Toledo), y posteriormente hacia Caesar Augusta (Zaragoza). Hacia el 718, la península ibérica, salvo las zonas montañosas del norte habitadas por Vascones y Astures, estaban en manos de los generales del califa Walid I; Táriq ibn Ziyad y Musa ibn Nusair.

Desde 716 la península fue dirigida desde Qurtuba (Córdoba) por un wali (gobernador) nombrado por el califa de Damasco. Los primeros gobernadores aparte de organizar el estado islámico y asentar a inmigrantes árabes, sirios y sobre todo bereberes, llevaron a cabo expediciones contra el reino franco hasta que después de la batalla de Poitiers en el 732, los francos emprendieron diversas campañas que expulsaron a los musulmanes de las tierras situadas al norte de los Pirineos hacia el 759.

En las tierras ocupadas por el islam, los musulmanes respetaron a la población cristiana y judía, por pertenecer a una de las religiones abrahámicas, que los dotaba de un estatus determinado. Este establecía que, aunque no formaran parte de la umma, comunidad islámica, quedarían protegidos, tendrían sus jueces y conservarían sus ritos. Estas circunstancias motivaron una política de pactos de capitulación donde muchos aristócratas visigodos pudieron conservar propiedades e incluso cierto grado de poder mediante nuevas fórmulas, como es el caso de Teodomiro (en árabe: تدمير Tūdmir), gobernador de la provincia Provincia Carthaginense, que tras un acuerdo gobernó a título de rey un territorio cristiano visigodo autónomo dentro de al-Ándalus, denominado kora de Tudmir.

Este hecho, unido a que una parte de la población, cristianos unitarios y hebreos sobre todo, vieran con buenos ojos el nuevo poder musulmán que los libraba de la dura opresión que los visigodos habían ejercido contra ellos, podría explicar la rapidez de la conquista.

La composición social de al-Ándalus fue muy compleja y varió a lo largo de su historia; por un lado se encuentran los que pertenecían a la comunidad islámica, Umma, que se dividían en libres y esclavos y étnicamente en árabes, sirios, bereberes, muladíes (cristianos conversos al Islam y sus descendientes) saqalibas (de origen eslavo y que podían ser esclavos o libres), y también esclavos provenientes de África, aunque estos nunca llegaron a constituirse como un grupo social diferenciado. Entre los que no pertenecían a la Umma estaban los judíos y los mozárabes (cristianos de al-Ándalus).

En el año 750, en Damasco, la familia de los Abasíes desplaza a los Omeyas del poder, matando a todos sus miembros excepto a Abd al-Rahman I –también conocido como Abderramán–, y trasladan el poder a Bagdad.

Emirato de Córdoba 756-929

En 756 Abd al-Rahman huye a la península ibérica y consigue que ésta se separe del poder de Bagdad, haciendo que Córdoba se convirtiera en un emirato independiente. En la segunda mitad del siglo IX se erige la alcazaba de Majerit como defensa de Toledo.

La creación de los reinos de Asturias y de Pamplona, y de diversos condados en la zona pirenaica por parte de los francos, a finales del siglo VIII y primeros años del IX representó la primera reducción del territorio de al-Ándalus. Hasta el siglo XI, las fronteras entre al-Ándalus y los estados cristianos del norte experimentaron pocas variaciones aunque la lucha entre ellos fue frecuente.

El estado andalusí estaba dirigido por visires (ministros) bajo la dirección del hagib, el de más rango de ellos. También se formó un ejército profesional compuesto por mercenarios.

Califato de Córdoba

Interior de la Gran Mezquita de Córdoba, actualmente catedral cristiana. Uno de los mejores ejemplos de arquitectura islámica iniciada por la dinastía de los omeyas.

A comienzos del año 929 (final del año 316 de la hégira), el emir Abd al-Rahman III proclama el Califato de Córdoba, y se nombra a sí mismo Emir al-Muminin (príncipe de los creyentes), lo cual le otorga, además del poder terrenal, el poder espiritual sobre la umma (comunidad de creyentes), de este modo se convirtió en el primer califa independiente de la península. Por otra parte, la naturaleza misma del poder dinástico cambió a causa de este acontecimiento, y el alcance histórico, reconocimiento y adhesión del pueblo a los califas de al-Ándalus fue inmenso.

Este importante acontecimiento histórico encuentra sus fundamentos en la victoria definitiva que el poder cordobés había logrado unos meses antes sobre la interminable revuelta de Omar Ben Hafsún con la toma de Bobastro en enero del 928. Así mismo, se logró el restablecimiento de la autoridad del poder central de Córdoba sobre la mayor parte del territorio y la rendición de las últimas disidencias como la de Badajoz y de Toledo.

La relación con los reinos vecinos fue tensa; por una parte se encontraba el Califato fatimí en las fronteras cordobesas del norte de África; en el año 931, las tropas andalusíes entraron en Ceuta, donde se levantaron fortificaciones importantes. Desde entonces se establecieron tanto en Ceuta como en Melilla guarniciones andalusíes con carácter permanente. El Califato omeya desplegó grandes esfuerzos para contener lo mejor posible el avance fatimí, siguiendo en su política de alianzas con las tribus Magrawa-Zanata del Magreb occidental, hostiles a los Sanhaya del centro que sostenían el poder fatimí.

Por el norte se encontraban los reinos cristianos que seguían con sus incursiones en territorio andalusí aprovechando cualquier debilidad del emirato cordobés. En el 932 Ramiro II atacó Madrid y derrotó a un ejército musulmán en Osma en el 933. Aliándose con el poderoso gobernador tuyibí de Zaragoza. Abd al-Rahman III intentó restablecer la situación del lado cristiano organizando una campaña contra el reino de León para restablecer la supremacía musulmana sobre la frontera del Duero. Abd-el-Rahman no alcanzó su objetivo y sufrió una derrota en la batalla de Simancas, seguida de otra en el barranco de Alhándega, aunque estas derrotas no tuvieron, de hecho, graves consecuencias territoriales porque igualmente se consiguieron otras victorias de importancia, los problemas internos paralizaron León y porque el poder cordobés, con su tenacidad, logró mantener una presión lo suficientemente fuerte sobre la frontera, y desplegó un gran esfuerzo para protegerla, edificando nuevas defensas y fortificando las ya existentes.

Cuando llega al poder Al-Hakam II el Califato cordobés se encuentra consolidado tanto en el norte de la Península, con los reinos cristianos bajo vasallaje, como en el Magreb occidental, controlado por el Califato cordobés, bien mediante sus propias tropas, bien por medio de tribus aliadas o sometidas.

A su muerte, Al-Hakam II dejó el trono cordobés a un muchacho de once años sin ninguna experiencia política llamado Hisham. Este joven califa contaba con el apoyo de su madre la concubina Subh de Navarra y el ministro Al-Musafi, además de la de un hombre llamado Abi Amir Muhammad, futuro al-Mansur (Almanzor para los cristianos), que mediante intrigas y movimientos políticos va ascendiendo en el poder hasta hacerse con el poder absoluto. Al-Mansur puso en marcha un programa de reformas en la administración civil y militar y supo atraerse a las clases populares con una política de intensa actividad militar contra los cristianos del norte.

Al-Mansur inició una serie de campañas o algaradas que se adentraron en territorio cristiano, llegando hasta Santiago, Pamplona, etc. Esta política provocó que los reinos cristianos crearan una coalición contra al-Ándalus.

Fases posteriores

Finalmente en 1031, se produce la separación del Califato en reinos de taifas.

Entre los años 718 y 1230 se forman los principales núcleos cristianos en la península en los reinos de Castilla, Portugal, Navarra y la Corona de Aragón.

En el siglo XIII, se produce un gran avance cristiano gracias a la victoria en la batalla de las Navas de Tolosa (1212) que provoca que el poderoso Imperio almohade entre en decadencia, aprovechando las monarquías cristianas para conquistar grandes territorios y arrasar las principales ciudades, hasta quedar sólo el Reino nazarí de Granada como último reducto musulmán en la península, mientras la corona de Aragón inicia una política de expansión por el Mediterráneo y se confirma la unión de Castilla con el Reino de León. En 1415 se reconquista Ceuta por los portugueses.

La Reconquista de la península finaliza en 1492 con la toma de Granada por parte de los Reyes Católicos que lo anexionan a la Corona de Castilla. En este mismo año se produce la expulsión de los judíos y el descubrimiento de América, en nombre de Castilla, por Cristóbal Colón. En 1497 se incorpora Melilla, que estaba abandonada.

Evolución de la reconquista entre 790-1300.

Personalidades de al-Ándalus[editar]

Políticos y militares

Filósofos y teólogos

Médicos y científicos

Poetas y escritores

Musulmanes en España en el siglo XXI[editar]

Demografía[editar]

Según los datos del Informe Anual del Observatorio Andalusí correspondiente a 2006,[5] vivían en esa fecha 1 080 478 musulmanes en España; equivalente al 2,41 % de la población total.[6]

El censo publicado en 2008 por la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE)[7] da la cifra de 1 130 000 musulmanes residentes en España, equivalente al 2,5 % de la población total.[8]

Cataluña, Madrid, Andalucía, Comunidad Valenciana, Murcia y Canarias son las comunidades autónomas que cuentan con mayor población musulmana.[9]

Las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla cuentan también con una importante presencia de residentes musulmanes.[10]

Musulmanes en España - Datos a fecha de 2008[11]
Cataluña Madrid Andalucía Comunidad Valenciana Murcia Canarias Melilla Castilla La Mancha Ceuta Baleares Castilla y León País Vasco Extremadura Navarra La Rioja Asturias Cantabria
279.027 196.689 184.430 130.471 63.040 54.636 34.397 32.960 30.537 25.859 17.366 16.608 15.536 10.884 10.373 2.731 2.179

Los musulmanes residentes en España proceden, sobre todo, de El Magreb (Marruecos y Argelia), de países subsaharianos (Senegal), de Oriente Próximo y de países asiáticos como Pakistán y Bangladés; en cualquier caso, el grupo más numeroso está constituido por musulmanes procedentes de Marruecos.[12]

Según la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE), a fecha de 2008, España contaría con 150 000 descendientes de musulmanes inmigrantes.[13]

Un grupo minoritario, pero muy activo socialmente, lo constituyen los musulmanes de origen saharaui, que cuentan con una oficina del Frente Polisario[14] en Madrid y asociaciones propias,[15] además de recibir la colaboración de numerosas asociaciones españolas de apoyo.[16] [17]

Personalidades musulmanas actuales en España[editar]

Entidades culturales musulmanas en España[editar]

Entidades religiosas musulmanas en España[editar]

Mezquita de Madrid, inaugurada en 1992.

Mezquitas con culto musulmán en España[editar]

Discriminación[editar]

Al igual que en otros países de Europa,[19] en España han ocurrido actos de discriminación contra los musulmanes, concretamente en relación con la indumentaria islámica sobre el uso del velo,[20] en centros escolares.

Ha habido casos de niñas o adolescentes que se negaron a acudir a la escuela sin cubrirse la cabeza con un pañuelo o hiyab,[21] [22] lo que ha acarreado en ocasiones la expulsión y la necesidad de buscar otros colegios que sí admitan el velo. Estas actuaciones han suscitado diversas polémicas.[23] [24] Se ha aducido el hecho de que a las monjas se les permite llevar la cabeza cubierta.[25] En algunos casos se han presentado recursos[26] o han intervenido las autoridades.[27]

La organización Amnistía Internacional se ha pronunciado contra la prohibición del velo islámico en relación con estas polémicas en España[28] (al igual que se ha pronunciado en relación con otros países[29] ). Esteban Beltrán, director de dicha organización en España declaró: «La forma en que deciden vestirse las personas puede ser una expresión importante de su identidad o creencias religiosas, culturales y personales; y es un derecho individual que no puede restringirse de forma arbitraria.».[30]

Véase también: Islamofobia.

Regulación del uso del velo integral en espacios públicos en España[editar]

Al igual que en otros países de Europa,[31] [32] en España hubo un debate sobre la regulación del uso del velo integral (tanto el burka como el niqab) en espacios públicos por considerar que atenta contra la seguridad ciudadana, además de constituir una discriminación específica contra la mujer. En este sentido, el Senado aprobó una moción instando al Gobierno a prohibir el velo integral en todos los espacios públicos, incluida la calle.[33] Varios ayuntamientos, como los de Barcelona, Tarragona, Lérida[34] y Coín (Málaga),[35] han prohibido el uso del velo integral en las instalaciones municipales.

Fundamentalismo islámico en España[editar]

Máxima extensión de al-Ándalus en el año 732. Los yihadistas ven a España como tierra del islam invadida por infieles.[36]

El terrorismo yihadista en España son los actos terroristas cometidos en España por grupos de tendencia yihadista. España es objetivo de la yihad global promovida por Al Qaeda.

Hoy en día hay numeroso colegios de la umma que incorporan en los mapas de Dar al-Islam al al-Ándalus medieval. Uno de los objetivos del terrorismo yihadista es recuperar todos los territorios que fueron islámicos. Y ha habido menciones especiales a España por parte de Osama bin Laden y Al-Qaeda sobre la recuperación de al-Ándalus.[37]

Los atentados del 11 de marzo de 2004, también conocidos como 11-M, fueron una serie de ataques terroristas en cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid. La sentencia de la Audiencia Nacional atribuyó su autoría a miembros de células o grupos terroristas de tipo yihadista. No fue el primer atentado de corte islamista perpetrado en España; con anterioridad se produjo el atentado islamista del restaurante "El Descanso", en 1985, que dejó 18 muertos.

Según la encuesta sobre la inmigración musulmana en España realizada por Metroscopia en 2009 por encargo de los Ministerios de Justicia, Interior y Trabajo, entre el 4 % y el 5 % de la población encuestada expresa opiniones radicales.[38]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Castro, A.: "La realidad histórica de España". Porrúa, México, 1965, p. 175
  2. Perspectivas de la Filosofía, hoy. Entrevista a Julián Marías. Lauand, J., en Notandum, Revista Semestral Internacional de Estudios Académicos, Año I N. 1 enero-junio 1998
  3. Roger Collins, La Conquista Árabe 710-794, Historia de España Ed. Crítica.
  4. Pérez, J.: "De los tiempos prehistóricos a la invasión musulmana". En Historia de España, Crítica, 2001, ISBN 84-8432-091-X
  5. Observatorio Andalusí: Informe anual 2006
  6. Wikipedia: Demografía de España - Evolución demográfica
  7. elfarodigital.es, 16 marzo 2008: "Un total 1.130.000 residentes en España son musulmanes y de ellos, 30 537 viven en Ceuta. [...] y que sitúa en el 2, % el porcentaje que abraza el Islam del total de ciudadanos."
  8. Wikipedia: Demografía de España - Evolución demográfica
  9. elfarodigital.es, 16 marzo 2008: "Por comunidades, la autonomía con mayor población de musulmanes es Cataluña, con un total de 279.037 personas, seguida de Madrid, Andalucía y Valencia."
  10. «El primer censo de musulmanes cifra en 30 537 los residentes en Ceuta.» elfarodigital.es, 16 marzo 2008.
  11. Estudio demográfico sobre conciudadanos musulmanes, UCIDE, 2008
  12. elfarodigital.es, 16 marzo 2008: "[...] la UCIDE ha realizado el 'Estudio demográfico sobre conciudadanos musulmanes', que señala que de cada mil personas 25 son musulmanas, la mitad procedentes de Marruecos [...]"
  13. elfarodigital.es, 16 marzo 2008: «El presidente de UCIDE, Riay Tatary, detalló la existencia de 150.000 descendientes de musulmanes inmigrantes, algunos incluso de cuarta generación.»
  14. Sitio web del Frente Polisario en español.
  15. Asociación de Mujeres Saharauis en España (AMSE).
  16. CEAS Sáhara - Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara.
  17. Asociaciones Pro-Sahara.
  18. No reconocidos por el resto como comunidad Islámica sino como secta
  19. «Cómo legisla Europa sobre el velo.» El País.
  20. «¿Cuál es el significado y el origen del 'hiyab'?» El Mundo, 22-4-2010. El Mundo.
  21. «Fátima: "Quiero llevar el pañuelo a clase; nadie me obliga a hacerlo".» El País.
  22. «Najwa, fuera de clase en Pozuelo por cubrirse la cabeza con 'hiyab'.» El País.
  23. Martin Seco, Juan Francisco. Fátima y su hiyab
  24. Entrevista: «JUAN FERREIRO Ex subdirector general de Libertad Religiosa. "Madrid vulneró los derechos básicos de Najwa".» El País
  25. «"También las monjas se tapan". Cinco jóvenes musulmanas cuentan sus experiencias con el 'hiyab' en Huelva.» El País.
  26. Entrevista: «IVÁN JIMÉNEZ-AYBAR, Abogado de Najwa Malha. "Najwa no es ni quiere ser la Juana de Arco del Islam".» El País.
  27. «La Generalitat obliga a admitir en clase a una menor con 'hiyab'.» El País.
  28. Público.es - "Las mujeres tienen derecho a llevar velo"
  29. «Bélgica vota a favor de prohibir el uso del velo integral.» Amnistía Internacional España - Derechos Humanos.
  30. «Las personas tienen derecho a decidir sobre el uso del velo sin sufrir discriminación.» Amnistía Internacional España - Derechos Humanos.
  31. El Universal, 24-6-2010: «Lucha contra velo islámico avanza en España y Francia.»
  32. «El Senado francés prohíbe definitivamente el uso del velo integral islámico en la calle.» El Mundo, 14-9-2010.
  33. «El Senado pide que se prohíba el 'burka' con los votos de PP, CiU y UPN.» El Mundo, 23-6-2010.
  34. «Tres capitales catalanas prohíben el burka en edificios municipales.» La Vanguardia, 14-6-2010.
  35. «Coín se convierte en el primer municipio no catalán en prohibir el burka.» El Mundo, 28-6-2010.
  36. «Los 'yihadistas' ven España como tierra del islam invadida por infieles.» El País.
  37. «Al Qaeda pone su punto de mira en Melilla y Ceuta como nuevos objetivos de su agenda de atentados terroristas - Infomelilla.com: Periódico Digital de Melilla».
  38. «El 5% de los musulmanes residentes en España es radical, según un sondeo del Gobierno.» El Mundo, 7 abril 2010. «Entre el 4 % y el 5 % de la población española puede considerarse radical, el mismo porcentaje que se da en otros países de Europa», ha expresado el profesor Juan José Toharia, presidente de Metroscopia y autor del trabajo.

Enlaces externos[editar]

Entidades

Estadísticas y estudios de opinión

Artículos