Isabel de Francia (1764-1794)

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Isabel de Borbón
Princesa real de Francia
Madame Elisabeth.jpg
Isabel Filipina María Helena de Francia.
Información personal
Nombre secular Isabel Filipina María Helena de Borbón
Nacimiento 3 de mayo de 1764
Palacio de Versalles, Francia
Fallecimiento 10 de mayo de 1794 (30 años)
París, Francia
Entierro Originalmente, en el Cementerio de los Errancis, trasladados sus supuestos restos a las Catacumbas de París durante la Restauración
Familia
Casa real Casa de Borbón
Padre Luis, Delfín de Francia
Madre Duquesa María Josefa de Sajonia
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Isabel Filipina María Helena de Borbón, comúnmente conocida como Madame Isabel (Madame Élisabeth) (Palacio de Versalles; 3 de mayo 1764París; 10 de mayo, 1794), princesa francesa, última hija de Luis, delfín de Francia, y de María Josefina de Sajonia y hermana menor del rey Luis XVI. Murió guillotinada durante la Revolución francesa, en 1794, cuando tenía 30 años.

Biografía[editar]

Antes de la Revolución[editar]

Isabel nació en Versalles en 1764. Fue bautizada el mismo día de su nacimiento en la capilla real de Versalles por Charles Antoine de La Roche-Aymon, arzobispo de Reims, en presencia de su abuelo, el rey Luis XV, quien aún se encontraba de luto por la muerte de madame de Pompadour, y de la familia real. Sus padrinos fueron su tío Felipe I de Parma, y su tía abuela, Isabel de Farnesio, reina viuda de España, quienes fueron representados por Luis Augusto, duque de Berry (futuro Luis XVI), y madame María Adelaida, respectivamente. Recibió su nombre de su madrina.

Su padre falleció un año después, en 1765, y su madre, tres años después, en 1767, ambos por tuberculosis y a los 36 años. Isabel, junto a su hermana Clotilde, fue puesta al cuidado de la condesa de Marsan, gobernadora de los Infantes Reales.

Su educación fue confiada a Madame de Mackau, residiendo juntas en Montreuil, donde dio pruebas de su carácter benevolente.

Isabel de Francia en su infancia, retratada por Joseph Ducreux, en 1768.

Isabel era profundamente religiosa y estuvo muy unida a su hermano el rey, rehusando todas las ofertas de matrimonio que tuvo debido a su posición. Isabel y su hermano Carlos, conde de Artois, conformaron la rama conservadora de la familia real francesa en Versalles. Ante la situación cada vez más preocupante para la monarquía en Francia y a pesar de las continuas advertencias de su hermano el conde de Artois, Isabel declinó emigrar cuando la gravedad de los acontecimientos condujeron a los inicios de la Revolución.

La Revolución[editar]

Tres días después de la Toma de la Bastilla (14 de julio de 1789), a diferencia del conde de Artois, quien salió de Francia por orden del rey, Isabel decidió no emigrar. En octubre de 1789, tras la marcha de las mujeres a Versalles, se trasladó con la familia del rey al palacio de las Tullerías, en lugar de con sus tías María Adelaida y Victoria al castillo de Bellevue.

Para 1791, decidió no emigrar con sus tías Adelaida y Victoria, pero acompañó a la familia del rey en el intento de fuga que fue detenido en Varennes, en junio de ese año. Después de ser arrestados y trasladados a París, fue confundida con la reina por la multitud que asaltó las Tullerías.

Llegada de la familia real a París tras la huida fallida, interceptada en Varennes en 1791.

Isabel fue presentada a la reunión de la Asamblea Legislativa francesa cuando Luis XVI fue derrocado. Quedó encarcelada en la Torre del Temple con la familia real. Con la ejecución del rey (21 de enero de 1793) y el traslado de su sobrino y el joven delfín (3 de julio de 1793), Isabel quedó sola con la reina María Antonieta y su sobrina María Teresa Carlota en la torre. La reina fue posteriormente conducida a la Conciergerie el 2 de agosto de 1793, siendo ejecutada el 16 de octubre. La última carta de María Antonieta, escrita horas antes de su ejecución, estaba dirigida a Isabel, aunque ésta nunca llegó a su destino, ya que su cuñada y su hija ignoraban la muerte de la reina.

El 9 de mayo de 1794, Isabel fue trasladada a la Conciergerie y juzgada por el Tribunal revolucionario. Fue acusada de colaboración en la huida del rey, apoyo financiero en el exilio de aristócratas y resistencia a las tropas durante los hechos del 10 de agosto de 1792, en el asalto a las Tullerías. Incluso fue acusada infundadamente de acoso sexual a su sobrino el Delfín. Esta acusación, claramente manipulada al ser tomada de la confesión del príncipe, fue invocada como motivo de indulto. Sin embargo, Isabel de Francia fue condenada a muerte y guillotinada al día siguiente.

La ejecución[editar]

Todas las personas que fueron ejecutadas junto a Isabel, la besaron e hicieron reverencias, mientras ella los bendecía. Eran otras 23 personas que habían sido juzgadas y condenadas junto a ella. Esperó su turno sentada cerca de la guillotina y al ser la última de la ejecución tuvo que presenciar las degollaciones anteriores. Se dice que cuando fue atada para subir al cadalso, su chal cayó, mostrando sus hombros y ella pidió a sus verdugos: "Por el bien de la decencia, señor, cúbrame", justo antes de la ejecución.

Su cuerpo fue echado a una fosa común en el cementerio de Errancis en París. Durante la Restauración, cuando su hermano, el conde de Provenza, volvió a Francia como Luis XVIII, se intentó buscar su cuerpo, pero no pudo ser identificado por el grave estado de descomposición de todos los restos.

Comentarios[editar]

Isabel, que acababa de cumplir 30 años a su muerte, fue ajusticiada esencialmente por su parentesco con el rey. Sin embargo, el consenso general de los revolucionarios franceses fue que Isabel de Francia era miembro de la facción monárquica ultraconservadora. Hay muchas pruebas que sugieren que apoyó activamente las intrigas de su hermano Carlos, el conde de Artois, para traer a Francia ejércitos extranjeros con el fin de aplastar la Revolución. A pesar de esto, su vida privada fue ejemplo de admiración. Madame Isabel tuvo un carácter caritativo dedicado a su familia y era fiel devota del Catolicismo. Quizá, esta devoción hizo que viera el conflicto revolucionario como la encarnación del mal en la Tierra.

La literatura monárquica la suele presentar como una mártir católica, mientras que sus detractores critican su conservadurismo extremo, que incluso parecía excesivo a Luis XVI y María Antonieta en su momento. Se han publicado sobre este complejo personaje histórico algunas biografías en francés. Asimismo es destacable el amplio tratamiento que se le otorga en la biografía de María Antonieta de Antonia Fraser y en la biografía de investigación de Luis XVII, escrita por Deborah Cadbury.

Ancestros[editar]