Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

El Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego es una institución pública desconcentrada creada en Argentina por el decreto 1880/2011 de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, del 17 de noviembre de 2011, publicado el 21 de ese mes en el Boletín Oficial, que establece como algunos de sus objetivos "profundizar el conocimiento de la vida y obra de los mayores exponentes del ideario nacional, popular, federalista e iberoamericano" así como “el estudio, la ponderación y la enseñanza de la vida y obra de las personalidades de nuestra historia y de la Historia Iberoamericana..." que "...obligan a revisar el lugar y el sentido que les fuera adjudicado por la historia oficial, escrita por los vencedores de las guerras civiles del siglo XIX.”

Integración y órgano de gobierno[editar]

El Instituto, que tendrá 33 miembros ad honorem, es dirigido por una comisión cuya primera integración es la siguiente: Presidente, Mario Ernesto O’Donnell, escritor e historiador; vicepresidenta primera, Araceli Viviana Bellotta, escritora y Directora del Complejo Museográfico Udaondo; el vicepresidente segundo, Víctor Jorge Ramos, director de cine y escritor; secretario, Luis Launay, director de la página web Pensamiento Nacional; prosecretario Juan Marcelo Gullo, escritor y docente de la UNLa; tesorero Pablo Adrián Vázquez, escritor y docente de la UNLZ y UNMo; protesorera Leticia Catalina Manauta, escritora ; vocales titulares Ana María Jaramillo, escritora y Rectora de la UNLa y Enrique José María Manson, escritor y docente de historia; y vocales suplentes Eduardo Rosa, escritor ; Osvaldo Miguel Vergara Bertiche, escritor; y Hugo Horacio Chumbita, escritor y docente UNLM. Otros miembros del Instituto son Eduardo Luis Duhalde, Secretario de Derechos Humanos de la Nación y escritor; Aníbal Fernández, escritor y senador nacional; Felipe Pigna,escritor e historiador Hernán Brienza, escritor y periodista; y Jorge Coscia, Secretario de Cultura de la Nación, escritor y director de cine.

Premios que otorgará[editar]

Otorgará los premios "José María Rosa", cada dos años, al historiador, ensayista o pensador argentino que más se haya destacado en la investigación, elaboración y divulgación de la historia revisionista nacional y el premio "Jorge Abelardo Ramos", a quien se haya destacado, dentro de Iberoamérica en la historia revisionista del continente.[1] [2]

Finalidad[editar]

El decreto de creación dispone que la finalidad del Instituto será "estudiar, investigar y difundir la vida y la obra de personalidades y circunstancias destacadas de nuestra historia que no han recibido el reconocimiento adecuado en un ámbito institucional de carácter académico, acorde con las rigurosas exigencias del saber científico. Que se ha elegido la figura del gobernador Manuel Dorrego como símbolo de esta iniciativa por ser un prócer caracterizado por su patriotismo, coraje y clarividencia que lo llevaron a destacarse como pocos en las luchas de nuestra Independencia. Abogó por la organización federal de nuestra Patria y representó los intereses de los sectores populares, como quedó demostrado durante su corta gestión como Gobernador de Buenos Aires. Su trágico final y las sangrientas consecuencias posteriores son un llamado a desterrar la intolerancia y la violencia de las prácticas políticas. Por su parte, su impronta iberoamericana se reflejó en sus vínculos con Simón Bolívar, como así también, en sus esfuerzos para impedir la anexión de la Banda Oriental del Uruguay al Brasil".

Dicha institución, siguiendo los fundamentos de su creación, se abocará "a la reivindicación de todas y todos aquellos que, como él (Dorrego), defendieron el ideario nacional y popular ante el embate liberal y extranjerizante de quienes han sido, desde el principio de nuestra historia, sus adversarios, y que, en pro de sus intereses han pretendido oscurecerlos y relegarlos de la memoria colectiva del pueblo argentino. Que, asimismo, prestará especial atención a la reivindicación de la participación femenina. Que, por otro lado, reivindicará la importancia protagónica de los sectores populares, devaluada por el criterio de que los hechos sucedían sólo por decisión de los “grandes hombres”. Que, en tal sentido, el Instituto cuya creación se dispone, prevé también dar lugar al aporte enriquecedor del arte, la literatura, el cine, la música y todas aquellas manifestaciones culturales que ayudarán a establecer la importancia de la revisión histórica".

En los considerandos del decreto se enumeran como los "mayores exponentes del ideario nacional, popular, federalista e iberoamericano" a José de San Martín, Martín Güemes; José Gervasio Artigas; Estanislao López; Francisco Ramírez; Ángel Vicente “Chacho” Peñaloza; Felipe Varela; Facundo Quiroga; Juan Manuel de Rosas; Juan Bautista Bustos; Hipólito Yrigoyen; Juan Domingo Perón y Eva Duarte de Perón" y dispone que el Instituto también estudiará la trayectoria de otros próceres iberoamericanos como Simón Bolívar, Bernardo O’Higgins, el mariscal Antonio José de Sucre, Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo, José Martí, Manuel Ugarte, José Vasconcelos, Rufino Blanco Fombona, Augusto Sandino, Luis Alberto Herrera y Víctor Raúl Haya de la Torre.[2]

Son sus competencias, según lo estipulado en el decreto de creación, " a) La investigación histórica y los estudios historiográficos, críticos, filosóficos, sociales, económicos, educacionales, jurídicos y políticos referidos a la acción pública y privada de Manuel Dorrego y de todas y todos aquellos que, como él, abogaron por una Patria de raíces nacionales, populares, democráticas y federalistas. b) La elaboración de publicaciones y organización de eventos culturales, viajes, seminarios, congresos, jornadas, reuniones académicas y de investigación científica, tanto en su sede como en establecimientos educacionales, civiles y centros de cultura del país. c) La colaboración con las autoridades nacionales, provinciales, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipales y con las instituciones de enseñanza oficiales y privadas, para enseñar los objetivos básicos que deben orientar la docencia para un mejor aprovechamiento y comprensión de las acciones y las personalidades de las que se ocupará el Instituto como, asimismo, el asesoramiento respecto de la fidelidad histórica en todo lo que se relacione con los asuntos de marras. d) La creación de museos, archivos y registros documentales, biográficos, bibliográficos, iconográficos, numismáticos, filatélicos y similares, como así también, la realización de concursos y cursos literarios, históricos y musicales, entre otros, pudiendo otorgar distinciones y premios, dentro y fuera del país. e) La administración de los premios creados en el artículo 2º de la presente medida. f) La cooperación con autoridades, instituciones y personas respecto del contexto histórico y de la conservación y seguridad de los establecimientos, edificios, lugares históricos, obras de arte y demás elementos rescatados o que se recuperen en el futuro, vinculados con el objetivo del Instituto. g) El estudio y registro de la toponimia y demás denominaciones relacionadas, como así también de todo lo referente a efigies, distintivos y emblemas. h) La puesta en marcha de un banco de datos, archivo gráfico, biblioteca, hemeroteca, cinemateca y videoteca, sin invadir la jurisdicción de otras instituciones científicas o historiográficas. i) La realización de estudios, investigaciones, cursos, conferencias, seminarios y publicaciones acerca de la participación de la mujer y los sectores populares en la vida política, económica, social, y cultural de nuestro país. j) La organización de los actos oficiales de homenaje a Don Manuel DORREGO los siguientes días de cada año: el 11 de junio, aniversario de su natalicio, y el 13 de agosto, aniversario de su asunción como Gobernador de Buenos Aires. Asimismo, colaborará con otras celebraciones que le sean encomendadas por la Presidencia de la Nación, a través de la Secretaría de Cultura".

El mismo día de publicación del decreto el Instituto designó “presidenta honoraria” a la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner y le entregó una distinción que reafirmó tal decisión, una réplica en miniatura de uno de los cañones que libró la Batalla de la Vuelta de Obligado.[3]

Críticas[editar]

La medida de Cristina Kirchner provocó desde su sanción una fuerte crítica de reconocidos historiadores, que cuestionaron por lo menos tres puntos de la iniciativa. Advierten con preocupación que la tarea estará a cargo de divulgadores de la historia y no de científicos reconocidos en la materia. Señalan además que se ignora aún si el objetivo real no será incorporar estos nuevos relatos históricos en los programas de las escuelas secundarias. Y alertan, en consecuencia, sobre la posibilidad de que esta operación impulsada por la Casa Rosada tenga como meta la instauración de un "pensamiento único" del pasado.

El historiador Luis Alberto Romero al comentar el decreto de creación afirmó que mediante el mismo se está adoptando la versión revisionista del pasado como doctrina oficial del Estado y, al mismo tiempo que se descalifica a los historiadores formados en sus universidades, elige a un grupo de personas carentes de calificaciones para que esclarezcan la «verdad histórica» y luego la inculquen con métodos que recuerdan a las prácticas totalitarias.[4]

Los historiadores Mirta Zaida Lobato, Hilda Sábato y Juan Suriano advirtieron sobre el enfoque maniqueo de la historia que adopta el instituto, conforme al cual excluye la duda y la interrogación. El gobierno pretende imponer que el estudio de la historia responda únicamente a la perspectiva que ha adoptado. La medida desvaloriza la labor de cientos de investigadores en historia con amplia producción historiográfica, muchos de los cuales trabajan en el marco de las instituciones científicas del país -universidades y organismos dependientes de Conicet- que siguen las pautas propias de la disciplina científica pero a la vez haciéndolo desde perspectivas teóricas y metodológicas diversas. Según estos investigadores, la medida gubernamental s encamina hacia la imposición del pensamiento único, de una historia oficial a la que se califica como la única verdadera; en esta forma no solamente se desconocen las bases científicas de la investigación sino que además se atenta contra un principio crucial para una sociedad democrática como es la vigencia de una pluralidad de interpretaciones sobre su pasado.[4]

La historiadora María Sáenz Quesada afirmó que la creación del instituto tiene más relación con la política que con la historia, como se ve claramente por la denominación elegida, los objetivos propuestos y la composición de sus integrantes

Notas[editar]