Infibulación

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Distribución de la FGM:
Rojo oscuro: Excisión e infibulación
Pardo: Clitoridectomía

La infibulación es una mutilación de los genitales femeninos, cruenta en la mayoría de los casos, consistente en una clitoridectomía seguida por el cierre vaginal mediante sutura. Solamente se deja una pequeña abertura para la emisión de orina y descarga de la sangre menstrual.

Por lo general es una partera o curandera quien realiza la infibulación cuando las niñas tienen entre 2 y 7 años de edad.[1] No se utiliza anestesia y es común que las pequeñas desarrollen infecciones ya que las condiciones de la operación no son higiénicas.[2]

La infibulación, llamada también “circuncisión faraónica” más que definida es descrita así por el Dr. Cordero Marín: “extirpación total del clítoris, labios menores y parte de los labios mayores. Las dos partes de la vulva se suturan con espinos, generalmente con acacia enana, se fijan con cordel en cierre de corsé dejando un solo agujero que dé paso a la orina y a la sangre menstrual, asegurando su permeabilidad con un trozo de caña de bambú. La hemostasia se realiza aplicando una mezcla, casi siempre de azúcar y goma arábiga. A continuación se adosan ambas piernas amarrándolas hasta la altura de las rodillas. Unas semanas después se quitan los espinos; si la operación no dio resultado se repite de nuevo”.[3]

Después del matrimonio la vulva es abierta con un cuchillo, lo que a menudo vuelve a ocurrir en ocasión de un parto. El cierre vaginal vuelve a repetirse cada vez que el esposo desea hacer un viaje.[4]

La infibulación es la forma más extensa de lo que en varias culturas africanas se denomina circuncisión femenina, una práctica que todavía se viene realizando en 28 países. La meta es que las mujeres pierdan la habilidad de sentir placer sexual durante el coito, asegurando de esa manera que no serán infieles.

El resultado es que la mayoría de las mujeres a las que se practica la infibulación desarrollan problemas médicos desde los quistes dermoides, infecciones urinarias y fístulas, hasta las hemorragias uterinas y otras complicaciones serias que pueden causarles hasta la muerte.[5]

La embajadora de la Organización de las Naciones Unidas contra la ablación, la ex-modelo somalí Waris Dirie, quien sufrió una infibulación a los 5 años, ha conseguido que ésta práctica se haya vuelto ilegal en algunos países africanos, aunque se sigue practicando de hecho. UNICEF, en un informe, afirma que ésta práctica se puede eliminar en una generación si hay un esfuerzo cultural apoyado por las autoridades.

Referencias[editar]

  1. Skaine, Rosemary. Mutilación Genital Femenina: Ramificaciones Legales, Culturales y Médicas. McFarland 2005. ISBN 0-7864-2163-3
  2. Pieters, Guy, M.D.; Albert B. Lowenfels, M.D. “Infibulación en el Cuerno de Africa.” New York State Journal of Medicine. Abril de 1977. 77 (6): 729-731
  3. Sau, Victoria. Un diccionario ideológico feminista. Barcelona: Icaria, 1981. 277 p.
  4. Sau, Victoria. Un diccionario ideológico feminista. Barcelona: Icaria, 1981. 277 p.
  5. M. A. Dirie and G. Lindmark. “Los riesgos de complicaciones médicas después de la circuncisión femenina.” East African Medical Journal, Vol. 69, No. 9: p. 479-482. Sept. 1992.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]