Candidiasis

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Candidiasis
Candida albicans PHIL 3192 lores.jpg
Cultivo en una placa de agar de Candida albicans
Clasificación y recursos externos
CIE-10 B37
CIE-9 112
OMIM 606788
DiseasesDB 1929
PubMed Buscar en Medline mediante PubMed (en inglés)
MeSH D002177
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La candidiasis es una infección fúngica (micosis) de cualquiera de las especies Candida (todas las levaduras), de las cuales la Candida albicans es la más común.[1] [2] También comúnmente referida como una infección por deuteromycetes, la candidiasis también es técnicamente conocida como candidosis, moniliasis, y oidiomycosis.[3] :308

La candidiasis abarca infecciones que van desde las superficiales, tales como la candidiasis oral y vaginitis, hasta las sistémicas y potencialmente mortales, conocidas como candidemias y son usualmente limitadas a personas inmunocomprometidas, tales como pacientes con cáncer, trasplante, o SIDA como también pacientes de cirugía de emergencia no traumáticas.[4]

Las infecciones superficiales y de membranas mucosas por la Candida que causan inflamación y malestar son comunes en la población humana.[2] [5] [6] Aunque claramente atribuible a la presencia de patógenos oportunistas del género Candida, la candidiasis describe una serie de diferentes síndromes de enfermedades que usualmente difieren en sus causas y resultados.[2] [5]

Signos y síntomas[editar]

La mayoría de las infecciones por cándida son tratables y resultan en mínimas complicaciones tales como enrojecimiento, picazón y malestar, aunque las complicaciones podrían ser severas o fatales si no se tratan en ciertas poblaciones. En personas inmunocompetentes, la candidiasis es usualmente una infección muy localizada de la piel o membranas mucosas, incluyendo la cavidad oral (candidiasis oral), la faringe o esófago, el aparato digestivo, la vejiga urinaria, o los genitales (vagina, pene).[1]

La candidiasis es una causa muy común de la irritación vaginal, o vaginitis, y también puede ocurrir en los genitales masculinos. En pacientes inmunocomprometidos, las infecciones por cándida pueden afectar el esófago con el potencial de volverse sistémico, causando una condición muchísimo más seria, una fungemia llamada candidemia.[5] [6]

La candidiasis oral es comúnmente vista en los bebés. No se considera anormal en los bebés a menos que dure más de un par de semanas.[7]

Los niños, mayoritariamente los entre tres y nueve años de edad, pueden ser afectados por infecciones crónicas de levadura orales, normalmente vistas alrededor de la boca como manchas blancas. Sin embargo, esta no es una condición común.

Los síntomas de la candidiasis pueden variar dependiendo del área que este afecte. Infecciones de la vagina o vulva pueden causar picazón severa, ardor, dolor, irritación, y una descarga blanquecina o blanco grisáceo con consistencia como de requesón, a menudo con una apariencia similar a grumos. Estos síntomas también están presentes en la más común vaginosis bacteriana.[8] En un estudio publicado el 2002 en la Journal of Obstetrics and Gynecology (Diario de Obstetricia y Ginecología), sólo una parte de las mujeres que se estaban automedicando para una infección por levaduras en realidad tenían una infección por levaduras, mientras que la mayoría tenía o vaginosis bacteriana o una infección de tipo mixto.[9] Los síntomas de una infección en el genital masculino incluyen manchas o llagas rojas cerca de la cabeza del pene o en el prepucio, picazón severa, o una sensación de ardor. La candidiasis del pene también puede tener una descarga blanca, pero es poco común.

Diagnóstico[editar]

Micrografía de la candidiasis esofágica. Muestra de biopsia; ácido periódico de Schiff.

El diagnóstico de una infección por levaduras se realiza ya sea a través de un examen microscópico o urocultivos.

Para la identificación por microscopía óptica, un raspado o frotis de la zona afectada se coloca en un portaobjetos de un microscopio. Luego se le añade a la muestra una sola gota de solución de hidróxido de potasio (KOH) al 10%. El KOH disuelve las células cutáneas pero deja las células Candida intactas, permitiendo la visualización de pseudohifas y las células de la levadura en ciernes típico de muchas especies de Candida.

Para el método de cultivo, un bastoncillo estéril se frota sobre la superficie de la piel infectada. El bastoncillo es luego pasado por un medio de cultivo. El cultivo es incubado a 37 °C por varios días, permitiendo el desarrollo de las colonias de levadura o bacterianas. La características (tales como la morfología y el color) de las colonias puede permitir el diagnóstico inicial del organismo que está causando los síntomas de la enfermedad.[10]

Un diagnóstico diferencial característico de la cándida con otras lesiones blancas orales, es que se elimina al raspado.

Tratamiento[editar]

El tratamiento de la candidiasis se basa en cuatro pilares:

  • Realización de un diagnóstico precoz y certero de la infección.
  • Corrección de los factores facilitadores o de las enfermedades subyacentes.
  • Determinación del tipo de infección candidiásica.
  • Empleo de fármacos antifúngicos apropiados.[11]

En el ámbito clínico, la candidiasis es comúnmente tratada con antimicóticos—los medicamentos antimicóticos comúnmente usados para tratar la candidiasis son clotrimazol tópico, nistatina tópica, fluconazol y ketoconazol tópico.

Por ejemplo, una dosis única de fluconazol (una tableta de 150mg por vía oral) ha sido reportada de ser 90% eficaz en el tratamiento de una infección vaginal por levaduras.[12] Esta dosis es solamente eficaz para las infecciones vaginales por levaduras, otros tipos de infecciones por levaduras podrían requerir diferentes dosis. En infecciones severas, se podría utilizar anfotericina B, caspofungina, o voriconazol. Los tratamientos locales pueden incluir supositorios vaginales o duchas vaginales medicadas. Se puede utilizar violeta de genciana para la lactancia materna con candidiasis, pero cuando se utiliza en grandes cantidades este puede causar ulceraciones en la boca y la garganta de los lactantes, y se ha relacionado con el cáncer de boca en los seres humanos y el cáncer en el tracto digestivo de otros animales.[13]

No es recomendado utilizar el enjuague bucal de gluconato de clorhexidina para tratar la candidiasis[14] pero es efectivo como profilaxis;[15] el enjuague con dióxido de cloro tiene una efectividad similar contra la Candida in vitro.[16]

La C. albicans puede desarrollar resistencia contra los fármacos antimicóticos.[17] Las infecciones recurrentes pueden ser tratadas con otros antimicóticos, pero también se podría desarrollar una resistencia contra estos otros agentes antimicóticos.

Historia[editar]

El género Candida y especie C. albicans fueron descritos por la botánica Christine Marie Berkhout en su tesis doctoral en la Universidad de Utrecht en 1923. Con los años, la clasificación de los géneros y especies han evolucionado. Nombres obsoletos de este género incluyen Mycotorula y Torulopsis. La especie ha sido también conocida en el pasado como Monilia albicans y Oidium albicans. La clasificación actual es nomen conservandum, que significa que el nombre es autorizado para su uso por el Congreso Internacional de Botánica (IBC).[18]

El género Candida incluye alrededor de 150 especies distintas; sin embargo, sólo unas pocas son conocidas por causar infecciones en seres humanos. C. albicans es la especie patogénica más significativa. Otras especies Candida patogénicas en humanos incluye C. tropicalis, C. glabrata, C. krusei, C. parapsilosis, C. dubliniensis, y C. lusitaniae.

Sociedad y cultura[editar]

Algunos defensores de la medicina alternativa postulan una amplia presencia de candidiasis sistémica (o síndrome de hipersensibilidad por cándida, alergia a la levadura, o crecimiento excesivo de candida gastrointestinal), una condición médicamente no reconocida.[19] La opinión fue ampliamente promovida en un libro publicado por el Dr. William Crook[20] que planteaba como hipótesis que una variedad de síntomas comunes tales como la fatiga, SPM, disfunción sexual, asma, psoriasis, problemas digestivos y urinarios, esclerosis múltiple, y dolores muscular podrían ser causados por infecciones subclínicas de Candida albicans.[20] Crook sugiere una variedad de remedios para tratar estos síntomas, incluyendo modificaciones en la dieta, antimicóticos con receta, e irrigación del colon. Con la excepción de algunos estudios dietéticos en la sección de infección urinaria, la medicina convencional no ha usado la mayoría de estas alternativas, ya que no hay evidencia científica que pruebe ya sea la efectividad de estos tratamientos o que la candidiasis sistémica subclínica sea un diagnóstico viable.[21] [22] [23] [24]

En 1990, el proveedor de medicina alternativa Nature's Way firmó un acuerdo de consentimiento FTC de no desvirtuar en la publicidad ninguna prueba de autodiagnóstico acerca de condiciones de levaduras o hacer cualquier representación sin fundamento acerca de la habilidad de cualquier alimento o suplemento para el control de condiciones de levaduras, con una multa de $30.000 a nombre del Instituto Nacional de Salud para investigaciones en una candidiasis genuina.[19]

Referencias[editar]

  1. a b Walsh TJ, Dixon DM (1996). «Deep Mycoses». En Baron S et al. eds.. Baron's Medical Microbiology (4th edición). Univ of Texas Medical Branch. ISBN 0-9631172-1-1. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/bv.fcgi?rid=mmed.section.4006. 
  2. a b c
  3. James, William D.; Berger, Timothy G.; et al. (2006). Andrews' Diseases of the Skin: clinical Dermatology. Saunders Elsevier. ISBN 0-7216-2921-0. 
  4. Kourkoumpetis T, Manolakaki D, Velmahos G, et al. (2010). «Candida infection and colonization among non-trauma emergency surgery patients». Virulence 1 (5):  pp. 359–66. doi:10.4161/viru.1.5.12795. PMID 21178471. http://www.landesbioscience.com/journals/viru/abstract.php?id=12795. 
  5. a b c Fidel PL (2002). «Immunity to Candida». Oral Dis. 8:  pp. 69–75. doi:10.1034/j.1601-0825.2002.00015.x. PMID 12164664. 
  6. a b Pappas PG (2006). «Invasive candidiasis». Infect. Dis. Clin. North Am. 20 (3):  pp. 485–506. doi:10.1016/j.idc.2006.07.004. PMID 16984866. 
  7. «Thrush» (2011). Consultado el 08-04-2011.
  8. Terri Warren, RN (2010). «Is It a Yeast Infection?». Consultado el 23-02-2011.
  9. Ferris DG; Nyirjesy P; Sobel JD; Soper D; Pavletic A; Litaker MS (March 2002). «Over-the-counter antifungal drug misuse associated with patient-diagnosed vulvovaginal candidiasis». Obstetrics and Gynecology 99 (3):  pp. 419–425. doi:10.1016/S0029-7844(01)01759-8. PMID 11864668. 
  10. Srikumar Chakravarthi, Nagaraja HS (2010). «A comprehensive review of the occurrence and management of systemic candidiasis as an opportunistic infection». Microbiology Journal 1 (2):  pp. 1–5. ISSN 2153-0696. http://scialert.net/abstract/?doi=mj.0000.20270.20270. 
  11. Ashman BR, et al. IL-12 and Related Cytokines: Function and Regulatory Implications in Candida albicans Infection. Clinical and Developmental Immunology. 2010. 2011: 1-9
  12. Moosa MY, Sobel JD, Elhalis H, Du W, Akins RA (2004). «Fungicidal Activity of Fluconazole against Candida albicans in a Synthetic Vagina-Simulative Medium». Antimicrob. Agents Chemother. 48 (1):  pp. 161–7. doi:10.1128/AAC.48.1.161-167.2004. PMID 14693534. 
  13. Craigmill A (December 1991). «Gentian Violet Policy Withdrawn». Cooperative Extension University of California -- Environmental Toxicology Newsletter 11 (5). http://extoxnet.orst.edu/newsletters/n115_91.htm. 
  14. «Chlorhexidine Gluconate». Drugs.Com. Consultado el Jan 8, 2011.
  15. Ferretti GA, Ash RC, Brown AT, Parr MD, Romond EH, Lillich TT (September 1988). «Control of oral mucositis and candidiasis in marrow transplantation: a prospective, double-blind trial of chlorhexidine digluconate oral rinse». Bone Marrow Transplant. 3 (5):  pp. 483–93. PMID 3056555. 
  16. Uludamar A, Ozkan YK, Kadir T, Ceyhan I (2010). «In vivo efficacy of alkaline peroxide tablets and mouthwashes on Candida albicans in patients with denture stomatitis». J Appl Oral Sci 18 (3):  pp. 291–6. doi:10.1590/S1678-77572010000300017. PMID 20857010. http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1678-77572010000300017&lng=en&nrm=iso&tlng=en. 
  17. Cowen LE, Nantel A, Whiteway MS (July 2002). «Population genomics of drug resistance in Candida albicans». Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 99 (14):  pp. 9284–9. doi:10.1073/pnas.102291099. PMID 12089321. 
  18. International Code of Botanical Nomenclature. Königstein. 2000. ISBN 3-904144-22-7. http://www.bgbm.org/iapt/nomenclature/code/SaintLouis/0000St.Luistitle.htm. Consultado el 23-11-2008. 
  19. a b candidiasis hypersensitivity, National Council Against Health Fraud
  20. a b Crook, William G. (1986). The yeast connection: a medical breakthrough. New York: Vintage Books. ISBN 0394747003. 
  21. Weil A (25-10-2002). «Concerned About Candidiasis?». Weil Lifestyle. Consultado el 21-02-2008.
  22. Barrett S (08-10-2005). «Dubious "Yeast Allergies"». QuackWatch. Consultado el 21-02-2008.
  23. Katherine Zeratsky. «Candida cleanse: Does it treat candidiasis?». Mayo Clinic. Consultado el 09-08-2009.
  24. Blonz ER (December 1986). «Is there an epidemic of chronic candidiasis in our midst?» (PDF). JAMA 256 (22):  pp. 3138–9. doi:10.1001/jama.1986.03380220104032. PMID 3783850. http://jama.ama-assn.org/content/256/22/3138.full.pdf. 

Enlaces externos[editar]