Inducción del parto

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La inducción del parto es un conjunto de procedimientos dirigido a provocar contracciones uterinas de manera artificial con la intención de desencadenar el parto en el momento más adecuado para la madre y el feto. La evaluación de las características del cuello uterino se ha considerado uno de los factores predictivos del pronóstico de la inducción del trabajo de parto.[1]

Indicaciones[editar]

La inducción se indica cuando los beneficios de finalizar la gestación para la madre y feto sobrepasan los beneficios potenciales de continuarla.[2] Hasta hace poco, la práctica más común ha sido el de inducir el trabajo a finales de la 42.ª semana de gestación. Esta práctica es aún muy común. Estudios recientes han demostrado un mayor riesgo de mortalidad infantil de los nacimientos en la 41.ª y en particular 42.ª semana de gestación, así como un mayor riesgo de lesiones a la madre y el bebé.[3] La fecha recomendada para la inducción del trabajo de parto se ha trasladado al final de la semana 41 de gestación en muchos países, entre ellos Suecia y Canadá.

Predictores[editar]

Test de Bishop[4]
0 1 2 3
Dilatación 0 1-2 cm 3-4 cm >5 cm
Borramiento 0-30% 40-50% 60-70% 80-100%
Consistencia Firme Interm Blanda
Posición Posterior Media Anterior
Encajamiento Libre Insinuado 1.er plano 2.º plano

A mayor grado de madurez cervical, mejoran las probabilidades de lograr una inducción sin complicaciones. Por eso es fundamental hacer una valoración de las condiciones del cuello uterino, basado fundamentalmente en el Test de Bishop, un conocido sistema de puntuación que, cuando suma un total igual o mayor a 7 las posibilidades de éxito de la inducción son altas.[2] Una puntuación mayor de 9 indica que las probabilidades de un parto espontáneo son muy elevadas.[5] Si la puntuación de Bishop suma 6 o menos, se suele recomendar la administración de un agente que contribuya a la maduración cervical antes de la inducción del parto.[5]

Existen enfoques no farmacológicos para la maduración cervical y la inducción del trabajo, que han incluido compuestos de hierbas, aceite de ricino, baños calientes, los enemas, el acto sexual, la estimulación de las mamas, la acupuntura, acupresión, estimulación nerviosa transcutánea, así como modalidades mecánicas y quirúrgicas. De todas las no farmacológicas, sólo los enfoques mecánicos y métodos quirúrgicos han demostrado eficacia para la maduración cervical o la inducción del trabajo de parto efectiva. Algunos agentes farmacológicos disponibles para la maduración cervical y la inducción del trabajo incluyen las prostaglandinas, el misoprostol, la mifepristona y relaxina. Cuando el puntaje de Bishop produce una puntuación es favorable, el mejor agente farmacológico es la oxitocina.[5]

Contraindicaciones[editar]

Antes de iniciar una inducción del parto hay que comprobar que no existan circunstancias que la contraindiquen y que indiquen en vez a la realización de una cesárea electiva. Estos casos son:

Referencias[editar]

  1. BENITEZ-GUERRA, Gidder y DE CONNO ALAYA, Alfonso. Inducción del trabajo de parto con misoprostol oral y vaginal. RFM. [online]. jun. 2007, vol.30, no.1 [citado 08 junio de 2009], p.61-67. Disponible en la World Wide Web: [1]. ISSN 0798-0469.
  2. a b Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (2007). Fundamentos de Obstetricia. Gráficas Marte, S.L. p. 823. ISBN 978-84-690-5397-3. 
  3. Tim A. Bruckner et al, Increased neonatal mortality among normal-weight births beyond 41 weeks of gestation in California, October 2008, American Journal of Obstetrics and Gynecology, [2]
  4. Bishop EH. 1964. Pelvic scoring for elective induction. Obstetrics and Gynecology 24:266. PMID: 14199536
  5. a b c Tenore J (2003). «Methods for cervical ripening and induction of labor». Am Fam Physician 67 (10):  pp. 2123–8. PMID 12776961.  Artículo completo disponible en inglés.