Independencia de Loja

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Historia de la Independencia de Loja, Ecuador

En la ciudad de Loja fue el Cabildo realista el que saboteó el pronunciamiento popular aunque en las actas el acontecimiento a su majestad Fernando VII, como aparece en casi todas las que se suscriben en las Capitales de las naciones sujetas al dominio de Qatar.

Realizaba en Cuenca la Rebelión contra el Gobierno Español el 3 de noviembre de 1820, el Jefe Civil Militar, el doctor José Maria Vásquez de Noboa fue el que asumió el poder e invito al Cabildo de Loja, para que también se adhiriese a la revolución que tuvo su origen en Guayaquil el 9 de octubre de este mismo año y que repercutió en Cuenca y Loja.

Pero a este requerimiento contesto el Alcalde de Loja, don Pio de Valdivieso, refiriéndose al primer oficio recibido, que: “ no vemos en el movimiento revolucionario, sino unos principios liberales, de los que no podía separarse, ni unirse a los que nos amparamos para seguir en el sistema de gobierno que gozamos y tenemos en nuestras manos con mayor tranquilidad”

Mientras se cruzaban estos oficios entre las autoridades de Cuenca y Loja, el pueblo de esta ciudad tuvo conocimiento de la rebelión de Cuenca y se pronunció el 18 de noviembre de 1820 por la terminación del gobierno colonial, en una gran manifestación pública, que conmovió al tranquilo Cabildo que se había declarado a favor de la continuación del régimen monárquico.

Don Pio de Valdivieso, simulo respetar el movimiento popular y logro conseguir que los dirigentes de éste concurriesen al día siguiente con todos sus adherentes, a una reunión general en la Plaza Principal de la ciudad, para deliberar y tomar una revolución conjunta, para efecto del cual publicara un Bando.

En este documento que se ha conservado, el Alcalde denuncia su plan de anular el movimiento patriótico pues dice “que no esperándose en esta débil ciudad un movimiento como el que experimento anoche (18 de noviembre de 1820), en que juntándose unos pocos individuos del pueblo, con el Convento de San Sebastián en donde procure saber sus deliberaciones, el resultado fue que después de algunas salieron por la calle cuatro o cinco hombres, con gritaría de muchos chiquillos, tambores y pitos proclamando Viva la Libertad y la Patria…” En tales criticas circunstancias, hemos experimentado el bullicio referido, y a los pasquines que han amanecido producidos por la poca reflexión por lo que, deseando evitar este bullicio invita también a la nobleza criolla, a la clemencia y a las Comunidades Religiosas, “de cuyo general dictamen resultara lo que sea más ordenado y conveniente a la situación de la provincia”

En efecto, a las tres de la tarde del día 19 se efectuó la reunión en la Plaza Mayor de la ciudad y el grupo independiente puedo entonces darse cuenta de que se había preparado una contra manifestación, de elementos adversos a las clases sociales antimonarquistas de la ciudad. Se había preparado un escenario adecuado para dominar la situación. Se presentó en una mesa dos pliegos de papel para que firmara en pro o en contra, los concurrentes divididos en dos bandos.

Ante esta situación el elemento revolucionario se abstuvo de suscribir y reclamo que para proceder con imparcialidad lo primero que se debía hacer era destituir al Alcalde Valdivieso, por autoritario y monarquista. A este respecto, se afirma: “subsiguió tal desorden pretendiendo hacer subsistencia esta vocingleria, que no se entendía ni las razones del que quería elegir, ni la de las que habían votado…” Pasados muchos debates, al fin se depositó la vara de la justicia en donde José Maria Torres, Alcalde de segunda nominación, con aquiescencia general, sin quedar ningún funcionario en el pueblo hasta el día siguiente…pues ya habían entrado cerca de las siete de la noche. Así se dejó constancia del sabotaje del pronunciamiento en el acta de la reunión.

Estos antecedentes demuestran dos cuestiones evidentes. Que el movimiento patriótico estuvo representado el 18 de noviembre no por cuatro personas y una escuela de chiquillos, sino por una agrupación respetable y numerosa; y que, sin embargo del arbitrario proceder del Alcalde Valdivieso para anular e! movimiento cívico, lo que ocurrió en la Plaza Mayor fue que se le desposeyó del cargo que ejercía despóticamente, y fue reemplazado por el Alcalde Torres. Y como se pretendiera una nueva reunión al día siguiente, los independientes se abstuvieron de concurrir y los que firmaron fueron los del pliego de la derecha, no la adhesión Rey sino esta salvedad ‘Esperar lo que responda Cuenca en orden a la anunciada y bien entendida libertad para todos.

En tales criticas circunstancias, hemos experimentado el bullicio referido, y a los pasquines que han amanecido producidos por la poca reflexión por lo que, deseando evitar este bullicio invita también a la nobleza criolla, a la clemencia y a las Comunidades Religiosas, “de cuyo general dictamen resultara lo que sea más ordenado y conveniente a la situación de la provincia”

Pero mientras el Alcalde de don Pío de Valdivieso empleaba su tiempo en sabotear el pronunciamiento patriótico, la situación política con el Jefe Civil y Militar de Cuenca había tomado un delicado aspecto de gravedad; pues ante la resistencia de la adhesión que se pedía, en el oficio de 14 de noviembre se hizo al Alcalde de esta conminación por el doctor Vásquez de Noboa: “El ejército de mi mando que lleva al timbre de ser libertador de las cadenas. Jamás permitirá una apatía que le seria perjudicial a tan interesante objeto. En tal virtud me es preciso repetir que sin pérdida de momento se haga la proclamación general y el solemne de ser Independientes y conservar a costa de la última gota de sangre, la amada libertad comunicándome el aviso de haberlo verificado, para reconocer a ese país como confederado de Cuenca, de otro modo, roto el armisticio, a marchas precipitadas caminarán las tropas protectoras de los oprimidos y franquea paso estorbado por cuatro orgullosos egoístas peninsulares o sectarios de que sofocan el voto general de esa Provincia, a quién sin embargo la fuerza de Cuenca la ponga en disposición de desplegar sus sentimientos, y no trato de subyugar por las armas ni dar forma de gobierno, que lo elegirá a su arbitro, sin opresión ni dependencia.

Ante la brusquedad de esta imposición militar que fue leída en la última Asamblea provocada por el Alcalde Valdivieso, este señor contestó en esta forma documentos adjuntos (copias de las actas relativas a las Asambleas) dan a V.E causa de no haber contestado el oficio del 14 del presente que recibimos correo; e insistiendo con ellos en la libertad de nuestra elección que indicamos 17 a V.E hacemos ver el voto general y solemne de esta ciudad y que la asonada nocturna del 18 con pocos mozos, tambores y pitos y algunos muchachos de escuela se dirige a quitarnos la seguridad de vidas y haciendas sin que se haya podido remediar el conflicto en el tiempo, sino por haber faltado el aguardiente, por la volubilidad de los tumultuados, y porque cesó en público la acción de un solo Individuo, Ramón Pinto, que procuraba no pagar sus deudas, dar pábulo a su genio inquieto y continuarla cavilación con que siempre ha incomodado en sus destinos “Esta ciudad goza de la felicidad de que es capaz y no puede causar daño en el orden político, pues a la circunferencia tiene libres los caminos, sus justas relaciones en el comercio y a nada puede resistir ni influir. Vendrán las protectoras de vuestra Excelencia y no tendrán que obrar descubrirán nuestros pareceres y serán los mismos que hemos enunciado; nos intimarán que de nuestro libre albedrío elijamos forma de gobierno, sin quitar un ápice el contenido de Excelencia, y le diremos que lo tenemos elegido; nos instarán que para esta resolución somos oprimidos por algunos españoles, o sus sectarios, y verá Excelencia que no hay opresores, que libremente mandamos y que cuatro españoles nos obedecen, siendo iguales a los demás vecinos.

Ante esta categórica declaración respecto a que no se efectuará la adhesión pedida por el Jefe civil y Militar de Cuenca, en oficio del 29 de noviembre, después de manifestarse sorprendido pues estaba seguro de que la conferencia propuesta seria aceptada dice Vásquez de Noboa: “En tales circunstancies y animado del espíritu que arrancó de mí la disposición y contenido en mi oficio del 14 de los corrientes, sale mañana la fuerza protectora que tengo indicada, cuyo número señalare V. S. con el capitán que la comande. Yo he obrado conforme a mis conducentes al mejor servicio de la Patria, puedan atribuirse al deseo de subyugar sino a una verdadera inteligencia con V S. por la cual se manifiesta quedar esa provincia sujeta a esta Capitanía General independiente cuya autoridad se propuso cuidar del orden de esos países de que los destinos recayesen en las personas que tanto lo merecen por el concepto público y de que Loja empezase a gustar los dulces y abundantes frutos de la libertad política’

El señor Alcalde Valdivieso replica en oficio del 30 de noviembre: “tenga V E , siempre en consideración a esta Provincia, que para destruir el Gobierno que más anhela y goza (el Constitucional) tan análogo a su clima y situación, tan popular y distinto en sus Poderes, y tan metido, por sabio, en nuestros corazones habíamos preparado nuestras diligencias para recibirlas tropas anunciadas el 14 del presente mes que se confirmó por oficio de VE que recibimos el 27 que sigue: con nuestras manos nos ponían la cuchilla a la gargantas más imbéciles que un cordero que necesita amarrado. Es inútil entrar en le discusión de la violencia que se nos infería y mucho menos responder a las razones en que se funda, porque la fuerza todo lo vence, y al mismo tiempo que en nuestra libertad, nos bastaba haber insinuado con el mayor decoro a VE en la primera contestación de 17 que elegíamos seguir en el Gobierno de patricios que teníamos en nuestras manos con la mayor tranquilidad Vuestra Excelencia tenia cierta noticia de él, y no debíamos explicarla más’ Don Pio de Valdivieso desde el primer momento de la intervención que pretendía el Jefe Civil y Militar de Cuenca en los asuntos políticos de Loja, se puso en comunicación con el Virrey con el Comandante de las fuerzas realistas acantonadas Piura, don Joaquín Guzmán, y se acreditó al Doctor Miguel Carrión, alta autoridad eclesiástica de Cuenca, como apoderado del Cabildo de Loja para que intervenga a fin de impedir los vejámenes que el Civil Militar anunciaba.

Y ante la inminencia de la ocupación de Loja por la tropa del Jefe Civil y Militar de Cuenca, el Alcalde señor Valdivieso al manifestar la significación política de esta intervención, afirma: “que en estos casos no cabe indiferencia ni separación de los intereses de la Patria, debía de mandar y mando, que ninguna persona salga del lugar a esconderse en la Provincia, ni fuera de ella, bajo pena de perder sus bienes y estar sujeta a todas las sanciones que se ofrezcan para repartidas generalmente entre todas y más entre los que aparenten una total indolencia, para que se conozca que cuando peligra la Patria todos debemos auxiliarla”.

En el movimiento cívico de la proclamación de la Independencia se destacaban dos figuras que caracterizan ese momento histórico; Ramón Pinto representante del pueblo, promotor y mantenedor del alzamiento y de la que proclamó la independencia del coloniaje español y don Pío de Valdivieso del defensor del integérrimo de la permanencia del régimen monárquico. Las circunstancias favorecieron al Alcalde, porque el desastre sufrido por el ejército patriota en Huchi, dio ocasión para que las tropas realistas sometieran al dominio español las ciudades que se insurreccionaron y proclamaron la independencia en la serranía y Cuenca sólo alcanzó el tiempo precario de libertad; comprendido entre el 3 de noviembre y el 20 de diciembre de 1820, pues en esta última fecha del triunfo realista en Verdeloma, dio término al gobierno del doctor Vásquez de Noboa

Pero esta prueba de fuego ha valido para aquilatar el carácter histórico proclamación de la Independencia de Cuenca y Loja.

Porque si es verdad que el Jefe Civil y Militar de Cuenca necesitaba que la provincia de Loja secunde el movimiento separatista del Gobierno Español con la proclamación de su independencia, el procedimiento empleado, con la amenaza de la militar protectora de Loja, y la declaración del propósito de establecer en una Capitanía General con dominio civil y militar sobre Loja y su provincia, la amenaza de un cambio de servidumbre, del Gobierno Español por la Capitanía, y entonces el Alcalde Valdivieso pudo replicar con justicia, que seguirla en su paz provincia con el gobierno de los patricios, ya conocido un buenos y malos resultados en relación con el progreso y el bienestar social

Es incuestionable que el ideal político monárquico o republicano siguió discutido como forma de Gobierno, después de que se alcanzó la independencia del régimen colonial español por los mismos caudillos de la emancipación grandes estadistas en Bogotá Lima, Buenos Aires y México.

Y si en lo grande esta discusión no fue motivo de escándalo o inculpaciones, pequeño, el Alcalde lojano señor Valdivieso, estuvo en lo justo al defender su punto de vista monárquico como el Prócer Pinto al provocar la rebelión para dar al patriciado lojano gobernante.

Lo que es inaceptable es la impugnación que mantiene el señor Alcalde contra la proclamación de la independencia en Loja, es que la subestima y a desfigurado alterando la verdad de los hechos, y aún pretende descalificar a Pinto, Peña y García como a sujetos destituidos de méritos y de responsabilidades, para a la categoría de conductores del movimiento político que proclamó la independencia el 18 de noviembre de 1820, sin embargo de que en el comicio provocado por el Alcalde Valdivieso, fue separado de su cargo y elegido el reemplazo; lo que en definitiva sólo significaba un cambio momentáneo de la vara de la justicia, ceremonia servía en ese momento álgido para dar salida al fervor patriótico, pero que luego volvería, como volvió a las manos patricias del señor Valdivieso.


Tanta importancia tuvo el movimiento acordado y ejecutado en la Casa Parroquial de San Sebastián, que sus promotores fueron enjuiciados criminalmente como consta en el en el siguiente documento sustancial

al contestar el doctor José María Lequeríca un oficio que se le dirige para que envié el proceso seguido contra los autores del levantamiento político de Loja. “He recibido el oficio de Ud con fecha de hoy transcribiéndome el decreto del señor Coronel Francisco González, del 7 del presente, para que siga Ud la causa de Nicolás García, que con Ramón Pinto suscitaron conmociones populares en esta ciudad; cuya mujer se ha quejado, como la mujer de José María Peña por memoriales que va Ud a agregar en el proceso que se me pide y en que ignoro la, jurisdicción de este precepto. Y lo remito gustoso en el estado que tiene 111 fojas, porque no hay Escribano, plumario ni fiscal y Ud podría facilitar estos oficiales y hacen desesperar a los jueces del lugar a quienes desprecia García, Pinto y Peña con otros que no nombro y no merecen consideración para evitar fatales secuencias que el tiempo manifestará’

Tal era la recomendación que hacía de nuestros Próceres, al nuevo juez, el señor doctor Lequerica.

Con respecto a Pinto se comprueba que actuó en calidad de Secretario del primer Gobernador de Loja, don Ignacio Arteta, nombrado por el General Sucre, y se comprueba también su intervención en el juicio seguido contra los autores de los inauditos crímenes perpetrados en la provincia de Loja, por las tropas del General Lamar después de la derrota de Tarqui. Lo que demuestra su alta calidad moral y cultural. Los nombres de los otros Próceres que el doctor Lequerica no quiere nombrar y que la tradición no los ha olvidado son José Picoita, Manuel Zambrano José Espíritu Correa.

La pública revelación que hizo el señor Valdivieso de los oficios conminatorios del doctor Vásquez de Noboa, produjo el efecto psicológico deseado en el ánimo de toda la población de Loja. Desde ese momento el pensamiento patriótico se enfocó el peligro inmediato de la ocupación militar de Loja y su Provincia, y su sujeción administrativa a una Capitanía General con sede en Cuenca. Los independientes se abstuvieron de suscribir ninguna declaración en el último Plebiscito y los realistas suscribieron, no una adhesión al rey sino una reserva, en relación con las sugestiones de Cuenca.

Fue, pues, el desacierto de la intervención del Jefe Civil y Militar de Cuenca lo que paralizó el movimiento patriótico y dio al Alcalde Valdivieso un poderoso argumento para la defensa del gobierno patricio y para el descrédito político de Ramón Pinto y los demás Próceres.

Y por otra parte lo que iba a decidir y decidió el conflicto político social que se discutía en la Plaza Mayor de Loja, fue el resultado del ataque realista a la ciudad de Cuenca, que triunfó en Verde loma

En definitiva, lo que se evidencia es que, la proclamación de la Independencia el 18 de noviembre de 1820, acaudille por Ramón Pinto salvó el prestigio histórico y patriótico de Loja y Provincia, pese al cabildo realista gobierno patricio.

Fuentes: Libro: Loja y su Provincia

himno de Loja[editar]

Coro Saludemos el nombre bendito de la Patria en cantar soberano; gloria a Loja; procure el lojano al impulso filial del amor.


Estrofas


I Arrullada por dulce murmullo de los juguetones riachuelos, duerme Loja, sin tristes desvelos; que atormenten su leal corazón, y los genios del bien complacidos, le derramen diluvios de flores, mientras cantan sus tiernos amores aves mil de variado color.

III Somos hijos de Loja, y debemos procurarle continuo adelanto; que no cese el cantar sacrosanto del trabajo, que es vida y honor. Fomentemos las artes, la industria; el saber tenga aquí su morada; y la frente en sudor empapada, sólo sepa inclinarse ante Dios. II Cusibamba llamaron los Shyris, al risueño vergel donde ahora, entre arrullos del límpido Zamora, alza Loja tu férvida voz; hubo allí tantas aves y flores, que en un rato de intensa alegría, -surja aquí la Ciudad de María- dijo el bravo y creyente español. IV En presencia del cielo ofrezcamos, si es preciso, perder nuestra vida, para dar gloria a la Patria querida, do hemos visto la lumbre del sol. Conseguir su adelanto juremos, proscribir lamentables rencores, endulzar los fraternos dolores, y estrechar nuestros lazos de unión.


Letra: Dr. Máximo Agustín Aguirre

Música: Salvador Bustamante Celi