Inclusa

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Antigua casa de Expósitos, hoy Hospital General de Niños Pedro de Elizalde, en Argentina.

Las inclusas o casas de expósitos eran establecimientos de beneficencia en que se recibía, albergaba y criaba a los niños expósitos, es decir, abandonados por sus padres.

La etimología del término proviene del nombre de una imagen de la Virgen: Nuestra Señora de la Inclusa, que presidía la casa de expósitos de Madrid, y que se trajo en el siglo XVI de la isla holandesa de L'Écluse ("la esclusa").[1]

El objeto de estos establecimientos era evitar infanticidios y salvar el honor de las madres, por lo que daban cabida a todas las criaturas que hubieran nacido de modo ilegítimo hasta una edad determinada. También eran admitidos los niños nacidos de legítimo matrimonio siempre que vinieran por conducto de las autoridades siendo huérfanos de padre y sus madres absolutamente pobres.

Recepción de los expósitos[editar]

Para el abandono de los niños de forma anónima, los establecimientos disponían de pequeños tornos con apertura a la calle. Había una persona destinada para recibir los expósitos, que no debía moverse de la pieza inmediata al torno y acudía prontamente al sonido de la campanilla u otra señal para recoger la criatura.

Para preservar la intimidad de los padres, ningún dependiente del establecimiento podía hacer pregunta ni demanda alguna bajo ningún pretexto a los que llevaran los expósitos: si alguno manifestaba querer decir alguna cosa reservada con respecto a la criatura entregada o expuesta, se le dirigía al Director del establecimiento. También se recibía la ropa o dinero que se quisiera entregar libremente para el niño, cumpliéndose la voluntad de quien lo dejó.

La persona encargada de la recepción en el dispositivo giratorio anotaba la hora en que se recibía y seguidamente lo llevaba a la pieza destinada para los bautizos. Después de limpiarlo y envolverlo, lo colocaba en la cuna que le correspondiera. Los expósitos recibían cada uno un collar identificativo en el que se indicaba el año de la entrada del expósito y otra en la parte inferior que designa el folio de su partida en esta forma.

Amas de leche[editar]

Las inclusas disponían de algunas amas de leche para dar de lactar a los expósitos.

Se procuraba siempre tener el menor número de amas posible dentro del establecimiento, para lo que adoptaba el medio de sacar los expósitos a criar a la ciudad o a los pueblos de la provincia y en caso de necesidad a los de las limítrofes, procurando que fuera lo más cerca posible.

Las amas del establecimiento mantenían la obligación de criar los niños expósitos que les distribuían procurando que no tuvieran más que dos. También contribuían a las labores del hogar barriendo, limpiando y aseando la sala de los niños, la enfermería, la pieza de vestir y el dormitorio así como el lavado de ropa de los niños.

Dependencias[editar]

Enfermería[editar]

Había una pieza destinado para la enfermería de los niños donde pasaban todos los que disponían los facultativos. Para el buen orden y arreglo interior de esta sala, se llevaba un libro donde al tiempo de pasar la visita los facultativos sentaba las dietas, recetas, medicinas y orden administrativo y daba cuenta a los mismos de los efectos que hubieran producido los remedios y las novedades que ha observado en la criaturas.

Además del referido libro, había otro donde sentaba las entradas, salidas, muertos, enfermedades de que habían fallecido y hora en que murieron, dando parte de todo inmediatamente a la Dirección para hacer los correspondientes asientos. A fin de evitar todo motivo de contagio, la ropa de los niños enfermos podía lavarse fuera del establecimiento y se tenía separada del resto.

Ropería[editar]

En la ropería se llevaba control de todas las ropas del establecimiento, tanto de vestir como de camas y mesa, las que se le entregaban por inventario. Para el buen gobierno de este ramo se llevaba un libro donde se anotaban las clases y calidad de las ropas, las que se adquirían por donación u otro concepto, así como las que se hubieran perdido o hecho inservibles.

El Director tenía cuidado de renovar el inventarío y después de anotar las variaciones que hubieran ocurrido. La encargada de la ropería entregaba a las lavanderas la ropa sucia y la recogía después de lavada. Del mismo modo, entregaba la ropa sucia de la enfermería a la lavandera y tenía cuidado de recogerla especificando las piezas y precios para que el Director dispusiera su pago.

Cocina y despensa[editar]

Existía en las inclusas una cocina procurando en donde se preparan las comidas de los niños y empleados. Algunas amas del establecimiento, alternando por semanas, asistían a la misma para la limpieza y aseo y tenían el cargo de servir a las demás en el comedor.

Hospital de la Inclusa de Madrid[editar]

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

Notas[editar]