Ica republicana

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Al ocurrir el desembarco de la expedición libertadora, en septiembre de 1820, el patriota Manuel Patricio Rojas se adelantó a organizar al pueblo de Pisco y convocar a grupos de voluntarios para expulsar a las tropas realistas.

San Martín desembarcó en Paracas, el 8 de septiembre de 1820. Estableció su cuartel general en Pisco, desde donde llamó a los peruanos a sumarse a la causa de la independencia. Luego dividió sus fuerzas para avanzar hasta Chincha y Nasca. La independencia de Ica fue proclamada en la ciudad capital de la región por el general Arenales el 6 de diciembre de 1820.

Después de 1821[editar]

En plena lucha por consolidar la independencia, el 7 de abril de 1822, el ejército patriota, al mando de Domingo Tristán sufrió una severa derrota en la playa de Mamacona que obligó a San Martín a reflexionar sobre las posibilidades de proseguir la guerra y lo determinó a entrevistarse con Bolívar en Guayaquil. Al año siguiente San Martín cedió el poder al Congreso peruano con el fin de permitir la llegada de Bolívar, según unos y según otros, para que el Congreso quedara libre para escoger su sistema de gobierno.

Antes de la victoria de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824, Bolívar realizó una visita oficial a la ciudad de Ica, residiendo en la casa de la familia Apesteguía y Ubago, ubicada en la plaza de armas. En homenaje a este hecho el lugar fue conocido como la Casa de Bolívar.

En 1854, el enfrentamiento entre las fuerzas leales al gobierno del general José Rufino Echenique y las fuerzas insurgentes comandadas por el general Ramón Castilla y Marquezado tuvo como factor detonante el frustrado levantamiento protagonizado en Ica por el líder político iqueño Domingo Elías. La intentona revolucionaria librada en la hacienda de Soreja, cerca de Ica, el 7 de enero de ese año, fue fácilmente controlada por el gobierno, pero dio lugar a una acción bélica de trece meses, , que concluyó con la victoria de Castilla luego de dar dos importantes decretos de honda repercusión social: la abolición del tributo indígena y la abolición de la esclavitud.

Durante la guerra con Chile, Pisco fue el escenario del desembarco de una de las tres divisiones que acompañaron al general Baquedano para el cerco y captura de Lima. El pueblo iqueño ofreció resistencia a los invasores, sin mucha fortuna, y prestó su colaboración a las fuerzas patriotas bajo el mando del coronel Sevilla, que intentaron sorprender a la vanguardia de las tropas de Baquedano, el 27 de diciembre de 1880, en las cercanías de Pachacámac.

Prosperidad económica[editar]

El departamento de Ica ha vivido en forma intermitente tiempos de gran prosperidad en base al elevado potencial de rentabilidad de sus recursos naturales.

Chincha, por ejemplo, fue desde tiempos muy antiguos una gran fuente proveedora de guano. A mediados del siglo XIX, la cotización internacional de este producto se elevó notablemente al difundirse sus propiedades fertilizantes, aprovechables en todo tipo de clima. El Perú se benefició ampliamente con este exportación , que le permitió disfrutar de grandes adelantos a cuenta de lotes del producto. Este boom motivó apetitos de reconquista por parte de España,, que envió una expedición que tomó por la fuerza, en 1865, las islas Chincha, siendo rechazada por el Perú al año siguiente, el 2 de mayo de 1866.

La guerra con Chile, de 1879 a 1883, también tuvo un corolario relacionado con recursos económicos. El país invasor se benefició con la extracción indiscriminada del guano de islas, como lo hizo con el salitre de Iquique y otras zonas fronterizas sureñas.

Las grandes haciendas vitivinícolas iqueñas que se formaron en el siglo XVIII, a partir de fundos regentados por órdenes religiosas, llegado el siglo XIX devinieron importantes emporios industriales de vino, pisco y aguardiente, como Vista Alegre, Ocucaje y Tacama, ésta última antigua propiedad de los agustinos.

Ica también disfrutó durante muchas décadas de un boom turístico, gracias al balneario de Huacachina, oasis ubicado 3 kilómetros al suroeste de la capital del departamento. Sus aguas de afloramiento subterráneo fueron recomendadas por sus propiedades curativas, a fines del siglo XIX, por Antonio Raimondi, José Éboli y Mariano Arosemena. Se las consideraba beneficiosas para el alivio de la dispepsia y la dermatosis. El oasis fue abierto al público como centro turístico dotado de comodidades para los viajeros en 1920.

En Pisco, el agricultor puertorriqueño Fermín Tangüis (1851-1932), dedicado al cultivo del algodón desde 1890, desarrolló en 1915, una variedad resistente a una enfermedad climática conocida como cotton kilt, que estaba arruinando los algodonales iqueños. La nueva variedad de algodón, que lleva el nombre de su gestor, dio además una fibra de alta calidad, muy bien cotizada en el mercado internacional y que ha dado renombre al algodón peruano.

En Nazca, sobre una meseta a 800 metros de altura sobre el nivel del mar y muy cerca del puerto de San Juan, se desarrolló a mediados del siglo XX el centro minero de Marcona, una de las minas de hierro más importantes del continente, explotada por el sistema de tajo abierto.

Instituciones y costumbres criollas[editar]

La vida hacendaria iqueña dio lugar a un conjunto de instituciones y costumbres que han logrado echar raíces en la cultura peruana y son parte de un estilo de vida hoy idesligable del escenario económico y social del departamento.

Además del rico caudal folclórico afroperuano surgido en Ica, también ha sido aquí el punto de partida de la afición peruana por la gallística. Las corridas de gallo, costumbre originaria de Filipinas que llegó al Perú desde México y se propagó en suelo iqueño en el siglo XVIII, devinieron una institución fuertemente arraigada tanto a nivel rural como a nivel urbano..

Otro aporte iqueño es la crianza del caballo de paso, adaptado al trote en las arenas del desierto. Este tipo de crianza equina, al igual que la gallística, ha dado lugar a toda una industria de actividades y servicios propios del departamento.

La abolición de la esclavitud puso al descubierto muchas costumbres festivas y rituales de la población afroperuana a las que fueron aficionándose los criollos. Una de ellas es la santería, que era practicada con gran sigilo desde tiempos coloniales en la localidad de Cachiche, cerca de la ciudad de Ica. Con pócimas, amuletos y “limpiezas”, se curaba y se cura todavía el “mal de ojo” y se invocaba el favor de la divinidad.

La región ha sido también muy aficionada a las corridas de toros y ha sido cuna de diestros notables. En Nazca nació en 1838, el gran matador Ángel Custodio Valdez, arrojado mulato iniciado en el toreo en 1859, célebre por haber dado gran faena y certera estocada en una sola tarde a doce toros en la plaza de Acho (Rímac, Lima) en 1870. Su fama lo llevó a las plazas de Caracas, Montevideo, Lisboa y Madrid. En esta última ciudad, el 2 de septiembre de 1883, Valdez dejó asombrados a los reyes Alfonso XII y María Cristina al colocar banderillas con la boca. Se retiró del oficio taurino en 1909, y murió en 1911.

Demarcación[editar]

El departamento de Ica fue creado por ley del 30 de enero de 1866. Hasta entonces pertenecía a la jurisdicción de Lima. La creación de la provincia de Ica data del 25 de junio de 1855.

Pisco fue nombrada provincia mediante ley del 13 de octubre de 1900. Su capital, Pisco, había sido nombrada Villa de la Independencia en 1832, pero al ser declarada ciudad en 1898, recuperó su antiguo nombre de origen quechua.

La provincia de Nazca fue creada por la Ley Nº 9300 del 23 de enero de 1941. La provincia de Palpa se creó mediante la Ley Nº 14779 del 19 de diciembre de 1963.

Durante la breve vigencia del proceso de regionalización de 1988-1992, el departamento de Ica formó parte de la VIII Región, llamada Región Los Libertadores-Wari, que unió provisionalmente a Ica, Huancavelica y a Ayacucho y a las provincia apurimeñas de Andahuaylas y Chincheros.

Entre santas y brujas[editar]

Además del culto al Cristo Crucificado de Luren y al Cristo de la Agonía en Pisco, los iqueños otorgan su fe a dos veneradas mujeres piadosas: la Beatita de Humay en Pisco y la Melchorita, en Chincha.

Luisa de la Torre y Rojas (1819-1869), conocida como la Beatita de Humay, su tierra natal, tuvo una vida virtuosa que, de acuerdo a la fe popular, le permitió realizar curaciones milagrosas. Su pueblo, del que nunca se apartó, es hoy lugar de peregrinación.

En Grocio Prado (Chincha) nació Melchora Saravia Tasayco (1897-1951), llamada Melchorita. Fue terciaria franciscana de gran amor por los desvalidos y severa vida ascética. La ermita en que recibía a los necesitados y su tumba en el Cementerio General de Chincha son muy visitados por sus devotos.

También es motivo de oraciones el franciscano Ramón Rojas, recordado como el Padre Guatemala. Fue un fraile guatemalteco que predicó en Pisco, Ica, Palpa y Nasca hacia 1830 y que según la creencia popular hizo brotar agua en el desierto, en un lugar conocido como Pozo Santo o Pozo del Padre Guatemala, que hoy ya está seco.

Desentona con este peregrinar virtuoso que numerosos viajeros se acerquen al cementerio general de Pisco a ver la tumba de Sara Ellen (1872-1913), viajera inglesa que murió a bordo de un barco, enferma de fiebre amarilla. En torno a la muerte de esta mujer se ha formado una leyenda que le atribuye absurdos poderes diabólicos. En 1993 muchos esperaban su resurrección convertida en vampiro. Al no ocurrir tan vano prodigio, visitar la tumba de esta difunta ha pasado a ser parte del folclore local.