Huracán Mitch

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Huracán Mitch
Huracán Categoría 5  (EHSS)
Hurricane Mitch 1998 oct 26 2028Z.jpg
Huracán Mitch cerca de su máxima intensidad.
Duración 22 de octubre de 19985 de noviembre de 1998
Vientos máximos 285 km/h (durante 1 minuto)
Presión mínima 905 hPa
Daños 6.2 mil millones (1998 USD) 8 mil millones (2008 USD)
Fallecimientos 11,000 – 18,000 muertes directas
Áreas afectadas América Central, especialmente Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala, la Península de Yucatán y el sur de Florida.
Forma parte de la
Temporada de huracanes en el Atlántico de 1998.

El huracán Mitch fue uno de los ciclones tropicales más poderosos y mortales que se han visto en la era moderna, teniendo una velocidad máxima de vientos sostenidos de 290 km/h. Mitch pasó por América Central del 22 de octubre al 5 de noviembre en la temporada de huracanes en el Atlántico de 1998.

Mitch se formó en el oeste del mar Caribe el 22 de octubre,[1] y después de pasar por condiciones extremadamente favorables, alcanzó rápidamente la categoría 5, el nivel más alto posible en la escala de huracanes de Saffir-Simpson. Después de desplazarse hacia el suroeste al mismo tiempo que se debilitaba, el huracán golpeó Honduras como un huracán de categoría menor. Se movió a través de Centroamérica hasta alcanzar la bahía de Campeche para finalmente golpear Florida como una tormenta tropical.[2] fue una de las ciudades que mas daño

Debido a su lento movimiento entre el 29 de octubre y el 3 de noviembre, Mitch dejó cantidades históricas de precipitaciones en Honduras y Nicaragua, con informes no oficiales de hasta 1900 mm. Las muertes ocasionadas por las catastróficas inundaciones lo hicieron el segundo huracán más mortífero del Atlántico,[1] cerca de 11 000 personas murieron y alrededor de 8 000 permanecían desaparecidas a finales de 1998. Las inundaciones causaron daños extremos, estimados en 5 mil millones de dólares (1998 USD, 6 mil millones 2006 USD).

Preparativos[editar]

Huracanes Atlánticos más intensos
La intensidad medida únicamente por la presión central
Puesto Huracán Temporada Presión mín.
1 Wilma 2005 882 mbar (hPa)
2 Gilbert 1988 888 mbar (hPa)
3 "Día del Trabajo" 1935 892 mbar (hPa)
4 Rita 2005 895 mbar (hPa)
5 Allen 1980 899 mbar (hPa)
6 Katrina 2005 902 mbar (hPa)
7 Camille 1969 905 mbar (hPa)
Mitch 1998 905 mbar (hPa)
9 Dean 2007 906 mbar (hPa)
10 Ivan 2004 910 mbar (hPa)
Fuente: Departamento de Comercio de EEUU

Mientras estuvo estancado en el oeste del mar Caribe, el futuro de Mitch fue muy incierto, con el Centro Nacional de Huracanes instando a los ciudadanos del área a monitorear constantemente al huracán.[3] Solo 2 días antes que tocara tierra, todavía se analizaba la posibilidad de que el huracán se desviara de Honduras y golpeara Guatemala o Belice.[4] Debido a la incertidumbre los gobiernos lanzaron avisos oficiales de Huracán desde la frontera entre Honduras y Nicaragua hasta Belice 2 o 3 días antes que Mitch tocara tierra.[5]

Preparándose para la amenaza, el gobierno de Honduras evacuó cerca de 45 000 personas de las Islas de la Bahía y preparo los cayos e islas refugiarse en tierra firme.[4] A raíz de que el huracán amenazó con golpear la Ciudad de Belice como un huracán de Categoría 4, gran parte de la ciudad fue evacuada temiendo que se repitiera lo sucedido con el Huracán Hattie 37 años antes.[1] Guatemala también lanzó una alerta roja, recomendando a los barcos mantenerse en los puertos, aconsejando a la población a prepararse y buscar refugios y avisando sobre el desbordamiento potencial de algunos ríos.[4] Para el momento en que Mitch tocó tierra, muchas personas habían sido evacuadas a lo largo de la costa del Caribe, incluyendo 100 000 en Honduras, 10 000 en Guatemala y 20 000 en el estado mexicano de Quintana Roo.[6]

Impacto[editar]

Visualización esquemática del huracán Mitch.

El huracán Mitch fue el huracán más mortífero desde el Gran Huracán de 1780. Se informó que hubo 11 mil personas muertas y otras más desaparecidas. La mayoría de las muertes fueron a causa de las inundaciones y deslaves.[1] Mitch fue el segundo huracán mortífero que pasó por Honduras desde que se iniciaron los nombramientos oficiales en 1950; el otro huracán era Fifi que mató alrededor de 8 mil personas en 1974.[5] [1]

Decenas de millares de casas fueron dañadas o destruidas, otra vez, a causa de los deslaves e inundaciones. No hay datos precisos sobre las pérdidas materiales, pero se calculan un poco más de 5 mil millones de dólares en daños. La mayoría de estos daños ocurrieron en Honduras y Nicaragua, pero es preciso mencionar que también Guatemala y El Salvador sufrieron daños considerables.

El alud de lodo del volcán Casitas del 30 de octubre cobró las vidas de más de 3000 personas que vivían junto a sus faldas en Posoltega, departamento de Chinandega, Nicaragua. En este último país, el huracán destruyó decenas de puentes en muchos departamentos.

Mitch también fue responsable por la pérdida del barco "Fantome Windjammer" y el naufragio de su tripulación de 31 pasajeros el 27 de octubre.[7]

Honduras[editar]

Mitchafter.jpg

La historia de vulnerabilidad de Honduras se divide en dos: antes y después del huracán Mitch. El fenómeno, uno de los más nefastos registrados en el siglo XX, dejó una estela de luto y tragedia a su paso por el país en octubre de 1998.

De acuerdo a cifras oficiales, 5,657 personas murieron por causa del huracán, otras 8,058 desaparecieron, casi un millón y medio resultaron damnificadas y 285 mil perdieron sus viviendas.

Las torrenciales lluvias dejadas por el fenómeno, que tuvo una trayectoria lenta y errática, provocaron además serios daños en el 60 por ciento de la infraestructura y al 70 por ciento del sector agrícola en los 18 departamentos de Honduras, principalmente en la costa atlántica, la región central y sur.

Ante la caótica situación, las escuelas y colegios dejaron de impartir clases, afectando a unos 150 mil niños y jóvenes, mientras 23 de los 28 hospitales públicos que sufrieron daños en sus estructuras, trataban de brindar asistencia a más de 12 mil heridos y enfermos.

también provocando deslizamientos con los cuales varias casa en la costa norte quedaron sin hogar y en Tegucigalpa el cerro más grande de Honduras se derrumbó, muchas personas perdieron sus hogares por culpa del huracán Mitch.

Las pérdidas económicas registradas entonces superaron los cinco mil millones de dólares, de acuerdo al cálculo de organizaciones financieras internacionales.

Hoy, casi 15 años después, el estado de vulnerabilidad de Honduras sigue siendo crítico. Cada año, entre mayo y noviembre, la temporada lluviosa provoca serios daños, derrumbes, inundaciones y continúa siendo un riesgo para la población.

Solo en Tegucigalpa, según la Alcaldía Municipal del Distrito Central, alrededor de 300 mil capitalinos viven en zonas de riesgo.

Al igual que la capital, otros 80 de los 298 municipios han sido calificados como "los más vulnerables" por la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco).

No obstante, la tragedia también ha dejado lecciones aprendidas, según los expertos. Actualmente, a pesar de que las escenas de octubre de 1998 se repiten en varias zonas de Honduras, se ha reducido significativamente el número de muertes y se trabaja en programas para reducir los riesgos con la participación de los ciudadanos, conscientes cada vez más de las acciones necesarias para preservar sus vidas. El viernes 23 de octubre, días antes de la entrada del Mitch a Honduras, supimos por los medios que se había formado este huracán y era peligrosísimo. Categoría 5, se decía. Lo seguimos por TV, un torbellino rojo sobre el azul profundo del mar. Cada día acercándose a nosotros. Pero pensamos que pasaría de largo. Cuando por fin golpeó a Guanaja, una pequeña isla de las Islas de la Bahía, el lunes 26, todavía pensamos que seguiría de largo hacia Belice, pero cambió súbitamente de rumbo y se lanzó feroz sobre la costa garífuna de la desembocadura del Aguán, cerca de Trujillo.

El anuncio por los medios probablemente salvó muchas vidas. Algunos habitantes no habían sido testigos del huracán Fifí en 1974, pero las personas que sí lo fueron, alertaron acerca de los peligros. La voz del Centro de Huracanes de Miami le daba autoridad al pronóstico. En El Progreso, valle de Sula, comenzaron a sentirse las lluvias torrenciales el miércoles 28. Ya se sabía que el huracán se había cambiado en tormenta tropical. Esto alivió el nerviosismo, aunque se decía que caerían 500 mm de agua, lo que significa mucho, pero no nos dábamos cuenta de cuánto sería.

Cuando comenzaron a subir las aguas del río Ulúa ayudamos a sacar a alguna gente que no tenía radio, menos TV. No querían salir. No habían oído la alerta más que de sus vecinos. Cada año les sube el agua bajo la cama. Si salen, sólo es al borde de la vía pavimentada. Pero los sacamos casi a la fuerza. Gente tan pobre en una ciudad ya moderna, que la niña pequeña pegaba de gritos en el carro, de noche, porque nunca se había montado en un vehículo de cuatro ruedas.

En los cerros junto a la ciudad algunas gentes no pudieron escapar al peligro porque el agente del desastre no se acercó lentamente, como la inundación del gran río que va subiendo de nivel, sino de repente en forma de avalancha de tierra que los dejó sepultados. En la aldea de Las Minas, municipio de El Progreso, 9 miembros de una familia quedaron enterrados de esta manera.

Otras gentes escaparon por el ruido de la quebrada que bajaba de la montaña y arrasaba la comunidad, como en La Guacamaya, aldea también cercana, que quedó devastada por el agua, el lodo, los palos y las piedras de una quebrada que en verano casi se seca. Pero no murieron, creo, ni cinco personas. Perdieron sus casas y sus cosas, pero salieron.

En otros lugares, como en un pueblo de este municipio, Urraco, la gente salió de sus casas a tiempo y logró evacuar a niños y ancianos, pero quedaron en un mar, como náufragos, sobre una colina rodeados de agua por todos lados. Ya no fue el agua del gran río Ulúa la que los amenazaba, sino el hambre y la sed. Qué contradicción, morirse de sed en una inundación. Las aguas del río venían contaminadas. Otras gentes en esa misma área bananera se quedó en las copas de los árboles o en los techos durante varios días llamando con sus brazos a los helicópteros que pasaban evacuando a la gente.

Por fin un peligro que encontraron los de esta zona rural fueron las serpientes venenosas (las barbamarillas), que junto con las personas se trepaban al mismo árbol.

Mucha gente pensó que Mitch era castigo de Dios. Creo que era castigo de la naturaleza que la globalización ha herido al recalentar la atmósfera y destruir la capa de ozono, haciendo nacer fenómenos naturales que tienen más fuerza, peligrosidad y frecuencia que antes jamás. Pero también la globalización permitió la detección del agente del desastre y comunicó la alerta por los medios de comunicación que actualmente están más difundidos que cuando golpeó el Fifí en 1974. Quizás a eso se debe que hubiera menos muertos que entonces, decía un comerciante, antes de enterarnos de la desgracia de Tegucigalpa.

2. La acción destructora del huracán Como huracán, Mitch golpeó a Guanaja y la costa del Bajo Aguán. Levantó techos, derribó casas, botó árboles y matas, dobló milpas de los cerros. Mientras más alto el nivel del mar, los vientos del huracán en torbellino tenían más velocidad y eran calientes. Los del lugar dicen que el cerro Calentura, detrás de Trujillo, quedó amarillo, como quemado.

Como tormenta tropical se dirigió al sur atravesando todo el país, pasando por Tegucigalpa, Choluteca y Valle y saliendo por esa frontera de El Salvador. El “huracán”, al perder la fuerza de los vientos, acarreó una especie de enorme campana de lluvias torrenciales que cubrieron también a parte de Nicaragua. Estas lluvias cayeron sobre los lugares más dañados, como sobre las amplísimas cuencas de los ríos atlánticos que en el Norte se inundaron impetuosamente formando lagunas que chorreaban el agua hacia el mar.

Por eso, vemos que hubo una triple forma de agente destructor, como ya lo dijimos arriba, que a veces se combinaba y reforzaba: la inundación de los grandes ríos en los valles del norte (así quedó completamente anegada la ciudad de La Lima, entre San Pedro Sula y El Progreso, y el aeropuerto internacional de San Pedro Sula), el arrasamiento de las quebradas convertidas en ríos caudalosos que no cabían en sus cauces (así destruyó el río Pelo en El Progreso, como 200 casas del barrio Pénjamo, socavadas por el río hasta que caían) y el derrumbe de las laderas, como sucedió en Tegucigalpa.

La geografía de la destrucción fue como sigue. Cubrió el Norte entero, el Centro, el Sur y el Oriente, del país, junto a Nicaragua. El Occidente sufrió menos. Las comunicaciones terrestres con Nicaragua se obstruyeron, pero aquellas con Guatemala y El Salvador, por el Poy, no.

A diferencia del FIFI, en que sólo sufrió la costa atlántica, ahora sufrió todo el país. Más aún, el Centro (Tegucigalpa, la capital) quedó herido, con lo que eso significa de desorganización para el gobierno del país. Por ejemplo, el Ministerio de Educación se destruyó con toda la papelería de los estudiantes allí centralizada. La capital es el punto de Honduras de más concentración de daños. El río Choluteca partió a la ciudad en dos, Tegugicalpa y Comayagela, y dejó una laguna pestilente en la mitad que todavía no acaba de ser drenada.

Además todo el país quedó fraccionado, como un vidrio que se hace mil pedazos. Puentes pequeños y grandes fueron destruidos, derrumbes obstruyeron la vía y a veces la carretera con su buena capa de pavimento se fue al río. Es impresionante acercarse al río Chancaya camino a Yoro. Actualmente se ha habilitado el paso sobre la playa del río, porque la carretera desapareció. No se trata de limpiar un derrumbe. Simplemente desapareció la carretera, se fue al río. La incomunicación aérea se dio en el Norte con la inundación del elegante aeropuerto, gloria de los sanpedranos frente a los tegucigalpinos. Las aguas de los ríos Chamelecón y Ulúa inundaron el valle y cuando estaban como a metro y medio sobre el piso del estacionamiento rompieron los gruesos vidrios e inundaron los mostradores de la compañías aéreas y las computadoras de migración y todo.

Según los datos oficiales a 10 de noviembre los daños son los siguientes:

Muertos 6,600 Desaparecidos 8,052 Damnificados 1,400,000 Heridos 1,000 Casas destruidas y afectadas 220,000 Puentes destruidos 169 Comunidades desaparecidas: Morolica, Orica, Santa Rosa del Aguán, Valle de Angeles, La Libertad, Bajamar.

Zonas devastadas: Bajo Aguán, Valle de Sula, Islas de la Bahía, La Mosquitia.

Principales ciudades afectadas: El Progreso, Guanaja, Tegucigalpa, La Lima, Tela, Choluteca, Roatán, Sabá, Santa Rita, Tocoa, La Ceiba, Comayagua, Santa Bárbara, San Pedro Sula, Trujillo, Pespire.

Estas cifras debieron haber sido hechas, aunque no lo dijeron, de una manera muy estimativa. Pasaron días y días y el ineficientísimo COPECO (Comité Permanente de Contingencias) nunca las desglosó por departamento. Cuando los periodistas extranjeros comenzaron a exigir el desglose, aparecieron las falsedades, de departamentos, como Sta. Bárbara, donde no había habido ni 50 muertos y en la estadística oficial aparecían más de 1,000.

¿Qué sucedió? Los primeros días COPECO fue completamente ineficaz y dio datos muy bajos, por el orden de 375 muertos. Entonces se juntaron dos hechos, los destro-zos en Tegucigalpa y las noticias del volcán de Nicaragua, con miles de muertos. En la TV se oyeron comentarios como el siguiente: “no es posible que nosotros tengamos menos muertos”. De la noche a la mañana, sin sustanciación, ni desglose de cifras, salió el presidente de la República decretando primero 6,420 (el 4 de noviembre), después se subió a 6,600 y por último a más de 7,500 muertos, que fue la cifra que quedó. En ese momento, protestar contra esa inexactitud no era patriótico, ni solidario. Había que tomar las cifras como las de la biblia, según su género literario. Lo cierto era que la catástrofe había sido tan gigantesca, aunque no lo fuera, gracias a Dios, en cuanto al número de muertos (tal vez oscilen entre 2 y 3 mil), que toda expresión se quedaba corta. No queremos defender al gobierno. El presidente mintió, como mienten los miles que fabrican listas falsas para obtener una ración de comida. El gobierno no tenía ni infraestructura, ni organización en esos momentos para hacer el censo de las víctimas. Aparentó que la tenía, y esa fue su mayor mentira. Pero la tragedia, sobre todo en la estimación del número de damnificados, parece que sí está bastante bien representada.

El sector agrícola ha presentado a 1 de diciembre la siguiente lista de daños, tanto de producción como de infraestructura, en millones de dólares. Necesitan, dicen, US$ 1,800 millones para la reactivación del sector y el gobierno sólo tiene disponibles 880 millones de Lempiras (64 millones de US$):

Nicaragua[editar]

Inundación en el Lago Managua después del huracán.

A pesar de que Mitch nunca entró a Nicaragua, su larga trayectoria causó una prolongada lluvia, que se estima en más de 1270 mm.[1] En algunos lugares costeros se registraron hasta 640 mm de lluvias.[8] El flanco del volcán Casitas se derrumbó debido a las excesivas lluvias. El deslizamiento resultante cubrió un área de 16 km de largo y 8 de ancho.[1]

Dos millones de personas en Nicaragua fueron afectadas directamente por el huracán.[1] A lo largo del país, las lluvias dañaron 17 600 casas y destruyeron 23 900, desplazando 368 300 personas.[9] 340 escuelas y 90 centros de salud fueron dañados severamente o destruidos. Los sistemas de alcantarillado y electricidad fueron dañados gravemente también.

Volcán Casitas después del deslizamiento.

La infraestructura de transporte también fue afectada por el huracán. Las lluvias dejaron al 70% de las carreteras inutilizables y dañaron gravemente o destruyeron 71 puentes.[9] Cerca de 2700 km de carreteras o caminos necesitaron reparaciones luego de la tormenta, especialmente en la región norte del país y en porciones de la Carretera Panamericana. Las pérdidas en la agricultura también fueron significativas, incluyendo la muerte de 50 000 animales, la mayoría reses. Los cultivos y la pesca fueron afectados también.[10]

La situación fue, además, agravada por un total de 75 000 minas antipersonas (dejadas por la Contra en los ochentas) que fueron removidas por las inundaciones.[11]

En total, el huracán Mitch causó por lo menos 3800 muertes en Nicaragua, de las cuales más de 2000 fueron en los pueblos de El Porvenir y Rolando Rodríguez debido al deslizamiento del volcán Casita. La avalancha enterró por lo menos a cuatro pueblos en varios metros de lodo. A lo largo del país, el huracán dejó entre 500 000 y 800 000 personas sin hogar.[1]

Mar Caribe[editar]

Mitch también fue responsable de la pérdida del velero "Fantome", propiedad de Windjammer Barefoot Cruises; los 31 miembros de la tripulación murieron. La historia fue documentada en el libro El Barco y La Tormenta de Jim Carrier. El barco, que estaba navegando en el centro de la tormenta, experimentó olas de hasta 15 m y vientos de 160 km/h.[7]

En la costa sur de Cuba, el huracán provocó olas de hasta 4 m de altura y ráfagas de viento de hasta 67 km/h, causando que numerosos turistas de la Isla de la Juventud y del Cayo Largo del Sur tuvieran que buscar terrenos más seguros.[12]

En Jamaica, donde se declaró alerta de huracán 12 horas antes de su mayor aproximación,[5] Mitch causó lluvias moderadas y vientos huracanados durante días. Grandes olas golpearon el oeste de Jamaica, con alturas estimadas en 4 m.[13] Una casa en Spanish Town cedió debido a las inundaciones dejando a cuatro personas sin hogar. Muchas otras casas y edificios se inundaron obligando a muchas personas a evacuar. Un río en el noreste del país se desbordó, mientras fuertes lluvias en las regiones montañosas del país causaron numerosos deslizamientos.[14] En total, Mitch mató tres personas en Jamaica.[1]

En las Islas Caimán, el huracán provocó fuertes olas, vientos huracanados y fuertes lluvias. El daño fue relativamente mínimo, únicamente rompiendo ventanas y erosionando las playas. Las olas dañaron o destruyeron muchos muelles en las islas del sur, y también hundieron un barco de buceo cerca de Gran Caimán. Además, muchos vuelos fueron cancelados.[15]

El Resto de Centroamérica[editar]

Debido a la larga circulación del huracán, provocó precipitaciones tan al sur como en Panamá, especialmente en las provincias del Darién y Chiriquí. Las inundaciones dañaron algunas carreteras y puentes y numerosas casas y escuelas, dejando a miles sin hogar.[16] Mitch cobró tres víctimas en Panamá.[1]

En Costa Rica Mitch causó fuertes lluvias, provocando inundaciones y deslizamientos en el país, especialmente en la zona noreste.[1] La tormenta impactó 2135 casas, de las cuales 242 fueron destruidas,[17] dejando 4000 personas sin hogar.[8] A lo largo del país la tormenta y los deslizamientos afectaron 126 puentes y 1300 km de carreteras, mayormente en la Carretera Panamericana, que fue también afectada por el Huracán Cesar-Douglas, dos años antes. Mitch afectó 300 km² de tierras de cultivo, causando daño tanto en cultivos domésticos como de exportación. En total Mitch causó siete muertes en Costa Rica.[1]

Mientras circulaba a través de El Salvador, Mitch causó una gran cantidad de lluvia, lo que resultó en inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra en todo el país. Varios ríos, incluyendo el Río Grande de San Miguel y el río Lempa se desbordaron, contribuyendo al daño. Las inundaciones dañaron más de 10 000 casas, dejando alrededor de 59 000 personas sin hogar[18] y obligando a 500 000 a evacuar.[2] El daño en los cultivos fue severo, con inundaciones en cerca de 1000 km² de pastizales o tierras cultivadas. Las inundaciones destruyeron el 37% de la producción de frijoles, 19% de la de maíz y 20 de la de caña de azúcar. También hubo grandes pérdidas en la ganadería, incluyendo la muerte de aproximadamente 10 000 animales. Además la inundación destruyó dos puentes y dañó 2000 km de vías sin pavimentar. Mitch causó 240 muertes.[18]

Al igual que en el resto de Centroamérica, Mitch dejó fuertes lluvias que causaron deslizamientos de tierra y graves inundaciones en Guatemala. Las inundaciones destruyeron 6000 casas y dañaron otras 20 000, obligando a más de 100 000 personas a evacuar sus hogares. Además, destruyeron 27 escuelas y dañaron otras 286, 175 de gravedad. Las inundaciones causaron severos daños a los cultivos mientras que los deslizamientos destruyeron tierra cultivable a lo largo de todo el país. Los cultivos domésticos más severamente dañados fueron los de tomate, plátano, maíz, frijoles y café. Las inundaciones también dañaron la infraestructura de transporte, incluyendo la pérdida de 37 puentes. En todo el país, se destruyeron o dañaron 1350 km de carreteras, de las que 640 km fueron secciones de autopistas importantes. En total, Mitch causó 268 muertes en Guatemala.[19] Además, causó 11 muertes indirectas cuando un avión se estrelló durante la tormenta.[2]

En Belice, el huracán fue menos severo de lo que se había predicho inicialmente, sin embargo, Mitch provocó fuertes lluvias sobre el país.[2] Varios ríos excedieron su nivel, lo que, a pesar de todo, fue beneficioso para los árboles en las áreas montañosas.[20] Las inundaciones causaron daños extensivos en los cultivos y destruyeron muchas carreteras. A lo largo del país, once personas murieron por los efectos del huracán.[2]

Totales de lluvia en México y Florida.

En México, Mitch produjo vientos huracanados y fuertes lluvias en la península de Yucatán, siendo Cancún, en la costa de Quintana Roo, el lugar más afectado.[2] Nueve personas murieron debido a las inundaciones, aunque el daño fue relativamente mínimo.[1]

Florida[editar]

Mitch causó una marejada de cerca de dos metros en los cayos de Florida antes de tocar tierra en la costa oeste del estado. El Aeropuerto Internacional de Key West reportó ráfagas de viento de hasta 89 km/h y vientos sostenidos de 64 km/h. Además, Mitch causó lluvias moderadas, estimando un total de 25 cm. La tormenta también causó cinco tornados en el estado, siendo el más fuerte un F2.[5]

En los Cayos de Florida, muchos edificios que habían sido dañados por el Huracán George fueron arrasados por Mitch.[1] Los tornados dañaron o destruyeron 645 casas, hiriendo a 65 personas.[5] Los vientos dejaron a 100 000 personas sin electricidad durante el paso de la tormenta.[1]

Secuelas y consecuencias[editar]

Actividades de Limpieza en Tegucigalpa.

Debido a la destrucción causada por el huracán en Norte y Centroamérica el nombre Mitch fue retirado en la primavera de 1999 y fue remplazado por Matthew en la Temporada de 2004. Este nombre nunca más será usado para nombrar un huracán del Atlántico.

Después del desastre causado por el Huracán Mitch, muchos países hicieron significativas donaciones, totalizando 6.3 mil millones (1998 USD, $7.4 mil millones 2006 USD). A lo largo de Centroamérica, que se estaba recuperando de una crisis económica que se produjo en 1996, muchos deseaban que continuara el crecimiento de la infraestructura y la economía. Además, después de haber sido testigos de la vulnerabilidad a los huracanes, los gobiernos afectados se han esforzado para evitar que tal desastre se produzca de nuevo.[21]

Cientos de miles de personas perdieron sus hogares, pero muchos tomaron esto como una oportunidad para construir casas más fuertes. Con una fundación nueva y mejorada estructuralmente, las casas se han rediseñado para ser capaces de soportar otro huracán. Sin embargo, la falta de tierras de cultivos se llevaron los puestos de trabajo de muchos, disminuyendo aún más los ya bajos ingresos.[22]

Tras el paso del Mitch, se produjeron brotes de enfermedades en toda Centroamérica, incluyendo cólera, leptospirosis y dengue. Se informó de más de 2.328 casos de cólera, matando a 34 personas. Guatemala fue más afectado por la bacteria, donde la mayoría de las muertes se produjeron a partir de alimentos contaminados. Se reportaron 450 casos de leptospirosis en Nicaragua, matando a siete personas. También hubo más de 1357 casos de dengue reportados, aunque no se informó de muertes por esta enfermedad.[23]

Durante su estancamiento en el oeste del mar Caribe, los fuertes vientos produjeron grandes olas, dañando los arrecifes de coral locales. Después, las grandes precipitaciones crearon corrientes que arrastraron contaminantes mezclados con el agua dulce. Esto provocó muertes y daños en el coral. Sin embargo, el huracán bajó la temperatura del agua, previniendo la destrucción y blanqueo de los arrecifes.[24]

Honduras, el país más afectado por el huracán, recibió mucha ayuda para los millones de afectados. México rápidamente envió ayuda, consistente en 700 toneladas de alimentos, 11 toneladas de medicamentos, 4 aviones de rescate, personal y perros entrenados para búsqueda. Cuba también envió un contingente de médicos al país.[25] Estados Unidos ofreció inicialmente la ayuda de las tropas estacionadas en Honduras, que se retiraron pocos días después de la tormenta. También se ofrecieron inicialmente sólo $2 millones (1998 USD, $2.3 millones 2006 USD) en ayuda, lo que fue un shock para los residentes y para el presidente Carlos Roberto Flores. Posteriormente Estados Unidos incrementó su oferta a $70 millones (1998 USD, $82 millones 2006 USD).[26] El gobierno de Honduras distribuyó comida, agua y servicios médicos a las víctimas del huracán, incluyendo los más de 4 millones de personas que se quedaron sin agua.[27] El presidente Flores confió la administración de la ayuda a la iglesia, tanto Católica como Protestante. Los esfuerzos de recuperación se llevaron a cabo prácticamente sin incidentes; únicamente se descubrió un camión que había sido desviado para uso personal y la persona responsable fue acusada. Además, inicialmente el país experimentó un agudo incremento del desempleo, debido a la destrucción de las tierras de cultivo. Sin embargo, las actividades de reconstrucción generaron empleos en los siguientes años.[28]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d e f g h i j k l m n ñ o National Climatic Data Center (2004). «Mitch: The Deadliest Atlantic Hurricane Since». Consultado el 25-04-2006.
  2. a b c d e f Mitch: A path of destruction. BBC. 1998. http://news.bbc.co.uk/1/hi/world/americas/202395.stm. Consultado el 28-04-2006. 
  3. National Hurricane Center (1998). «Hurricane Mitch Discussion #14». Consultado el 20-04-2006.
  4. a b c Hurricane Mitch could spare Honduras and slam into Yucatán. Agence France-Presse. 1998. http://wwwnotes.reliefweb.int/w/RWB.NSF/480fa8736b88bbc3c12564f6004c8ad5/4fbe99ae566e6a52c12566aa00555bca?OpenDocument. Consultado el 20-04-2006. 
  5. Error en la cita: Etiqueta <ref> inválida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas nhc
  6. Hurricane Mitch at standstill, pounding Honduras. Reuters. 1998. http://wwwnotes.reliefweb.int/w/RWB.NSF/480fa8736b88bbc3c12564f6004c8ad5/8cb58ca52c99f619c12566ac0030dd0a?OpenDocument. Consultado el 25-04-2006. 
  7. a b Cynthia Corzo, Curtis Morgan and John Barry Herald Staff Writers. «The Loss of the Windjammer, Fantome». Consultado el 28-04-2006.
  8. a b ERRI Watch Center. «Real-Time Reports Concerning the Devastation Caused by Hurricane Mitch». Consultado el 28-04-2006.
  9. a b USAID. «Hurricane Mitch Reconstruction: Usaid/Nicaragua Special Objective». Consultado el 30-07-2009.
  10. Inter-American Development Bank. «Central America After Hurricane Mitch-Nicaragua». Consultado el 28-04-2006.
  11. Alexa Smith (23 de Noviembre de 1998). «Call-In Day Set to Push For Landmine Ban». World Faith News. Consultado el 16-08-2006.
  12. Ferocious Hurricane Mitch threatens Central America. Reuters. 1998. http://wwwnotes.reliefweb.int/w/RWB.NSF/480fa8736b88bbc3c12564f6004c8ad5/1b635cc34d7dfc49c12566aa005610ca?OpenDocument. Consultado el 28-04-2006. 
  13. "Mitch" nos pasa sólo rozando. El Nuevo Diario. 1998. http://archivo.elnuevodiario.com.ni/1998/octubre/27-octubre-1998/nacional/nacional5.html. Consultado el 30-07-2009. 
  14. «Unofficial Reports from Jamaica». Consultado el 28-04-2006.
  15. «Unofficial Reports from the Cayman Islands» (1998). Consultado el 28-04-2006.
  16. «Report from Panama». Consultado el 28-04-2006.
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