Hugo el Abad

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Hugo llamado el Abad (muerto en 886) era un miembro de los Güelfos (Welf), familia que tuvo gran influencia tanto en Francia como en Alemania, y que mantuvo durante algún tiempo el control de la herencia de los robertianos. Era hijo de Conrado I de Borgoña y Adelaida.

Tras la muerte de Roberto el Fuerte (quién se había casado en segundas nupcias con Adelaida, madre de Hugo), fue tutor de sus hijos durante su minoría de edad.

Su padre fue El Conde de París; su tío conde-obispo de Saint-Riquier, su tía era la famosa emperatriz Judith, esposa de Ludovico Pío, así pues era primo hermano de Luis el Germánico, Lotario I y Carlos el Calvo.

Se convirtió en clérigo y se le proporcionó la abadía de Saint-Germain d'Auxerre. Sin embargo, no era un abad laico (también llamado "protector del monasterio"), sino un auténtico hombre de la iglesia a pesar que en aquella época no era sencillo distinguir a los condes de los prelados y de los grandes abades.

Hugo, como súbdito leal, aceptó ser envíado en misión a la región de Nivernais gracias a la tendencia por parte de la Iglesia a apoyar a los Carolingios contra los federales. Durante la rebelión de 858, había acogido a Carlos el Calvo en Borgoña, quién por entonces era enemigo declarado de Roberto el Fuerte. Cuando éste recuperó el favor, Hugo el abad fue desposeído de todas sus dignidades eclesiásticas y se exilió en Lotaringia.

Hugo pasó a ser arzobispo de Colonia, aunque esto no iba a durar para siempre ya que emprendiò su regreso a Francia ante el llamado de Carlos el Calvo.

En 866, al ser muerto Roberto el Fuerte, Hugo el abad heredó todas las abadías (entre ellas Noirmoutiers y Saint-Martin de Tours) todos sus condados e incluso el mando militar entre el Sena y el Loira.

De este simple hecho puede sacarse una gran conclusión: no todos los honores y beneficios de la época eran hereditarios.

Eudes y Roberto, hijos de Roberto el Fuerte, no heredaron cargos, sólo unos escasos bienes en Beauce y en Turena. Hugo el Abad se encargó de su cuidado, a pesar de haber sido enemigo de su padre. 

Hugo tenía un complejo carácter, a la vez guerrero y pacífico, con un sentido político y una altura de miras no muy comunes en su época. Peleó con constancia y fortuna contra los Normandos, siguiendo en ello a Roberto el Fuerte, ampliando su mando hasta el norte de Francia. Allí logró ser archicapellán de la corte, y el principal de los consejeros, por no llamarle primer ministro de Luis II, de Luis III y Carlomán.

Su idea política, frente a los Normandos, era mantener la concordia entre los príncipes carolingios a pesar de sus rivalidades y divergencias continuas. Gracias a su don político, Hugo manejaba con la misma destreza la fuerza y la diplomacia.

La suerte también se alió con él.

Bosón, conde de Lorena y de Borgoña, se había hecho nombrar rey de Provenza casi por sorpresa. Era la primera vez que alguien ajeno a los carolingios obtenía una corona.

Lo que siguió fue predecible y sencillo: Hugo logró unir a todos los carolingios contra el usurpador.