Hugo el Abad

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Hugo llamado el Abad (muerto en 886) era un miembro de los Güelfos (Welf), familia que tuvo gran influencia tanto en Francia como en Alemania, y que mantuvo durante algún tiempo el control de la herencia de los robertianos. Era hijo de Conrado I de Borgoña y Adelaida.

Tras la muerte de Roberto el Fuerte (quién se había casado en segundas nupcias con Adelaida, madre de Hugo), fue tutor de sus hijos durante la minoría de edad de éstos.

Su padre era conde de París; su tío conde-obispo de Saint-Riquier, su tía era la famosa emperatriz Judith, esposa de Ludovico Pío, así pues era primo hermano de Luis el Germánico, Lotario y Carlos el Calvo.

Se convirtió en clérigo y se le proporcionó la abadía de Saint-Germain d'Auxerre. Sin embargo, no era un abad laico o, lo que es lo mismo, un simple protector del monasterio, sino un auténtico hombre de la iglesia, a pesar de que en aquella época no era sencillo distinguir a los condes de los prelados y de los grandes abades. Carlos el Calvo lo mandó en misión a la región de Nivernais, ya que Hugo era un leal súbdito. Se ve en él, desde ese momento la tendencia por parte de la Iglesia a apoyar a los Carolingios contra los federales. Durante la rebelión de 858, había acogido a Carlos el Calvo en Borgoña, quién por entonces era enemigo declarado de Roberto el Fuerte. Cuando éste recuperó el favor, Hugo el abad fue desposeído de todas sus dignidades eclesiásticas y se exilió en Lotaringia. Pasó a ser arzobispo de Colonia, pero regresó a Francia, al ser llamado por Carlos el Calvo.

En 866, al ser muerto Roberto el Fuerte, Hugo el abad heredó todas las abadías (entre ellas Noirmoutiers y Saint-Martin de Tours) todos sus condados e incluso el mando militare entre el Sena y el Loira. De este hecho se puede deducir que no todos los honores y beneficios eran hereditarios en aquella época. Eudes y Roberto, hijos de Roberto el Fuerte, no heredaron cargos, sólo unos escasos bienes en Beauce y en Turena. Hugo el Abad se encargó de su cuidado, a pesar de haber sido enemigo de su padre. Hugo tenía un complejo carácter, a la vez guerrero y pacífico, con un sentido político y una altura de miras no muy comunes en su época. Peleó con constancia y fortuna contra los Normandos, siguiendo en ello a Roberto el Fuerte, ampliando su mando hasta el norte de Francia. También fue archicapellán de la corte, y el principal de los consejeros, por no llamarle primer ministro de Luis II, de Luis III y Carlomán. Su idea política, frente a los Normandos, era mantener la concordia entre los príncipes carolingios, a pesar de sus rivalidades y divergencias. Éstas eran continuas, pero Hugo manejaba con la misma destreza la fuerza y la diplomacia. La suerte también se alió con él. Boson, conde de Lorena y de Borgoña, se había hecho nombrar rey de Provenza casi por sorpresa. Era la primera vez que alguien ajeno a los carolingios se ceñía una corona. Resultó sencillo para Hugo unir a todos los carolingios contra el usurpador.